Opinión

Gratitudes. Por Alberni Poulot Cumbá

Inspirada en un artículo de prensa del periodista Miguel Cruz, Resistencia

“…yo no conozco más muerte que una, y es la de PERDER LA FE EN MIS COMPATRIOTAS, y de eso, sé que no he de morir”

José Martí

“Cuando nací, la Naturaleza me dijo: ¡Ama! Y mi corazón dijo: ¡Agradece!”

José Martí

A Cuba y a su generoso Pueblo (los que aman y fundan dentro y fuera de ella), hay que quererlos por encima de contextos y coyunturas, más allá de ciclos menstruales, estados de ánimo, menopausias y andropausias.

Sencillamente amarlos, porque algo bueno y grande germina dentro al hacerlo.

A Cuba se le quiere y defiende porque araña el bloque del encierro y muerde las cadenas del cerco enemigo, para que no haya huérfanos de alimentos, aunque no pueda ostentar súper mercados indigestos de tanta comida, pero con hambrientos que no acceden a ellos.

A Cuba se le quiere y defiende por tener hoy el per cápita más alto del mundo de profesionales universitarios, que producen y reproducen la vida material del país con su corazón y su intelecto, aunque no tengan en su mayoría los puestos de trabajo ornamentados con tecnologías mobiliarios e insumos del Primer Mundo.

A Cuba se le quiere y defiende con sus obreros sin dueños de fábricas y empresas, con sus campesinos dueños de tierras, con sus trabajadores no estatales reconocidos y protegidos por el Estado, aunque no les alcancen las riquezas que levantan con rudo trabajo para convertir en realidad todos los sueños de sus hijos.

A Cuba se le quiere y defiende porque sembró escuelas donde otros con tristezas recogen ignorancias e iletrados, aunque tenga centros sin pintar y paredes sin repellar.

A Cuba se le quiere y defiende por hacer del Deporte un derecho de todos y para todos, por encumbrarse entre los “elegidos” en un espacio privilegiado del Olimpo Deportivo Internacional, aunque algunos hijos renieguen abochornados de la Madre Pobre y le den la espalda a la Gloria Nacional para llenar de dinero el bolsillo de su “gloria personal”.

A Cuba se le quiere y defiende porque el Poema de Guillén es MÁS CUBANO que el chiste de Álvarez Guédez, porque Alicia Alonso es más Universal que Celia Cruz, porque el Songo de Formell es superior y más sabroso que la salsa de Willie Chirino, porque la Trompeta de Alexánder Abreu toca mejor los acordes del himno de la Patria, que la trompeta afónica de Arturo Sandoval, porque el Verso comprometido de Silvio y Buena fe tiene más vuelo poético e inteligencia que el verso aprendiz de Yotuel, Descemer y Gente sin Zona.

A Cuba hay que quererla con sus bonanzas y sus carencias. No hay virtud más hermosa que la GRATITUD ni defecto más ruin que ser desagradecido. Los INGRATOS como los COBARDES “no llegan a amores ni a historia, se quedan ahí”, donde el recuerdo de esta Tierra y este Pueblo no los podrá salvar.

La Cuba y su Pueblo que nos enorgullecieron Ayer, que nos invitan ejemplarmente a acompañarlos Hoy y a no renunciar a ellos Nunca ni Mañana, CUENTAN CON NOSOTROS: ¡LOS AMOROSOS AGRADECIDOS!

 

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