En esta entrevista exclusiva, para para Almaplustv, la profesora e investigadora Olga Rosa González, del Centro de Estudios Hemisféricos y sobre Estados Unidos, desglosa la evolución histórica del discurso de Washington hacia Cuba desde el siglo XIX hasta la actualidad.
Olga Rosa analiza cómo las narrativas sobre la “incapacidad” de Cuba, la transición política y la reconstrucción nacional han sido constantes en el discurso estadounidense. Además, aborda:
- La continuidad de la política bipartidista de EEUU hacia Cuba
- El conflicto entre soberanía y dominación
- Las campañas de presión económica y comunicacional
- El papel de los medios de comunicación y redes sociales
- La guerra no convencional y su impacto en la opinión pública cubana y global
- El centenario de Fidel Castro en la coyuntura política actual
- Riesgos de escaladas y la narrativa de “intervención humanitaria”
- Escenarios y expectativas de cara al 20 de mayo
Este análisis de la guerra mediática de EEUU contra Cuba es clave para entender la confrontación geopolítica, simbólica y comunicacional entre ambas naciones. Sumérgete en una conversación.
Transcripción:
Realmente es una situación muy compleja. Yo siempre digo, esto es genocidio. Estados Unidos dice que quiere dialogar, que está dialogando, pero siempre impone condiciones.
Y así es difícil dialogar. A la hora de determinar quién manda, tenemos todo claro que los que mandamos somos los cubanos. La posición de Cuba es clara, Cuba no va a claudicar.
¿Qué continuidad tienen las campañas mediáticas de Estados Unidos contra Cuba?
Para hablar en términos, vamos a decir, de acciones de comunicación con relación al conflicto Cuba-Estados Unidos, yo creo que estamos viviendo un momento en el que a mi juicio se está manejando en términos de líneas de mensaje algo muy similar a lo que se manejó, digamos, al final del siglo XIX, la reconstrucción de Cuba, la necesidad de reconstruir Cuba a partir de situaciones internas. Cuando vemos la historia de las relaciones entre los dos países, hay momentos que marcan, vamos a decir, el accionar comunicacional de los Estados Unidos hacia Cuba. Como decía, a finales del siglo XIX, que es cuando Cuba aparece como noticia para la audiencia estadounidense, se maneja una gran línea de mensaje.
O sea, Cuba no puede defenderse por sí sola, Cuba es incapaz, Cuba no tiene la capacidad de hacer de frente a los españoles, a la colonia, y por tanto es necesario que Estados Unidos intervenga para ayudar a los cubanos a alcanzar su libertad. Eso se manejó, por supuesto, en los periódicos de la época, todo lo que tenía que ver con el conglomerado mediático de Hartz en su momento, y ahí está la famosa campaña de Evangelina Cisneros, la adolescente cubana proamericana, anexionista, quítennos a España y pásennos hacia los Estados Unidos. Eso es un primer momento, pero es importante porque es, vamos a decir, aquello que siembra en un público que no conoce a Cuba, a los cubanos como incapaces, muy similar a lo que decía incluso la famosa doctrina de la fruta madura, Cuba hasta por su incapacidad no puede controlar su propio destino.
Ya cuando triunfa la revolución, hay momentos importantes, a partir de los años 61, con toda la nacionalización, se empieza a trabajar desde los Estados Unidos, primero, un uso intensivo de medios fuera de Cuba, con particular relevancia a las radios, para llegar a un uso intensivo ya en el siglo XXI de medios creados dentro del país con apoyatura de las redes sociales digitales. En los primeros momentos, por supuesto, era importante presentar a la revolución, al liderazgo revolucionario, como lo que no debía haber pasado en Cuba. Se empiezan a elaborar campañas en contra de los principales dirigentes, etcétera, etcétera.
Se empiezan a comprar, y esto es sumamente interesante, se empiezan a comprar espacios en las radios privadas de la Florida, incluido en Massachusetts, también al norte, para transmitir información que iba a ser elaborada por la CIA. Todo eso está en documentos reclasificados para poder llegar al público cubano. En el año 61, Radio Swan, muy conocida por todo el mundo, después llamadas Radio Américas, que estaba vigente hasta el año 68, que tuvo como elemento distintivo el uso de los locutores que habían trabajado en la CMQ, y que tenían, por supuesto, habían construido un proceso de fidelización con sus públicos en la isla, y sus voces eran conocidas por la audiencia cubana.
