Siguen nuestros brigadistas preparando sus ponencias para la gran cita del viernes. Algunas intervenciones se expondrán de forma oral, pero la mayoría estará impresa en Arial 20 en cartulina, traducidas al italiano por los voluntarios, y expuestas en paneles; los autores estaremos junto a ellas (también yo participo con un texto sobre el internacionalismo médico cubano) para solventar cualquier duda o interrogante. En el mismo espíritu investigativo, tuve curiosidad por saber cuántos extranjeros o de origen extranjero habían sido pacientes de nuestro hospital. La cifra no es alta, y oscila entre el 15 y el 20 % de los ingresados. La diferencia fundamental quizás estribe en el hecho de que el promedio de edad de estos es sustancialmente menor que el de los nacionales enfermos. Turín es una ciudad de emigrantes, lo mismo de italianos del Sur, que de otros países. Por nuestras salas han pasado 6 peruanos –hay una comunidad importante de ese país en la ciudad, de hecho algunos de los jóvenes doctores que trabajan junto a los cubanos tienen ese origen–, pero los restantes (no siempre es correcto llamarlos extranjeros, porque la mayoría nació o creció o estudió en la ciudad, y ya está nacionalizado) tienen las más diversas procedencias, y al menos uno de ellos ha sido nigeriano, rumano, marroquí, filipino, ucraniano, albanés, egipcio, de Bangla Desh, Pakistán, Colombia y Ecuador. La cifra total de pacientes sin embargo supera los 150.

Hoy se produjo el esperado cambio de cuadro en el pabellón de la zona verde. La iniciativa que la administración del hospital tomó hace un mes –en coordinación con un Museo de la ciudad–, de exponer obras de importantes pintores italianos, ha tenido mucho éxito. En uno de los tres paneles que conforman la instalación –el del medio sostiene el cuadro–, por detrás, los médicos y enfermeros del hospital escriben con bolígrafos y plumones sus impresiones. Muchos cubanos han plasmado su beneplácito ante la iniciativa. Y por supuesto, hay expresiones sobre la amistad forjada entre Italia y Cuba. Hace una semana, los curadores de la muestra ofrecieron una charla sobre el cuadro que hoy retiran. Y ahora colocan el nuevo, que estará cubierto hasta la semana próxima, cuando tenga su develamiento oficial. Pero, como el hecho nos agarró por sorpresa, le pedí a mi amigo, el doctor Abel Tobías, quien acababa de salir de la zona roja, que tomara las fotos con su celular, mientras indagaba sobre el autor y la obra. Pues se trata de una de las pinturas más conocidas de Giuseppe Cominetti (Salasco, 1882 – Roma, 1930): Venus o El nacimiento de Venus, concluida en 1913, en París. Será la imagen que nos acompañará en los próximos días.
Hoy, finalmente, salió de alta el marine. Por sus propios pies. Lloró de la emoción y le agradeció a su médico cubano. La cifra sigue creciendo. Pronto tendremos que organizar una puesta al día del Árbol de la Vida.

P.D. La primera foto, tomada con mi cámara, es del cuadro anterior y su autor es Carlo Fornara. Las otras tres, captadas con un celular, son del momento en que se instalaba la nueva pintura, esta vez de Guiseppe Cominetti.

 

Por REDH-Cuba

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