No necesitamos que el imperio nos regale nada. Nuestros esfuerzos serán legales y pacíficos, porque es nuestro compromiso con la paz y la fraternidad de todos los seres humanos que vivimos en este planeta”

Fidel Castro Ruz

 

 Sobre la realidad cubana, siempre el imperialismo norteamericano, sus lacayos, siervos y mercenarios la han difamado, calumniado y distorsionado. Sus objetivos geopolíticos e intereses de clase burguesa dominante (la más rica y poderosa jamás existida en la historia humana) les llevan a anteponerlos frente a la vida y lucha de este pueblo, convertido en el más caro y deseado botín simbólico de sus pretensiones. Cuba ha sido apetecida por casi todas las potencias coloniales e imperialistas del Occidente imperial, desde el siglo XV hasta la actualidad.

Ha sido la intriga política y comunicacional un arma de subversión política, ideológica y psicológica. La siembra de la duda irracional, para que actúe como reflejo inducido en la mente poco informada o sobresaturada con información basura y tóxica; en el caso cubano, inoculada quirúrgicamente a través de las corporaciones mediáticas, cada vez más concentradas en pocas manos de poderosos, algunos de ellos, dueños también de las redes sociodigitales, de los sitios web y plataformas de Internet al servicio del Estado monopolista, fascista y dictatorial; que fueron elaboradas en sofisticados laboratorios de inteligencia militar y de guerra psicológica; aprovechando el agotamiento físico y psíquico de no pocos compatriotas, consecuencia de la prolongada y despiadada guerra genocida de cerco económico, financiero, comercial y ahora energético, de casi 70 años; busca (el método de intrigar), descomponer la confianza entre el pueblo y sus líderes, o lo que es igual, quebrar la unidad nacional en torno a la Revolución Socialista (el proceso y sus conquistas, de transformaciones radicales, que aseguró la independencia, la soberanía, la justicia social y la dignidad humana, para Cuba y, a través de la solidaridad internacional y el internacionalismo proletario, al mundo, sobre todo hacia donde están los desposeídos, vilipendiados y más explotados y necesitados), es el objetivo preludio para hacer desaparecer el ejemplo de la Cuba revolucionaria, humana y solidaria.

A raíz de la comunicación oficial de que se iniciaron determinados contactos entre Estados Unidos y Cuba, se desataron lógicas, comprensibles, atinadas, pero, por otra parte, malintencionadas opiniones sobre la información ofrecida. Algunas matrices de opinión se pretenden hacer prevalecer (con oportunismo y calculada manipulación), y son fáciles de constatar en las opiniones vertidas en espacios digitales y físicos:

  1. Supuesto engaño (premeditado, calculado, cobarde y frío) de la parte cubana a la opinión pública nacional e internacional; apoyada por periodistas prestigiosos y funcionarios del Minrex (Ministerio de Relaciones Exteriores de Cuba), al informar de que no existían conversaciones oficiales ni intercambios entre la parte cubana y la estadounidense.
  2. Supuesta lentitud, actitud reactiva, pasiva y a la defensiva de la parte cubana ante la narrativa de Trump de que Cuba “está interesada en negociar con los Estados Unidos”. “Al final Trump tenía razón”, “¿por qué nos dejamos tomar la delantera con la información?”, “Cuba ni confirmó ni desmintió los comentarios de Trump y de algunos medios” -expresaron algunos internautas y ciudadanos, de dentro y de fuera de Cuba, antes y cuando se dio a conocer la Nota Oficial.
  3. Comentarios sobre representantes “no oficiales” en la supuesta mesa de diálogo, Estados Unidos-Cuba.
  4. Las agradecidas y plausibles advertencias de amigos y compatriotas sobre posible y probable traición por parte de los norteamericanos y, se ejemplifican y argumentan desde lo histórico y desde los eventos recientes con Venezuela e Irán.
  5. Un supuesto sentimiento de aceptación al diálogo, pero de rechazo al socialismo y su continuidad en Cuba; o sea, algo así como que es válido alejar la opción de invasión militar a Cuba y toda su manta de calamidades y destrucción, pero si tiene que ser a costa de renunciar al “Estado socialista, fallido y colapsado”, pues, se renuncia.

