Opinión

Soberana. Por Teresa Melo

Esto dije en reciente entrevista: «Para mí un cubano no lo es solo porque su documento de identidad aluda al sitio donde nació. Lo es por la elección de su defensa, de los símbolos vivos que emanan de ese sitio. Puedes pensar como quieras, tener disímiles criterios, puedes discrepar en mucho y con mucho, pero hay una esencia de sentido que es lo que te dice que tú tienes Patria».

Sitios emblemáticos de Italia, Canadá, Colombia, se han iluminado con los colores de la bandera cubana. Manos de todas las edades y de todas las naciones la sostienen junto a la suya, para dar gracias por las vidas salvadas y protegidas.

Ondea en edificios y parques y avenidas, y se muestra en hogares, entre nuestros libros y propósitos de bien común. La levantan los jóvenes y cubanos de toda edad que dedican sus días a ser y hacer Cuba, para vencer esta pandemia a pesar de las terribles circunstancias en que está obligada a hacerlo.

La imagen de la bandera arrastrada por un auto, tomada de la caravana del odio del rancio Miami, ha recorrido las redes. Entre quienes han denunciado tal infamia no encuentro a ninguno de los que día tras día coordinan nuevas provocaciones y asedios y shows, por el «bien de los cubanos».

El anuncio de la probable revisión de las políticas contra Cuba de la nueva administración Usa, ha puesto a temblar a los que viven de ello. Los carteles de esa caravana pedían que se mantuviera el bloqueo y se arreciara, que tal vez sea pedir que nos quiten el aire que respiramos.

Tampoco he leído ninguna condena al bloqueo de los «aspirantes» a ideólogos, todólogos, torcidos sin historia, egos, candidatos a «reyes» que sí logramos ver en su desnudez. La poesía no vive del rencor.

Este es mi derecho a réplica. Como el que tiene que ejercer Cuba todos los días con sus medios de prensa, denigrados y perseguidos en sus profesionales, ante un sistema millonario de medios que amplifican todas las falsedades, y donde yo, y los que piensan como yo, no podemos siquiera asomar un criterio que diverja.

Existen otras caravanas, de gente de bien, que alza su bandera cubana con orgullo y respeto, como existe una caravana que el odio no puede vencer: millones de cubanos y cubanas trabajando para todos, por esa bandera SOBERANA.

Tomado de Cubadebate

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