Opinión

Fidel. Un hombre que encanta. Por Alberni Poulot Cumbá

“Lo que más me impresiona es el cordón umbilical ideológico, simbólico y sentimental que mantiene conectado a niños, adolescentes y jóvenes con Fidel. Eso para mí es gratamente enigmático. Fidel es como Martí: magnético, subyugante y fascinante”.

Eso publiqué en la red socio-digital Twitter, después de uno de los homenajes que se le tributaran a nuestro Comandante en Jefe Fidel, el pasado 25 de noviembre en uno de los grupos de Telegram, en los que comparto militancia revolucionaria.

Fue asombrosa la cantidad y variedad de distinciones que hubo hacia el Líder Histórico de la Revolución Cubana, pero lo extraordinario fue que la inmensa mayoría de los pronunciamientos fueron hechos por jóvenes.

Fidel se alejó por las causales conocidas de la actividad política, estatal, gubernamental  y partidista en julio de 2006, su nueva influencia política, ideológica, cultural, nutricional y simbólica se proyectó desde el 2007, en un nuevo escenario (periodístico-intelectual) y con un novedoso protagonismo (“Soldado de las Ideas”); en esas circunstancias su reaparición fue bienvenida por los muchos agradecidos  y maldecida por la obcecada contrarrevolución y el imperialismo, pero con énfasis en un grupo etario que superaba los 18 años de edad; o sea los que más memoria y vivencias retenían de las historias de vida y revolución del Jefe Guerrillero.

Los nacidos en el 2006, hoy (2021) tienen 15 años. Los que pudieran guardar una profunda huella del andar, pensar y hacer del inigualable líder, tendrían que haber nacido, como mínimo 18 años antes (1988), con raras excepciones, hasta 1991. Es muy difícil, que con menos de 15 años se le haya podido dar seguimiento, con conocimiento de causa y comprensión consciente al paso de Fidel como máximo dirigente político, partidista, estatal, gubernamental y militar de Cuba. Entender sus estrategias, conceptos, lógica y ética en el ejercicio revolucionario de hacer política, no era cuestión que se entendiera sin cultura política y estudios universitarios; en cambio era fácilmente comprendido, compartido y defendido desde lo vivenciado, lo anecdótico, lo sentido y lo experimentado, que desde el contacto visual o conversacional nos trajeron no pocos trabajos periodísticos, materiales audiovisuales, actos de homenaje y recordación de su impronta, entre disímiles actividades político-ideológicas. Sin ello, puede ser posible que se “sintiera” a Fidel, pero nunca se lograría “conocerlo” en sus esencias.

Un símil histórico puede hacer más potable la idea que queremos transmitir: Cuenta la patriota Blanca Zacharie de Baralt[1] que “una admiradora de Martí, en un mitin donde lo aclamaban exclamó: “No pueden entender a Pepe, pero arrebata.”[2] Quiere decir que donde no llega la razón, llega el corazón, y Fidel al igual que “Pepe”, arrebata todavía, aunque no se “conozca” del todo.

¿Qué claves explicarían la conexión, que va más allá de lo simbólico, el culto religioso, la militancia agradecida y el fanatismo ultraizquierdista, entre los niños, adolescentes y jóvenes con el jefe Barbudo? En mi humilde opinión estarían, al menos, en tres dimensiones:

LA VIDA Y LAS CUALIDADES ÉTICO-MORALES DEL LÍDER REVOLUCIONARIO

Ignacio Ramonet[3], profundo conocedor de la personalidad de Fidel describe de él lo siguiente:

“… la primera impresión que tuve al hablar con él, fue que era un manantial permanente de ideas. De una originalidad extraordinaria… En la intimidad, Fidel es un hombre muy educado. Que escucha con atención a cada interlocutor. Siempre atento a los demás y en particular a sus colaboradores. Nunca le oí una palabra más alta que la otra. Nunca una orden brusca. Tenía modales y gestos de una cortesía de antaño. Es todo un caballero. Un humanista. Muy respetuoso. Con un alto sentido del pundonor, de la ética, del respeto a los principios morales. 

Fidel vive, por lo que siempre pude apreciar, de manera espartana. Mobiliario austero, comida sana y frugal. Modo de vida de monje soldado… Era un hombre incansable. Viajes, desplazamientos, reuniones se encadenaban sin tregua. A un ritmo insólito… 

No para de pensar, de cavilar. Siempre alerta, siempre en acción, siempre a la cabeza de un pequeño comando (el que constituyen sus asistentes) librando una batalla nueva. Siempre con ideas. Pensando lo impensable. Imaginando lo inimaginable. Con un atrevimiento mental espectacular.