Por tanto, eso se explotó, vamos a decir que de manera un tanto efectiva. Voces conocidas, captó audiencia. A los medios que habían sido nacionalizados en Cuba, se les empieza a dar financiamiento en los Estados Unidos para que se pudieran producir desde allá, y se introducían clandestinamente en Cuba también, por supuesto, con una visión muy contraria a lo que significaba la Revolución, y ya en el año 62, con Mangosta, hay siete etapas del proceso de comunicación que incluye desde millones de copias de libros vendidos contra la figura de Fidel Castro, con caricaturas incluso para llegar a una audiencia mucho más amplia en el país.
Recuerda que, aunque en el año 61, Cuba con la campaña de alfabetización se declara libertad de alfabetismo, de todas formas, hay públicos a los que les es más fácil llegar con una caricatura que con un texto. Entonces, todo eso se maneja de manera muy intencionada por parte de los Estados Unidos.
En los 80 llegamos, seguimos, fíjate, hay un grupo de estaciones de radio también del lado de allá, cubanas, aunque no tenían, y eso es importante aclararlo, no tenían, digamos, apoyo federal, son estaciones de radio que transmitían hacia Cuba, pero que eran financiadas por cubanos del lado de allá, no tenían, cuando reitero, no tenían apoyo federal, significa que no había dinero del gobierno de los Estados Unidos en esas estaciones de radio en particular, hasta que en el año 84 se aprueba por parte del Congreso de los Estados Unidos la ley de radiodifusiones hacia Cuba, surge Radio Martín para transmitir, y esto es un dato importante, no solo a los cubanos que radicaban en Cuba, sino a los cubanos que estaban en misión en África. Eso es un dato importante.
En el 92 TV Martín, y ya en los 90, por supuesto, con la caída de la Unión Soviética y de todo el bloque socialista, se empieza a manejar dentro de las líneas de mensaje la necesidad de la transición hacia la democracia en Cuba, muy a tono con lo que establecía la Ley para la Democracia de Cuba, conocida por todos como la Ley Torricelli, que es la que plantea ya oficialmente en una ley del Congreso de los Estados Unidos la necesidad de la transición. Y ahí aparece una línea de mensaje que se ha mantenido estable en el tiempo, que es la tríada mercado pluripartidismo, elecciones libres. Desde los 90 para acá se ha mantenido de manera, vamos a decirte, invariable en el tiempo.
Ya en el siglo XXI, con el desarrollo incluso de las tecnologías, y el desarrollo, ¿por qué no?, de la tecnología en Cuba en particular, empiezan ya a financiarse medios, a crearse medios que trabajan en Cuba, que operan en Cuba. La OFA, que en el año 2012 emite una licencia especial para todos estos periodistas, para que puedan cobrar por sus servicios, y todo esto, bueno, se empieza a trabajar también desde las redes sociales, en estudios que hemos hecho nosotros, digamos, de 165 medios, con muestras de unos 1.400, casi 1.500 productos comunicativo, ha sido sumamente interesante que este sistema de medios privados que existe, y ahí incluimos incluso canales en Facebook, cuentas en Twitter, estaban manejando de manera activa 8 de las 13 líneas de los que plantean los manuales de guerra no convencional contra Cuba.
Con el objetivo, por supuesto, declarado, de socavar la autoridad del gobierno cubano y lograr, vamos a decir, romper el consenso interno en torno a un modelo de nación. Hago todo este, vamos a decir, esta revisión histórica o este comentario histórico con el objetivo de decir, primero, no es nuevo que haya campañas, segundo, hay temas que se mantienen estables en el tiempo, tercero, hay líneas que, como decía, no han variado, la tríada mercado pluripartidismo-elecciones libres se mantiene, y es algo que está presente incluso en todas las líneas, no solo de mensaje a nivel de medios de comunicación, sino a nivel de discurso político. Algo que ha distinguido la política de comunicación de los Estados Unidos hacia Cuba es una integración muy clara entre discurso político, discurso del Ejecutivo, discurso legislativo y discurso mediático. Cuando los ves están muy claritos de todo.
Entonces, quizás lo que hay nuevo, que yo diría que no es tan nuevo, es el tema de la reconstrucción, la necesidad de la llamada transición hacia la democracia acompañada de la reconstrucción del país sobre la base de que el modelo económico cubano ha sido fallido y, por lo tanto, no ha sido capaz de satisfacer las necesidades de la población cubana. De ahí la necesidad de quitar al gobierno y reconstruir el país para que sea nuevamente, a los efectos de los Estados Unidos, una nación prospera.
Cuando se estudia el conflicto, el tema de la prosperidad es uno de los elementos que a nivel de imaginario social ha marcado la manera en que los cubanos desde el siglo XIX para acá han visto a los Estados Unidos.
