Opinión

Contextos y coincidencias de Tania Brugueras. Por Jorge Wejebe Cobo

En el presente debate sobre la posición política de artista de la plástica Tania Brugueras se suelen manejar dos enfoques que parten de los que consideran que la creadora asume el enfrentamiento a la Revolución desde propias concepciones éticas, profesadas con independencia, punto de partida que es cuando menos una ingenuidad que desmienten los propios padres fundadores de la CIA, quienes sustentaron como principio para sus campañas de manipulación que “el tipo de propaganda más efectiva”, aquella en la que “el sujeto se mueve en la dirección que uno quiere por razones que piensa que son propias” contra Cuba.  (La CIA y la Guerra Fría Cultural. Frances Stonor Saunders. Editora Política, Pag. 17 y 18.)

Es improbable que la artista que comparte el mismo adversario -el socialismo cubano con la nación norteña- escape de esa fuerza de gravedad hacia el control y hegemonismo que ejercen las poderosas agencias oficiales estadounidenses en sus campañas de guerra cultural contra Cuba desde el propio triunfo de la Revolución en 1959.

Por otro lado, juzgar a la artista y etiquetarla, sin más, como el Frankestein creado por las agencias oficiales de Estados Unidos, es una simplificación que no contribuye al  análisis y denuncia de la compleja operatoria de las acciones contra la cultura nacional que realizan los órganos de subversión estadounidenses contra la Isla.

Formación en Cuba y EE.UU.

Tania Brugueras egresó de la Academia San Alejandro y del Instituto Superior del Arte (ISA) y transitó con éxito por el sistema institucional, también creado por la Revolución, que le facilitó su proyección internacional, básicamente en los espacios de la Bienal de La Habana, que la dio a conocer en los circuitos internacionales del arte contemporáneo desde la década de 1990.

Mientras, en el país se convirtió en una figura del perfomance y especialista en sus orígenes, tendencias y aplicación renovadoras, conocimientos que impartió como profesora en el ISA al frente de la Cátedra de la Conducta, creada bajo su iniciativa, e inclusive fue laureada con la Distinción por la Cultura Nacional que entrega el Ministerio de Cultura de Cuba en 2001.

Su proyecto de vida lo dividió entre largas estancias en Estados Unidos y la continuación de su vida artística en la Isla y sus clases en el ISA, sin ser afectada por las limitaciones impuestas por Estados Unidos al intercambio cultural entre ambas naciones, sobre todo durante las administraciones del presidente George Bush.

En ese contexto de inicios de este siglo, sus performance críticos, al margen de algunas incomprensiones puntuales, no fueron enfrentados por campañas de persecución institucionales, que rememoraran una especie de resurrección del realismo socialista sepultado años atrás junto con los restos de la URSS, como hubieran querido algunos veteranos de las victoriosas cruzadas culturales contra el socialismo real europeo.

Para entonces, en su país la artista tendría garantizada una larga carrera hasta la madurez y más allá divulgando y ejerciendo el arte conceptual. Aunque como se demostró ese destino no estaban dentro de sus planes.

¿Rompimiento inducido?

Tania participó durante la Décima Bienal de La Habana (2009), en el Centro Wifredo Lam, con la obra El susurro de Tatlin y como era habitual la institución apoyó la producción que incluyó el préstamo o contratación de una tribuna oficial de las utilizadas en los grandes actos en el país, que sería el centro del simbolismo inverso que la artista imprimió al proyecto.

Esta vez, no se embarcó en exposiciones de metáforas más o menos implícitas y convirtió literalmente el espacio del Wifredo Lam en retablo para que miembros de organizaciones contrarrevolucionarias atacaran el proceso revolucionario como oradores desde el estrado alegórico, con la complacencia de un grupo de estudiantes y jóvenes artistas que participaron en la acción, en un hecho que anticipó el plantón frente al MINCULT once años después el 27 de noviembre de 2020.

Bruguera realizó su intervención enmarcada en un período muy sensible que empezó el 30 de julio de 2006, al anunciarse la grave enfermedad del máximo líder cubano Fidel Castro y su alejamiento del poder, lo que puso a prueba el corolario de la política de Estados Unidos contra Cuba que aseguraba que en esas condiciones era inevitable que comenzará la cuenta regresiva de la Revolución, lo cual fue un desafío a la comunidad de inteligencia de Estados Unidos a no esperar con los brazos cruzados.

