El 2025 fue un año de grandes desafíos para la nación cubana. Diversos acontecimientos pusieron a prueba la capacidad del país para resistir y sobreponerse, y reafirmaron que la unidad y la solidaridad siguen siendo pilares esenciales en esta Isla.
Uno de los momentos más difíciles fue quizás el embate del huracán Melissa en el Oriente cubano, a fines de octubre. Sin embargo, a las imágenes de la destrucción ocasionada por este fenómeno hidrometeorológico se le contrapone la respuesta inmediata de las autoridades y la organización del pueblo, lo que permitió proteger vidas y emprender la ardua recuperación de lo perdido.
En el plano económico, el Programa de Gobierno para corregir distorsiones y reimpulsar la economía ha ocupado un lugar central en la agenda nacional durante los últimos meses. La propuesta ha incluido la participación popular como elemento clave, pues, de modo similar a otras decisiones trascendentales, la ciudadanía ha podido participar en la construcción de ese plan en el que ahora están cifrados los anhelos para un país más próspero. Imperativo será en lo adelante que se apliquen con coherencia y realismo las medidas necesarias para que los objetivos pueden cumplirse.
A lo largo del 2025, otro asunto que acaparó la atención de los cubanos fue el mercado cambiario. La noticia más reciente sobre el inquietante tema fue la aprobación por las autoridades bancarias, a partir del 18 de diciembre, de una tasa flotante, que se suma a las otras dos oficiales —un USD por 24 CUP y un USD por 120 CUP— con el propósito de reflejar mejor las condiciones actuales de la economía. Aunque la medida no satisface plenamente las aspiraciones de la ciudadanía, representa un paso hacia una estabilización monetaria y financiera graduales.
De los acontecimientos del año que pronto finaliza, también quedará en la memoria colectiva el triste recuerdo del brote de arbovirosis. El zika, el oropouche, el chikungunya y el dengue pusieron a prueba sanitaria a un país destacado por su experiencia médica y capacidad científica, pero sumido en una gran escasez de insumos médicos. Los meses recientes expusieron la paradoja de un sistema carente de los recursos materiales necesarios, pero constituido en lo fundamental por hombres y mujeres que se distinguen por su vocación humanista.
Todo esto ocurrió en un contexto de creciente hostilidad imperial hacia Cuba, con el ultraconservador Donald Trump al frente de la Casa Blanca desde el 20 de enero de 2025 y el cortejo político de figuras de similar vileza, como el también republicano Marco Rubio. Apenas iniciado su mandato, las medidas de presión y agresión política se han intensificado con el propósito de asfixiar la economía y debilitar la resistencia nacional. No obstante, la apuesta de Cuba continúa siendo por su soberanía y por no claudicar ante presiones externas.
En la región, otras experiencias antimperialistas, como la de Venezuela, fueron también blanco de ataques este año. A pesar de las maniobras psicológicas y de desinformación, en la Mayor de las Antillas existe conciencia de que este archipiélago es parte de la resistencia continental contra la prepotencia imperialista.
Así, el 2025 quedará en la memoria como un año de pruebas duras, pero también de reafirmaciones. En la isla más grande del mar Caribe aun germinan voluntades de resistencia colectiva y desarrollo, de ideales y dignidad, de justicia y revolución…
Fuente: CubaSi