¿Qué factores explican el aumento reciente del discurso y las campañas contra Cuba?
Primero, desde diciembre para acá cambió, por supuesto, el 3 de enero. Obviamente, el tema Venezuela, que yo siempre digo que sí, Venezuela es importante, pero para mí no es Venezuela, para mí el tema relevante es Cuba.
Y yo creo que hay otro elemento que es simbólico. Cuba está celebrando el centenario de Fidel Castro, el centenario del Comandante. Y vamos a decir que qué mejor momento para los Estados Unidos que en el año del centenario del Comandante lograr el anhelado cambio de régimen en Cuba.De ahí quizás la intensidad que puede haber en cuanto a políticas o a campañas de comunicación con relación a Cuba. También hay que tener en cuenta el contexto social cubano, es una situación muy difícil.
No es la Cuba de los 60, por supuesto, y evidentemente hay desquebrajamientos en el consenso en torno al, vamos a decir, quizás al modelo económico, pero yo siempre digo que hay algo que hay que tener claro. Los cubanos criticamos de todo, pero a la hora de determinar quién manda tenemos todo claro que los que mandamos somos los cubanos. Entonces sí puede haber fracturas en el consenso, desde luego, pero hasta dónde puede llegar la fractura y hasta dónde estaría dispuesto el pueblo cubano a hacer concesiones, ya eso es otra cosa.
Nosotros tenemos muy claro que la esencia del conflicto con los Estados Unidos, la esencia es la dicotomía, dominación, soberanía. Y nosotros el tema de la soberanía, sí, yo creo que ahí no hay concesiones de ningún tipo. No sé si este sea el término correcto para decirlo en una entrevista, pero el efecto de la olla de presión yo creo que es algo que se está manejando. O sea, vamos a asfixiar todo lo que se pueda para que internamente el consenso, el pueblo cubano se lance a las calles, actúe, vaya, se produzca. Quizás otro 11 de julio más violento o un 11 de julio con el objetivo entonces de Estados Unidos poder justificar, digamos, una intervención humanitaria en el país y en la medida en que los medios… Yo siempre digo que los medios no tumban un gobierno. Ningún medio tumba un gobierno, los medios son una apoyatura a una política previamente definida, por supuesto.
Y primero, para responder la pregunta, la campaña va al público cubano, por supuesto, con el objetivo de erosionar el consenso. También yo creo que va a presionar al gobierno. Yo sí pienso que sí a tratar de crear o influir en la opinión pública internacional en torno a quizás una intervención en el país.La gente se tira para la calle. Realmente es una situación muy compleja. Yo siempre digo, esto es genocidio, esto es genocidio.
Cuando tú no dejas entrar petróleo a un país, tú afectas al gobierno desde luego, pero el que más se lo siente es la población. Es el enfermo que está en un hospital, que se puede morir por falta de electricidad, porque no le entró una medicina. Es la mamá que no puede cocinarle al niño o el niño que no puede llegar a la escuela porque no tiene con qué.
Es ir matando poco a poco a una población. Entonces, en la estrategia de apretar por aquí, te estoy ahorcando por días, te estoy quitando el oxígeno poco a poco. Tus reaccionas. Internacionalmente yo me presento como el salvador, como hicieron a finales del siglo XIX con la intervención en Cuba, cuando nos convirtieron en protectorados, y tú lees las primeras declaraciones, los discursos, vamos a higienizar a Cuba, vamos a reconstruir el país. Entonces, te ahorco por aquí, te voy asfixiando. Tú reaccionas y yo justifico ante la comunidad internacional la necesidad de una intervención humanitaria para ayudar al pueblo.
Es increíble que tengan el cinismo de decir que están ayudando al pueblo, 6 millones para los damnificados, y no me dejan que me entre un barco de petróleo para que un hospital funcione. No puede ser. Para mí es la esencia del conflicto, soberanía versus dominación.
O sea, primero, Cuba siempre ha dicho históricamente que está dispuesta a negociar con los Estados Unidos sin precondicionamientos, sin imposición de condiciones. Como un igual, Cuba no ha cerrado el diálogo. Nunca lo ha cerrado. Estados Unidos dice que quiere dialogar, que está dialogando, pero siempre impone condiciones. Y así es difícil dialogar. Así es difícil dialogar.
Entonces, las narrativas para mí van por ahí. Yo estoy dispuesta a negociar, o sea, Cuba está dispuesta a negociar, Cuba está dispuesta a hablar, pero tienes que considerarme un igual y respetarme. Aquí hay un orden establecido, aquí hay un gobierno, es con ese con el que tú tienes que hablar. Por lo menos respeta. Lo esencial es respetar al otro.
