Paneles REDH-Cuba

Antimperialismo y soberanía en América Latina, un debate imprescindible

 

Transcripción

Panel: Antimperialismo y soberanía en américa latina, un debate imprescindible

Iramis Rosique: Buenos días tengan todos y todas a este panel que está presentando la Red en Defensa de la Humanidad, el Capítulo Cubano, para hablar sobre «Antimperialismo y soberanía en América Latina».

   Nos acompaña por México la compañera Ana Esther Ceceña, analista geopolítica, el profesor Atilio Borón, de Argentina, que tiene una obra marxista estudiando todos estos asuntos, y el investigador del Centro de Investigación de Política Internacional Pável Alemán, de aquí de La Habana. ¿Cómo están, compañeros?, es un placer tenerlos aquí, y vamos a empezar con la primera pregunta al panel.

   Hay autores que en estos tiempos hablan de un cambio en las dinámicas del capitalismo, se habla a veces de un capitalismo tardío, se habla de capitalismo   localizado, pero ya no se habla casi nunca de imperialismo, me parece que desde el ‘91 para acá eso es mala palabra. ¿Hasta dónde el imperialismo es una categoría que todavía nos permite pensar la emancipación, que nos permite entender el capitalismo tal y como funciona ahora?, ¿cuál es la actualidad de la categoría imperialismo? Ana, por favor, caballerosamente sea usted la primera.

Ana Esther Ceceña: Hola, bueno, buenos días a todos, Atilio, ¿qué tal verte? Yo pensé que esta respuesta la iba a dar primero que nadie Atilio, porque digamos que es su fuerte, su campo de reflexión, entonces bueno, después lo escucharemos.

   El imperialismo, bueno, digamos que es una categoría que se revitaliza todos los días, yo podría decir, es una categoría que el propio Estados Unidos, digamos, como espacio de concentración de los grandes poderes del mundo permanentemente la está volviendo a poner en vigencia.

   Ahora, tal y como formulabas la pregunta, Iramis, yo creo que sí, efectivamente tenemos que seguir no solamente hablando, sino estudiando, analizando el imperialismo y lo que esto significa, el ejercicio imperialista qué significa en el mundo, qué significa en términos del futuro, pero también tenemos que estudiar con mucho cuidado los cambios en el capitalismo contemporáneo, es decir, imperialismo es una categoría que nos permite un cierto campo de estudio y reflexión, pero que no abarca todo, y que si nosotros estamos, sobre todo en este momento, en que el capitalismo realmente se ha rediseñado, se ha redefinido, en que estamos incluso en un momento de gran batalla hegemónica en el planeta, en que justo la competencia tan fuerte que está teniendo pues Estados Unidos, ¿no?, como grupo de poder más que como estado, y en el mundo, hace que revitalice su vena imperialista para hacer frente a los competidores también, entonces todo esto está ahí, pero también tenemos una responsabilidad muy grande en trabajar sobre las modalidades del capitalismo, el imperialismo incluso se modifica dentro de ese contexto, o sea, no se ejerce ni de la misma manera, no tiene los mismos mecanismos.

   Y hoy estamos frente a una redefinición incluso también del propio capitalismo; el capitalismo está, ha llegado a puntos, pues a puntos de no retorno en su desarrollo, a puntos muy difíciles de traspasar, estamos en una catástrofe ecológica de gran dimensión en el planeta, y eso quiere decir el ambiente y las sociedades, hay ahí una crisis civilizatoria que nos está marcando pautas bastante complejas, bastante complicadas, en las cuales la emancipación se traza desde diferentes ángulos, desde diferentes lugares, con diferentes visiones, y de repente esas visiones hasta están confrontadas entre sí en algunos, en algunos escenarios y en algunos momentos.

   Entonces hay que trabajar con más cuidado, con más detalle, todos estos cambios que están ocurriendo para caracterizar bien en qué momento nos encontramos, qué significado tiene el imperialismo en este momento, y cuáles son las rutas de salida.

Iramis Rosique: Muchas gracias, Ana. Hay una recurrencia, hablando de este tema del imperialismo, en determinado tipo de marxismo, FALTA a Lenin siempre, a Lenin como Lenin la única referencia sobre el imperialismo, y usted decía una cosa muy importante, que el imperialismo aunque tiene una vigencia ha cambiado también.

   Atilio, ¿qué nos puede decir sobre eso?, ¿cuánto ha cambiado desde Lenin?, ¿permanece de todas maneras la categoría?

Atilio Borón: Bueno, mira, permítame, estoy yo  justamente buscando una cita en donde responde directamente a la pregunta, ¿no es cierto?, y es para aquellos que dudan de que el imperialismo existe, es una categoría anticuada, estaba buscando una cita de Karl Rove, se escribe con v chica, ¿verdad?, fue durante muchos años asesor de George Bush Jr., y en un momento determinado se criticó a FALTA y al gobierno de Bush por las políticas que estaban haciendo en la famosa guerra contra el terrorismo, ustedes la recordarán, todo aquello, y este hombre ante esas críticas dijo algo que por eso quería tener la cita a mano, dijo: “Hoy nosotros somos un imperio”, así dijo, con todas las palabras, “y como tales nosotros creamos nuestra propia realidad, y mientras ustedes están estudiando esa realidad”, ¿no es cierto?, “si ustedes quieren les concedo que la estudian seriamente, nosotros actuamos y creamos otras realidades que ustedes también van a estudiar, y esto es cómo son las cosas”, “nosotros”, le decía a los periodistas y a los críticos, “somos los actores de la historia, y ustedes son simplemente aquellos a los cuales se les ha dado la misión de estudiar lo que nosotros hacemos”, o sea, cuando uno pone en duda la existencia del imperialismo, bueno, son los propios imperialistas los que dicen de que el imperialismo existe, que somos nosotros, que somos los actores, que somos los protagonistas de la historia, de manera tal que me parece a mí que la pregunta claramente hay que responderla, por supuesto, con la afirmativa, el imperialismo existe, Ana Esther ha dado bastante elementos, es consustancial al capitalismo, consustancial absolutamente, mientras haya capitalismo va a haber imperialismo.

   Claro que, y ahí vienen la pregunta tuya recién, sobre si basta con la caracterización que hizo Lenin, y la respuesta clara es que no, esa caracterización es importante, los cinco famosos rasgos aquellos del imperialismo que señalaba Lenin, pero hoy en día tenemos que agregar varias otras dimensiones, un poco Samir Amin ha estado trabajando, ¿verdad?, en su tiempo sobre este tema, y algunos otros autores también.

   Por ejemplo, en la época de Lenin, hace exactamente un poquito más de un siglo, el papel del capital financiero era un papel de alguna manera marginal, no era el motor de la economía capitalista; hoy el motor, el centro de gravedad del capitalismo mundial está en el sector financiero, no en la economía real, en la especulación financiera, esto es un dato muy importante.

   En los momentos en que Lenin escribía no se había producido una estructuración del sistema internacional como la que se dio después, que se dieron varias formas, ¿verdad?, con el triunfo de la Unión Soviética, vino luego el orden bipolar, se derrumba el orden bipolar en el año ‘91, ‘92, del siglo pasado, se pensó de que vendría por delante un nuevo siglo americano con una potencia única, excluyente, que eran los Estados Unidos, pero esa fue una ilusión que duró poco más de diez años.

