Ha sido y está siendo un inicio de año muy duro y difícil. Nos han secuestrado a nuestro Presidente y a su Compañera, han invadido y asesinado al pueblo, e intentan destruir un estado y saquear a un país. Los piratas vienen por sangre y petróleo.

 Sin embargo y tal como sucede siempre que el imperialismo ataca -y no ha dejado de atacar nunca- hemos de estar más alertas y organizados que nunca. Nuestra respuesta a la agresión debe ser clara y rotunda.

Tenemos una larga experiencia en la lucha contra la bestia asesina, pero a veces pareciera que se olvida con una facilidad proporcional a la comodidad del discurso fácil –desde las sillas o sillones, desde esos lugares cómodos de Occidente- y se busca que nada cambie ni afecte profundamente lo que debe ser afectado y transformado profundamente.

 Y no me refiero a la información llamada “oficial” a la que los medios nos tienen acostumbrados y anestesiados, sino a las posturas de muchos mensajes de los llamados de “izquierda” que consciente o inconscientemente (por estar condicionados por su clase y su ideología), se han vuelto transmisores de las peores rumorologías y posturas sin fundamento y las han transmitido en nombre de esa asquerosa idea de una “pureza” que no existe ni existió nunca en ningún proceso de transformación social y menos aún en la guerra abierta que hoy se libra a escala internacional.

En medio del dolor y la batalla nos han asolado con paginas hablando de traición, acusando al gobierno bolivariano, creando confusión, debilitando las conciencias, en fin, haciendo el juego de siempre a la CIA, que por supuesto esta infiltrada en todas partes porque se ese su trabajo de depredación y de crimen constante. El problema son los que se hacen eco y lo difunden.

Aquí, en España, los “puros/purísimos” izquierdistas de salón se han dedicado a socavar la confianza en nuestro proceso de emancipación socialista.

Podemos cometer errores, por supuesto, y habrá que evaluarlos y aprender de ellos, pero en medio de la batalla, en medio de tamaña bestialidad de lo que significa una invasión y el  secuestro de un presidente y su compañera de lucha en el país más democrático del mundo, las y los plañideros de siempre se han dedicado a hacer eco de la paranoia funcional al imperio, a desacreditar al gobierno y a la Fuerza Armada Nacional Bolivariana y ha sido un trabajo arduo exigir y desmontar todas estas patrañas, publicadas en redes y medios supuestamente de izquierda.

Y no hablo de la izquimierda parlamentaria.  Hablo de la otra, de la que se supone antiimperialista.  O es lo que dicen ser.

Estos días, desde el aciago 3 de enero he estado pegada a la información y he seguido cada instante lo que le esta sucediendo a mi amado pueblo de Venezuela, a Nuestra América y el mundo.

Y he tenido que ir respondiendo a artículos, comunicados, mensajes que ponían en duda no sólo a Delcy Rodríguez sino a todo el estado, como si estuvieran haciéndose eco del maligno, reproduciendo la infamia de los discursos de la bestia . Ayer se juramentó la Asamblea Nacional, en medio del dolor y del duelo por los muertos. Ayer asumió como presidenta interina la vicepresidenta, tal como manda la Constitución. Ayer mucha gente tuvo que abandonar sus casas bombardeadas, ayer se inició una nueva etapa de defensa y lucha contra la barbarie imperialista.

Mientras aquí, en la obesa y decadente Europa, la biempensante izquierda se dedicaba a lanzar mensajes sobre la “traición” , tal como esta escrito en los manuales de la CIA desde hace tanto tiempo . Yugoeslavia, Irak, Libia, Siria, y tantos otros países parece habérseles borrado de la memoria. O parece que la historia misma de la lucha de los pueblos, con sus avances y sus retrocesos también se les borrara de manera automática en cuanto hay dificultades y falta de “pureza”, según sus muy mal aprendidas lecciones de marxismo leninismo.

Frente a la gran dificultad, compañeros, hay que cerrar filas y avanzar, ser capaces de hacer análisis profundos es decir históricos, entender que esta es una guerra total y que Venezuela es hoy un objetivo esencial en la cadena de la guerra contra China y contra la humanidad entera.

Sin entender esto, una vez más el árbol tapará el bosque y casi sin darnos ni cuenta estaremos siendo funcionales al imperialismo y su miserable ideología de la muerte, a la que tenemos que combatir con todas nuestras fuerzas.

Un gran coro de chismosos vestidos de izquierda se ha dedicado a hablar de traición, cuando es obvio que es probable que hubo errores, que nos hemos equivocado en no estar más alertas y mejor preparados para este tipo de ataques, y hemos pagado un precio altísimo, pero jamás podemos hacer el juego infame de desacreditar a los que despues del golpe están luchando para seguir adelante y superar esta situación terrible a la que nos enfrentamos.

Hoy mas que nunca necesitamos hablar con seriedad, no reproducir los mensajes del enemigo, no dividir nuestra fuerza, ser inquebrantables contra el imperialismo, exigir la liberación de nuestro presidente y su mujer secuestrados violentamente por la mafia estadounidense con el apoyo de Europa y de todas las mafias financiero militares, vampiros del petróleo, capaces de saltarse toda la legalidad internacional y de asesinar a mansalva.

Estamos en una etapa donde hay que entender que eso que llamamos legalidad internacional ha dejado de existir y que estamos en guerra total. Y que en esta guerra total hay que responder de manera unitaria al monstruo.

De allí que los mensajes y noticias que siembran confusión, que ocultan la verdad, que creen que lo importante en este momento es decir que hay un topo y no que hay un crimen de lesa humanidad, un crimen que viola absolutamente toda legalidad internacional sean funcionales al crimen.

Ya tendremos todos los datos y los juzgaremos con seriedad y exigiremos castigo.

Seguramente hubo infiltración de larga data de CIA, ese es su modus operandi y seguramente se pueden haber cometido errores, pero lo que no se puede hacer y esto es lo urgente, no se puede usar esto para seguir profundizando el plan de la CIA que es lanzar perversos mensajes para crear división y desconfianza en un proceso revolucionario en marcha.

La revolución bolivariana debe ser defendida a ultranza, con toda la fuerza que tengamos. Ha sobrevivido a taques feroces desde su inicio, la historia está muy clara y debe enseñarnos a responder con altura y determinación.

La guerra ideológico- informativa es un campo de batalla esencial, no permitamos que nos minen la confianza en nuestra Victoria.

Venceremos.

 

Por REDH-Cuba

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