Fidel, como fiel seguidor del pensamiento martiano comprendió desde los primeros momentos que Cuba necesitaba un cambio de sistema social que emancipara al pueblo.
Desde que estudiaba en la universidad de La Habana inició su andar revolucionario en aras de buscar para Cuba un futuro mejor, donde el hambre y la miseria no golpearan a sus habitantes y que la educación, la salud y los derechos humanos se respetaran para todos por igual.
Esos cambios no los podía permitir Estados Unidos en Cuba, que casi inmediatamente tras el triunfo de la Revolución, lanzó un fuerte bloqueo económico, comercial y financiero contra la Isla que se ha prolongado a través de 13 administraciones norteamericanas y que ha sido clasificado como delito de lesa humanidad.
Desde 1960, Washington ha intentado de una forma u otra, destruir a la Revolución cubana, mientras que el bloqueo ha recibido en la Asamblea General de las Naciones Unidas, el voto condenatorio en 32 ocasiones desde el año 1992.
Y surge la pregunta:
¿Cómo se pueden soportar 67 años, sin rendirse a un enemigo que para colmo está a solo 90 millas de distancia?
Es ahí donde aparece el legado de Fidel Castro Ruz que supo crear conciencia, patriotismo y compromiso a millones de cubanos; el amor a lo que tanto costó construir y tener la convicción de que transar con el enemigo que intenta ahogarnos de mil maneras, sería un suicidio para nuestra soberanía e independencia.
El Comandante en Jefe se refirió en varias ocasiones a esa criminal medida: “El bloqueo es algo más que prohibir la venta de mercancías de Estados Unidos, impedir comprar o vender en Estados Unidos, es una feroz presión y una feroz persecución para evitar que nosotros hagamos operaciones comerciales de algún tipo, y todo ese poderío inmenso está concentrado hoy contra nuestro país”, afirmó en encuentro con los Pastores por la Paz, 27 de noviembre de 1992.
Los daños acumulados durante seis décadas de aplicación de esta política alcanzan los 147 mil 413 millones de dólares. Considerando la depreciación del dólar frente al valor del oro en el mercado mundial, el bloqueo ha provocado perjuicios cuantificables a Cuba por más de un billón 500 mil millones de dólares. Sólo el año 2020, en medio de la crisis por la pandemia, entre abril y diciembre, causó pérdidas por 4 000 millones.
Los propósitos de esa política yanqui son los de agudizar la escasez de alimentos y las carencias materiales, la interrupción de los servicios públicos en busca de sembrar el desaliento y la insatisfacción de la población.
Los engendros de leyes como la Torricelli (1992) y la Helms-Burton (1996) cerraron el cerco contra Cuba que además ha sido reforzado durante las dos administraciones del convicto presidente Donald Trump al imponerle a la pequeña Isla del Caribe otras 245 nuevas extorsiones.
Estados Unidos se ha guiado todos estos años por el memorando escrito el 6 de abril de 1960 por el subsecretario de Estado Lester Mallory al entonces presidente D. Eisenhower en el que expuso: “La mayoría de los cubanos apoyan a Castro…el único modo previsible de restarle apoyo interno es mediante el desencanto y la insatisfacción que surjan del malestar económico y las dificultades materiales”…Y de esa forma “provocar hambre y desesperación y el derrocamiento del Gobierno”.
Fidel, en el discurso de clausura del Encuentro Mundial de Solidaridad con Cuba, el 25 de noviembre de 1994 enfatizó: “Para nosotros es inaceptable la cuestión del cese del bloqueo a cambio de concesiones políticas, concesiones que corresponden a la soberanía de nuestro país. Es absolutamente inaceptable, es indignante, es irritante, y, realmente, preferimos perecer a renunciar a nuestra soberanía”.
El incremento del bloqueo y los graves problemas que ocasionó la pandemia de Covid provocaron grandes dificultades a Cuba. Estados Unidos aprovechó ese momento para lanzar más restricciones contra la Isla, a la par que intensificó los ataques mediáticos desinformativos contra La Habana.
En medio de la Covid-19 prohibió que Cuba comprara equipos e insumos necesarios para la atención a la población. Estados Unidos se negó a que el gobierno revolucionario adquiriera respiradores pulmonares para los centros de cuidados intensivos, u oxigeno medicinal cuando se rompió la principal planta de producción.
Amigos solidarios de Cuba comenzaron a enviar materiales e insumos para los centros de atención (jeringuillas, guantes, productos antisépticos y equipos).
La solidaridad internacional se hizo presente en esos momentos sumamente difíciles para el país.
A la par, la dirección del país, junto a los científicos cubanos comenzaron una ardua e incesante tarea para tratar de producir las necesarias vacunas que Cuba no podía comprar por la escasez de divisas y porque también el bloqueo norteamericano le impedía adquirirlas.
En pocos meses, los científicos cubanos pudieron obtener cinco vacunas, además de interferón y otros productos biotecnológicos que comenzaron a fabricarse en los diferentes establecimientos médicos del país. La ciencia y la dirigencia del país lograron con esta heroicidad y enfrentado todas las dificultades del bloqueo, salvar miles de vidas al vacunarse masivamente la población de la Isla.
Además, técnicos, científicos y trabajadores de salud pública crearon y produjeron respiradores pulmonares y lograron reparar la planta de producción de oxigeno.
Aunque en las redes sociales se pretenda encubrir esta realidad, el bloqueo económico, comercial y financiero es el principal obstáculo al desarrollo de la economía cubana.
Tras los triunfos obtenidos por Cuba en el combate a la Covid-19 y además de que centenares de sus galenos, enfermeros y especialistas participaran en brigadas médicas internacionalistas para prestar asistencia en países de varios continentes, en Estados Unidos y especialmente en Miami, comenzaron una violenta campaña de falsas noticias para denigrar a la Revolución.
Todos los poderes mediáticos de Occidente impulsaron y aún promueven esas campañas desestabilizadoras contra Cuba las que se han contrarrestado por la fuerte unión entre el pueblo y la dirección del país encabezada por el presidente Miguel Díaz-Canel Bermudez, así como con el apoyo de los medios cubanos de comunicación.
Las palabras de Fidel pronunciadas el 26 de julio de 1978 hoy tienen la mayor vigencia: “Nosotros estamos dispuestos a resistir digna y abnegadamente los años que sean necesarios el bloqueo imperialista. Si otros transigen, si otros se dejan sobornar, si otros traicionan, Cuba sabrá mantenerse como ejemplo de una revolución que no claudica, que no se vende, que no se rinde, que no se pone de rodillas”.