Consecuente con mi modo de apreciar los acontecimientos y actitud militante y ética, me parece oportuno ofrecer determinados puntos de vistas sobre esas matrices de opinión que se pretenden establecer por determinados medios de desinformación y manipulación; pero sobre todo para esclarecer posiciones de principios que guían la conducta revolucionaria cubana y que compartimos con nuestras amigas y amigos del mundo, solidarios con nuestro pueblo y proyecto de dignidad humana y justicia social.

1) Sobre los contactos, conversaciones o negociaciones de Cuba con Estados Unidos, ratificamos que NUNCA ha sido una práctica de Cuba mentir, engañar, manipular o tergiversar la realidad. Este sigue siendo un principio ético incólume de la Revolución cubana. No se mintió sobre el diálogo, pues este no existía. Se afirmó que no había conversaciones (como se conocen en las relaciones internacionales), y ciertamente no las había.

Cuba no inició ni buscó negociación o acercamiento alguno con Estados Unidos, posición que no niega nuestra permanente disposición a dialogar desde el respeto mutuo a nuestras soberanías, independencias, autodeterminación, diferencias ideológicas, políticas y éticas profundas y manejo soberano de nuestras realidades internas.

Se sabe que la iniciativa de acercamiento y diálogo partió de amigos y de personas, incluso dentro del propio Estados Unidos, que desean un mejoramiento de las tensas relaciones (impuestas, desde hace casi 130 años por Estados Unidos a Cuba) y Cuba no teme ni ha rehuido el diálogo sobre cualquier tema.

Es más probable, que por las características personológicas de Donald Trump, dado a mentir deliberadamente, fanfarronear, alardear, llamar la atención, ser el centro de opinión y en su afán ególatra de trascender como el presidente norteamericano que logró “destruir el comunismo cubano”, embriagado por sus “victorias morales pírricas” en Venezuela (secuestro del Presidente Constitucional y su esposa y, un proceso de negociación beneficioso en lo económico y financiero con el Gobierno encargado de Delcy Rodríguez); no tuvo reparo discrecional cuando supo de que podría haber algún futuro contacto entre las partes norteamericana y cubana y salió a vociferar que Cuba estaba solicitando negociar. Tampoco se puede soslayar que otra característica de la personalidad de Trump, es lo habitual (parece un trastorno psíquico) de fantasear sobre algo, imaginarlo y considerarlo como real; así dijo que haría regresar a Estados Unidos el petróleo de ellos que estaba en Venezuela; considerar a Canadá como el Estado 51 de Estados Unidos, apropiarse de Groenlandia o el Canal de Panamá, porque cree realmente que le pertenecen a su país, o la locura de decir que Irán bombardeó su propia escuela para niñas, en donde el genocida “anaranjado” asesinó a 165 de ellas. Esta distorsión de la realidad es peligrosa.

Cabe concluir preguntándonos: ¿En quién confiar, en el charlatán, mitómano, pedófilo y fascista Donald Trump y su cohorte supremacista o en la tradición de apego a la verdad (por dura que sea) de la Revolución y sus principales líderes? Como dice mi amigo Raúl Fernández Capote: ¿Es más creíble el señor anaranjado que el Primer Secretario de nuestro Partido Comunista de Cuba?

2) Sembrar la duda es el plan del enemigo, llenarnos de desconfianza, de incertidumbre, para dividirnos y vencernos con más facilidad, seguirle el juego a la Casa Blanca, a su tramposa ofensiva mediática, es muy peligroso para todos. “En silencio ha tenido que ser, porque hay cosas que para lograrlas han de andar ocultas, y de proclamarse en lo que son, levantarán dificultades demasiado recias para alcanzar sobre ellas el fin”. Esta sentencia del Apóstol de la independencia de Cuba y Héroe Nacional, José Martí, tiene plenitud de vigencia en la práctica política y diplomática cubana.

El Héroe cubano René González, en una publicación en su perfil de Facebook recordaba que si la negociación que consiguió la liberación de los tres compañeros (de los Cinco Héroes antiterroristas) y el restablecimiento de relaciones entre Estados Unidos y Cuba, se hubiera hecho pública de antemano, muy probablemente el objeto de tales negociaciones se hubiera frustrado.