   Y hoy en día el sistema internacional tiene características que no eran las que tenía (PROBLEMAS EN LA GRAB.) adivinar lo que iba a ser el mundo cien años después; hoy es un sistema triangular, más que multipolar, triangular, y eso evidentemente no estaba en los planes.

   Y tampoco estaba en la visión que Lenin tuvo sobre el imperialismo en su época el fenomenal desarrollo de los medios de comunicación de masas y de la industrial cultural del capitalismo, que es un componente decisivo hoy en día, y eso un poco Fidel llamó la atención e insistió tantas veces sobre la batalla de ideas, porque él decía, ¿verdad?, correctamente, “El neoliberalismo ha sido un fracaso rotundo, sin embargo ha tenido un éxito formidable en lo que hace a la batalla ideológica”, ¿y eso por qué?, porque controlan los grandes dispositivos de emisión de mensajes, de contenidos audiovisuales, que se expanden por todo el mundo, y es lo que te lleva, digamos, a una situación como la actual, en donde tenemos una cierta homogeneización, sobre todo en los grupos etarios más jóvenes, en donde se visten según básicamente se instaló como costumbre en Estados Unidos, se escucha la misma música, se relacionan con el mundo de la misma manera a través de estos aparatitos, teléfonos celulares, comen el mismo tipo de comida, bailan en función del mismo tipo de música; o sea, el problema grave que tenemos nosotros, los antimperialistas, es que el imperialismo ha creado, nos guste o no nos guste, a mí no me gusta nada, pero ha creado un modelo civilizatorio universal ante el cual tenemos que reaccionar, combatir y crear otro nuevo, menuda tarea la que nos espera, ¿no?, no es tan sólo el combate económico-político, si quieres militar, es también el combate en el plano más complicado de las ideas y de los textos o los contenidos audiovisuales, que inundan de una manera total al planeta, ¿verdad?, a partir de esto que caracteriza al imperialismo. Yo diría esto para no extenderme demasiado.

Iramis Rosique: Gracias, Atilio. Pável, nos escuchas ahí, hablábamos de la actualidad, de la categoría imperialismo, si todavía nos servía para explicar el mundo que nos rodeaba, ¿qué nos puedes decir sobre eso?

Pável Alemán: Bueno, bueno. Iramis, lo primero que quería comentar, ¿se escucha?

Atilio Borón: Se escucha muy bien.

Pável Alemán: Bueno, a lo que iba a comentar. La diferencia esencial para mí está en que el imperialismo actual, más allá de la existencia de contradicciones entre los Estados-Nacionales con un papel hegemónico en la arquitectura de las relaciones internacionales, y que dividen al Mundo en Estados dominantes y Estados subordinados o que se rebelan contra esa dominación, es de una naturaleza sistémica. Las potencias imperiales aún compiten por el acceso a recursos y mercados, por el acceso a zonas de carácter estratégico, no solamente por los recursos sino por las rutas vitales de acceso a esas zonas. Entonces tenemos que no sólo se lucha por el control de esos recursos (escasos y de importancia para el desarrollo tecnológico, el suministro de materias primas que permiten mantener los actuales niveles de consumo de energía y para el complejo militar industrial), sino por la denegación de acceso a esos recursos, mercados y rutas estratégicas para terceros Estados.

   Y luego habría que ver una cuestión que pudiera parecer coyuntural y que quizás por la evolución de la humanidad y la depredación del medio ambiente se vuelva estructural. Me refiero a la aparición de nuevas enfermedades como las asociadas al nuevo virus del Sars-Cov-2. Yo creo que en el último año que hemos estado hemos visto una gran disputa por el acceso a la tecnología, las patentes y la compra de la mayor parte de las vacunas. Entonces estamos ante  una manera imperial de gestionar una crisis sanitaria de proporciones pandémicas, que colocan como  prioridad el interés de las principales potencias por encima de la mayoría de los países y de las sociedades. Es obvio que tras el registro de patentes para “proteger” los derechos de propiedad intelectual e industrial asociados al conocimiento científico en materia tecnológica y de obtención de nuevos fármacos y vacunas para el tratamiento terapéutico y preventivo, están los grandes negocios de las multinacionales biotecnológicas y farmacéuticas, y los condicionamientos políticos. De momento se puede decir que después de acaparar la mayoría de las vacunas, una parte de las grandes potencias, están liberando a cuentagotas una parte de las vacunas que no piensan seguir empleando para inmunizar sus sociedades porque no cumplen los estándares de inmunización o son menos seguras. Estoy pensando en las vacunas que el presidente Biden autorizó para México, vacunas que ellos tenían almacenadas por millones de dosis y que ahora condicionan a un control fronterizo más eficaz de la frontera Sur de México para evitar las caravanas de migrantes.

Iramis Rosique: Hubo algunos problemas con el audio, pero creo que pudimos rescatar la idea central de lo que has estado diciendo y la realidad del problema del imperialismo, de todas maneras, les repito que toda esta mesa debate la vamos a transcribir y bueno, les enviaremos la transcripción y cuando ustedes la reciban, bueno, redondean esas ideas.

   Pasando a otro orden de preguntas. Nosotros vivimos en una época en la que estamos viendo un ascenso de nacionalismo de signos reaccionarios, nacionalismos FALTA, el ascenso de la derecha en el discurso nacionalista muy fuerte, en Europa, en América del Norte, vimos el caso de Trump, podemos decir Marine Le Pen, FALTA, todos son momentos de extrema derecha que tienen un componente nacionalista muy fuerte, es muy fuerte, entonces a veces parece en la actualidad que negar la categoría nación, hablar de postnacionalismos progresistas, y nosotros, por ejemplo, en Cuba nos enfrentamos también a una porción de la derecha y de la reacción que se presenta como postnacional, la nación como un relato conservador, como un relato que hay que abandonar, entonces yo les pregunto a ustedes hasta dónde nos sirve la nación todavía a los pueblos del sur para pensar la emancipación. Ana, haznos el placer.

Ana Esther Ceceña: Bueno, a ver, lo de la nación es un asunto bien complicado, porque no nos olvidemos que las naciones se crearon como delimitación, como institución de imposición de fronteras territoriales, de organización social en términos abstractamente comunitarias que tendían a disciplinar todas las disidencias en el interior, es decir, la nación es de algún modo una creación del propio desarrollo del capitalismo en su afán por controlar poblaciones y territorios; ahora, a partir de ahí obviamente la nación fue adquiriendo pues también otro carácter, se fue modificando.

  Y cuando hablamos de imperialismo particularmente ahí tenemos que observar que sí hay un fenómeno de transformación de la nación en espacio de resistencia frente a un invasor externo, frente a un poder externo que quiere imponer condiciones, y en esa medida sí obviamente el nacionalismo incluso hoy sigue teniendo una cierta vigencia, ¿no?, sigue teniendo la vigencia, digamos, sigue siendo un espacio desde donde se puede pelear contra ciertos poderes o en ciertas dimensiones de la contradicción capitalista, pero esto no quiere decir que en el interior de las naciones, tal y como están constituidas hoy en día, no reconozcamos contradicciones también muy fuertes, muy, digamos que casi hasta en cierto sentido más radicales, más de raíz, que las que puede estar planteándonos una defensa desde la nación frente al imperialista externo, ¿no?

