Opinión

La presencia de cadenas de valor globales dificulta la medición de la transferencia internacional del plusvalor. Por Luciano Vasapollo

Aunque el grado en que las exportaciones son utilizadas por otros países para exportaciones posteriores puede parecer menos pertinente a los encargados de la formulación de políticas, ya que la contribución del valor añadido interno al comercio no cambia, la tasa de participación es, no obstante, un indicador útil de la medida en que las exportaciones de un país están integradas en las redes de producción internacionales y útil para explorar el vínculo entre el comercio y la inversión.

La presencia de cadenas de valor globales dificulta la medición de la transferencia internacional del plusvalor y cuando se identifican son diferentes al grado de explotación de la fuerza de trabajo multinacional integrada en una cadena de valor mundial.
Su importancia actual es indiscutible: la UNCTAD estima que alrededor del 80% del comercio mundial (en términos de exportaciones brutas) está vinculado a las redes internacionales de producción de CTN, tanto en el comercio interno como en los mecanismos nacionales de exportación (incluidos, entre otros, la fabricación por contrato, la concesión de licencias y la concesión de franquicias) y mediante la atracción de transacciones en condiciones de plena competencia en las que participa por lo menos una multinacional (UNCTAD, World Investment Report 2013 pág. 135). La inter territorialidad de los procesos de producción plantea algunos problemas de contabilidad. Las exportaciones medidas en la balanza de pagos incluyen el valor añadido interno, es decir, la parte de las exportaciones creadas en el país que contribuye al PIB. La suma del valor añadido extranjero y nacional es igual a las exportaciones brutas.

Pero también debe representarse el valor añadido externo como porcentaje de las exportaciones, ya que indica que parte de las exportaciones de un país son insumos que se han producido en otros países. Es la parte de las exportaciones nacionales que no se añade al PIB. Esta variable está relacionada con una literatura activa sobre la medición de la especialización vertical, el primer indicador calculado es el valor de los insumos importados en las exportaciones totales (brutas) de un país. El perfeccionamiento de este indicador de especialización vertical corrige el hecho de que el valor de las importaciones (brutas) utilizadas por el país A para producir exportaciones (según se recupera de los cuadros I-O “estándar”) podría en realidad incorporar el valor añadido nacional del país A que fue utilizado como insumo por el país B, a partir del cual se proporciona entonces el país A, permitiendo al mismo tiempo que el valor añadido extranjero del país B incorpore el cálculo de los insumos del país A. VER HUMMELS D., ISHII J., YI K.M. (2001), The nature and growth of vertical specialization in world trade Journal of International Economics 54(1); 75-96; JOHNSON R.C., NOGUERA G. (2012), Accounting for intermediates: Production sharing and trade in value-added, Journal of International Economics 86(2), 224-236.

La existencia de cadenas mundiales hace incompatible la perspectiva de las empresas, que es la de los negocios internacionales, con la perspectiva del desarrollo nacional.

Que se deriva de la lógica económica. En el caso de las empresas, las CGV (Cadenas globales del valor) se definen por cadenas de suministro fragmentadas, con actividades dispersas a nivel internacional y actividades coordinadas por una empresa líder (una empresa multinacional). Pero desde el punto de vista nacional, las CGV explican cómo las exportaciones pueden incorporar insumos importados, es decir, cómo las exportaciones incorporan el valor añadido producido en el país y en el extranjero. Para las empresas, la inversión y el comercio son formas complementarias, pero alternativas, de acción internacional, es decir, una empresa puede acceder a los mercados o recursos externos mediante el establecimiento de una filial o a través del comercio.

Luciano Vasapollo

En la foto: la Place des Dumas y las cadenas rotas de París que simbolizan la libertad y la abolición de la esclavitud (1848). La obra tiene un diámetro de 4 metros y pesa unas 5 toneladas. El general Dumas sufrió la esclavitud en Haití como hijo ilegítimo del marqués Alexandre Antoine Davy de la Pailleterie y su esclava personal Marie Césette, apodada Dumas.

 

Fuente: Faro di Roma

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