Fidel Castro, el líder histórico de la Revolución cubana, es hoy el arma más poderosa del pueblo de la isla caribeña en su lucha y resistencia frente al brutal cerco económico, comercial y financiero que le impone EE.UU., intensificado a inicios de este año con un bloqueo petrolero.

Frases, expresiones, discursos e imágenes de a quien consideran su eterno Comandante en Jefe se rememoran a diario por los habitantes de la mayor de las Antillas en sus conversaciones habituales, en las redes sociales y en los medios de comunicación.

Sus compatriotas, como millones de personas en los cinco continentes, subrayan que Fidel es el hombre que mejor conoció al imperio estadounidense, y sus ideas y pensamiento sobre los enemigos del norte brutal y revuelto permanecen vigentes

Señalan que en medio de la compleja situación que vive actualmente el decano archipiélago del Caribe por causa del arreciado asedio de Washington, las enseñanzas de su estratega y táctico líder histórico son vitales para también derrocar pacíficamente al obstinado Donald Trump, el ahora inquilino de la Casa Blanca.

Recuerdan que Fidel venció con su inteligencia, firmeza y visión futura a sucesivas 11 administraciones de EE.UU., además de plantarle cara a los ocupantes de turno del Despacho Oval, desde Dwight Eisenhower hasta Barack Obama.

Todos ellos, al igual que Joe Biden, pretendieron asfixiar a la nación antillana con casi siete décadas de bloqueo, y agresiones de todo tipo para destronar a su Revolución, pero ninguno logró ese viejo propósito.

Lo que tampoco consiguió el turbado Trump en su primer mandato, persiste en hacerlo tras su retorno a la Casa Blanca, desconociendo que seguramente será el número 13 en la fila de presidentes estadounidenses que chocaron con la misma piedra en el obstinado empeño de dominar a Cuba.

Un colega amigo europeo, hace ya algunos años, me aseguró que Fidel sería mucho más peligroso para el imperio luego de su partida física porque sus ideas e incansable batallar en defensa de la soberanía y la independencia se multiplicarían en millones en su pueblo y en el mundo.

Y tenía toda la razón en sus augurios mi interlocutor. El legado del Comandante en Jefe es hoy y seguirá siendo el arma más poderosa de los cubanos frente a la guerra genocida que le hace EE.UU.

 

Rubén G. Abelenda. Embajador cubano

 

 

Por REDH-Cuba

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