   Por ejemplo, una de las cosas fuertes que hoy en día están muy en evidencia que marcaron las fronteras nacionales fue una ruptura de los espacios comunitarios anteriores. Nosotros tenemos el caso de pueblos originarios, como se les suele llamar, de pueblos que preexistían a la llegada del capitalismo, y que fueron fragmentados completamente a través de esta estructuración de fronteras que hizo el capitalismo en ese momento, ¿verdad?, entonces las reivindicaciones de esta parte de la comunidad necesariamente son muy distintas que las de otra parte que está más involucrada con otro tipos de problemáticas, es decir, que no tiene esta historia preexistente, que no tiene esta reivindicación contras las fronteras nacionales, y que entonces la plantea en otros términos, ¿no?

   Yo pienso que, como en todo, no hay una sola respuesta, yo creo que hay una combinación de respuestas en las que tenemos que jugar también con el momento, es decir, en cada momento, en cada situación, también tenemos que tener además de una identificación general de la problemática, en cada momento y lugar tenemos que tener la capacidad de definir por dónde es que puede avanzar un proceso emancipatorio, si para reivindicaciones emancipatorias es imprescindible en algún momento, por ejemplo, la defensa de los recursos, de las riquezas que hay dentro del territorio nacional, frente a empresas trasnacionales o algún poder así mayor, bueno, ahí por supuesto que estaremos peleando en términos nacionales reivindicando nuestra autodeterminación sobre el territorio y todas sus riquezas; pero en otro momento, cuando nosotros vemos que estas trasnacionales o estos poderes externos, como podría ser el de Estados Unidos, tiene todas sus cadenas de relación, de aliados, de ejecución de sus políticas, dentro de nuestros países, bueno, entonces la pelea se plantea en otros términos, porque ahí no es contra ese imperialismo exterior si se quiere, sino contra la representación interna de ese imperialismo, que yo ahí diría, ya ahí también tendríamos que empezar a discutir si la categoría en ese caso es imperialismo, pero se entiende que la lógica capitalista no tiene fronteras tampoco, ¿no?, en cierto sentido, las tiene cuando las necesita, las ejerce y las utiliza, y las rompe cuando eso también permite una mayor facilidad de apropiación, ¿no?, de apropiación en términos generales, de apropiación de todo aquello que le permite generar ganancias y poder, más poder.

Iramis Rosique: De hecho, precisamente, excelente esa respuesta, estoy pensando en un artículo de un economista que no es un marxista, y que el artículo creo que se llama “La patada a la escalera”, algo así, donde él habla precisamente del cambio, del proteccionismo, de cómo en un primer momento las potencias capitalistas en los inicios del capitalismo proteccionista tuvieron un discurso de abrir las fronteras, del libre comercio, pero bueno, enseguida, en cuanto eso FALTA, por ejemplo, la política proteccionista de Estados Unidos con respecto a China, o sea, un doble rasero ahí.

   Y bueno, lo que usted decía también de los usos, FALTA, conservadores, hay usos conservadores. Atilio, ¿qué nos podrías comentar de este asunto, el uso de la nación, de la actualidad de la nación?

Atilio Borón: Yo decía que justamente el coreano este al cual te referías, Ha-Joon Chang se llama, hace toda una crítica al librecambio, al libre mercado, ¿verdad?, que plantean los economistas, y lo que dice él básicamente es que una vez que estos países desarrollados llegaron al desarrollo, utiliza la metáfora de la escalera, lo que hicieron, se llevaron consigo la escalera, ahora están en otro plano, y los que nos quedamos abajo, nos quedamos abajo porque ya no está esa escalera, ¿no es cierto?, y es un poco la escalera del imperialismo que nos impide, por eso todas las teorizaciones de hace, cuando yo era un joven estudiante de sociología, ¿verdad?, nos enseñaban FALTA, la estrategia del desarrollo económico, la idea de que así como Estados Unidos se desarrolló, se desarrollarían también los países de la periferia, se FALTA las políticas de libre mercado, de librecambio, bueno, todo aquello fracasó de una manera estrepitosa, tanto es así de que fíjate, hoy yo me atrevería a decir que la distancia que nos separa ahora a nosotros de los países desarrollados en términos no solamente de ingreso per capita, que es una medida que inclusive por ahí en algunos sentidos hasta ha habido un acortamiento, pero en términos, por ejemplo, de desarrollo tecnológico, de gravitación económica global y en todo aquello, el retraso nuestro es fenomenal, ¿verdad?, ¿por qué?, bueno, porque realmente nuestra condición de países sometidos, y además, nuestra condición de países sometidos en el continente, en América Latina y el Caribe, que nunca hay que perder de vista esto, hablar de las economías nacionales, etcétera, que si hay algo que Estados Unidos nunca va a permitir, o va a tratar de obstaculizar por todos los medios si es que no puede impedirlo, es el desarrollo de procesos emancipatorios revolucionarios en esta parte del mundo, fíjate tú, compáralo, siempre le digo a mis alumnos, comparen las campañas que ellos encuentra en la prensa, les digo yo: “A ver, ¿qué es lo que encuentran en la prensa sobre Laos?”, ¿cuáles son las críticas brutales que pueden encontrar en la prensa sobre Laos?, dictadura, violación de derechos humanos, etcétera, y los muchachos y las muchachas me miran sorprendidos, “Pero profesor, ¿por qué usted pregunta eso?”, bueno, porque Laos está dirigido nada menos que por una fracción maoísta y ha impuesto una economía socialista, dura, en aquel país asiático, con una reforma agraria, con un sistema de partido único, y cuando ustedes ven cuál es la reacción de los medios de prensa occidentales es la absoluta ignorancia, no les importa, ¿por qué?, porque en Estados Unidos, lo esencial para Estados Unidos es lo que pasa acá en América Latina y el Caribe, sobre todo el Caribe, que es la tercera frontera imperial, esto lo dijo Juan Bosch, lo repitió Fidel, lo han dicho tanta, tanta gente, ¿verdad?, y entonces ahí ellos van a dar una muestra de absoluta intolerancia a cosas que, por ejemplo, cuando ocurren allá en Laos, lejos, a diez mil kilómetros de distancia, a diez mil kilómetros de distancia de Estados Unidos, a ellos realmente no les importa o le dan una importancia relativa, de vez en cuando aparece alguna sanción económica en contra de algún funcionario del gobierno de Laos, pero cuando ustedes comparan las persecuciones en contra de Cuba o en contra de Venezuela con lo que ocurre en Laos, bueno, Laos  está en el mejor de los mundos, ¿pero por qué?, porque está fuera de eso que los americanos llaman hemisferio occidental, y cuando ser groseros dicen el patio interior, nuestro backyard, el patio interior de los Estados Unidos; por eso, digamos, la problemática nacional es una problemática muy importante.

   Pero la emancipación nacionalista, y redondeo con esto, sólo va a ser posible en nuestros países en un contexto de creciente unión de estas naciones, por eso Estados Unidos se ha opuesto siempre, desde el Congreso Anfictiónico de 1826 en Panamá convocado por Bolívar hasta los últimos tiempos, se ha opuesto siempre a cualquier forma de articulación, coordinación, integración, unión, de los países, sea Sudamérica solamente, o en su conjunto en una institución como la CELAC.

