Elier Ramírez, historiador cubano, detalla en entrevista para Almaplustv el salto cualitativo del bloqueo hacia una aplicación “quirúrgica” y persecutoria en lo financiero y comercial. Se desmonta el discurso de que “no hay bloqueo” y se evidencia su impacto en la vida cotidiana de todo el país, incluido el sector privado. Además, se subraya la contradicción entre esta política y los verdaderos intereses de seguridad nacional de EEUU, dado el historial de cooperación Cuba–EEUU en migración, antiterrorismo y antidrogas.

 

Transcripción:

Una agresividad llevada a la máxima expresión, yo creo que nunca se había visto, eso sí, desde el punto de vista del bloqueo, ¿no? De cómo implementar ese bloqueo a nivel quirúrgico, como se ha venido haciendo, a nivel de una persecución realmente muy detallada de cualquier elemento que pueda convertirse en un ingreso para el país, y tener muchas agencias de Estados Unidos en función de eso, gastando millones del contribuyente de los Estados Unidos, ¿no? Por supuesto. Y el personal dedicado a eso, parece algo, realmente lo es, algo maquiavélico, y realmente pensamos que en ese sentido, eso sí, no sabía, por lo menos en la historia, a ese nivel, no se había visto en cuanto a la asfixia, ¿no? De hasta dónde llegar la asfixia a todo un pueblo. Porque ahí sí, no importa los derechos humanos, no importa guardar la forma, es decir, ha sido de manera totalmente abierta y con un propósito.

Yo siempre pienso, bueno, aquello que dijo Marcos Rubio, aquel video que circuló, decía, bueno, ¿dónde está el bloqueo? El bloqueo no existe. Bueno, todo eso, cuando tú coges las intervenciones que ha hecho el presidente de los Estados Unidos, y las propias intervenciones de Marcos Rubio, es casi para poner aquel discurso y poner esto que estamos viendo hoy. Y yo creo que ahí todas las caretas caen, al momento.

Es imposible sostener un discurso de que el bloqueo no existe. Es totalmente falso. Y yo creo que también queda a las claras de que a Estados Unidos no le interesan ni los derechos humanos.

Todo ese discurso, todos esos pretextos que se han construido, a Estados Unidos no le interesan. Porque estamos viendo cómo se violenta el derecho humano a la vida, es decir, de todo un pueblo. No es el gobierno, como también trataron de convertir en un argumento.

El bloqueo no es contra el pueblo de Cuba, es contra el gobierno. Solo lo manejaron en el discurso. ¿Qué van a decir ahora? Porque ahora es algo que está más que claro, que es contra la vida cotidiana de toda una nación, de todo un pueblo.

Incluso hasta contra el sector privado. Porque hubo un momento en el que se dijo que teníamos que incentivar el crecimiento del sector privado en Cuba. Bajo la lógica, por supuesto, de atacar, de minar la revolución desde adentro.

Bueno, ¿dónde queda ese discurso? Porque también afecta grandemente, fundamentalmente, al sector privado también en Cuba. Bueno, que lo entendemos como un sector dentro de la lógica de nuestro socialismo. Lo hemos aprobado desde nuestra constitución.

Es parte del pueblo de Cuba y que también apoya la economía del país, que la economía del país salga adelante. Bueno, contra ese sector, contra todos los sectores, porque, insisto, es contra toda una nación, contra todo un pueblo. Así que toda la retórica de los Derechos Humanos, que también en muchos momentos se ha utilizado en la política hacia Cuba.

Incluso en el periodo de Carter, el tema de los Derechos Humanos fue un tema que se manejó con mucha fuerza. En el periodo de Reagan, también de Clinton, es decir, las distintas administraciones insistían mucho en el discurso en relación con Cuba, con el tema de los Derechos Humanos. Bueno, ¿dónde queda eso? Cuba, en todo caso, es una garantía para la seguridad nacional de Estados Unidos.

El tema migratorio, en la postura de Cuba para que sea una migración ordenada, regulada, que proteja la vida. En el tema del enfrentamiento al terrorismo, en el tema del narcotráfico, que además hay experiencias de cooperación entre Cuba y los Estados Unidos. Es decir, esos temas de la agenda de seguridad, de la auténtica seguridad nacional, con lo que Estados Unidos tiene conflicto con otros países.

Bueno, en el caso de Cuba, 90.000 de sus costas, Cuba es una garantía. Y pudiéramos decir, y hay algunos autores en Estados Unidos y algunos tanques pensantes que están haciendo informes, reflexiones, diciendo que la actual política de Estados Unidos hacia Cuba, lo que constituye es realmente una amenaza para esa auténtica seguridad nacional. Porque si lo que buscas es implosionar a una nación, a un país, romper con la estabilidad de un país como Cuba, 90 millas  de sus costas, ¿cuánto eso puede convertirse en una amenaza para esos intereses de seguridad nacional de Estados Unidos? Es decir, ahí se contradicen los intereses de seguridad imperial de la élite de ese país con los auténticos intereses de seguridad, el interés nacional, como también se le llama, de Estados Unidos.

Es decir, esas agendas están en contra, esas agendas están chocando. Y es una lástima porque esta agenda, que constituye una amenaza para ellos mismos, es la que le están poniendo al presidente de los Estados Unidos. Que lo están presionando, que lo están llevando, en gran medida, a confrontar con un país como Cuba. En contra del interés nacional verdadero de Estados Unidos.

¿Cuál es la posición de Cuba ante la agresión de EE.UU.?

Jamás ha mostrado temor, ha mostrado miedo ante las amenazas de Estados Unidos. Y eso lo que hace es enrarecer aún más las posibilidades de un diálogo respetuoso, de poder avanzar en una agenda bilateral de interés mutuo para ambos países.

Porque bajo esa lógica Cuba jamás tampoco ha negociado. Bajo la lógica de la amenaza, del condicionamiento, Cuba al contrario. La reacción de Cuba siempre ha sido desde la firmeza de sus principios.

 

Por REDH-Cuba

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