Conferencia Magistral en la Cámara de Diputados de México


Estimada Diputada Karina Rojo, primero quiero agradecer mucho su invitación a participar de esta importante conferencia.

Diputados y Diputadas,

Invitados e Invitadas, querida juventud de México:

América Latina y el Caribe, están entre los lugares de la tierra que han sido destinados por su posición geográfica y su naturaleza privilegiada a ser objeto de codicia de los poderes más grandes de occidente y escenario de violencias internas desatadas por ellos.

Citando al gran intelectual, politólogo y humanista dominicano Juan  Bosch: “nuestra  historia es la historia de la luchas de los imperios contra los pueblos de la región para arrebatarles sus ricas tierras; es también la historia de la lucha de los imperios, unos contra otros, para arrebatarse porciones de lo que cada uno de ellos había conquistado; y es por último, la historia de los pueblos para libertarse de sus amos imperiales”.

En este contexto, hoy más que nunca, cuando se asoma un reverdecimiento del Neofascismo, se hace urgente involucrar a esta gran Juventud en las transformaciones necesarias.

Para ello se requiere una concientización de la Juventud, que la transforme en Sujeto Social y protagonista de los cambios y las transformaciones. Eso depende, en gran medida, de una educación y una cultura política capaz de hacer comprender aquello que, a simples ojos, no se ve. Las transformaciones exigen y demandan un Movimiento Juvenil capaz de ser parte sustantiva de estos procesos.

José Martí decía: “ser culto es el único modo de ser libre”. Las grandes y necesarias transformaciones “sustanciales” que necesita Nuestra América, precisan de la inclusión de los jóvenes, jóvenes cada vez más preparados, más cultos, más conscientes.

Contamos en esta hermosa y firme Nación con más de 30 millones de jóvenes (25% de la población mexicana).  Jóvenes que sin duda tendrán que involucrarse en las transformaciones políticas, sociales y culturales de su país.

Para ello, la educación representa una herramienta crucial para la formación de habilidades y capacidades que les permitan discernir correctamente sus necesidades y las del país.

La educación de los jóvenes es la herramienta que contribuirá a un mejor proyecto país, a una mejor calidad de vida. Todo ello producto de una mejor toma de decisión.

De acuerdo con la Encuesta Nacional de la Juventud de México, más de 13 millones de los jóvenes (43,8%)  se dedican a actividades académicas, éstos, entre 12 y 14 años, mientras que cerca de 7 millones (22%) no realizan ninguna actividad.

Los retos que enfrenta hoy nuestra región, la tergiversación de la información de los grandes e influyentes medios de comunicación hegemónicos,  exigen jóvenes con mejores habilidades y mayor cantidad de conocimiento.

Es necesario garantizarles el acceso a una educación profesional integral con calidad.

Por causas muy variadas y complejas, en nuestra región los jóvenes a muy temprana edad disertan de la educación sin apenas haber completado la educación básica, ya sea por problemas de salud, familiares, principalmente económicos, por faltas de escuelas o por la necesidad de trabajar.

Con el objetivo de lograr que los jóvenes participen en una transformación de su país es necesario lograr que éstos revaloren la escuela y que el tiempo invertido en ella no solo debe verse reflejado en mejores puestos de trabajos, en mejores condiciones materiales, sino, y creo lo más importante, una mayor conciencia social para producir un mayor desarrollo humano, para producir un sujeto político de derecho, un sujeto participante.

En dos dimensiones es preciso concentrar esfuerzos:

  • En que las y los jóvenes se vean motivados a involucrarse en los procesos educativos, tanto en los canales institucionales, como en los espacios informales, recreativos, y los que ellos mismos construyen y crean. Una participación que tenga sentido, que sea influyente, que constituya en sí misma una formación cívica y cultural.
  • En que los procesos educativos se distancien de la concepción bancaria que denunciaba hace muchas décadas el célebre educador Paulo Freire, y que ahora un presidente reaccionario y misógino pretende destruir en Brasil. Este punto es clave, la educación comprendida como un proceso de interacción, de construcción de conocimiento, especialmente en la Juventud, da bases sólidas para el desarrollo de un Sujeto Político capaz de transformar su realidad.

