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Opinión

La ciberguerra: la principal ciberamenaza global. Por Mario Ramón Duarte

Hoy en día muchos países reconocen que los delitos cibernéticos se están convirtiendo en una amenaza de importancia primordial, lo que les obliga a desarrollar estrategias de defensa para atajar cualquier riesgo de ciberguerra y esto es un tema que sin dudas amerita una importancia imperativa en esta nueva era tecnológica, donde ninguna de las naciones del globo terráqueo está realmente a salvo de no padecer este tipo de conflictos, que distan años luz a lo que convencionalmente estamos acostumbrados y que para nada se asemeja a lo que siempre nos vendía la ciencia ficción. Hoy, la realidad marca que el dinamismo que marcan estas cuestiones nos obliga a tratar el tema y estudiar las medidas que ya están llevando a cabo en forma concreta las grandes potencias.

La ciberguerra o guerra cibernética (en inglés Cyberwar) se refiere a los actos de guerra en y alrededor del espacio virtual con medios que están predominantemente asociados con la tecnología de la información. En un sentido más amplio, esto implica el apoyo de campañas militares en espacios operacionales tradicionales, es decir, tierra, mar, aire y espacio exterior, a través de medidas tomadas en el espacio virtual. En general, el término también se refiere a la guerra de alta tecnología en la era de la información, basada en la amplia informatización, la electrización y la creación de redes de casi todos los sectores y cuestiones militares.

También entendida como el uso de la tecnología informática para interrumpir las actividades de un Estado u organización, especialmente el ataque deliberado de los sistemas de comunicación por parte de otro Estado u organización.

Término no especificado y controvertido que no tiene una definición oficial o generalmente aceptada. Más de 30 países han aceptado la doctrina y han anunciado el desarrollo de un programa especial de mecanismos ofensivos de guerra cibernética.-

Una escalada de conflicto cibernético entre Estados en los que los ciberataques son llevados a cabo por actores estatales contra la infraestructura cibernética como parte de una campaña militar. Cyber War se puede declarar (declarado formalmente por una autoridad de una de las partes) o de facto (con la ausencia de una declaración).

El uso de capacidades cibernéticas de una escala suficiente para un período específico y a alta velocidad, con el fin de lograr ciertos objetivos o efectos en el ciberespacio o a través del mismo; tales acciones se consideran una amenaza a los intereses nacionales de los objetivos estatales.

Se ha demostrado que actualmente en una guerra es más factible derrotar al enemigo atacando su infraestructura informática, que empleando cualquier otro tipo de ataque físico. Esta estrategia ha sido empleada en diversas situaciones, ya sea en ofensivas militares de un país contra otro, de un grupo armado en contra del gobierno, o simplemente ataques individuales de uno o varios hackers.

Es decir, que ahora las armas son los virus informáticos y programas especiales para anular la seguridad de los sistemas informáticos y los combatientes son los expertos en informática y telecomunicaciones. Generalmente, los blancos de los ataques son los sistemas financieros, bancarios y militares, aunque se han visto numerosos casos donde se ven afectados los sistemas de comunicación.

Es importante destacar que la guerra informática no está recogida en el derecho internacional humanitario. Entonces es menester destacar que los ataques informáticos son posteriores a las convenciones actualmente vigentes; o sea, que no existe regulación o norma alguna en el derecho internacional humanitario que dicte acerca de la guerra informática. No obstante la anterior situación, el derecho humanitario es aplicable cuando los ataques implican el daño a bienes bajo protección o a personas, convirtiéndose dichos ataques en objetos de incumbencia del “jus in bello”.

En el caso de los bienes protegidos, son incluidos debido a que un ataque que provocara una descomposición de los sistemas que le aseguran podría desatar una fuerza destructiva que causaría evidentes daños a la población civil, aunque los ataques informáticos neutralizan tales objetivos de una forma bastante segura; podríamos destacar las centrales de energía nuclearrepresasdiques e incluso objetivos militares. También cuentan como bienes protegidos el agua potable, las cosechas, los productos alimenticios y el ganado; o sea, bienes cuya carencia causaría hambre a la población, así como daños al medio ambiente.

La naturaleza de la guerra en su concepción tradicional está cambiando y acciones que actualmente no son consideradas como “guerra” podrían convertirse en los principales medios a través de los cuales la guerra se librará en el futuro. Es cada vez más evidente que la seguridad de los dispositivos de IoT (la Internet de las Cosas, por sus siglas en inglés), es inadecuada, lo que podría tener consecuencias catastróficas.  Es más, a diferencia de las armas físicas, las ciberarmas pueden ser replicadas esencialmente a costo nulo, por lo que su producción y almacenamiento presentan peligros aún más grandes que en el caso del armamento físico.

El incidente WannaCry puede ser considerado un preaviso de lo que viene: un ciberataque con apoyo estatal contra la infraestructura de otro país (por ejemplo la red eléctrica, el sistema de control de vuelos, los sistemas informáticos de gobierno, etc.). Este tipo de ataque podría paralizar un Estado del mismo modo que un bombardeo aéreo intensivo.

Entre las guerras cibernéticas ocurridas alrededor del planeta, se puede mencionar a las de: Kosovo en 1999, Taiwán en 2003, Estonia en 2007, Georgia 2008, Irán 2010, Canadá 2011, Medio Oriente 2012 y EEUU 2013.

En lo que se refiere a esta problemática en Latinoamérica, la periodista argentina Stella Calloni aseveró que Estados Unidos está armando un escenario de guerra en Latinoamérica, que luego amenazará a todos los países de la región, incluso a los que hoy se prestan para los planes contra Venezuela.

