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Memoria

Recuerdos dolorosos pero obligados. Por Martín Almada

Después de presentar en la Universidad Nacional de la Plata, en Argentina, mi tesis doctoral “PARAGUAY, EDUCACIÓN Y DEPENDENCIA” (1972-1974), la policía federal argentina la calificó de “subversiva y terrorista” e  informó a la policía de Paraguay de “tan grave” descubrimiento. El Cóndor volaba. 

Una vez de vuelta en Paraguay, el 26 de noviembre de 1974, fui detenido  y trasladado a la Dirección de Investigaciones, a la “Sala de Tormento”, en Asunción, donde fui torturado, entre otros,  por el Jefe de Policía de la Provincia de Córdoba (Argentina), el Comisario Héctor García Rey, con el objetivo de arrancarme una confesión, en una acción infame que ha quedado impune hasta la fecha de hoy. El Cóndor seguía volando.

Desde aquel momento sufrí más de 1.000 días de tratos crueles, inhumanos y degradantes. Entre 1974 y 1977 estuve ilegalmente detenido en la tristemente famosa cárcel La Emboscada, campo de concentración. En septiembre de 1977, después de más de 30 días de huelga de hambre y gracias al fuerte apoyo de Amnistía Internacional y del Comité Interiglesias (católicos y protestantes), logré la libertad. En octubre de aquel mismo año estuve internado en un sanatorio privado y luego nuevamente detenido y trasladado a la Dirección Nacional de Asuntos Técnicos, conocida popularmente como “La Técnica”, creada por la CIA en 1956 como centro de tortura. Este infame centro estuvo a cargo, desde su creación hasta 1993, del abogado formado en Washington y especialista en la práctica de la tortura,  Antonio Campos Alum.

En “La Técnica”, y bajo tortura, me arrancaron la firma de un documento donde se me hacia declarar: “El Dr. Martín Almada afirma (sic) que la tesis doctoral presentada por el causante y aceptada por la Universidad Nacional de la Plata, República Argentina, la hizo sobre el método del Materialismo Dialéctico, fundamento filosófico del marxismo-leninismo”.

Este texto, fruto de la tortura, fue remitido el 6 de junio de 1989 al entonces Ministro del Interior, general Orlando Machuca Vargas, ante mi inminente nombramiento como Ministro de Educación en la nueva etapa creada en Paraguay el 2 de febrero de 1989, cuando fue abatida la dictadura del general Stroessner. Mis trabajos desde 1979 (y que continuaron hasta 1992) como Consultor de la UNESCO para América Latina, entre otras cuestiones, hicieron de mi persona un candidato a este importante cargo, cosa que finalmente no se hizo realidad debido a la utilización contra mi persona de este documento. Pero así se inauguró el período “democrático” en Paraguay, después de 35 años de dictadura….(Fuente: “Archivo del terror, 00108F 0676”).

Cabe recordar también que el 10 de marzo de 1976, el general Cristino Nicolaides, acompañado de una notable comitiva de” inteligencia” argentina, mantuvo una reunión a puerta cerrada con el dictador Stroessner a quien aconsejó que la vida de Martín Almada era mejor que terminase en ese “Sepulcro de los vivos” de la Comisaria Tercera, donde entonces me encontraba recluido. Compartía reclusión, en condiciones inhumanas, con los miembros del Comité Central del Partido Comunista Paraguayo, liderado por el legendario Antonio Maidana, que permanecían en prisión desde  hacía más de 15 años sin ninguna intervención judicial.

El general Nicolaides argumentó en su visita a Stroessner que, en libertad, el cerebro de Martín Almada constituiría un grave peligro para la región del Cono Sur, por ser un instigador natural de la rebelión de los infelices. Señaló, además, que conocía muy bien su ideología revolucionaria a través de sus andanzas en el “Instituto Juan Bautista Alberdi”, en la Universidad Nacional de la Plata, en la campaña “Villa del Maestro”, etc. todo ello conocido durante la época donde desempeñó en cargo de Agregado Militar de la embajada argentina ante el gobierno del Paraguay. El Cóndor seguía volando.

Y finalmente aún habría que recordar la declaración testifical que realizó la Dra. Gladys M. de Sannemann el 17 de julio de 1991 ante el Juez Penal D. Félix Silva Monges, donde se afirma textualmente:

  1. a)  Haber constatado en la Prisión de Emboscada, en calidad de médica también presa política, que Martín Almada fue brutalmente torturado por la policía política, y
  2. b)  Haber escuchado personalmente el anuncio público realizado por el Coronel José Félix Grau, comandante de la prisión de Emboscada, de que Martín Almada será fusilado por orden superior por TRAICIÓN A LA PATRIA. Su delito: haber escrito el libro “PARAGUAY, EDUCACIÓN Y DEPENDENCIA, inspirado  en la metodología  de la educación liberadora de  Paulo Freire de contenido muy subversivo.

Pero ante todo ello convertí mi dolor en coraje, y reanudé mi voluntad de luchar para hacer valer la Constitución Nacional y la Declaración Universal de los Derechos Humanos, especialmente en lo que hace referencia al odio, luchando para dar pleno apoyo a la convivencia pacífica y la solidaridad en el territorio de paz de América Latina.

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