Cada día es más serio el problema del desempleo en lo jóvenes, precisamente, debido a la falta de experiencia por una preparación deficiente o escasa, por lo que las posibilidades son progresivamente reducidas. La precarización y el trabajo eventual dañan severamente la estabilidad individual y social en la Juventud, especialmente la más golpeada  por las desigualdades. También en este sentido se requiere una política pública que genere condiciones básicas en los mercados laborales; que regule e intervenga en las relaciones contractuales y salariales. Y con el mismo empeño, estimular a que las y los jóvenes que se incorporan al mundo laboral lo hagan fortaleciendo los sindicatos; los gremios; las asociaciones.

En otro sentido, debemos trabajar para que los jóvenes conserven los valores y costumbres adquiridas en su tradición cultural, buscar su independencia, su soberanía cultural, no solo desde la perspectiva económica, sino también desde sus decisiones, participando activamente en la transformación de su entorno, en las organizaciones juveniles o de la sociedad civil, interesándose por los asuntos públicos del país.

Lamentablemente, la  realidad concreta de Nuestra América demuestra que muy pocos jóvenes tienen interés de participar en organizaciones juveniles, sean deportivas, asociaciones estudiantiles, artísticas, ecológicas, y en muchísimo menor grado partidista, debido a la falta de interés que tienen por participar en asuntos públicos, consecuencia de las políticas hegemónicas del capitalismo que con el objetivo de preservar su modelo, han logrado despolitizar a la mayoría de los sujetos en nuestras sociedades.

A pesar de que la política no les llama la atención, orientan su limitada participación social al acto de votar, lo que demuestra que muchos de ellos no conocen cual es la mejor forma de participar en política, entendiendo solamente la participación política únicamente como el hecho de asistir a votar y no como un medio vinculado a la acción gubernamental que les permita intervenir en los asuntos de Estado.

Observan la participación política casi exclusivamente en la esfera de la política formal, partidaria y electoral. Investigaciones del instituto Mexicano de la Juventud muestran que la precaria participación de los jóvenes en la vida pública, se explica en buena medida por su nula  o débil vinculación con las instituciones, lo que se traduce en que no se sienten debidamente reconocidos y suficientemente representados por el engranaje político imperante.

Necesitamos construir lineamientos de un proyecto democrático transformador, orientado a la recuperación de la confianza de los jóvenes, su dignificación y su bienestar social.

La tarea consiste en fundar un hogar colectivo para la dignidad, la libertad,  la abundancia y la cultura, lo cual obliga impulsar el desarrollo económico del país, condición indispensable para la justicia social en Democracia.

No basta con “andar libremente por las calles”: es imprescindible también un programa para el desarrollo económico inmediato que garantice vivienda, comida, seguridad, escuelas, hospitales y salarios decorosos. No hay democracia ni libertad con hambre.

La democracia no debe continuar viéndose como un mecanismo institucional  para eliminar a los más débiles y para establecer a los más competentes en la lucha competitiva por los votos y el poder. La democracia “debe garantizar trabajo, salud y educación a todos; debe garantizar todas las libertades fundamentales del ser humano, la supresión del hambre y sus funestas consecuencias sociales; de la explotación del hombre por el hombre que tienen el dominio de los bienes de producción; del terror gubernamental, policial o de otra índole; debe garantizar la verdadera igualdad de todos los ciudadanos, no solo ante las leyes del Estado, sino también ante aquellas que no están escritas y mantienen divididos a los seres humanos por razón de raza, religión, estado social, cultura y sexo”.

El 47,9% de los jóvenes mexicanos entienden la democracia únicamente para elegir a los gobernantes, otros jóvenes esperan que los gobiernos cumplan lo que prometen, pero un preocupante número de jóvenes (31%), no sabe que responder lo cual reafirma la falta de interés y de conocimiento político por parte de ellos.

Involucrar a los jóvenes en política, identificarlos con los procesos país, ayudaría a evitar, en parte, la drogadicción,  las grandes masas migratorias en busca de trabajo, en busca de progreso, por cuestiones económicas, inseguridad, violencia o por falta de educación.

La igualdad, el respeto a los derechos humanos, al Estado de Derecho y el acceso a la educación y la cultura, son los medios por los que la sociedad puede aspirar a una vida más justa y mejorar su nivel de vida. Los jóvenes mexicanos, no solo entienden esto, sino que además, lo demandan.

