Hace unos 40 años más o menos, en 1977, yo estaba haciendo un reportaje en África, en la frontera de Mauritania, en camino a la República Saharaui, y en una de las paradas escuché a un grupo de personas en una aldea, junto a un pequeño oasis. Una fuente en una aldea que sería comparable a una favela brasileña, yo oí gente que hablaba español y fui hasta allá con mi guía árabe, vi que eran personas vestidas de blanco y les pregunté si eran médicos y me respondieron: «sí, somos médicos, médicos cubanos». Les pregunté: «¿cómo?, ¿qué están haciendo aquí?», y me respondieron: «estamos trabajando aquí en África, ayudando países pobres».

Fue la primera vez que yo vi al médico cubano trabajando por el mundo. País que puede pagar, paga, país que no puede pagar, no paga. Así funciona lo que se llama el internacionalismo proletario. Entonces, al ver al Gobierno brasileño forzando a Cuba a tomar esa decisión que tomó, una actitud digna, una actitud que nos hace estar orgullosos de ser amigos de la Revolución Cubana, al mismo tiempo nos deja profundamente melancólicos porque sabemos que quien va a pagar eso son los pobres que están esparcidos por millares de ciudades en los confines brasileños; y que los médicos olorosos y limpiecitos que hacen cursitos caros en facultades caras aquí en el Sudeste, jamás aceptarán poner sus pies allá.

Esa gente, la mayoría de esas personas nunca había visto un médico en la vida. Hay documentales, hay películas, nosotros mismos hemos pasado un documental.

La decisión de Cuba… Bolsonaro pensó que bastaba mostrar los dientes a los cubanos e iban a bajar la cabeza, es que no sabe con quién se está metiendo. Cuba ha aguantado durante 60 años frente a la mayor potencia bélica, militar, la más agresiva que la humanidad ha conocido. Cuba aguantó agresiones diplomáticas, económicas y militares durante 60 años, del otro lado del Estrecho de la Florida, y resistió. No ha de ser un Gobierno como este de Brasil el que va a hacer a Cuba bajar la cabeza.

Yo me despido de mis amigos médicos cubanos que se van y quiero decirles a ustedes que nosotros estamos en este momento muy avergonzados de ser brasileños. Un abrazo apretado, no solo mío, de millones y millones y millones de brasileños que tienen con ustedes una deuda que el dinero no va a pagar. Muchas gracias.

(Estas palabras, traducidas en el blog La pupila insomne, Fernando Morais las expresó en un video a los médicos cubanos que regresan de Brasil y que publicara en su blog Nocaute).