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Cuba. Ante las campañas, la palabra de orden es Revolución

Sepan esos que intentan apartar y desmoralizar a Cuba que la Cumbre, las enmiendas, las políticas de Bolsonaro o las declaraciones de Estados Unidos no demeritarán el trabajo y la obra de este país que por casi 60 años se ha crecido ante las más difíciles adversidades.


Por Redacción de Razones de Cuba

Hoy es el día internacional de los derechos humanos, pero previo a la fecha empresas mediáticas capitalistas de conjunto con sectores derechistas y anticubanos, intentan manipular o demeritar los logros que ha alcanzado la Revolución Cubana.

El objetivo, uno solo, construir falsas noticias que tributen a campañas donde los “afectados” son realmente mercenarios que sirven a los intereses de Estados Unidos. Una historia replicada una y otra vez sin repercusión alguna, pues cubanas y cubanos disfrutan de numerosos derechos en un país que se encuentra en actual proceso de transformaciones en bienestar de sus ciudadanos.

Pero regresemos algunos meses en el tiempo para comprobar cómo a lo largo de estos últimos 365 días, Estados Unidos, sus aliados y la construida “oposición cubana” han tratado de aprovechar eventos internacionales o regionales para invisibilizar las verdaderas razones que tiene Cuba como país garante de los derechos humanos.

Con Almagro no hay sorpresas

Uno de los momentos utilizados para tratar de desprestigiar la imagen de Cuba y su Revolución fue la VIII Cumbre de las Américas, celebrada en Perú. Allí, esos que se dicen defensores de los derechos humanos, con apoyo de la desprestigiada Organización de Estados Americanos y de su secretario general Luis Almagro, intentaron boicotear el papel de los verdaderos representantes de la sociedad civil cubana donde se incluyen médicos, ingenieros, maestros, obreros, intelectuales, dirigentes de organizaciones de masas, entre otros sectores.

En ese período el Departamento de Estado de EE.UU., según publicó el diario El País, hizo un llamado para que Cuba facilitara la participación fuerte y robusta de disidentes, quienes persiguen el objetivo de subvertir las bases sociales de un proceso revolucionario y legítimo, que cuenta con el apoyo del pueblo.

Por parte de los integrantes de esa desarticulada oposición no faltaron los conceptos de democracia o derechos políticos, como tampoco dejaron de participar en reuniones con funcionarios de la USAID o de la OEA; pero mientras espacios como El Nuevo Herald daban preponderancia a aquello, en la cumbre de los pueblos, en el encuentro de jóvenes y en muchos otros espacios, la delegación cubana supo defender la soberanía, poner en alto el prestigio de la nación y poyar la integración regional con voz propia.

Las enmiendas se fueron al ca…

Similar y más reciente, fue el tema de las ocho enmiendas que intentó presentar Estados Unidos a la Resolución cubana contra el bloqueo, las cuales perseguían una modificación en la conducta de la comunidad internacional por el apoyo que ofrece al informe anual que presenta la Isla en Naciones Unidas.

Las enmiendas que la Asamblea General en la ONU rechazó, también intentaban dar aliento a los representantes de la retórica anticubana y mercenaria, para así inmiscuirse en asuntos de derechos humanos en Cuba, un tema en el que EE.UU. no es el mejor ejemplo a seguir.

Los ocho puntos se centraban en que en Cuba hay ausencia de mujeres en los órganos decisorios más poderosos, que es enorme la falta de acceso a la información y libertad de expresión dentro y fuera de Internet, y en la inexistencia de independencia judicial y los arrestos y detenciones arbitrarios. Sin embargo. demostrado está que desde 1997 la Asamblea General se rehusó a considerar estas acusaciones, pues un país con marcados estándares de discriminación, con asesinatos injustos que permanecen impunes, no tiene moral alguna para fundamentar denuncias contra otra nación.

Esta fue sin dudas otra herramienta o cortina de humo para restar importancia al continuo reclamo de los países del orbe por levantar el bloqueo que imponen a la Isla, solo que una vez más, Cuba salió victoriosa.

Y Bolsonaro también quiso contribuir

Otra de las noticias, reproducidas como pólvora en los grandes medios de prensa, es la relacionada con los que denominan “médicos esclavos” por el trabajo que desempañaban colaboradores de la salud cubana en tierras brasileñas como parte del programa Más Médicos.

Claro quedó que la decisión de Cuba de retirar al personal de salud se debió a las declaraciones ofensivas del recién electo presidente Jair Bolsonaro, las cuales tenían un marcado tono de irrespeto al prestigio de Cuba, a la calificación de los profesionales de la salud y a una organización regional como la OPS.

Solo que esas declaraciones no fueron aisladas. También, de manera misteriosa hubo una articulación entre un tuit de la Secretaria de Estado Asistente para Asuntos del Hemisferio Occidental, Kimberly Breier y dos textos publicados en El Comercio que tuvieron como denominador común las referencias al supuesto trabajo esclavo de los médicos cubanos.

El objetivo era organizar una campaña para la deserción masiva de médicos, pero la realidad fue que muchos ya están de vuelta y otros llegarán en los próximos días.

Esta situación ha provocado que cerca de 30 millones de brasileños se queden sin atención médica. ¿A qué derechos humanos se refieren entonces? Lo cierto es que los médicos cubanos firman un contrato de manera libre y personal, y son conscientes de que con los ingresos que reportan al país por su servicio, sus familiares y todo el pueblo de Cuba tienen garantizado las atenciones de salud de manera gratuita.

La otra razón es que demostrado está que los médicos cubanos no trabajan solo por una cuestión económica, sino por amor a la profesión, por la vocación de curar. Los médicos cubanos no están esclavizados, lo que realmente viola los derechos humanos es la privación de la salud a sectores desfavorecidos de Brasil porque el presidente Bolsonaro no concuerda con ideologías políticas diferentes.

Y para qué hablar del 349

Definitivamente la Secretaria de Estado Asistente para Asuntos del Hemisferio Occidental, Kimberly Breier, mantiene comentarios y opiniones negativas entorno al proceso de transformación que lleva Cuba.

En recientes tuits la funcionaria señaló que “la vida ya es dura en #Cuba. Si eres un artista, está a punto de hacerse más difícil. Con el #Decreto349 el régimen decidirá qué es arte y qué no. El gobierno de Cuba debe celebrar, no restringir, la expresión artística de los cubanos”.

Esto es muestra de otra campaña contra Cuba para difamar por supuestas censuras. El decreto Ley 349 solo es contra una corriente de banalidad e intrusismo que ha tomado auge en el arte. No se trata de regular el arte, pues cada artista es libre de pensamiento y creación. Ya lo dijo Fidel en una ocasión, hay que defender la cultura; esa que nos distingue y muestra las verdaderas esencias de la cubanía.

Sepan esos que intentan apartar y desmoralizar a Cuba que la Cumbre, las enmiendas, las políticas de Bolsonaro o las declaraciones de Estados Unidos no demeritarán el trabajo y la obra de este país que por casi 60 años se ha crecido ante las más difíciles adversidades. Es Cuba un país libre e independiente donde, todos, desde el bebé recién nacido hasta el anciano, cuentan en esta sociedad que se mantiene en plena revolución.

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