Iramis Rosique: De hecho, ahora usted comentaba ese requisito de la integración como presupuesto de la nación, yo me estaba acordando de Martí, que en Martí precisamente la nación se construye como una realidad que sólo se puede realizar en su dimensión internacional, o sea, una nación que sólo se realiza internacionalmente, o sea, ahí está todo el latinoamericanismo y el sistema de equilibrio del mundo, yo creo que es una idea que le hemos dado vueltas en estos días algunos aquí en Cuba.

   Pável, ¿nos escuchas ahí? Estábamos hablando de cuánto nos sirve la nación como categoría para pensar la emancipación de nuestros pueblos del sur, ahora que se habla de postnacionalismos, ahora que hay muchos nacionalismos reaccionarios en el mundo.

Pável Alemán: Ahora te escuché.

Iramis Rosique: Correcto.

Pável Alemán: Mira, primero el tema de, ¿ya se escucha ahí?

Iramis Rosique: Sí, sí, se escucha bien.

Pável Alemán: El tema del nacionalismo es un tema antiguo en nuestra región, y ciertamente hay que diferenciar el tratamiento del tema de la nación o el nacionalismo desde los Estados Centrales del Imperialismo y desde los Estados que conforman la periferia mundial, los Estados que fueron en algún momento el ámbito colonial. Para los Estados que pretenden subvertir las relaciones de dependencia, que luchan contra la dominación de las potencias hegemónicas, el factor nacional es un núcleo duro importante que permite articular a las fuerzas que luchan por la emancipación; de hecho, tengo la impresión de que hubo un momento determinado en que se produjo un retroceso, un reflujo considerable de las fuerzas de izquierda, y el nacionalismo se volvió una especie de última línea, de reducto de resistencia para poder replantearse las alternativas de lucha y volver a disputar el poder a las oligarquías nacionales, que son las grandes aliadas del capital transnacional y de los intereses imperiales.

   Ahora, yo diría que, y aquí hay también que insistir, ¿no?, en que para la élite política estadounidense, América Latina es la región donde produce y reproduce su hegemonía para luego proyectar su poderío e interés nacional a escala global. Entonces a esa élite no le interesa tratar siquiera con gobiernos reformistas, sin ruptura sistémicas, que se propongan recuperar la soberanía nacional sobre sus recursos naturales y su sector productivo. A esa élite política no le resulta cómodo tratar con gobiernos que en el ejercicio de su soberanía traten de transformar sus relaciones exteriores para ganar grados de independencia o al menos diversificar esa dependencia. Es decir, el nacionalismo  periférico latinoamericano siempre va ser entendido como un desafío para la dominación imperial. El mejor ejemplo es la primera Reforma Agraria que se hizo en Cuba en 1959. Tenía un alcance, unas pretensiones menores que las que tuvo la reforma agraria impuesta por el gobierno militar estadounidense tras la ocupación de Japón en 1945. Pero no era aceptable para el gobierno estadounidense.

Iramis Rosique: Vamos a seguir avanzando en otra pregunta.

Ana Esther Ceceña: Qué pena.

Iramis Rosique: Sí, sí, bueno, vamos a tratar de compensar esto después en la parte escrita, ¿no?, vamos a pedirle que nos pase sus valoraciones por escrito.

   Nosotros vivimos una época de la historia latinoamericana de flagrantes violaciones a la soberanía desde el punto de vista militar, o sea, de intervenciones militares FALTA, políticas de soberanía limitada, en la época del bipolarismo entendía Estados Unidos, bueno, lo sigue entendiendo, América Latina como su zona de seguridad, entonces vivimos muchas intervenciones militares en esa época, la política del gran garrote; sin embargo, a veces parece que hoy por hoy sería impensable una intervención militar norteamericana a un estilo parecido, a ese estilo que ellos usaron durante el siglo xix y el siglo xx, entonces yo les pregunto, ¿estaría descartada realmente la opción militar hoy?, ¿qué otras herramientas, qué otros dispositivos, utiliza el imperialismo norteamericano, bueno, y el capitalismo en general, para disciplinar a los pueblos de América Latina? Ana, por favor, haznos el honor.

Ana Esther Ceceña: Sí, a ver, yo no diría que está descartado, pero sí hoy hay mecanismos distintos, y hoy también se entiende la guerra de manera diferente, es decir, se tiene conciencia de que no basta con dominar militarmente a un pueblo para que ese pueblo se someta a los designios del dominador, sino que es necesario, ya hablaba Atilio hace un rato de la batalla de las ideas, es necesario controlar las conciencias, las mentes y los corazones, dicen ellos, las conciencias, las emociones, todo, pero también es necesario para doblegar, digamos, a una nación, no atacarla militarmente quizás, sino por ejemplo, atacarla financieramente, económicamente. Yo creo que el mejor ejemplo que tenemos hoy, el más elocuente, porque ha sido un ejemplo muy grosero, podríamos decir, es el de Venezuela, o sea, está Cuba  desde hace tiempo, pero Venezuela hoy ha sido justamente objeto de lo que yo llamo la guerra de espectro completo, la dominación de espectro completo, y entonces la intención de doblegar a Venezuela ha entrado por todos lados, uno de ellos muy importante, y que se usa en muchos lugares, por supuesto, no sólo en Venezuela, es fragilizar a la comunidad interna, es decir, atacar a la población en aquello que realmente le duele, ¿no?, que realmente requiere, los alimentos, entonces, carestía de la vida, han escondido alimentos, han impedido importar bienes indispensables para la producción de alimentos, de medicinas, para, por ejemplo, la revitalización tecnológica de sus equipos de generación de electricidad, o de la propia refinería, y entonces a través de estos caminos en realidad se está debilitando ese lugar que se quiere atacar, y se lo está debilitando a tal punto que, según los teóricos de la guerra, a tal punto que bastaría darle un empujoncito para que cayeran.

   Ahora, no siempre resulta, por supuesto, porque por ejemplo, Venezuela a pesar de todo el acoso, de esa asfixia tremenda en la que ha sido colocada, pues no ha caído, ¿no?, y no olvidemos que en el caso de Venezuela también hubo un intento de intervención muy parecido al de Bahía de Cochinos, que fue la Operación Gedeón, que se llamó, ¿no?, entonces la historia se repite pero de otra manera, en otros términos, con un contexto más trabajado, ahora no se va a la guerra sin trabajar preventivamente todo el campo en el cual va a caer esa guerra.

   Y por otro lado, también las guerras ahora se hacen en lo que se llama guerras proxy, ¿no?, no se hacen directamente sino a través de un aliado cercano regional, ¿no?, entonces por ejemplo, a través de Colombia, a través de Israel, de otros estados, que son los se ensucian, que son los que aparecen como fachada, y son los que tienen justificaciones regionales, en principio, para emprender esas guerras, ¿no?, y de esa manera también, digamos, el agresor, el principal agresor, en este caso creo que estamos pensando todos en Estados Unidos por lo pronto, ¿no?, que es el hacedor de guerra por naturaleza, queda relativamente limpio.