Las provocaciones se comenzaron a forzar el mismo 30 de Julio, cuando unos  diplomáticos espías de la embajada estadounidense en La Habana, recurrieron al líder de un grupo de jóvenes intelectuales, el escritor y profesor Raul Capote, en realidad agente de la seguridad cubana, para que se lanzara a la calle a mover su organización junto a los grupúsculos hacia la confrontación en el sector cultural, estudiantil y profesional para desestabilizar la sociedad por medio de una línea de actuación tomada al pie de la letra de los manuales de las llamadas “revoluciones de colores”.

Revolución de colores en Jibacoa

Mientras que el “susurro” terminaba en escándalo mediático, otra alucinante operación avanzaba secretamente desde el 2006 bajo la dirección de la USAID, instrumento de la CIA, montada sobre un festival musical anual realizado en la zona de Playa Jibacoa, denominado La Rotilla, que implicaría a sectores de la juventud, en una sublevación anti socialista con la colaboración  directa de activista serbios, enviados estadounidenses y latinoamericanos quienes en el terreno intentaron incitar otra movida contrarrevolucionaria desde el evento para lo cual  compraron, reclutaron, confundieron y manipularon a jóvenes y artistas, incluyendo al propio líder del proyecto  el productor Michel Matos.

Los detalles de este intento fueron publicados extensamente en el 2014 por una investigación de la agencia de noticias AP, de fácil consulta en Google, que se fundamentó como una crítica al mal manejo de la USAID respecto a la operación.

Permanece la incógnita sobre esta denuncia: ¿Acaso se permitió hacer pública la investigación para que se aplicaran acciones penales contra los implicados y sirvieran como víctimas propiciatorias, tan necesarias para escalar las campañas mediáticas y operaciones agresivas? Aunque las autoridades cubanas no se dejaron provocar y el asunto solo fue expuesto en los medios cubanos como ejemplo de los métodos de subversión estadounidenses contra la juventud cubana.

No obstante, ese legado de acciones encubiertas no se perdió del todo y Michel Matos repitió la experiencia como uno de los líderes fundadores del llamado Movimiento San Isidro, junto a Tania Brugueras, y ambos trasladaron a sus seguidores las prácticas de cuando el primero colaboraba con la USAID y la CIA y fue dejado colgado de la brocha por la AP, y la segunda fungió como dama de ceremonia en aquel escándalo con tribuna incluida.

Estos tres ejemplos de intentos provocadores: El susurro…protagonizado por Tania, la organización del profesor Capote, y el Festival La Rotilla, de Matos, resultaron réplicas de una misma estrategia que adoptaron las agencias oficiales estadounidenses y sus subordinados de siempre, la derecha anticubana y la contrarrevolución interna.

Desde entonces, las acciones subversivas principalmente en el sector de la cultura no parecen regirse por planes de largo aliento y son inspiradas en un febril síndrome de actuación para fomentar desafíos al Estado cubano, a como diera lugar, para obtener resultados en tiempo real y vía Internet para contribuir al supuesto desmontaje del sistema cubano.

A la derecha del chevrolet de Obama

En el 2014, Tania Bruguera subió nuevamente a la cresta de la ola mediática con otra versión del susurro de Tatlin, pero esta vez en la Plaza de la Revolución el 30 de diciembre de ese año, fecha para la que conminó a tomar las calles para sublevarse contra el sistema a pocos días después de hacerse público el 17 de diciembre de 2014 los acuerdos del dialogo secreto entre Cuba y EEUU para normalizar las relaciones bilaterales.

Fue otro proyecto de la artista que coincidió con la ultraderecha de Miami y la interna, que tildaron las conversaciones poco menos que de una traición y ratificaron su filiación a la línea de la confrontación y el apoyo al bloqueo económico, comercial y financiero para provocar la desesperación y el hambre en el país, que condujeran a los disturbios sociales.

Es conocido que el presidente Barack Obama consideró obsoleta esa política y para ese cambio de estrategia invocó a todos los métodos del llamado soft power, que se basan esencialmente en el terreno de lo cultural, la propaganda y lo simbólico, donde eran actores importantes los artistas e intelectuales afines, cambio que sorprendió a Tania Brugueras muy comprometida con la vieja escuela.

Durante el corto deshielo en las relaciones Cuba-EE.UU. se llegó en tiempo record a la reapertura de las respectivas embajadas en Washington y La Habana. En la capital cubana se alardeó con el uso de los símbolos en la ceremonia de la sede estadounidense, con elementos del performance al incluir vistosos chevrolet de los últimos años del período pre revolucionario, colocados en lugares de privilegios para las cámaras, para enaltecer la nostalgia por los “buenos tiempos” que acabaron con la Revolución.

