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Opinión

A propósito del infame bloqueo a Cuba. Por Jorge Núñez Sánchez

Hace casi sesenta años que los enormes y poderosos Estados Unidos, entonces la mayor potencia del mundo, impusieron a la pequeña isla de Cuba un bloqueo económico y legal que se mantiene hasta hoy. Entre otras cosas, ese bloqueo implica que la nación caribeña no puede recibir inversiones ni préstamos de su gigante vecino, ni mantener relaciones comerciales con éste, ni comprar medicinas en ese país próximo, ni recibir turistas del mismo, porque no los dejan salir de EE. UU. para Cuba.

Ese bloqueo también afecta a los propios Estados Unidos, en especial a sus ciudadanos, porque no pueden viajar a Cuba, ni bañarse en sus bellas playas, ni leer los inteligentes libros hechos en aquel país, ni pagar en Cuba con tarjetas de crédito, ni comprar productos cubanos en su propio territorio. Tampoco pueden seguir en La Habana los pasos memorables de Ernest Hemingway, el gran escritor norteamericano y ganador del Premio Nobel de Literatura, que vivió en Cuba y escribió ahí algunas de sus mejores obras.

¿Qué crimen tan gigantesco ha cometido Cuba contra los Estados Unidos, que estos la han castigado y la castigan de manera tan brutal y despiadada? Pues ninguno, en estricto sentido. Cuba no ha agredido jamás a los Estados Unidos, no ha enviado tropas mercenarias contra ese país vecino, ni ha lanzado plagas sobre sus sembríos, ni ha dispersado pestes para matar a sus animales domésticos, ni ha introducido espías para que quemen sus cultivos y pongan bombas en sus fábricas e instalaciones industriales, cosas que sí ha hecho ese gigante país contra la pequeña isla revolucionaria.

Cuba tampoco ha invadido con su ejército y su marina de guerra a los Estados Unidos y menos todavía ha tomado territorio de ese país para montar una base colonial hasta el día de hoy, como sí lo han hecho los estadounidenses, que varias veces han invadido y ocupado militarmente a esa isla caribeña y mantienen hasta hoy la horrenda base militar y cárcel de Guantánamo, contra la voluntad del pueblo y del gobierno cubanos.

Precisamente por esa larga historia de intervenciones y agresiones, que vienen desde los tiempos en que Cuba luchaba por su independencia, a fines del siglo XIX, es que el pueblo de Cuba hizo una revolución en 1959, para liberarse de la coyunda extranjera y de la tiranía local que los Estados Unidos le habían impuesto. Fue así que Cuba buscó ser definitivamente libre e independiente, para lo cual nacionalizó las tierras y los bienes nacionales que se hallaban en manos de empresas extranjeras y clausuró los casinos montados por la mafia norteamericana en su territorio. Esa es la única razón por la que la pequeña “Isla de la Dignidad” ha sido bloqueada y agredida por su poderoso vecino desde hace casi sesenta años.

La mayoría de países del mundo lo han entendido así. Por eso el mundo entero vota cada año contra ese infame bloqueo, en las Naciones Unidas, con los únicos votos en contra del agresor y de su cómplice neocolonialista, Israel.

Pero Cuba vencerá al bloqueo, más temprano que tarde. Primero porque le asisten el derecho internacional y la razón. Y luego porque esta pequeña isla hermana, representante de la dignidad de nuestra América, tiene un alma numantina, que le ha hecho resistir por sesenta años la agresión del coloso, con la frente en alto y bajo la consigna de “Patria o Muerte”.

Jorge Núñez, Director de la Academia Nacional de Historia del Ecuador, destacado intelectual ecuatoriano y miembro de la REDH

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