Por Silvina M. Romano, Arantxa Tirado y Aníbal García Fernández

Fuente: CELAG

El libro Fire and Fury. Trump inside the White House, escrito por Michael Wolff, ha causado enorme revuelo a nivel internacional. En términos generales, es un relato sobre la campaña a la presidencia y los primeros meses de la gestión Trump, centrado en una descripción de la vida personal, el perfil psicológico de Trump y de su entorno inmediato. El material de análisis son diálogos en reuniones formales e informales, conversaciones telefónicas, además de los discursos del propio Trump. Se repiten a lo largo del libro las principales características del presidente: su ignorancia, su “incapacidad mental”, su falta de respeto por las normas, el modo de hacer las cosas en la política y su superficialidad. Se remarcan sus altibajos anímicos y la tendencia totalmente autoritaria de él y sus principales asesores (como Stephen Bannon).

El actual presidente ganó por su discurso directo: una retórica llana y superficial, la utilización del twitter como herramienta de comunicación básica, la aparición repentina en shows de TV y radio. Construyó un (supuesto) vínculo inmediato con la gente “común”, criticando a “los políticos” y al “establishment”.

Las principales críticas apuntan a su costumbre a rodearse de millonarios, a su vida de “celebrity”, su objetivación de las mujeres, su trato despectivo, machista y patriarcal (incluido el acoso). Se destaca como factor sumamente negativo la presencia de familiares de Trump en el proceso de toma de decisión. Muchas de estas prácticas estuvieron presentes en presidentes y gobiernos anteriores, pero que trataban de ocultarlas y mantener las apariencias. Lo molesto y escandaloso, tal como lo sostiene Wolff, es que Trump ni siquiera considera la necesidad de hacer ese esfuerzo.

Se recuerda que el actual presidente ganó por su discurso directo: una retórica llana y superficial, la utilización del twitter como herramienta de comunicación básica, la aparición repentina en shows de TV y radio. Construyó un (supuesto) vínculo inmediato con la gente “común”, criticando a “los políticos” y al “establishment”. Así, la falta de cálculo y su inexperiencia en la política constituyeron parte de su “encanto” en la campaña, lo que hizo que un 35% de los votantes lo eligieran sin importar lo que hiciera. Esto se tradujo en la forma de gobernar: falta de experiencia, falta de planificación y ausencia de estrategias claras en la toma de decisiones ya en la presidencia. Trump no conoce las leyes, no le interesa el orden impuesto por la burocracia, no respeta los tiempos ni los modos de la vida presidencial.

Indicios sobre política interna y toma de decisión

  • El Despacho Oval es un caos con Trump, circula demasiada gente. Es el presidente al que más personas tienen acceso de todos los que ha tenido EEUU.

  • El presidente actúa como su propio jefe de Gabinete, jefe de prensa, etc.

  • Trump no procesa la información de una manera convencional. Trump no lee, ni siquiera hojea. Aunque sí es capaz de leer lo que le interesa (sobre todo lo relativo a él mismo). Algunos lo creen disléxico. Otros creen que el hecho de no leer es característico de su rasgo “populista”.

  • Vicepresidente Pence: no hay mucha información al respecto de su actividad o pensamiento porque la gente de su equipo, como él, es gente de pocas palabras.

  • Enfrentamiento con establishment republicano: Trump estaba poco interesado en el objetivo republicano central de tumbar el Obamacare. Pero Paul Ryan fue el que tomó la decisión final de acabar con el Obamacare. La votación de proyecto de ley sanitaria mostró las contradicciones entre el Tea Party y el establishment republicano.

 

Personalidades influyentes en Trump

  • Stephen Bannon (asesor de campaña y muy cercano a Trump, de derecha ultraconservadora)

  • Jared Kushner (yerno de Trump, judío demócrata liberal, círculo de los ricos judíos) e Ivanka Trump (hija)

  • Reince Priebus (cabeza del Comité Nacional Republicano)

  • Tensiones permanentes entre estos “consejeros” personales del presidente por ganar confianza y mayor impacto en la opinión de Trump. Aparentemente se impuso, por ejemplo, la influencia de Kushner e Ivanka en detrimento de influencia Bannon.