Para la analista, la gira del vicepresidente estadounidense, Mike Pence, “intenta garantizar los apoyos para que la invasión a Venezuela no sea solo de Estados Unidos, sino que lo acompañen Argentina, Brasil, Colombia, Perú y Panamá, donde ingresaron marines ya desde el pasado año”.

También se ha anunciado que Brasil entregará a Washington el control de la base de lanzamiento Alcántara, ubicada en el estado de Marañón y que opera la Fuerza Aérea.

El secretario general de la ONU, António Guterres, ha abogado por establecer reglas globales para minimizar el impacto de la ciberguerra en los civiles. “Ya existen episodios de guerra cibernética entre Estados. Y lo peor es que no hay un esquema reglamentario para este tipo de guerra, no está claro si ahí se aplica la Convención de Ginebra o el Derecho Internacional pueden aplicarse en estos casos”.

Es por ello que el funcionario aboga por un marco legal más concreto “para evitar riesgos reales”. “Estamos totalmente desprotegidos de mecanismos regulatorios que garanticen que ese nuevo tipo de guerra obedezca a aquel progresivo desarrollo de leyes de guerra, que garantice un carácter más humano en aquello que es siempre una tragedia de proporciones extraordinariamente dramáticas”, ha afirmado.

Guterres ofreció la ONU como mediadora de Gobiernos y empresas, científicos y universidades para establecer protocolos para que el uso de la Red se haga con beneficios para la humanidad. “Tenemos que unirnos todos, no solo los Estados, para garantizar que Internet sea un factor de bien de la humanidad. Las normas tradicionales, a través de Estados o convenciones internacionales, están hoy inadaptadas a la nueva realidad porque son lentas”.

Las últimas noticias, hace días atrás, en materia de medidas tomadas por potencias como principalmente EEUU y Rusia, el país del Norte de nuestro continente es merced a los ciberataques a las redes eléctricas, una problemática a la que Latinoamérica no es ajena.

El presidente Donald Trump, tuvo un áspero cruce de opiniones con un propio periódico prestigioso de su país como lo es el New York Times, cuando, a base de una investigación que realizara el NYT, dicho informativo afirmó que EEUU había incrementado y fortalecido sus capacidades militares para infligir ataques cibernéticos a las plantas hidroeléctricas de Rusia.

La investigación del NYT que desató la furia de Trump reveló que la inteligencia estadounidense intensifica ataques en línea contra las redes de suministro eléctrico de Rusia, en un supuesto mensaje de advertencia al presidente Vladímir Putin. Por su parte, el asesor de Seguridad Nacional de EE.UU., John Bolton, afirmó que el propósito de estas acciones es comunicarle a Rusia o a cualquier país que si están involucrados en “operaciones cibernéticas” contra Washington, “pagarán un precio muy alto”.

Aunque el país norteamericano insiste en el supuesto “saboteo” de Rusia contra sus redes cibernéticas, el Gobierno de Putin ha rechazado tajantemente las acusaciones, que califica de infundadas.

En tanto que desde el Kremlin, no se hizo esperar a los efectos de responder a los dichos de Bolton, esbozando que si alguien desde EEUU lleva a cabo ciberataques contra las redes eléctricas de Rusia sin informar a Trump, seria señal de ciberguerra.

En la actualidad, la sociedad enfrenta amenazas no únicamente múltiples, sino, incluso, difusas. Los avances tecnológicos del siglo XXI y, con ellos, nuestra dependencia a la interconectividad, nos hace vulnerables a otro tipo de peligros, como las ciberamenazas, clasificadas como: ciberguerra, ciberataque, ciberterrorismo y hacktivismo. Debido a la existencia de estas amenazas reales, el ciberespacio ha sido añadido a la lista de factores sensibles que pueden desestabilizar la seguridad mundial.

Por ello repetiremos cuantas veces sea necesario que estratégicamente, el ciberespacio tiene un gran valor, ya que “contiene” todos los recursos de información y comunicación disponibles en la red. Debido a ello, el Departamento de Defensa de Estados Unidos definió el ciberespacio como un nuevo dominio bélico, esto es, un campo de operaciones (como lo son la tierra, el mar, el aire o el espacio) en el que también se desarrollan maniobras defensivas y ofensivas, pero cibernéticas.

Hoy por hoy la ciberguerra sigue siendo la principal ciberamenaza global a la que se hallan o están sometidos los Estados, y por ende los ciudadanos; por ello contribuiremos día a día desde nuestro lugar académico a bregar por un mundo más seguro en este nuevo tiempo donde la tecnología marca el rumbo, pero no debe ser jamás a cualquier costo.

– Dr. Mario Ramón Duarte, Juez Adm. Mun. Faltas (Sauce-Corrientes-ARG), abogado, especialista Der. Pub. Cont. (UCSF-ARG), miembro Dossier Geopolitico/Cees (Cordoba/C.A.B.A.-ARG), colaborador CENEGRI (RJ- BRA).

Fuentes:
Estrategia de seguridad cibernética de Austria (2013).-

Estrategia sobre seguridad cibernética de Montenegro hasta 2017.-

Instituto Este-Oeste, Fundamentos Críticos de Terminología 2, Bilateral Rusia-EE. UU. Sobre Ciberseguridad, Eds. Habes B. Godwin III, Andrey Kulpin, Kal Frederick Rauscher y Valery Yaschenko, Policy Report 2/2014, – 2014.-

Recopilación de las definiciones relacionadas con la ciberseguridad existente y la seguridad de la información, Open Technology Institute New América – 2012.-

https://es.wikipedia.org/wiki/Guerra_inform%C3%A1tica
https://actualidad.rt.com/actualidad/278381-eeuu-escenario-guerra-latinoamerica
https://www.alainet.org/es/articulo/195584

Fuente: ALAI

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