   Hay otra manera también como están haciendo esas guerras, que es a través de la terciarización, pero no a través de aliados locales sino de empresas mercenarias, o sea, hay una, desde Rumsfeld ahí prosperó muchísimo la privatización de las actividades militares, no sólo de la guerra, en general de todas las actividades militares, y entonces hoy tenemos que una guerra la pueden estar haciendo las fuerzas armadas de un aliado local junto con cuerpos de mercenarios, digamos, grupos de élite, ¿no?, fuerzas especiales mercenarias, que en general estas fuerzas especiales mercenarias son las que hacen la acción de precisión, matar un presidente, secuestrarlo, este tipo de cosas, ¿no?, atacar una central nuclear, una central eléctrica, esas cosas las hacen las fuerzas especiales mercenarias, y la cobertura en términos amplios la puede estar haciendo el aliado local, y ahí se hizo una guerra pero no tienen problemas ni de perder a sus propios jóvenes en esa guerra y entonces someterse al reclamo del propio pueblo norteamericano, ¿no?, porque les están matando a sus hijos, ni, internacionalmente no aparecen como el agresor aunque todo el mundo diga: “Pero es que ellos están atrás”, bueno, pero compruébalo, ¿no?, ¿cómo lo certificas?

   Entonces hay otra manera de hacer la guerra mucho más sutil, más disimulada, yo diría, más oculta, pero que se está haciendo la guerra, se está haciendo, y mientras más se recrudece pues la resistencia del planeta en su conjunto frente a las políticas capitalistas no sólo neoliberales, hasta las postneoliberales, neo-postneoliberales, las que sean, las que están implementando en cada momento, cada vez hay más exclusión, cada vez hay también entonces más rechazo, más resistencia, la gente se organiza, entonces mientras esto avanza más, más sutiles serán los mecanismos de hacer la guerra y de asegurar la dominación.

Iramis Rosique: Muchas gracias Ana, Atilio.

Atilio Borón: Digo que, yo creo que Ana ha hecho una síntesis, Ana Esther ha hecho una síntesis perfecta de la situación de la guerra en el mundo de hoy, bueno, ella es una gran experta en todo esto, hace muchos años que viene trabajando.

   Yo agregaría tal vez un detalle adicional al panorama muy, muy completo, que ella ha dicho, le daría un énfasis, más bien un punto, en la importancia que tiene justamente, bueno, ella lo que ha dicho de guerras tercerizadas, o sea, hechas por empresas, empresas que ganan mucho dinero pagando mercenarios para, como ella misma planteó, operaciones de gran precisión que no pueden ser dejadas en manos de gente inexperta que de repente se le encargue una misión, asesinar a un líder político, o asesinar, o hacer estallar una central hidroeléctrica, lo que hemos visto recientemente en Venezuela en los últimos años, ¿no es cierto?

   Pero hay otro detalle que es muy inquietante, y es que cada vez más la guerra se desarrolla en un intervalo de tiempo cada vez más corto, o sea, cuando, si llegara a producirse, por ejemplo, un enfrentamiento entre Rusia y Estados Unidos, un enfrentamiento militar, que ojalá que nunca ocurra, ¿verdad?, pero bueno, cuando uno mira la literatura del pasado, estoy pensando hace treinta, cuarenta años, se hablaba de que bueno, el alto comando de los Estados Unidos tenía que resolver el tema en menos de dos horas, dos horas y media, tres horas, y entonces se reunían ahí, bueno, hoy en día se está hablando de que ese espacio, ese lapso, se ha reducido a un par de minutos, y esto hace que entonces, como algunos americanos, algunos estadounidenses han dicho, de repente el alto mando de las fuerzas de los Estados Unidos en un caso así no son seres humanos sino que son aparatos, son computadoras que descifran, ¿verdad?, lo que se viene, y a ver si ese misil hipersónico que viene probablemente volando y que llega en medio, en menos de dos minutos ya está, en cuanto lo ven ya está llegando a la tierra, si eso hay que destruirlo o destruirlo, o sea, hay un fenómeno, y esto es lo que ha llevado a una persona como Noam Chomsky a ser tan pesimista acerca del futuro, porque él dice: “No creo que se desarrollen conflictos bélicos utilizando armamento nuclear premeditadamente, sino como producto de errores de cálculo”, esos errores de cálculo van a ser hechos probablemente por estas máquinas, que son las que van a estar respondiendo, y que hoy en día; hay un artículo, que creo que es Michael FALTA, que es bastante claro en ese sentido, en donde él habla de los peligro que significa el hecho de que hoy en día guerras comprimidas en el tiempo debido a armas fenomenales, que tienen que ver con los satélites, que tienen que ver con todas las tecnologías nuevas de la internet de las cosas, ¿verdad?, hacen que, bueno, estemos en una situación de riesgo muy grande, y que las metodologías convencionales de hacer la guerra sean aplicables a algunos escenarios locales, ¿no es cierto?, pero que si se trata de un enfrentamiento entre superpotencias ahí estamos realmente en problemas muy serios.

   Yo creo que hay una conciencia muy grande entre los que tienen a su cargo hacer la guerra, y saben de que ya no se puede jugar a eso, y que por lo tanto el riesgo es tan enorme porque las computadoras por más sofisticadas que sean todas están sometidas al riesgo de un error o de un ataque cibernético, o de un hackeo que haga que, por ejemplo, esas máquinas no respondan claramente al ataque; además, ya tenemos una experiencia de esto hace muchos años, aquel famoso avión de Irán Airways, ¿verdad, Ana Esther?, que fue tumbado ahí en el Mar Rojo, me parece, o no sé, o en esa zona, en donde un portaviones de última generación de Estados Unidos identificó, ¿no es cierto?, el perfil de ese avión y lo confundió con un avión militar, y mandó a la muerte a más de doscientas personas, entonces la idea de que estos aparatos informáticos son infalibles es una idea muy ingenua que no se sostiene por ningún punto de vista, lo cual agrega complejidad a lo que ya dijera muy bien Ana Esther sobre los riesgos de la guerra, y además, el hecho de que Estados Unidos básicamente ha desarrollado un enorme ejército paralelo, que no está en los documentos del Pentágono, sino que aparece por otro lado, que le cuesta muchísimo dinero pero que le permite ponerse a salvo de la Convención de Ginebra sobre el tratamiento de los derechos civiles, o sea, si esta gente va y entra a un poblado, digamos, en Apure, en Venezuela, y hace un desastre, nadie puede acusar al gobierno estadounidense, como se hizo en el caso de My Lai, allá en Vietnam, cuando entraron y destrozaron una aldea, violaron, mataron, incendiaron e hicieron de todo, y los llevaron ante la Corte Penal Internacional, ahora no porque Estados Unidos dice: “Miren, yo a esta gente les pedí que tomaran control de esa región, en donde nos parecía que había enemigos, si hicieron algo, bueno, tendrán que responder ante la justicia civil de sus diferentes países”, y se lavan las manos, o sea, es una especie de licencia para cometer toda clase de atrocidades sin que haya un responsable detrás de aquel que da las órdenes, esto es un poco lo que caracteriza estas nuevas formas de la guerra hoy.