Principales gerentes de empresas cercanas al gobierno actual, y miembros de la elite del poder próximos a Trump, que participan en diferentes instancias de consultas (formales o informales). Estos vínculos son relevantes porque en cierta medida pueden explicar la toma de algunas decisiones (en el plano económico o de política exterior), en virtud de los intereses de estas empresas o sectores.

Tendencias en política exterior

  • Relación tensa, desde el principio, con la “comunidad” de inteligencia. Bannon y Trump le llaman Deep State.

  • Uno de los expertos frecuentemente consultados, a través del yerno de Trump, Kushner, es Kissinger.

  • Percepción general de Trump y Bannon: Rusia “está bien”, seguramente hay tipos malos ahí, como los hay en todos lados.

  • China es el verdadero enemigo. Según Bannon: China es como la Alemania nazi. Los chinos, como los alemanes, son extremadamente racionales, hasta que ya no lo son. Van a erigir un hiper-nacionalismo, que será difícil de contener.

Medio Oriente

  • El yerno de Trump, Jared Kushner (de la elite judía liberal), fue designado como encargado del tema de Medio Oriente desde los primeros días de gobierno.

  • Netanyahu era un viejo amigo de la familia Kushner pero cuando visitó Nueva York, también contactó a Bannon.

  • Kushner está vinculado a Tony Blair por sus nexos con Rupert Murdoch. Blair, tiene importantes negocios en Medio Oriente.

Según Trump y sus asesores cercanos los últimos tres gobiernos erraron en la política externa, por lo que el nuevo principio es hacer lo contrario. El esfuerzo se centrará entonces en crear un “futuro equilibrado” con una “doctrina eficaz” compuesta por tres elementos: 1) poderes con los que se puede trabajar, 2) poderes con los que no se puede trabajar, 3) poderes insuficientes a los que se puede ignorar.

Lo que no se dice en el libro

El libro se inscribe en una larga tradición liberal, de internacionalistas, politólogos y sociólogos que analizan la política desde la perspectiva de las conductas individuales, la trayectoria familiar y el perfil psicológico del político estudiado. Se centran en el individuo y su entorno próximo. Desestiman o ponen en un segundo plano la estructura económica, las dinámicas de poder y el proceso histórico que viene moldeando la política estadounidense a nivel interno y su proyección hacia el exterior. Esta estrategia se combina sin tensiones con la ideología hegemónica del “modo de vida americano” pues tiende a explicar solo una parte, una mínima parte del sistema, sin esmerarse por plantear con seriedad y contundencia el panorama político, económico, social y cultural, la realidad internacional en la que es elegido presidente como Trump.

Por ejemplo, el libro no aborda cuestiones de fondo que parecen imprescindibles para comprender el “fenómeno Trump”: si Trump es tal cual lo muestra Wolff ¿por qué lo votó la gente? ¿por qué lo votaron los representantes de los diferentes Estados? ¿a quiénes representa la democracia estadounidense? ¿qué había “oculto” en la sociedad estadounidense que salió a la luz en estas elecciones? ¿cuál es el contexto social, político, económico y cultural que habilita a que un millonario que se paga su propia campaña política, un hombre de los negocios, del espectáculo, devenga presidente con una campaña muy poco elaborada? ¿qué hicieron (o no hicieron) los demócratas para contribuir a este giro hacia la derecha y conservador? ¿cuánto aportó el liberalismo al discurso de la no política y a la celebración del perfil empresarial en la política?