Debemos encausar políticas con el objetivo de terminar con la discriminación  que continúa siendo un problema latente en la sociedad y que toca muy de cerca a los jóvenes, ya sea por cuestiones religiosas, por su edad, genero, por su apariencia, por no poder pagar determinados servicios o por su comportamiento.

Contribuyamos  a  generar un mejor proyecto de vida para la juventud donde ellos puedan participar. Entendamos la educación como un pilar para la construcción de un capital humano que les permita aprovechar y generar oportunidades.

Eduquemos a los jóvenes para que puedan ejercer responsablemente su ciudadanía, interactuar constructivamente con las instituciones.

Si queremos este tipo de joven, tenemos que abordar una educación integral, de calidad e inseparable de la participación política que conduzca a la sociedad a un desarrollo continuo y equitativo.

Fortalezcamos el interés y el activismo de los jóvenes en las cuestiones públicas, generemos mayor inclusión social, articulemos la participación concreta de los jóvenes en las estructuras de las instituciones, así como en los procesos sociales buscando fomentar las relaciones entre las distintas generaciones poniendo a los jóvenes en condiciones de participar en los programas y actividades que los afectan. 

Un gran hombre dijo: “desentenderse de la política, se paga con el precio de ser gobernados por los peores hombres”. Platón.

Intervención de Florencia Lagos Neumann.

México logro su independencia a través de un movimiento armado para liberarse de 300 años de dominio del yugo español. (1810-1821)

Las guerras entre liberales y conservadores condujeron a las “Leyes de reforma” que convirtió al país en un Estado Laico, reforma protagonizada por Benito Juárez. (1858-1861), pero fue la revolución de 1910 la que promulgó la constitución que rige actualmente.

Hoy no solo inicia un nuevo gobierno, en México ha comenzado un cambio de régimen político. En Palabras del Presidente Andrés Manuel López Obrador: ´A partir de ahora se llevará una transformación pacífica y ordenada pero al mismo tiempo pacífica y radical porque se acabará con la corrupción y la impunidad que impiden el renacimiento de México

  1. Encamínense políticas públicas en una educación gratuita y de calidad con igualdad y equidad. Obra que ya va caminando con la creación de 100 universidades públicas y diez millones de becas a estudiantes en todos los niveles y la cancelación de la conocida reforma educativa;
  2. Véase la educación como el más sagrado derecho humano en busca de la dignidad plena del hombre y la mujer.
  3. Atiéndase a los pueblos indígenas;
  4. Desarróllense programas de atención médica y medicamentos;
  5. Mejoremos el salario mínimo;
  6. Desarrollemos programas laborales;
  7. Revisemos las pensiones a adultos mayores y a personas con discapacidad;
  8. Apoyemos a los agricultores, ganaderos, pescadores y productores;
  9. Combátase la desnutrición;
  10. Cuídese el medio ambiente;
  11. Logremos una soberanía alimentaria;
  12. Hagamos justicia.

Hagamos esta cuarta transformación con un sujeto clave; Invitemos a los jóvenes a construir esta gran nación.

Los jóvenes deben tomar parte, involucrarse y contribuir directa o indirectamente en la producción y desarrollo de lo político, intervenir en los procesos de formación y toma de decisiones política subjetivando con ello su posición política ante determinados objetos, procesos y fenómenos políticos que intervienen en la reproducción de su vida cotidiana.

Permítanme finalizar estas palabras recordando que un gran revolucionario, cuando visitó México, y cuando le habló a los jóvenes estudiantes mexicanos, les planteó el desafío de ser sujetos del cambio social y revolucionario, de saber que ser joven y no estar por los cambios, es hasta una contradicción biológica; de entender que la Juventud debe ser parte activa de las fuerzas de su propio Pueblo.

Ese revolucionario era, y es, el Doctor Salvador Allende, quien murió en el Palacio Presidencial de La Moneda, en Santiago de Chile, defendiendo los ideales de su Pueblo, y de los Pueblos de América, que hoy brotan en esta nueva esperanza que crece en México.

Muchas gracias.

Conferencia Magistral en la Cámara de Diputados de México: ´Los jóvenes ante la Cuarta Transformación´.

Florencia Lagos Neumann,

Corresponsal de Prensa de Crónica Digital y Analista Internacional.

Ciudad de México, 4 de abril de 2019.

Fuente: Crónica Digital

Por REDH-Cuba

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