Opinión

Venezuela, ojos y oídos. Por Ramón Pedregal Casanova

Inmediatamente en la mañana, activamos el poder popular desde temprano, los pescadores de todo el país, consejos comunales, Clap, UbCh, jefes/jefas de calle; “mil ojos y mil oídos conjuntamente con la fuerza de la Fuerza Armada Nacional Bolivariana, con la fuerza de la Policía”.

Declaración del Presidente Constitucional de la República Bolivariana de Venezuela, Nicolás Maduro, tras la derrota infringida a los mercenarios enviados por el imperialismo estadounidense en la operación “Gedeón”, que tenían como fin atentar contra los dirigentes del pueblo venezolano.

El imperialismo es un sistema de dominación mundial que tiene institucionalizada la violencia y la persecución, lo comprendemos porque vivimos conscientes dentro de la vorágine que es, y quienes han demostrado saberlo y con conciencia de clase bien firme son los pescadores de La Guaira, junto al Ejército Bolivariano y la Policía han capturado a un buen puñado de asesinos, escogidos para cumplir con la premisa del sistema imperial. Pero a los mercenarios los vigilaban “mil ojos y mil oídos” unidos a sus fuerzas uniformadas. Lean el siguiente correo:

Curriculum

2001 – Navi Seals American Soldier (Afganistan)

2005 – First Antiterrorist Command (Irak)

2009 – Service Secret Top Chieef (Libia)

2013 – Multiterrain Combatient (Siria)

2018 – High Level General Protector of the White House

2020 – Lo agarró un negrito de Chuao, lo amarró.

La alegría no debe relajarnos, los mil ojos y mil oídos con su Fuerza ocupada en las armas son conscientes del peligro que se cierne sobre Venezuela, la misma fuerza que arremete contra Cuba, contra Irán, contra el mundo que nace poco a poco mientras el enemigo de la Humanidad decae.

La propaganda del monstruo y sus gobiernos siervos trata de mantenernos en la “normalidad” de que no pasa nada. Mientras, la banda de Trump desarrolla la industria de guerra hasta límites insospechados y de consecuencias impredecibles para la Humanidad, o que predice la desaparición de la vida humana sobre el Planeta, siguiendo el punto de partida del imperialismo, ese que le determina, que le integra, que le define, la violencia por encima de todo. La acción inmediata de su aparato mantiene guerras militares, económicas, desinformativas o psicológicas, que siembran catástrofes causando el shock entre la población en general, y todos los males en los que se destaca el hambre, o, como en buena parte de la población europea, el extrañamiento y lejanía respecto a tanto crimen.

Las FANB salvan la dignidad de los seres humanos, de las gentes que quieren la paz como premisa para la convivencia. No hay más que ver al asesino mencionado más arriba con su curriculum, y, quien/quienes, de quien son las manos que atan las manos de matar.

Lo triste de ésta historia es que siguiendo las leyes que rigen el imperio, si no se unen los pueblos y gobiernos del mundo para atarle sus manos asesinas, tendremos que prepararnos.

Trump, el Estado imperial estadounidense, tiene/n hecha la lectura de la declaración de Hitler, el Estado nazi alemán, a Hermann Rauschning, que les dejo aquí:

Es indispensable que la nación enemiga se desmoralice, quew esté preparada para capitular, que sea llevada moralmente a la pasividad antes de que se piense en una acción militar. ¿Obtendremos la derrota moral del adversario antes de la guerra? He ahí la cuestión que me interesa. … Donde quiera que sea, en pleno suelo enemigo, tendremos amigos que nos ayudarán y sabremos hacernos con ellos. La confusión de sentimientos, los conflictos morales, la indecisión y el pánico: esas son las armas que tendremos. Jamás comenzare una guerra sin tener antes la certeza absoluta de que mi adversario, desmoralizado, sucumbirá al primer choque. Cuando el enemigo está desmoralizado en el interior de su país, cuando está al borde de la revolución y cuando los movimientos sociales amenazan estallar, ha llegado el momento y un solo golpe debe aniquilarlo. Ataques aéreos en masa, golpes de mano, actos de terrorismo, sabotajes, atentados perpetrados en el interior, asesinatos de los dirigentes, ataques aplastantes contra todos los puntos débiles de la defensa contraria, asestados como martillazos, simultáneamente, sin preocuparse por las reservas ni por las pérdidas: tal es la guerra futura. Un martillo gigantesco que pulveriza todo: solo eso veo, sin pensar en lo que luego venga … No retrocederé ante nada. No hay Derecho Internacional ni Tratados que puedan impedirme aprovecharme de una ventaja cuando ésta se presente. La próxima guerra será terriblemente sangrienta y cruel. Pero la guerra más cruel, la que no establece diferencia alguna entre militares y civiles, será también la más blanda, porque será la más breve. Al mismo tiempo que intervendremos con todas nuestras armas, desmoralizaremos al adversario con la guerra de nervios. … La guerra será lo que yo quiero que sea ¡Yo soy la guerra!

¿Cuántos de los elementos que menciona Hitler está empleando Trump en Venezuela y en el resto del mundo? Hay que parar las manos del asesino y su aparato. En el mundo que nace y se reafirma en Venezuela, quien le amarra las manos al asesino es un obrero. Y, los ojos, oídos, y manos de Venezuela ven, oyen, y hacen brillar un mundo nuevo cuando el viejo se ésta muriendo.

 

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