Un patriota es quien ama e incondicionalmente defiende a su patria, que en el concepto martiano y fidelista abarca, no solo a la porción de tierra donde nacemos, sino a toda la Humanidad. El patriota se identifica y no permite oprobios sobre el suelo en donde reposan sus antepasados, los de aquel conocido y los de los muchos desconocidos, y de otros por conocer, pero que humanamente es imposible; pero, igual, los queremos, y los veneramos si regaron con fértil sangre y bravo sudor la tierra amada. La Patria que ama y defiende el patriota, es la que como paño sagrado envuelve todos los sentimientos que formamos en tierno o turbulento roce con seres vivos y sus obras; con seres divinos y sus bendiciones, con lo natural y lo imaginado.

Un revolucionario, es un patriota dispuesto a transformar lo que deba y se pueda transformar, en aras de la dignidad humana, la justicia social y la prosperidad necesaria que todos (en Cuba y el mundo) merecemos trabajando honradamente.

Un comunista es el ejemplo y la vanguardia, la conciencia y la guía, la más pura expresión de solidaridad y de alto internacionalismo, desplegado con modestia y sencillez en virtuosa acción.

Fidel es el resumen y la síntesis perfecta del patriota, el revolucionario y el comunista.

Somos fidelistas porque tenemos sentido del momento histórico y somos consecuentes con el mismo; porque se nos va la vida, si fuera el precio posible a pagar, cambiando lo que deba ser cambiado, y en esta hora merece ser cambiado el injusto orden internacional, el renacer del fascismo, la cobardía y la hipocresía imperialista y las de sus lacayos, el uso y amenaza del uso y abuso de la fuerza, el chantaje, la extorsión y las sanciones económicas contra países contestatarios y soberanos en el ejercicio de sus derechos y prerrogativas nacionales, entre otros muchos desmanes.

Somos fidelistas porque luchamos sin descanso por la libertad e igualdad plenas de todos los cubanos y de todos los compatriotas del mundo; porque pierde todo sentido nuestra lucha si no tratamos y se nos trata como los seres humanos que somos; porque en la era draconiana del imperialismo-mundo, tenemos que emanciparnos por nosotros mismos y con nuestros propios esfuerzos si pretendemos existir como pueblos y naciones independientes, soberanas; respetadas y reconocidas tales y cuales somos.

Somos fidelistas porque defendemos valores en los que creemos al precio de cualquier sacrificio o martirio, como nos lo demostraron y legaron nuestros 32 héroes caídos en épico y desigual combate, en defensa de un presidente hermano, de su amada esposa, de los principios y valores del internacionalismo revolucionario y por los ideales inculcados en el cuerpo nacional (en el caso de Cuba) desde Varela hasta Martí; desde Mella hasta Fidel; desde Raúl a Díaz-Canel.

Somos fidelistas porque enfrentamos al imperialismo, al fascismo, a la contrarrevolución, a los anexionistas, a los vendepatrias y a los delincuentes mercenarios, con apego a la verdad, sin mentir jamás ni violando principios éticos, sabiendo de antemano que no hay fuerza en el mundo capaz de aplastar la fuerza de la verdad y de las ideas verdaderamente humanistas y revolucionarias.

Somos fidelistas porque, aun, en medio de las tormentas naturales e imperialistas, las guerras genocidas y de pensamiento, los apagones morales, ideológicos y energéticos; aun en esas adversas circunstancias Cuba seguirá luchando, resistiendo y venciendo con inteligencia, audacia, realismo, modestia, desinterés, altruismo, solidaridad y heroísmo.

Somos fidelistas porque juramos aquel 26 de noviembre de 2016 a ser fieles a sus ideas, a sus luchas, a sus sueños de justicia para Cuba y para el mundo, que seguirán siendo las bases de nuestro patriotismo, nuestro socialismo y nuestro internacionalismo.

Lo ratificamos.

Por REDH-Cuba

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