Una vez definido su proyecto, ningún obstáculo detiene a Fidel. Su realización le parece obvia… Su entusiasmo arrastra la adhesión. Levanta voluntades. Como un fenómeno casi de magia, se ven sus ideas materializarse, hacerse hechos palpables, transformarse en acontecimientos

Le gusta la precisión, la exactitud, la puntualidad. Con él nada de aproximaciones. Le acompaña a menudo un excelente historiador que le ayuda, si es menester, a precisar un dato, una fecha, un nombre, una circunstancia… A veces sobre su propio pasado:-“¿A qué hora llegué yo a la granjita Siboney la víspera del ataque al (cuartel) Moncada?” –“A tal hora Comandante”. O sobre cualquier aspecto no central de un acontecimiento lejano: – “¿Cómo se llama aquel dirigente del segundo partido comunista de Bolivia que no quería ayudar al Che?” –“Fulano”, responde el historiador. Una segunda memoria al lado de la suya que ya es portentosa, de una precisión insólita.

Una memoria apabullante, tan rica que hasta parece a veces impedirle pensar de manera sintética. Su lógica de pensamiento es arborescente. Todo se encadena. Todo tiene que ver con todo. Hace digresiones constantes. Paréntesis permanentes. El desarrollo de un tema le conduce, por asociación, por recuerdo de tal detalle, de  tal situación o de tal personaje, a evocar un tema paralelo, y otro, y otro, y otro. Alejándose así del tema principal. A tal punto que el interlocutor teme, por un instante, que Fidel haya perdido el hilo. Pero desanda luego lo andado, y vuelve a retomar, con sorprendente soltura, la idea principal…

… no le teme al debate. Al contrario, lo requiere, lo estimula. Siempre dispuesto a litigar con quien sea. Con mucho respeto hacia el otro. Con mucho cuidado. Y es un discutidor y un polemista temible, a quien solo repugnan la mala fe y el odio. Con argumentos a espuertas.

Jamás rechazó abordar tal o más cual aspecto de su rica y larga vida política… Sensible siempre a las transformaciones en curso del mundo…”.

De esta semblanza sobresalen tres cualidades que “magnetizan” a los que comulgan o se deslindan de las causas Fidel:

  1. Sus conocimientos lo convirtieron, (sin pasión ciega sea dicha) en el estadista con más cultura política y general de su tiempo vital, demostrada en la resolución certera ante situaciones complejas, la capacidad para encontrar alternativas de soluciones a conflictos, aparentemente insolubles, y en la originalidad y trascendencia de sus propuestas; todas validadas en el ámbito nacional y mundial. “Fidel todo lo sabe”, se ha sostenido en más de una ocasión de “boca en boca”.
  2. Su vida modesta y austera, sin menoscabo ·del “buen vivir”, es quizá lo más cercano al verdadero patrón que debiera imperar en el Mundo si se quiere salvar a la especie humana del actual “orden económico y… modelos de consumo (que) son incompatibles con los recursos esenciales limitados y no renovables del planeta… (y que) chocan con los más elementales principios éticos, la cultura y los valores morales creados por el hombre”[4]. Para Fidel “la calidad de vida está en los conocimientos, en la cultura. Los valores sí constituyen la verdadera calidad de vida, la suprema calidad de vida, aun por encima de alimento, techo y ropa”[5]. Por supuesto, sin disminuir, “ni mucho menos, la importancia de las necesidades materiales. Siempre hay que colocarlas en primer lugar, porque para poder estudiar, para adquirir otra calidad de vida, hay que satisfacer determinadas necesidades que son físicas, que son materiales”[6].
  3. Su educación y decencia, rarezas en un mundo neoliberal que siembra, le hace culto, estimula, reproduce y premia el “vale todo” e inculca “en la conciencia humana el culto del sexo, de la violencia, el sadismo, la traición. En una palabra: cualquier tipo de inmoralidad… (propiciando) el despotismo de los funcionarios, el soborno, la corrupción, la falta de principios… (ridiculizando a la) honradez y la honestidad como innecesarias y convertidas en un vestigio del pasado. El descaro, la insolencia, el engaño, la mentira, el alcoholismo, la drogadicción y el miedo irracional entre semejantes (serán priorizados)[7].