“No siempre se puede informar de lo que se está haciendo, so pena de que el propósito de lo que se está haciendo se frustre”. -escribió René.

El Comandante en Jefe en una ocasión reflexionó: “Cuba habla cuando tenga que hablar y Cuba tiene muchas cosas que decir, pero no está ni apurada ni impaciente. Sabe muy bien cuándo, dónde y cómo debe golpear al imperio, su sistema y sus lacayos”.[1]

3) Sobre los comentarios acerca de representantes “no oficiales” en la supuesta mesa de diálogo, Estados Unidos-Cuba, solo recordar que el manejo de la política exterior cubana es soberano; la selección de sus integrantes y la ejemplar ejecutoria de Cuba y sus líderes en materia de relaciones diplomáticas, encuentros con amigos y adversarios, en escenarios favorables o adversos, ha sido impecable, admirado por nuestros amigos y respetado por su contundencia por el enemigo.

El porqué ha estado conformada por este o aquel integrante obedece a razones que desconocemos, pero que sabemos están apegadas a principios éticos, a la Constitución y a prerrogativas legales y morales de los que deciden. Hay responsabilidades y misiones que se asignan, y se cumplen de manera disciplinada, y no llevan consultas ni se tienen en cuenta índices de agrado o popularidad.

No caigamos en la trampa de anulación y descalificación de reputaciones. Tampoco permitamos que nos desvíen con intrigas y bretes de lo esencial. Para juzgar la certeza de una decisión está la Historia y esta, siempre nos ha dado la razón en este tipo de delicados y complejos procesos.

4) Puesto que conocemos el historial traicionero, asesino, irresponsable y poco serio del ENEMIGO es por lo que no lo subestimamos, y no incumplimos un principio de nuestra Filosofía de Lucha que dice, que siempre será preferible el exceso de alerta al exceso de confianza. En el citado diálogo de Fidel con los jóvenes universitarios, en ocasión del aniversario 60 de su incorporación a la vida universitaria, volvió a reflexionar: No hay que confiar nunca en el imperialismo, es traidor y capaz de cualquier cosa[2].

Esto no contrarresta lo declarado por el Presidente Díaz-Canel[3] y que considero válido reproducir de manera resumida:

  • “Estos son procesos que se hacen con mucha discreción, son procesos largos que hay que iniciarlos primero estableciendo contactos, que haya posibilidades de canales de diálogo y que haya voluntad para el diálogo y todo eso lleva un tiempo, y a partir de eso entonces es que se están construyendo agendas, se entra en negociaciones, se entra en conversaciones y se llega a acuerdos, cosas de las cuales todavía estamos alejados porque estamos en las fases iniciales de ese proceso”.

 

  • “…en correspondencia con la política consistente que siempre ha presentado la Revolución Cubana, bajo la dirección del General de Ejército como líder de nuestra Revolución, y la mía, y colegiado con las principales instancias del Partido, el Gobierno y el Estado cubanos, funcionarios cubanos sostuvieron recientemente conversaciones con representantes del Gobierno de los Estados Unidos para buscar por la vía del diálogo la posible solución a las diferencias bilaterales que existen entre nuestras dos naciones. Estos intercambios han sido favorecidos por actores internacionales…”

 

  • “¿Cuáles son los propósitos que estamos siguiendo con estas conversaciones, los propósitos que nos hemos planteado? En primer lugar, determinar cuáles son los problemas bilaterales que necesitan solución; en segundo lugar, cuáles serían las vías para solucionar esos problemas, y, en tercer lugar, determinar si hay voluntad para concretar, por ambas partes, acciones en beneficio de nuestros pueblos. Esto implica encontrar áreas de cooperación con las cuales podamos enfrentar las amenazas y garantizar la seguridad y la paz de ambos países y, además, la seguridad y la paz en nuestra región”.