Iramis Rosique: Que bueno, de todos modos, por ejemplo, aunque hay una claridad del peligro de la guerra, sentimos, en el 2019 fue, o sea, la posibilidad inminente de una intervención militar en Venezuela, o sea, yo recuerdo ese febrero de 2019, que sentimos realmente esa posibilidad, el movimiento de las tropas en la frontera con Colombia, que nosotros también estábamos muy alertas porque estábamos nosotros en referéndum constitucional, entonces fue un momento de mucha tensión.

   Pável, como tuvo problemas con la conexión, entonces me mandó su respuesta en un clip de audio, entonces se la voy a compartir ahora aquí a la sala.

Pável Alemán: Iramis, creo que primero habría que ver cuáles son las condiciones actuales para desarrollar un conflicto armado, ¿no?, como una guerra en este caso. Estados Unidos, que es la principal potencia, digamos, que azuza y que además logra hacer converger otros intereses, y estructura las alianzas para desarrollar este tipo de enfrentamientos.

   No son condiciones realmente muy favorables que digamos, es decir, hay que ver que el impacto que ha tenido en la economía a escala global y en la economía estadounidense el tema de la desaceleración de la economía, agravado con la pandemia, de hecho influye también en la capacidad de despliegue de sus fuerzas armadas, ese sería un punto; el segundo es la capacidad de concitar esas alianzas. Estoy pensando precisamente en el caso de Venezuela, que quizás es lo más recurrente en nuestros días. Es cierto que cuenta con un aliado en materia de seguridad y defensa como es el caso de Colombia, que tiene una extensa frontera común con Venezuela, y que cuenta además con los efectivos, la logística, la experiencia militar, sobre todo en guerra de tipo irregular, no es una guerra regular, un enfrentamiento entre dos ejércitos. Y por otro lado estoy pensando en Brasil. En ambos casos, aunque yo diría más que en el caso de Colombia en el caso de Brasil, por supuesto que hay resistencias dentro de segmentos de la élite política, y resistencia dentro de las propias fuerzas armadas a implicarse en un conflicto a gran escala con Venezuela. Ahora, eso no quiere decir que esto en un momento determinado no pueda ser posible una intervención armada, a ello contribuyen también las propias condiciones, en este caso, del país agredido. Si el país tiene una fractura de sus fuerzas políticas, si tiene condiciones de enfrentamiento interno,   una fractura dentro de sus fuerzas armadas, esto facilita una intervención militar.

   Ahora, ciertamente hemos estado viendo cómo se debilita económicamente al Estado venezolano, cómo se debilita financieramente al Estado venezolano, y hemos visto ya un despliegue inicial de operaciones de baja intensidad por fuerzas irregulares en la frontera. Esos golpes de mano entre comillas, que implican también a efectivos de operaciones especiales desplegados en ese sector, generalmente suelen ser la avanzada en un eventual escenario de una agresión militar.

   Ahora, les decía, la realidad que ha marcado este último año, con una crisis económica prolongada y profundizada por la pandemia a escala global, y los efectos sanitarios de la propia pandemia, afectan la estructura de despliegue de las fuerzas estadounidenses. Fíjate que, por ejemplo, en la zona del Asia-Pacífico han tenido que modificar la rotación de sus medios navales, aquellos que están implicados en el “rebalance” de fuerzas navales hacia dicha región. Algunos buques han tenido una parte importante de sus tripulantes enfermos de coronavirus, y ello ha implicado modificar los desplazamientos, las rotaciones de esas fuerzas. Han tenido que desviar buques asignados al Golfo Pérsico hacia la región de Asia-Pacífico. Eso es una cuestión que hay que considerar.

   Y finalmente otra cosa. En medio de toda esta situación no se puede descartar la implicación, además, de otros actores, que contrapesan o emiten señales, mensajes poderosos que pueden frenar una agresión militar contra un país. Me refiero concretamente al caso de la República Popular China y al caso de Rusia, que son actores que tienen intereses reales en la región latinoamericana, que defienden sus intereses en la región, y por supuesto, defienden a sus socios o aliados.

Iramis Rosique: Excelente observación de Pável. Y bueno, ya estamos llegando casi al final en la última pregunta. Yo recuerdo que John Bolton, aunque bueno, él no es original en haber dicho eso, decía que Cuba era responsable de toda inestabilidad que estaba ocurriendo en América Latina. Los americanos históricamente nos han acusado de querer exportar la Revolución, de ser, de estar detrás del problema de las guerrillas, de estar detrás de los gobiernos de izquierda, y bueno, nosotros siempre hemos dicho que no se puede exportar la revolución; sin embargo, yo quisiera preguntarles a ustedes en su opinión, ya que estamos en vísperas de celebrar un aniversario de la victoria del pueblo de Cuba contra el imperialismo en la región, qué significación para la lucha antimperialista y para la lucha anticapitalista en América Latina conserva la Revolución cubana. Ana, por favor.

Ana Esther Ceceña: Bueno, yo diré que coincido con esa opinión porque Cuba de algún modo sigue responsable de dar un ejemplo muy importante en términos de las posibilidades que puede tener la lucha por construir un destino distinto, construir una posibilidad de avanzar al futuro completamente distinta, y bueno, en el caso de Cuba, en realidad ajena a la dinámica del capitalismo durante mucho tiempo, porque simplemente el bloqueo ha hecho que Cuba tenga que hacer las cosas a su manera, ¿no?, de acuerdo con sus criterios y con sus fuerzas internas de algún modo, esto era un poco broma.

   Pero sí en el sentido de que la responsabilidad en realidad no es de ningún pueblo en particular, ¿no?, hay una, siempre que hay dominación hay fuerzas que tienden a la emancipación, a contrarrestar las fuerzas dominadoras, a buscar medios para rebelarse, sublevarse, subvertir esa situación, y entonces bueno, en esa medida cada pueblo tiene sus propias razones incluso, ¿no?, sus razones particulares, su configuración particular, específica, que no es la misma en todos los lugares, cada lugar tiene sus condiciones, aunque todos estamos, digamos, englobados dentro de este gran sistema capitalista, y por supuesta, esas razones las compartimos.

   Ahora, Cuba es un caso pues yo diría paradigmático más allá de cualquier cosa, o sea, lo que ocurrió con la Revolución cubana, digo, a nosotros, que somos ya un poco de más años que tú, Iramis, y que nos tocó sentir el momento de la Revolución cubana, yo era muy, muy chiquitita, pero sí me tocó en mi casa vivir ese momento de victoria, de esperanza, de alegría, que brindaban la Revolución cubana y el proceso cubano, y yo desde muy joven conocí Cuba y sentí esa vivencia, ¿no?, esas ganas de vivir que había en la gente en todos los lugares de la isla, adonde uno se parara, viejos, jóvenes, quien fuera, eran ganas de vivir, de construir, de ser libres, de pensar por sí mismos, y eso es contagioso, porque claro, eso es una maravilla, entonces en esa medida pues también.

   Ahora, la revolución hoy, si es que se hace así, de una manera similar, que yo ya, la verdad, tengo mis dudas, tendrá otra impronta, tendrá también procesos construidos de manera un poco distintas, no somos los mismos que entonces, somos otros, hemos descubierto que había capas ocultas en nuestras sociedades, emergieron todos los pueblos estos sometidos durante años, los pueblos indígenas, ¿no?, en América en el año ‘92 fue una emergencia ahí total, absoluta, y muy importante, que cambió también el modo de pensar las cosas no solamente en términos de la nación, en términos también de estos procesos de transformación, de descolonización, de emancipación en términos generales.