Otra pregunta fundamental, especialmente en materia de política exterior ¿lo que Trump “dice”, se refleja 100% en la toma de decisión? Hasta ahora, el presidente EEUU pudo tomar varias decisiones y materializarlas en Executive Orders (Decretos), pero en muchos o la mayoría de los casos encontró obstáculos, no solo por parte de la prensa, sino por las discusiones en el Congreso y la presión por parte del Poder Judicial. El Pentágono, por el momento, no adhiere o mantiene distancia frente a los diversos discursos provocativos del presidente (respecto a por ejemplo la cuestión de Corea del Norte). Los negocios de las compañías multinacionales estadounidense, por el momento, no parecen estar en peligro “terminal”. La amenazada “libertad de comercio” en realidad, hasta ahora está siendo “revisada” para lograr un libre comercio “justo” a favor de EEUU. Lo mismo sucede con la política frente a China, con quien Trump supuestamente iba a enfrentarse de modo directo… Esto no ha sucedido hasta el momento.

Desde la perspectiva de América Latina, es bien conocido también el doble discurso y la hipocresía de administraciones anteriores, incluidas las demócratas, que difundieron un discurso de no intervención y “poder blando”, mientras en los hechos fueron partícipes de diversas estrategias para presionar a favor del “cambio de régimen” en aquellos países no alineados estrictamente a la política estadounidense.

De hecho, en el escrito, se percibe la existencia de un establishment burocrático que trasciende a todas las administraciones, el Deep State, que tiene sus propias lógicas de funcionamiento (y hasta simpatías), puede llegar a operar para socavar la presidencia de alguien como Trump si se confabula con otros sectores del poder real en la sombra (léase empresarios, banqueros, poder mediático, etc.). Por ejemplo, la mala relación de Trump con las agencias de inteligencia estadounidense lo pone en una situación realmente vulnerable. La misma publicación y promoción inusitada de este libro podría ser parte de un consenso implícito entre diversos sectores para tratar de presionar en su remoción por la vía del impeachment o reforzar su descrédito personal/psicológico, considerando que el asunto sobre el (supuesto) “complot” con Rusia no ha calado (aún) tanto como esperaban sectores opositores. En efecto, además de un juicio político, se rumorea posible invocación de la Enmienda 25 de la Constitución estadounidense[1]. Según Wolff, fue nombrada en numerosas oportunidades por los miembros del equipo cercano a Trump.

En este sentido, valen dos apuntes. El primero, es que las instituciones permanecen, las personas no. Una cosa es lo que dice Trump (en su verborragia desatada en redes sociales y medios) y otra son los intereses materializados en una red de poder que trasciende a la Casa Blanca estadounidense y que difícilmente se quebrará en uno o dos años por las decisiones de una persona. Lo segundo, es que cabe preguntarse si los sectores a favor de un impeachment a Trump están pensando en reemplazarlo por un perfil como el de Hillary Clinton, o si buscarán un cambio como el propuesto por el programa de Bernie Sanders.

Trump es ciertamente un presidente merecedor de las críticas apuntadas en el libro y de muchas más. Sin embargo, desde la perspectiva de América Latina, es bien conocido también el doble discurso y la hipocresía de administraciones anteriores, incluidas las demócratas, que difundieron un discurso de no intervención y “poder blando”, mientras en los hechos fueron partícipes de diversas estrategias para presionar a favor del “cambio de régimen” en aquellos países no alineados estrictamente a la política estadounidense. Los árboles no deben tapar el bosque: es importante conocer el “modo de hacer las cosas” de la gestión Trump, pero es también crucial atender el modo en que operan las instituciones, las prácticas de las multinacionales estadounidenses, las doctrinas y operaciones del Comando Sur, los vínculos de las minorías privilegiadas estadounidenses con las elites locales, las redes de partidos políticos de derecha y neoliberales estadounidenses en la región, las múltiples y diversas maneras de imponer pautas de consumo material, político y cultural a través de los medios de comunicación y de entretenimiento. Dinámicas que son anteriores y a la vez trascienden a Trump.

 Notas

[1] https://www.globalresearch.ca/invoking-the-25th-amendment-a-constitution…

Silvina M. Romano, Arantxa Tirado y Aníbal García Fernández 

Investigadores/as de CELAG

 

 

 

Por REDH-Cuba

Shares