LA OBRA QUE EDIFICÓ Y DEFENDIÓ

La obra más grande de Fidel fue haber conducido, primeramente a una selecta vanguardia joven y revolucionaria, que se agrupó en la que se denominó “Generación del Centenario”[8] y posteriormente a todo un pueblo, en la materialización del triunfo de la Revolución Cubana, iniciada por Céspedes en 1868, autodestruida por cubanos cansados y sin fe en la victoria en 1878, y vil y oportunistamente interrumpida y traicionada por los Estados Unidos en 1898. Posteriormente, fue el invicto conductor de heterogéneas fuerzas, unidas en estratégicos propósitos de construcción y defensa de esa obra.

La Revolución, cuya esencia quedó definida el 1 de mayo de 2000, es el centro magnético del cordón umbilical que une a las actuales (y me atrevo a decir que también a las futuras) generaciones de cubanas y cubanos jóvenes. De esa definición, toda la obra material, cultural y simbólica que sustenta al concepto, es de por sí impresionante y admirable para esa generación sin referente presencial y vivencial con Fidel, una posible interpretación del por qué esa “enigmática” conexión, se hace visible en la siguiente lógica de razonamiento (nos detendremos en cuatro ideas centrales de ese concepto):

  • Sentido del momento histórico: A los jóvenes les gusta el presente, el día a día. Nada es más importante que el hoy. El “pasado” es de sus ancestros, se respeta y venera. El futuro, es de su descendencia (“incierto” para no pocos), por eso toda la apuesta y prisa en su andar está en el HOY. A ellos les gusta parecerse a “los personajes favoritos” del momento: ¿por qué asumen a Martí y Maceo, Mariana y Vilma, Fidel y el Che como los más emblemáticos?, porque sencillamente fueron mujeres y hombres, que trascendieron a fuerza de ejemplo personal, brillantez y lucidez en las ideas que defendieron y porque tuvieron propuestas tan audaces y originales que HOY conservan plena vigencia.
  • Cambiar todo lo que debe ser cambiado: Nada cambia más rápido que la niñez, la adolescencia y la juventud. Someten todo a la dialéctica, al ajuste y desajuste de sus propósitos, metas, deseos, necesidades y aspiraciones. El cambio es tan consustancial a los jóvenes, que son ellos, a lo largo de toda la historia humana los que han llevado más hondo, más lejos y más abarcador las transformaciones de la Naturaleza, la Sociedad y el Pensamiento, de ahí su irreverencia al dogma, a la obra acabada, perfecta y limitada.
  • Igualdad y Libertad plenas: Son las más caras aspiraciones de la Humanidad, junto a la Equidad y la Justicia. Quienes menos están en condiciones de adaptarse a vivir sin ellas son precisamente los jóvenes, por eso su natural rebeldía frente a cualquier coacción que les socave esos valores y derechos; por eso los incontables ejemplos de rebeliones, sublevaciones y revoluciones para alcanzarlas y agenciárselas a todos los seres humanos, sin distingos. Sin ellas no se puede vivir o se mal vive.
  • Ser tratado y tratar a los demás como seres humanos: Los grandes avances de la humanidad están signados por la lucha y búsqueda de perpetuar la condición humana. Han sido errores y distorsiones de las sociedades egoístas darle estatus de medios de producción, mercancías y material desechable. Los explotadores de siempre gastan millonarias primas para “amaestrar y domesticar” la condición humana de los seres pensantes, para que acepten de manera obediente y complaciente la lógica explotadora y enajenante de sus verdugos. Martí, Fidel y la Revolución Cubana, hicieron de la Dignidad Humana un valor de “adoración” y “culto”; y eso es atractivo a los jóvenes cubanos.

EL TIPO DE NIÑEZ, ADOLESCENCIA Y JUVENTUD QUE EXISTE EN CUBA Y QUE SE PROYECTA AL FUTURO DE LA NACIÓN

 

Fue el Che quien dijo que a la Nueva Sociedad (socialista) había que “construirle” un “Hombre (mujer) Nuevo”. 62 años después se ha logrado, por eso en el pulseo cultural, simbólico e ideológico de la Revolución contra el Imperialismo, ha hecho posible que esta nueva generación de niños, adolescentes y jóvenes se “aferren” a construir “un país libre, independiente y soberano; fiel a nuestra historia; que garantice justicia social y justa distribución de la riqueza; con respeto a la dignidad plena del ser humano, mujer y hombre; con una sólida identidad cultural; donde se preserve el acceso gratuito y universal a la educación; que avance hacia un desarrollo económico equilibrado y sostenible; próspero, inclusivo, participativo; Invulnerable militar, ideológica, social y económicamente; con servicios de salud gratuitos y de la mayor calidad para todos; solidario, generoso, humanista; que repudie todas las formas de discriminación; donde no prosperen nunca el crimen organizado, la trata de personas o el terrorismo; defensor de los derechos humanos de todos, no de segmentos exclusivos o privilegiados; libre de toda forma de violencia, esclavitud, explotación humana; con un ejercicio ejemplar de la democracia del pueblo y no del poder antidemocrático del capital; capaz de vivir en paz y desarrollarse en armonía con la naturaleza y cuidando las fuentes de las que depende la vida en el planeta…”[9]