 

  • “Como explicaba anteriormente, no ha sido ni será práctica de la Revolución responder a las campañas especulativas. Este es un proceso muy sensible, que se aborda con la discreción que lleva en cada momento, se aborda también con sensibilidad, con responsabilidad y mucha seriedad, porque es un problema que afecta los vínculos bilaterales y lleva un esfuerzo fundamental arduo, tenaz, para poder avanzar en soluciones, para lo cual también tenemos que encontrar la construcción de espacios de entendimiento que nos permitan avanzar en el proceso y, además de eso, alejarnos de la confrontación”.

 

  • “En esos intercambios hemos expresado nuestra voluntad de continuar el proceso bajo los principios de la igualdad y el respeto a los sistemas políticos de ambos países, a la soberanía y a la autodeterminación; tomando también el criterio de reciprocidad, y en apego al Derecho Internacional. Ese es el momento en que estamos ahora en relación con las conversaciones o el diálogo con los Estados Unidos”.

 

En Cuba hay tradición revolucionaria de diálogo con el Enemigo. Ayer se cumplieron 148 años del más trascendental suceso revolucionario de la Guerra de Independencia: «la Protesta de Baraguá», protagonizada por Antonio Maceo y una vanguardia de patriotas.

Allí no se temió al «pacificador» general español Arsenio Martínez Campos y con total intransigencia revolucionaria no se aceptó la propuesta de cesar las hostilidades si antes no se nos reconocía nuestra independencia y abolición de la esclavitud, entre otras legítimas demandas.

Ese espíritu es permanente en el cuerpo de la Revolución y sus líderes revolucionarios.

Por otra parte, en el Artículo 12, de la Constitución de la República de Cuba, existe una cláusula pétrea, que “considera ilegales y nulos los tratados, concesiones o pactos acordados en condiciones de desigualdad o que desconocen o disminuyen su soberanía e integridad territorial”.[4] Negociar desconociendo esto (cosa que nunca ocurrirá) haría nulo cualquier acuerdo.

Con independencia del curso que se le dé a esta iniciativa, que apoyamos, ello no precaverá la necesidad de mantenernos alertas ante probables y ocultos métodos y públicas pretensiones de esta Administración yanqui, al contrario, siempre estará presente por parte de nuestro Partido, Estado, Gobierno y Pueblo lo expresado por el Comandante en Jefe de la Revolución triunfante en Cuba, en sus reflexiones sobre “El hermano Obama”:

“Nadie se haga la ilusión de que el pueblo de este noble y abnegado país renunciará a la gloria y los derechos, y a la riqueza espiritual que ha ganado con el desarrollo de la educación, la ciencia y la cultura.

Advierto además que somos capaces de producir los alimentos y las riquezas materiales que necesitamos con el esfuerzo y la inteligencia de nuestro pueblo. No necesitamos que el imperio nos regale nada. Nuestros esfuerzos serán legales y pacíficos, porque es nuestro compromiso con la paz y la fraternidad de todos los seres humanos que vivimos en este planeta”.[5]

Nuestras amigas y amigos tienen garantía de nuestra inconmovible lealtad a esos principios. Jamás hemos traicionado ni traicionaremos nuestros ideales de justicia y de lucha.

5) Con relación a este último elemento de análisis, sostengo que esto ha sido eje permanente de las campañas de subversión ideológica y guerra psicológica. Tenemos que anteponer más argumentos, no para saturar las mentes agobiadas de nuestra gente y amigos, pero sí para que ganen en más conciencia. Hay que dejar que nuestro pueblo y los pueblos solidarios con Cuba mediten, razonen y arriben a conclusiones convencidas y no inducidas. Invito a pensar (hoy una loable herejía frente a las mordazas de pensamiento libre, crítico y emancipador que debemos desarrollar frente a la maquinaria castradora y embrutecedora de los colonialistas culturales):