Si tú no me respetas, ¿de qué manera yo puedo, entonces, sentarme contigo? Es un reflejo de la esencia del conflicto, dominación versus soberanía. En términos comunicacionales, tú primero defines estrategias que responden, como es lógico, a objetivos previamente definidos. Defines campañas, defines planes de comunicación y, por supuesto, los ejecutas. Y eso se hace teniendo en cuenta los distintos públicos. Públicos estratégicos, el electorado, por supuesto, es un público estratégico. Y, en ese sentido, hay campañas, tú vas mirando los distintos medios, hay campañas para los médicos, hay campañas para los jóvenes, hay líneas de mensajes para los jubilados, para los adultos mayores, porque hay una fragmentación de público que pasa también por el tipo de medios que esos públicos están consumiendo.
Entonces, sí, los mensajes, las campañas están para el público cubano, diversificadas por público. Está para, vamos a decir, el público estadounidense y, dentro del público estadounidense, para los cubanos-americanos, tanto para los que están a favor de mantener una relación con Cuba, como para los que están en contra de mantener la relación con Cuba y, por supuesto, para la comunidad internacional. Eso está definido así. Es sentido común.
Yo aspiro a que el sentido común prevalezca, a que haya negociaciones respetuosas, pero para mí es importante la fecha del 20 de mayo, en tanto es la fecha en la que habitualmente Estados Unidos anuncia cambios de política hacia Cuba o la proyección hacia el país. Por tanto y demás, para mí los próximos tres meses son decisivos.
Marco Rubio, evidentemente, querrá o va a querer mostrar un triunfo con relación a Cuba, ahora que entiende él por triunfo, derrotada la revolución cubana y más que derrotada la revolución, destruido el símbolo de Cuba, el símbolo de la Revolución cubana. Pero sí reitero, para mí los próximos tres meses son decisivos por el tema del 20 de mayo. A lo mejor me equivoco.
¿Qué esperar? Vamos a esperar que el sentido común prime y que haya negociaciones en las que la vida de los cubanos, vamos a decir, se salve.
¿Cuál es la alerta y la postura de Cuba ante la política de estados Unidos?
Para mí todo pasa por el conocimiento que se pueda tener de la política de los Estados Unidos hacia Cuba, la alerta que yo le haría a todo el mundo es, sigue las noticias, sigue las declaraciones, infórmate por los medios que realmente te pueden informar y la alerta es, hay que estar preparados para cualquier acción que pueda desarrollarse de manera irresponsable por parte de los Estados Unidos contra Cuba. Esa es la alerta, estar preparado para lo que sea, informarse, la frase que me viene a la mente es por los canales oficiales, pero buscar las fuentes originales y sobre todo no olvidar la historia.
Con Estados Unidos hay que tener claro cuál es la política de los Estados Unidos hacia Cuba y la política del cambio de régimen se ha mantenido estable. O sea, esa es la política. Lo que ha habido un cambio, lo que ha cambiado históricamente es la estrategia, se ha ido del aislamiento al engagement, del engagement al aislamiento, pero son métodos para lograr siempre el mismo objetivo, que es el cambio de régimen en Cuba.
Entonces primero, a todo el mundo saber la esencia de la política hacia Cuba, no ser inocentes, estar claro de que cualquier acción puede implicar, por supuesto, la vida de un niño, de una madre, de una persona, y a mi juicio lo que se trata es de eliminar el símbolo de lo que representa Cuba para el resto del mundo.
La posición de Cuba es clara, Cuba no va a claudicar, Cuba sabe lo que es tener la bota de los Estados Unidos arriba. Recientemente estaba leyendo las diferencias entre independencia, soberanía, por eso se hace hincapié en que la esencia del conflicto es la dicotomía, dominación versus soberanía.
El mensaje de Cuba es claro, primero Cuba no va a claudicar, los asuntos internos de Cuba se definen en Cuba, si la Revolución debe caer, caerá por lo que determinen los cubanos internamente en Cuba, por un problema interno, no porque lo determine Estados Unidos.
La posición de Cuba es primero, si me caigo es por mí, segundo, yo no voy a claudicar, porque yo sé cómo país lo que significa tener independencia y no soberanía, yo sé lo que significa tener independencia y no soberanía, y hay ejemplos muy claros en el mundo.
Entonces para Cuba es esencial la soberanía y mantenerse en control por supuesto del destino y el futuro de la nación.
Para mí esa es la política, o sea la esencia de Cuba, no claudicar y seguir en control de la soberanía del país.