Esos fueron los sueños realizados de Fidel, ese fue su legado, eso y nada más, es lo que hace que el sempiterno Líder se “reencarne” en el masivo “YO SOY FIDEL”, que asumieron los jóvenes, espontánea y comprometidamente, desde la velada del 29 de noviembre de 2016:

“¿Dónde está Fidel? (Exclamaciones de: “¡Aquí!”) ¿Dónde está Fidel? (Exclamaciones de: “¡Aquí!”) ¿Dónde está Fidel? (Exclamaciones de: “¡Aquí!” Y de: “¡Yo soy Fidel!” “¡Yo soy Fidel! “¡Yo soy Fidel!”…”[10]

 

Notas:

[1] Blanche Zacharie de Baralt, autora del libro “El Martí que yo conocí”, nació en Nueva York el 17 de marzo de 1865. supo conmover el corazón de los cubanos cuando dió a conocer en 1945 su primoroso libro.  En este libro, cuyo antecedente fue una estampa titulada “José Martí, caballero”, de sus Estudios de arte y de vida, la escritora da a conocer lo que nadie había publicado del Martí íntimo. Blanche Z. de Baralt pasa revista en este libro a los casi quince años de vida agitada, de trabajo arduo y peligroso de Martí en Nueva York y otras ciudades norteamericanas excluyendo los viajes que realizara como propagandista de su gigantesca empresa por América. A mediados de 1947, ya anciana, pero todavía con el espíritu juvenil, se marchó a Ottawa, Canadá, para visitar a sus hijos. Allí murió.

[2] https://www.librosdemario.com/el-marti-que-yo-conoci-leer-online-gratis/13-paginas. (pág. 13).

[3] Nació en Redondela, Pontevedra, 5 de mayo de 1943, es un periodista español establecido en Francia. Es una de las figuras principales del movimiento altermundista. Intervención suya en Panel “Martí y Fidel”. Revista Cuba Socialista. No. 2. Mayo-agosto 2016. Pp. 33-36.

[4] Fidel Castro en Ignacio Ramonet. “Cien Horas con Fidel”. Cuarta Edición. Editorial de Ciencias Sociales. p. 438.

[5] Ídem.

[6] Ídem.

[7] Frases que se les atribuyen a Allan Dulles, de su libro “El Arte de la Inteligencia”.

[8] Se conoce con ese nombre a la generación de jóvenes cubanos que, en el año 1953, en que el Héroe Nacional de Cuba, José Martí, cumplía 100 años, asumió sus ideales de Revolución, Guerra Necesaria, república unitaria “Con Todos y para el Bien de Todos” y de alcanzar una verdadera nación independiente que impidiera la expansión imperialista de los Estados Unidos por Nuestra América y el Caribe; con esos ideales impulsó la lucha armada (19531959)  que desembocó en el triunfo en 1959 de la Revolución cubana,. Dentro de sus principales exponentes, se encuentran: Fidel y Raúl Castro, Juan Almeida, Camilo Cienfuegos, Ramiro Valdés Menéndez, Abel Santamaría, Raúl Gómez García, Frank y Josué País, José Antonio Echeverría, Armando Hart, entre muchos otros.

[9] Discurso pronunciado por Miguel M. Díaz-Canel Bermúdez, Presidente en la clausura del IX Congreso de la Unión de Escritores y Artistas de Cuba (Uneac), en el Palacio de Convenciones, el 30 de junio de 2019, Periódico “Trabajadores”. La Habana. Cuba. p. 3

[10] Palabras del Comandante Daniel Ortega Saavedra, presidente de la República de Nicaragua. Acto de masas en homenaje póstumo al Comandante en Jefe de la Revolución Cubana Fidel Castro Ruz, en la Plaza de la Revolución, el 29 de noviembre de 2016. Periódico Juventud Rebelde. 30 de noviembre de 2016. P. 12.

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