  • ¿Cuáles son los logros del Capitalismo, el colonialismo, el fascismo, el racismo, el apartheid, el nazismo, el sionismo, el esclavismo y el imperialismo en materia de igualdad, equidad, derechos humanos, democracia, protección de la niñez, la adolescencia, la juventud, la adultez y la vejez de los que no son ricos?; qué han hecho con las condiciones naturales de vida del planeta: sus ríos, mares, bosques, montañas, aire, flora, fauna y atmósfera?; quiénes han utilizado contra poblaciones humanas, civiles e indefensas, las bombas nucleares, el fósforo blanco, el napalm, proyectiles con uranio empobrecido, el desfoliante «agente naranja»?; ¿quiénes han llevado al mundo a dos matanzas mundiales y hoy nos amenazan con desencadenar la que pudiera ser la última?; ¿quiénes han plagado de miseria, hambre, enfermedades mortales, masivas y evitables este mundo, de desigualdades aberrantes e injusticias genocidas?; ¿quiénes utilizan las sanciones económicas, los bloqueos crueles, la negación de acceso a medicamentos, alimentos, energía y hasta al conocimiento? De sobra se sabe que ha sido el capitalismo, con el imperialismo norteamericano a la cabeza.
  • El Socialismo, amén de los defectos del modelo este europeo, de los errores de ciertos líderes soviéticos y chinos, de manera general hicieron posible el equilibrio global, el multilateralismo en las relaciones internacionales, el quiebre del sistema colonial mundial, el acceso de millones de desposeídos a la educación, la salud, los alimentos, la ciencia, el deporte, las artes, al espacio estelar y las profundidades del universo cognoscitivo humano y natural.
  • En el caso del socialismo cubano, declarado en acto de reafirmación popular, revolucionaria, antiimperialista; preludio del enfrentamiento a las hordas mercenarias y pro yanquis en Playa Girón, solo hay que decir, que es, ha sido y será un sistema y una práctica humana y humanista superior a la del capitalismo salvaje que se nos impuso por los Estados Unidos, cuando oportunistamente nos usurparon la victoria independentista sobre la España colonial del siglo XIX.
  • Hay que seguir insistiendo que las causas de esta situación no son del socialismo cubano ni sus gobernantes, sino de las sucesivas administraciones yanquis, especialmente de esta última, con Donald Trump y Marco Rubio. En las dos comparecencias del Presidente Díaz-Canel hay suficientes argumentos sobre este particular.

Concluyo, expresándole a nuestros amigos del mundo, que, ante la complejidad actual del mundo, pienso, como Fidel, “que esta humanidad y las grandes cosas que es capaz de crear, deben preservarse mientras puedan preservarse. Una humanidad que no se preocupe por la preservación de la especie sería como el joven estudiante o el cuadro dirigente que sabe que su vida está muy limitada a un número reducido de años y, sin embargo, estuviera preocupado solo por su propia vida”.

“…hay que meditar. Hemos dicho que hay que cambiar el mundo, que hay que salvarlo, que estamos en un mundo en su hora crítica y casi próxima a un trágico final… Puede ser que…ese fenómeno ocurra. Hablo por ustedes, y por los hijos de ustedes…”.[6]

Notas:

[1] Discurso pronunciado por Fidel Castro Ruz, en el acto por el aniversario 60 de su ingreso a la universidad, efectuado en el Aula Magna de la Universidad de La Habana, el 17 de noviembre de 2005. http://www.cuba.cu/gobierno/discursos/2005/esp/f171105e.html

[2] Ídem

[3] Comparecencia del Presidente Miguel Díaz-Canel ante la prensa nacional, sobre la actualidad nacional e internacional, en el Palacio de la Revolución. 14 de marzo de 2026. https://www.presidencia.gob.cu/es/presidencia/intervenciones/comparecencia-ante-la-prensa-nacional-sobre-la-actualidad-nacional-e-internacional-en-el-palacio-de-la-revolucion/

[4] Constitución de la República de Cuba.

https://www.genero.onei.gob.cu/static/documents/marcos_normas/Constituci%C3%B3n%20de%20la%20Rep%C3%BAblica%20de%20Cuba.pdf

[5] Reflexiones de Fidel. El hermano Obama.

https://www.granma.cu/reflexiones-fidel/2016-03-28/el-hermano-obama-28-03-2016-01-03-16

[6] Discurso pronunciado por Fidel Castro Ruz, en el acto por el aniversario 60 de su ingreso a la universidad, efectuado en el Aula Magna de la Universidad de La Habana, el 17 de noviembre de 2005. http://www.cuba.cu/gobierno/discursos/2005/esp/f171105e.html

Por REDH-Cuba

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