   Entonces Cuba sigue siendo un referente imprescindible para todos nosotros, para la historia incluso, ¿no?, para todos aquellos que no vivieron toda esta época, los millenials, nacidos en el siglo xxi, que ya eso es historia antigua, y sin embargo buscan entender qué pasó en Cuba, qué es lo que está pasando hoy en Cuba, cómo ha vivido todos estos años, cuál es la experiencia de ese pueblo, ese es un referente fundamental, y digamos que Cuba siempre va a estar inscrita en la conciencia histórica de las revoluciones y de los procesos de descolonización y de emancipación.

Iramis Rosique: Gracias, Ana. Nosotros es verdad que ya no somos, en esta época del capitalismo los pueblos no son los mismos ni los problemas son los mismos, y las cosas no las podemos hacer como las habíamos hecho en aquella época. A nosotros, los revolucionarios cubanos, nos atormenta siempre una pregunta, que es la misma pregunta que se hacía el Che en ese texto donde él dice, la Revolución cubana, Cuba, vanguardia de la lucha FALTA histórica o vanguardia de la lucha anticolonial y contra el imperialismo, y bueno, si servimos de ese ejemplo es maravilloso para nosotros. Atilio, ¿qué nos podrías decir de la significación de la Revolución?

Atilio Borón: Bueno, yo quería decirles que en realidad para nosotros, para mi generación, que no es la generación de Ana Esther, es una generación anterior, como digo, pre baby boomer, porque mucha gente me dice: “Tú eres un baby boomer”, no, no, ojalá, yo nací antes del baby boom, ¿no es cierto?, el baby boom arranca en el ‘46, bueno.

   Yo quería compartir con ustedes una vivencia muy importante. El 1º de enero de 1959 yo con mi familia, mi padre, mi madre, mi hermana, estábamos en la ciudad de Mar del Plata, enero es mes de vacaciones en la Argentina, enero y febrero, ¿verdad?, mis padres, que eran señores de una pequeña burguesía, eran pequeños comerciantes, pero en esa época, 1959, todavía podían darse el lujo de irse dos semanas o tres semanas a un hotel de vacaciones en Mar del Plata; en aquella época, 1959, había televisión en la Argentina pero muy poca, no estaba tan expandida, tan difundida, incluso estaba menos difundida que en Cuba, de esos hay indicadores muy precisos, había más televisores por diez mil habitantes en Cuba que los que había en la Argentina, pero había una radio, había radio, y en el salón comedor de ese hotel, en donde comerían unos ochenta o noventa huéspedes del hotel, había una radio permanentemente prendida que pasaba música, pero a la hora la radio pasaba un informativo, y me acuerdo como si fuera hoy que en ese informativo de las trece horas de Buenos Aires pasa la noticia de que: “Último momento. Se confirma que el dictador Fulgencio Batista acaba de huir de Cuba y se ha producido del triunfo del Movimiento 26 de Julio”, ¿y saben lo qué paso?, de golpe la gente se levantó, los que estaban ahí, pero a las hurras, y vivas, y abrazos, y brindis, a favor del 26 de Julio, que había acabado con la tiranía de Batista; yo, digamos, en ese momento tenía, en el ‘59 ya tenía unos añitos, pero para mí siguió siendo, ¿verdad?, una experiencia realmente bastante, bastante inusual, nunca lo volví a ver en otro acontecimiento así, y esto hablaba de lo que era la expectativa que había en la remota Argentina, porque no era que Argentina tenía la conexión que hoy tiene con el resto del mundo, no olviden que nosotros estábamos allá en el extremo perdido de occidente, al final de todo, o sea, yo tomo un avión y al cabo de cuatro horas y media de vuelo recién estoy en Lima, lo digo para que se ubiquen, con todo respeto hacia Lima, pero digo, estamos muy al sur del hemisferio sur Argentina, Uruguay, Chile, realmente, sin embargo, o sea, la experiencia de la Revolución cubana nos había tocado mucho.

   Y redondeo diciendo lo siguiente. Cuba, evidentemente cuando los americanos se sienten tan paranoicos con Cuba, y esto les viene de mucho antes, tienen razón, porque Cuba es un ejemplo imperdonable, intolerable para ellos, cómo es posible que un país pequeño comparativamente hablando, digo en términos de territorio, de población, la mayoría de los estados que configuran la Unión Americana son más grandes y tienen más población que Cuba, cómo es posible que ese país haya resistido sesenta y dos años de agresiones, de ataques, de bloqueo, de invasiones, de atentados de todo tipo, cómo es posible, y que todavía estén ahí, y que estén a punto de producir una vacuna, la famosa Soberana 2, es una cosa que a ellos los vuelve locos, después de todo se entiende esa obsesión por Cuba, porque realmente Cuba demuestra con todos los problemas, porque nadie está planteando una visión paradisiaca de la isla, todos los que somos amigos de Cuba que vamos allá, que íbamos antes de la pandemia, nos damos cuenta los enormes sacrificios que ustedes tienen que enfrentar a causa del bloqueo, ¿verdad?, que les impide hacer cosas que podían ser extraordinarias, y que sin embargo hacen cosas realmente notables, y además, son un ejemplo no solamente de sobrevivencia en condiciones tan adversas, sino son un ejemplo moral, es decir, la labor internacional que ha hecho Cuba con sus médicos en no sé cuántas cantidad enorme de países, en los países europeos, porque no es que solamente se lo reconoce en países muy atrasados que no tienen medicinas, lo reconocen en Lombardía, en Italia, en una de las regiones más ricas de Italia, enojado ahí el prefecto con el primer ministro italiano porque hizo una declaración en contra de los médicos cubanos, y el hombre diciéndole: “Gracias a los médicos cubanos estamos combatiendo el COVID acá”, ¿no es cierto?, esto, por ejemplo, es un ejemplo que realmente los saca totalmente de onda a los norteamericanos.

  Pero realmente no saben qué hacer con Cuba, no saben más que hacer porque han intentado todo y han fracasado.

  Y yo creo que en ese sentido es un ejemplo moral, es un ejemplo moral, y eso es muy importante. En un mundo como el de hoy, en un mundo mercantilizado como el de hoy, en donde todo tiene precio pero no hay valores, una diferencia muy grande, Cuba representa la permanencia y la ejemplaridad de un valor, el valor de la solidaridad, de la solidaridad internacional, el valor de la justicia, el valor de la autodeterminación, el honor de ser un pueblo que ha resistido la dominación y el asedio más prolongado en la historia de la humanidad.

