Fueron los países capitalistas y los países imperialistas los que crearon las condiciones para el surgimiento del fascismo en el mundo…

Fidel Castro, 8 de mayo de 1975

Una sola potencia agravia hoy las normas de entendimiento entre los pueblos.

Mensaje «A la conciencia del mundo», 1ro. de mayo de 2003

El nacimiento de la Red de Intelectuales, Artistas y Movimientos sociales En Defensa de la Humanidad está marcado por la identificación, en los inicios del tercer milenio, de un resurgimiento del fascismo. Fidel evaluó de esa manera los acontecimientos que se sucedieron tras los atentados del 11 de septiembre de 2001 en los Estados Unidos.

Casi dos años después, en una Plaza de la Revolución inundada por más de un millón de cubanos y cubanas en medio de una sistemática y peligrosa escalada de la administración estadounidense contra la Isla, el intelectual mexicano Pablo González Casanova leía el mensaje «A la conciencia del mundo»:

La invasión a Irak ha tenido como consecuencia el quebranto del orden internacional. Una sola potencia agravia hoy las normas de entendimiento entre los pueblos. Esa potencia invocó una serie de causas no verificadas para justificar su intromisión, provocó la pérdida masiva de vidas humanas y toleró la devastación de uno de los patrimonios culturales de la humanidad.

Nosotros sólo poseemos nuestra autoridad moral y desde ella hacemos un llamado a la conciencia del mundo para evitar un nuevo atropello a los principios que nos rigen. Hoy existe una dura campaña en contra de una nación de América Latina. El acoso de que es objeto Cuba puede ser el pretexto para una invasión. Frente a esto, oponemos los principios universales de soberanía nacional, de respeto a la integridad territorial y el derecho a la autodeterminación, imprescindibles para la justa convivencia de las naciones.

Si bien en ocasiones, el empleo abusivo de ciertos términos disminuye el acierto de usarlos, no es este el caso. No era esa referencia de Fidel al «resurgimiento del fascismo» una exageración, sino un agudo anuncio que se ha corroborado con el paso del tiempo. El propio líder de la Revolución cubana expresó en un mensaje a los estudiantes, el 17 de noviembre de 2010: «(…) hoy, con los conocimientos disponibles sobre fenómenos como el cambio climático, la crisis económica que rebasa cualquier otra anterior, los peligros de guerra y la derivación del poder imperial hacia el fascismo, demandan de los jóvenes universitarios un máximo de consagración y esfuerzo en la batalla ideológica».

Han transcurrido más de quince años de este mensaje de Fidel a los estudiantes, pero se mantiene una de las principales misiones de la REDH: librar la lucha antifascista a escala global. Asistimos en la actualidad a la entronización de un sistema totalitario corporizado en el Gobierno de los Estados Unidos; o, en las palabras leídas por González Casanova en 2003, a la impunidad de «una sola potencia [que] agravia hoy las normas de entendimiento entre los pueblos». Dicha acción totalitaria se expresa a escala doméstica e internacional con prácticas de castigo que buscan el disciplinamiento.

En el orden interno, las libertades otorgadas por la administración Trump al Servicio de Inmigración y Control de Aduanas (ICE, por sus siglas en inglés) y las prácticas llevadas a cabo por esta agencia, constituyen manifestaciones del interés por definir qué grupos poblacionales pertenecen o no al «cuerpo nacional». En rigor, el eslogan Make America Great Again se verifica en los hechos —a la usanza del fascismo primigenio— como un nacionalismo estridente que excluye a esos grupos «infiltrados». Es, de facto, aunque se use el adjetivo «Grande», un estrechamiento de «lo nacional» —más allá de las peculiaridades federativas que puedan ponerse al margen—. Para ello se apela incluso a la supresión física, al asesinato o al confinamiento en campos de reclusión. Asimismo, las mencionadas libertades otorgadas al ICE emulan con la apelación al paramilitarismo que marcó los regímenes fascistas en Europa.

El mensaje de Trump, su eslogan de campaña, llama la atención sobre «la decadencia nacional». Una decadencia que en su discurso no es atribuible a las limitaciones del sistema, sino al efecto combinado de los «grupos infiltrados» al interior y de aquellos países —plano externo— que obstaculizan la expansión de la influencia de los Estados Unidos e, incluso, su expansión territorial o dominio de los recursos radicados en otros Estados nación.

En próximas entregas sería oportuno profundizar en estos elementos en común con el fascismo histórico ya estudiado y definido. Tenemos la ventaja de que en esta ocasión no tendríamos que nombrar lo que existe y se manifiesta; sino regresar a lo que se conoce y también fue definido y nombrado.

Quizás algunas preguntas base serían: ¿cuánto hay de filosofía política y teoría de gobierno en la actual élite que administra el Gobierno en los Estados Unidos? (Con el perdón de todos aquellos que insisten en las cualidades, no compartidas en mi caso, de Trump como outsider o errático). ¿Cuáles, y en qué escalas, son las expresiones de autoritarismo y totalitarismo? ¿Hasta dónde está dispuesta a llegar la actual administración en su «saneamiento» de aquellos grupos que quedan fuera de su concepción de «lo nacional»? ¿Qué evaluación existe del «aporte» del primer Gobierno de Trump a la «decadencia nacional»? ¿Qué expresiones de violencia son aceptadas y cuán funcionales son a sus intereses? ¿Dónde se encuentran los puntos en común entre Demócratas y Republicanos y qué peso tienen? (Relacionado con esto: ¿cuánto podría hablarse de bipartidismo formal y unipartidismo de facto?). ¿Es Donald Trump un líder autoritario que afirma encarnar la voluntad nacional?

Regreso al inicio del texto: una de las principales misiones de la REDH es librar la lucha antifascista a escala global. En ese sentido, la amplitud que proporciona su propio nombre —y que coincide con la idea de la necesidad de constituir un frente común En Defensa de la Humanidad que compartían Fidel y Chávez— es central. Como señaló en una entrevista el intelectual cubano Omar González, entonces coordinador del capítulo nacional en la Isla de la REDH, cuando se constituyó la red de redes «Lo que estaba en juego no era un país, sino la especie humana». Hoy esa necesidad persiste, y la urgencia es mayor.

 

 

 

 

 

 

Por REDH-Cuba

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

Shares