Cuba

Quien mendigue al imperio, merece el mayor desprecio. Patricio Montesinos

 

Quien mendigue, adule o rinda cuentas al imperio de Estados Unidos, el más feroz e inhumano de la historia, no merece respeto alguno, y sí el mayor desprecio.

El mundo, en general, y Nuestra América, en particular, conocen muy bien y han vivido los horrores cometidos por los sucesivos regímenes norteamericanos, que han persistido hasta hoy en imponer su hegemonía internacional a cualquier precio, incluido el de la muerte de millones de seres humanos.

No pretendo hacer de este trabajo una relación de dignatarios, funcionarios, políticos, mercenarios disfrazados de supuestos opositores, y de ingenuos mal intencionados o no, porque la lista sería algo extensa, y al decir de un viejo proverbio popular: “a quien le quepa el sayo, que se lo ponga”.

Sin embargo, sí vale referir que es imperdonable y despreciable que “personalidades” de la Patria Grande” aún, en estos tiempos, sirvan a los intereses de Estados Unidos o se arrodillen de una forma u otra, como lo han hecho y siguen haciendo no pocos en la actualidad.

Es inexcusable además rendirle cuentas al poderoso, pero decadente imperio del Norte, o darle explicaciones que para nada merece sobre asuntos regionales o internos de naciones soberanas e independientes, que pueden ser resueltos sin su injerencia.

Pregunto: ¿el Pentágono y la Casa Blanca ofrecen explicaciones cuando emprenden guerras sangrientas, bombardean a civiles inocentes, incitan la violencia, espían, sancionan a países o bloquean a pueblos para rendirlos por hambre?

Pues claro que no, nunca lo han hecho ni lo harán, y en el mejor de los casos mienten insolentemente para justificar su postura agresiva y hegemonista. Ni siquiera respetan a las instituciones internacionales, entre ellas la mayor de todas, la Organización de Naciones Unidas, nacida para que supuestamente la paz reinara en el planeta tierra.

Algo más: quién dijo que Washington es la capital de mundo. ¿Por qué a la Organización de Estados Americanos (OEA) aún se le permite tenga su sede allí, y a la ONU en la ciudad de Nueva York?

Y continúo con otras interrogantes: ¿Por qué tenemos que seguir viajando a esas urbes norteamericanas para pretender resolver problemas de los países del Sur provocados o alentados por el imperio y sus aliados ricos?

El Héroe Nacional cubano José Martí, conocedor del “Monstruo”, como le llamó a Estados Unidos, afirmó que “los derechos se toman, no se piden; se arrancan, no se mendigan”.

El revolucionario y Guerrillero Heroico argentino-cubano Ernesto Che Guevara, asesinado hace 50 años en Bolivia por orden de Washington, pronunció esa frase que hoy tiene más vigencia que nunca: “no se puede confiar en el imperialismo ni un tantico así, nada”.

Otro gigante de los siglos XX y XXI, el líder de la Revolución Cubana, Fidel Castro, quien venció a una decena de emperadores del “Monstruo”, no cedió ni un ápice ante las constantes amenazas, las agresiones y la guerra económica, comercial y financiera que Estados Unidos todavía mantiene a la mayor de las Antillas.

La firmeza de Fidel y de los principales dirigentes de la Revolución, ejemplos para su pueblo, doblegó a los adversarios del Norte, que únicamente son capaces de entender cuando se les riposta con valentía y coraje.

Solo con arrojo y acompañado de la necesaria unidad entre los pueblos y gobiernos dignos puede detenerse la cada vez más ferocidad del imperio, enfermo de rabia porque ve venir su desmoronamiento con la inminente muerte del mundo unipolar.

Los endebles y los monigotes del “Monstruo” terminarán, como siempre, en el basurero de la historia.

También puede gustarte...

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *