Opinión

Cuba. Ataque a la isla. Guerra de símbolo contra el continente. Por Geraldina Colotti

La jornada del 11 de julio de protestas contra el gobierno cubanofue preparada por una campaña mediática internacional, que sigue subiendo el tono según el patrón de la guerra híbrida, según el modelo de las revoluciones de colores, que también tienen la guerra simbólica como eje importante. Una imagen emblemática proviene de la manifestación reaccionaria que tuvo lugar en Miami contra Cuba, Venezuela y Nicaragua.

La importancia principal, como siempre, no radica en las cifras reales de los que participan, sino en transmitir un mensaje, salpicado de alarmas y noticias falsas y construcciones mediáticas tan groseras como funcionales a la estrategia del «caos controlado». El mensaje radica en el vuelco de los símbolos unificadores, y sobre todo de la marca del siglo XX, que funcionan para los pueblos de América Latina y aún tienen eco en el mundo. Consignas como “Patria o muerte. Venceremos ”, representaron y difundieron por todo el mundo el encuentro entre las revoluciones marxistas y la lucha anticolonial del siglo pasado, la lucha implacable contra el enemigo común, necesaria tanto ayer como hoy.

Esto se aplica a Cuba pero también a la Nicaragua sandinista. Un poco menos al socialismo bolivariano, ya que, en la temporada de los Foros Sociales, recogiendo las solicitudes de algunos movimientos, Chávez transformó la consigna «Patria o muerte, venceremos» en «Viviremos y venceremos», pero sin endulzar la fuerza de el mensaje, y por eso siempre subrayando: “Somos una revolución pacífica, pero armada”.

Y así, en este Bicentenario de la independencia que celebra el Libertador Simón Bolívar, vemos el fascismo de Miami manifestár «con una sola voz por la libertad de los pueblos cubano, venezolano y nicaragüense», y apropiárse también de un verso del himno nacional venezolano, que continúa a resonar en las manifestaciones chavistas junto a los cantos de lucha y el himno del Partido Socialista Unido de Venezuela. Es la exhortación: «¡Abajo cadenas!», a lo que sigue «¡Que muera la opresión!». La opresión colonial, por supuesto. Pero en este caso el socialismo se convierte en la opresión que hay que combatir … permitiendo el regreso de la ocupación colonial. Un cortocircuito que confunde las aguas para paralizar los cerebros y abrir el camino a los intereses del capital.

La derecha de Miami, confiando en la participación de sus propios patrocinadores musicales, ya vistos en las protestas de los llamados artistas de San Isidro, quiere repetir el esquema ya adoptado contra Venezuela con la farsa del autoproclamado Guaidó y los conciertos a las fronteras, patrocinados por multimillonarios de Miami y pagado también con el dinero robado al pueblo venezolano por los golpistas reconocidos en el exterior. Por ello, ahora los grupos de presión anticubanos, activos sobre todo desde España, presionan a la Unión Europea, de la que ya han obtenido un fallo a su favor y presionan para que Biden emita nuevas sanciones, cerrando definitivamente el camino a un retorno, aunque parcial, a las «aperturas» de Obama. Y Biden ha anunciado que seguirá por este camino.

Una actitud doblemente criminal porque también intenta apalancar la pandemia y el avance de las infecciones. Cuba se encuentra a la vanguardia de la investigación científica, habiendo desarrollado cinco vacunas contra el covid-19, dos de las cuales (Soberana 2 y Abdala) ya se encuentran en fase operativa. Sin embargo, debido al bloqueo, el gobierno cubano tiene enormes dificultades para adquirir suministros médicos esenciales para fortalecer la inmunización de su población.

Uno de los pretextos para la imposición arbitraria e ilegal de medidas coercitivas unilaterales es la llamada lucha contra el terrorismo. De formas evidentemente grotescas, Trump ha vuelto a incluir a Cuba en los países patrocinadores del terrorismo, y ahora al presidente de Colombia, Iván Duque, a pesar de estar a la cabeza de un estado narcotraficante y patrono de todos los intentos de desestabilización deseados por Estados Unidos en la región, quiere que Biden imponga nuevas sanciones a Venezuela como un «estado que patrocina el terrorismo».

La llamada lucha contra el terrorismo es, junto con el lawfare, el uso del poder judicial con fines políticos, una de las armas empleadas contra gobiernos que no se arrodillan ante los deseos del gendarme occidental. Lo hemos visto en estos días también en Salvador, donde el grandilocuente presidente Nayib Bukele ordenó la detención de Sánchez Cerén, el excomandante guerrillero Lionel, expresidente, por presunta malversación de fondos cuando era vicepresidente de la república, entre 2009. y 2014, durante el gobierno de Mauricio Funes.

Otros dirigentes del Frente Farabundo Martí de Liberación Nacional fueron detenidos en lo que promete ser un ajuste de cuentas político funcional al giro autoritario del que es protagonista Bukele, que concentra todos los poderes en sí mismo.

Desde Nicaragua, Daniel Ortega, cada vez más atacado por el imperialismo antes de las elecciones de noviembre, ha rechazado la persecución judicial del ex comandante Lionel y le ha otorgado la ciudadanía nicaragüense a él y a toda su familia.

Derecha también activa en Perú para impedir el gobierno del maestro Pedro Castillo quien, aunque con un cauteloso programa de reformas, ha jurado como presidente dando un claro mensaje anticolonial, antipatriarcal, multinacional, ambientalista y de mayor equidad social. Tomando como pretexto la llamada lucha contra el terrorismo perseguida en el lawfare, la derecha salió a la calle con violencia ayer para protestar contra el nombramiento como primer ministro de Guido Bellido, investigado por «apología del terrorismo», y agredió la casa de Castillo. Tras intentar por cualquier medio impedir que el docente asumiera el cargo, el bloque fujimorista prometió volver a las calles retomando esas falsas motivaciones, haciendo incandescente el clima: evitar que se cumpliera la principal promesa de la campaña electoral de Castillo: la Asamblea Nacional Constituyente.

Mientras tanto, de nuevo obviamente en nombre de la libertad de prensa y el pluralismo, los dueños de la web que responden a los intereses norteamericanos, han vuelto a bloquear el twitter del vicepresidente venezolano del PSUV, Diosdado Cabello y su transmisión Con el Mazo Dando. Lo mismo -como denunció el embajador de Cuba en Italia- hizo Repubblica con la cuenta twitter del representante de la diplomacia cubana, José Carlos Ruiz. Una voz que obviamente acosa cuando informa sobre las graves violaciones a los derechos humanos cometidas por el imperialismo estadounidense y sus vasallos.

De esta manera, tratan de silenciar el mensaje de paz con justicia social que viene de los países del socialismo latinoamericano y de la lucha de los pueblos que, como el colombiano, intentan enviar este devastador modelo capitalista al basurero de la historia.

Así, intentan contaminar con acusaciones contra el gobierno bolivariano las victorias de los deportistas venezolanos en Tokio, a menos que tomen partido en contra de su propio gobierno que, como el de Cuba, dedica gran parte de sus recursos a defender las necesidades populares. Y mientras los grandes medios de comunicación se dedican a difundir y amplificar las mentiras o bagatelas que emanan de los gusanos de Miami, no se sabrá nada de los importantes mensajes políticos que provienen de la revolución bolivariana.

Por ejemplo, ante las mega-elecciones del 21 de noviembre, la autoridad electoral, el Cne, ha blindado la igualdad de género, dando más voz y contenido a la madurez expresada en estos 22 años en materia de lucha contra el patriarcado. Se produjo un rico debate entre las mujeres que militan en partidos políticos, tanto del chavismo como de la oposición, y las autoridades electorales. Al frente, dos feministas: la diputada Gladys Requena y la rectora del Cne, Tania d’Amelio. El presidente de la autoridad electoral venezolana, el destacado historiador Pedro Calzadilla, también feminista, ilustró los pasos dados por la lucha de las mujeres a nivel institucional, reiterando cómo el nivel alcanzado por la libertad de las mujeres indica el nivel de desarrollo alcanzado por una sociedad, y cómo “no puede haber socialismo sin feminismo”.

Fuente: Resumen Latinoamericano

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