   Yo estuve revisando un poco, hay varios estudiosos de las historias de los imperios, Ana Esther, que son muy interesantes, y hablan a veces de los asedios a ciudades, nunca hubo un asedio que durase lo que ha durado el de Cuba, y sin embargo ahí está Cuba, dándonos la esperanza de que de repente vamos a poder combatir el COVID 19 con las vacunas cubanas, no solamente con eso, con las miles de personas que han recuperado la vista en todo el mundo gracias a ese programa espectacular que desarrolló Cuba, así que representa todo eso, y se entiende la molestia que tienen los imperialistas, ellos quisieran erradicar Cuba de la faz de la tierra o directamente fagocitársela como una extensión de la Florida, que es una vieja idea que tienen, ustedes saben la idea ridícula de que la península de la Florida se sumerge en el Caribe y que reemerge en Pinar del Río, y que en realidad la Florida termina en Santiago de Cuba, yo he leído ese mamarracho, ¿verdad?, pero ese mamarracho es creído por mucha gente en Estados Unidos acerca de Cuba, la península de la Florida en realidad termina en Santiago de Cuba, imagínense ustedes la obsesión que tienen para apoderarse de esa isla, que evidentemente es una joya muy, muy apetecida por los imperialistas.

Iramis Rosique: Gracias, Atilio. Voy a compartirles el mensaje de Pável.

Pável Alemán: Bueno, Iramis, lo que Bolton dice no es novedad, una inculpación nueva. Ha sido una acusación repetida a lo largo de décadas. Nos han hecho responsables de muchos de sus dolores de cabeza, quizás de muchos más de los que verdaderamente seamos responsables. Pero ciertamente la Revolución cubana tuvo un impacto notable sobre todos en las juventudes latinoamericanas y caribeñas, que pensaron y piensan que otro futuro es posible. Que piensan que se pueden hacer las cosas de otra manera, que se pueden romper las dependencias, que se puede construir un Estado o una región con muchos más grados de soberanía de las que han tenido hasta el presente.

   En alguna medida también la Revolución cubana es heredera de procesos de estatización de medios fundamentales de producción, de sectores estratégicos. Digo que es heredera porque no comienza esos procesos, pero definitivamente pudo llevar a un alcance mucho mayor los procesos de estatización de esos medios fundamentales en manos privadas, y fundamentalmente de trasnacionales. En eso tenemos una responsabilidad.

   Y ciertamente la pregunta es muy legítima, ¿no? Es decir, ¿conserva la Revolución Cubana  esa rebeldía antimperialista y anticapitalista? Bueno, en gran medida la resistencia de la Revolución cubana ante, digamos, los intentos imperiales de imponerle una agenda diferente, una agenda de retroceso, pues ciertamente es quizás la misma medida en la que la Revolución cubana sigue conservando esas dosis de rebeldía y de anticapitalismo.

   Ahora, ojo, nos encontramos en un contexto muy complicado. La Revolución cubana surge en un contexto de bipolarismo y donde tenía otros referentes que contribuían a su defensa no solo en el campo militar sino en el campo de la economía; luego de que desapareció la Unión Soviética y desapareció, aun con todas sus imperfecciones, el modelo del socialismo real, y digo real entre comillas, que existió en Europa del Este, ciertamente la Revolución cubana ha tenido que hacer prácticamente, con muy pocos recursos y con un cerco económico y financiero muy estrecho, esfuerzos grandes para poder sobrevivir.

 Y en esa medida creo que una de las ideas notables que tuvo Cuba a finales de los años noventa, luego de aquel huracán que asoló Centroamérica, fue desplegar sus dotes como país que podía enviar los mejores recursos que tenía en materia de atención de salud. También en otros sectores, pero fundamentalmente en atención de salud. Y esto no solamente cambió la imagen para mucha gente que tenía poco conocimiento o una imagen negativa sobre Cuba como la que habían propalado los medios, sino que además le abrió las puertas a Cuba para poder insertarse mejor en las relaciones interamericanas y también a escala global. Recordemos que el establecimiento de relaciones con Pakistán se produce después de que las brigadas médicas cubanas estuvieron prestando sus servicios cuando sucedió un terremoto en ese país.

Ahora yo creo que la Revolución cubana está inmersa en un proceso de aprendizaje mutuo. Han pasado otras cosas en nuestra región. Yo creo que la Revolución cubana toma de la experiencia de los movimientos sociales y de los gobiernos progresistas en la región, no está aislada de esos cambios sino que forma parte de ese contexto regional. Como todo proceso no es una cuestión estática. La propia sociedad cubana se ha modificado, se ha complejizado su estructura social y esto también tiene su impacto. Yo creo que los enemigos o adversarios de la Revolución cubana, y aquí quiero hacer énfasis en la terrible carga que representa la asfixia económica del bloqueo estadounidense, lo que intentaron siempre fue demostrar que la Revolución cubana no era viable como proyecto porque no era viable desde el punto de vista económico. Aún así, y con todas las limitaciones económicas que Cuba ha tenido, debe llamar la atención poderosamente, que nuestros adversarios que para nada son muy elogiosos con nosotros, hayan destacado varios de sus principales medios y multimedias en el último mes los avances logrados en cuanto al desarrollo de los candidatos vacunales para combatir la pandemia. Tiene que llamar esto la atención, sobre todo pensando en la feroz campaña  que hicieron en su momento, y que todavía hacen contra la vacuna Sputnik V de Rusia. Es decir, el hecho de que ellos reconozcan que Cuba, pese a ser un país pequeño, con muy pocos recursos, sometido a una asfixia económica tremenda, pero con una voluntad política muy importante, con una capacidad científica muy importante, haya logrado desarrollar en medio de todas esas dificultades esos candidatos vacunales, creo que de alguna manera tributa o contribuyen a esa significación de lo que es la Revolución cubana. Es lo que considero.

Iramis Rosique: Bueno, y yo ya para cerrar quisiera recuperar de lo que decía   Pável una idea, y que es precisamente esa, o sea, la permanencia de ese carácter anticapitalista y antimperialista de la Revolución cubana, que es lo que le da su actualidad. En los días en que celebramos otro aniversario del carácter socialista de la Revolución creo que parte de la grandeza y la significación de la Revolución cubana radica en esa continuidad, en ese permanecer en la línea de la lucha por la emancipación.

   Ha sido un placer tenerlos a los tres aquí, un honor para mí, a los tres los había leído pero no los conocía, FALTA a los tres, y bueno, ha sido un placer compartir con ustedes en este panel, ojalá se repita, nos veremos.

Ana Esther Ceceña: Bueno, gracias a ustedes por la invitación, estuvimos muy a gusto, así que en cualquier otro momento FALTA, este es un diálogo siempre en el que uno aprende cosas de los otros, entonces gracias por la invitación y hasta luego a todos.

Atilio Borón: Lo mismo, muchas gracias, honrado por la invitación, un gran abrazo a Ana Esther, que hace tiempo que no nos vemos porque el COVID nos ha separado, abrazos a Pável, que ahora aparece ahí con nosotros, muy buenas las intervenciones de ambos; la verdad, como dice Ana Esther, uno siempre aprende en estas cosas, así que les mando un gran abrazo, la esperanza de que derrotemos este virus y que podamos en algún momento reproducir esta mesa ya en La Habana, ¿no es cierto?, o en alguna otra ciudad, no solamente La Habana, Santiago de Cuba, muchos lugares, y poder discutir estos temas de tremenda, tremenda actualidad, gracias y hasta muy pronto.

Iramis Rosique: Gracias a todos por participar, y con esto nos despedimos, hasta la vista.

 

 

 

 

 

 

 

 

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