La inflación no es solo económica es también moral. Por Alberni Poulot Cumbá

Marx y Engels formularon la concepción dialéctico-materialista de la Historia: “el hecho tan sencillo, pero oculto bajo la maleza ideológica, de que el hombre (ser humano) primero necesita comer, beber, calzar, vestir y tener un techo para vivir, antes que poder hacer política, ciencia, arte y religión…”[1], marca el carácter condicionante y decisivo, en última instancia, de la producción de bienes y servicios, por encima de cualquier subjetividad individual o social.

Sin embargo, como ellos también señalaron, existen otras instancias, que influyen y deciden la actuación humana y su “destino”.

Y esas instancias son la Política, la Ideología, la Religión, el Arte, la Ciencia, el Deporte, la Filosofía…, los Valores y la Moral.

Quiere decir, que un fenómeno social como la inflación, tiene sus causas en la economía: (desequilibrio entre producción-oferta-demanda-precios) y por ende su solución estaría en restablecer el necesario equilibrio económico.

Dicho y pensado así se corre el riesgo de realizar un análisis “marxista” parcial, incompleto y mecánico…y ya no sería un análisis marxista, porque se obvia que también influyen y deciden en la vida humana otras instancias, como son los valores y la moral.

¿Qué tiene que ver la venta de una libra de limones a 150 pesos o más, con su “producción”?, ¿cuándo se encareció el costo de producción de los limones?

No creo que alguno de los comerciantes de este importante cítrico haya sembrado, cuidado y cosechado esa fruta. No creo que alguno haya asumido los costos de importación de fertilizantes, herbicidas y pesticidas para asegurar una buena cosecha y un producto de calidad.

¿Entonces, por qué el precio exorbitante? No hay otra respuesta: por EGOÍSMO, por afán de lucro y “enriquecerse” a costa de la explotación de las necesidades ajenas.

Esas conductas son muestras de los “bolsones” de capitalismo que tenemos dentro del país y que tendremos que arrancar del tronco sano de la patria, pues unida a la corrupción, el burocratismo, la insensibilidad, el espíritu burgués y el egoísmo, nos amenazan y cercenan, no poca “carne” de nuestro cuerpo social.

Nuestro sistema educativo, político, ideológico y cultural tiene que seguir apostando por crear el hombre y la mujer nuevos, que no es otro que un ser humano, más humano, más solidario y más justo.

Si detrás de cualquier mostrador, de cualquier comercio, hay una persona verdaderamente solidaria y justa, lo digo con convicción, se acabarían los abusos, los abusadores y la inflación.

Esa es la tarea fundamental del Socialismo: formar seres humanos que tengan que construirlo, desarrollarlo y defenderlo con valores y una ética verdaderamente humanas.

Notas:

[1] F. Engels. DISCURSO ANTE LA TUMBA DE MARX. P. 91. OBRAS ESCOGIDAS de C. Marx y F. Engels. Tomo III. Edición: Progreso, Moscú 1980. (versión digital).

 

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