El espectáculo era completado con la presencia del anciano marine, portador de la bandera estadounidense en la sede, la cual custodió en el momento del rompimiento y que devolvió con sus manos a su lugar original en el asta del edificio.

Pero no hubo tiempo para muchos conflictos de intereses para Tania Bruguera, porque el sucesor de Obama en la Casa Blanca en 2017, Donald Trump, lo simplificó todo al ratificar la línea dura que llevó a niveles sin precedentes, para satisfacción de los fósiles de Miami y sus extensiones en la Isla.

En ese contexto, Brugueras continuó con sus acciones de influencia y promoción de organizaciones y agrupamientos llamados independientes entre jóvenes creadores para debilitar la influencia del sistema institucional en la cultura.

En el 2016, inauguró INSTAR (Instituto de Artivismo Hannah Arendt) con consignas relativas a la restauración del sistema burgués en Cuba y con el fin de cerrar fila en el espacio de la tradicional contrarrevolución organizada, atendida y dirigida por los diplomáticos estadounidenses en La Habana, aunque ella se auto denomina de izquierda.

Sin embargo, mantiene como su principal campo de acción los sectores de la joven creación cultural, donde a pesar de su radicalización logra espacios de influencia gracias a su capacidad de manipulación de problemáticas del sector a partir de su condición de artista.

La triangulación de la NED, Tania y la conexión colombiana

En 2018, la National Endowment for Democracy (NED), otra extensión de la CIA para repartir apoyos de todo tipo a las operaciones encubiertas, destinó 55 mil dólares para promover el cine independiente en Cuba y Tania Brugueras poco después tomó su cheque de rebote y ese mismo año convocó a un concurso de cortometrajes, con el objetivo de promover también a jóvenes cineastas opuestos al sistema cubano, con 15 mil CUC de fondo.

En consecuencia, realizó un concurso el 7 de marzo 2019 y entregó por primera vez los premios para el Audiovisual Cubano 2019, consistente en 5 mil CUC destinados a las obras contra el sistema cubano y anunció la celebración de eventos similares de forma anual.

Coincidentemente, en octubre de 2018 se creó el Programa Cuba de la Universidad Sergio Arboleda de Colombia, de tradición derechista y según la página digital de esa institución se dirigió una solicitud de colaboración a la National Endowment for Democracy NED “para la creación de un programa que defendiera y promoviera la libertad y la democracia en Cuba.” que fue apoyada por esa institución con 85,000 dólares.

También en 2019, la “Sergio Arboleda” llevó adelante por primera vez un Festival de Cine por la Democracia, para el desarrollo de los cineastas independientes en Cuba.

En noviembre de 2020 se realizó de forma virtual, a causa de la pandemia, la segunda edición del evento con la participación de Ricardo Figueredo, Carlos Lechuga, Miguel Coyula y José Luis Aparicio, quienes también integran el proyecto de Tania Brugueras.

Sobre el sector de la joven cinematografía se desarrolla un sistema de influencia para que  algunos de sus integrantes asuman posiciones de liderazgo cada vez más alejadas de la política cultural de la nación, que en el terreno son apoyados por el Instituto de Artivismo Hannah Arendt y su promotora, mientras que la Universidad Sergio Arboleda los promueve y estimula, todo bajo la atenta supervisión de la NED que con su dinero es el factor principal de este circuito, sin contar otras instituciones acopladas al gran aparato de guerra cultural estadounidense empleado contra  la cultura cubana.

El decreto Ley más insólito del mundo

Para 2018, resulta algo dificultoso actualizar como matriz de las campañas contra la política institucional la bandera del llamado quinquenio gris   tratado hasta el cansancio en debates, publicaciones y rectificado durante cerca de medio siglo de trabajo institucional.

Pero ese fantasma volvería a sobrevolar el entorno ahora ejemplificado por las campañas mediáticas cuando se da a conocer el Decreto Ley 349, que buscaba enfrentar la ofensiva de mal gusto, indecencia y corrupción que se manifestaban en algunas expresiones artísticas especialmente en la música, con regulaciones y ciertas prohibiciones, lo cual fue suficiente para que de una mal intencionada interpretación del texto se generalizara la aviesa versión que  esa iniciativa legal perseguía poner una mordaza a la creación intelectual inspirada en un tardío realismo socialista.

Para Tania Brugueras fue el momento oportuno para asumir la denuncia del supuesto programa represivo y convertirse en el centro de la campaña mediática que se levantó con fuerza de ciclón para desacreditar al país.

No bastó para amainar aquel vendaval de mentiras que la dirección del MINCULT explicara, prácticamente de forma personalizada a todo el gremio, la verdadera intención del decreto ley y se reconocieran evidentes imperfecciones en su elaboración y que inclusive la iniciativa terminara en un letargo jurídico para su aplicación, algo insólito de concebir si realmente se tratara de una voluntad estatal centralizada para imponer una política represiva, según presentaba la propaganda que aireaba a los cuatro vientos Tania y su equipo.

Aquella corriente anti decreto 349 sirvió como uno de los pretextos para la creación del llamado movimiento San Isidro, formado por algunos creadores y muchos elementos anti sociales, todos bajo la batuta de Tania Brugueras.

 El capitán araña de la “tormenta perfecta”

Durante el 2020, se incrementó el bloqueo a Cuba afectando los planes de desarrollo y fue soporte de una  ofensiva subversiva sobre el medio cultural en un contexto de sensibles procesos de transformaciones del Estado Cubano y de renovación de los máximos cargos del Estado y el Gobierno y nuevamente, como en el difícil 2006, el viejo fundamento de la imposibilidad de la existencia del proyecto socialista cubano más allá de la vida de sus fundadores movilizaba las esperanzas del imperio de una restauración capitalista en la Isla.

Además, un aliado inesperado: la pandemia de la Covid-19, se sumó a esos planes y paralizó por causas obvias la principal  entrada de divisas al país por el cierre del turismo y de otras fuentes esenciales, mientras el Estado debía asumir grandes gastos y esfuerzos para hacer lo posible y lo imposible para salvar al país de la terrible enfermedad.

Ese fue el momento de lanzar todas las fuerzas de la contrarrevolución al escenario de la cultura y conformar un frente amplio para avanzar en la vieja aspiración de extender los tradicionales grupúsculos al medio intelectual, como primer paso a su generalización en la sociedad.

De Miami vinieron los mensajes y convocatorias de personajes impresentables  que claman por la violencia, el ultraje a símbolos patrios y  los actos vandálicos por una paga mercenaria, consigna reproducida entre integrantes del llamado movimiento San Isidro, que públicamente apoya una invasión de Estados Unidos.

Así, un vocinglero de la televisión de Miami, como capitán araña, la emprendió públicamente contra Tania Brugueras por según él, romper con el acuerdo de seguir con la provocación el 27 de noviembre pasado y “mandar a la gente para la casa” después de dialogar en el MINCULT, sin ocultar en el responso el tono de la ultraderecha contra los que tildan de “dialoguero con el régimen comunista”, aunque al parecer la disciplinada artista no aportó más motivos para otro llamado a la atención quizás en aras de la “unidad” del movimiento.

La principal lección

Esta forma de evidente subordinación de esos reales o supuestos creadores con la línea terroristas hizo añicos la teoría que propugnaba una “tercera opción” equidistante de los extremos de Miami y de La Habana y protagonizada por componentes de la intelectualidad crítica y otros sectores capaces de servir como una “oposición leal” al sistema cubano.

Hasta el propio agente de la CIA, Carlos Alberto Montaner, en la década de 1990 promovió esa tesis siguiendo indicaciones de la estrategia del momento y trató de ganar espacio entre la intelectualidad para que jugara un supuesto papel de garante para la “transición civilizada” al capitalismo en la Isla que evitara los excesos de la ultraderecha de Miami, la cual clamaba por días de licencia para matar, cuando creía inminente la caída de la Revolución tras la desaparición de la URSS.

En pocos días el accionar de los nuevos intentos provocadores se hizo evidente que quien manda a la contrarrevolución que pretende establecerse en la cultura es la de siempre, la dirigida desde Washington y Miami y ante la que sus servidores instruidos se subordinan sin sonrojo por haber quedado reducido su papel al de marionetas segundonas.

En consecuencia, la lección más importante que arrojan los acontecimientos de protestas frente al MINCULT, es que solo existen dos campos : los que actúan para volver a Cuba a su condición de semi colonia del imperio a como dé lugar, y los que luchan  por mantener una patria libre e independiente de su adversario histórico, premisas únicas para definir la posición de cada quien, al margen del talento, formación académica y prestigio artístico que posean, cualidades con las que puedan defender a la Patria o ejercer con más eficiencia en el bando de sus enemigos, y que evidencian con demasiada elocuencia  a quien realmente sirve la artista de la plástica Tania Bruguera.

 

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