La psicología y la psiquiatría explican que determinadas conductas de excesos hacia lo diferente esconden problemas de baja autoestima, de incapacidad o incomodidad para ser aceptados tal y cual se es, sistemática auto subestimación, lo que conlleva a una enfermiza necesidad de validación y aceptación de otros y mucho temor a sentirse humillados, rechazados, negados, subestimados, anulados e invisibilizados. Cuando se tiene poder económico (individual o colectivo) o se cuenta con capacidad de imponer a cualquier precio o costo la voluntad sobre los demás, estos defectos ceden a conductas narcisistas, egocéntricas, autosuficientes, vanidosas, arrogantes, prepotentes, discriminatorias y terminan en el ámbito político en actitudes, modelos y sistemas fascistas, tiránicos, dictatoriales y hegemónicos.
Muchas veces se mata (desde animales inofensivos hasta personas inocentes), por la sencilla razón de que se les tiene un irracional miedo.
¿Por qué Estados Unidos agrede a Cuba, por qué la bloquea, por qué la sanciona tan duramente; qué ha hecho Cuba para merecer tales genocidas castigos; qué justifica la práctica masiva, abusiva, despiadada, inmoral e inhumana del terrorismo de Estado contra un pueblo que califica en la historia humana como noble y solidario con todo el mundo, incluyendo al propio Estados Unidos?
Al menos existen dos respuestas: la primera, la apetencia geófaga e imperialista (en formación desde la segunda mitad del siglo XIX hasta 1898 que desarrollaron la primera guerra de este tipo en el mundo) de los padres fundadores del capitalismo en las antiguas Trece Colonias inglesas: Guerra de Secesión, expansión y ocupación del Oeste y Sur de esas antiguas colonias, arrasando a la población aborigen norteamericana y despojando más del 50% del territorio mexicano de entonces; la proclamación de la Doctrina Monroe (hoy actualizada con el Corolario Trump), el Destino Manifiesto, en el caso cubano la Política de la Fruta Madura, la política de dominación a través de la fuerza conocida como “El Gran Garrote”, que justificó decenas de intervenciones militares, en algunos países como Dominicana y Haití, en más de una ocasión; instalación de unas 80 bases militares en territorio de Nuestra América y El Caribe, las fracasadas iniciativas de dominación económicas, “Alianza para el Progreso” y el “Área de Libre Comercio para Las Américas” (ALCA); y, el pérfido “Plan Cóndor”, campaña de represión política y terrorismo de Estado llevada a cabo a partir de 1975 por varias dictaduras latinoamericanas con el respaldo de gobiernos de Estados Unidos, que incluía operaciones de inteligencia y el asesinato de opositores en el continente, promoción de dictaduras con el fin de suprimir o reprimir a sectores políticos democráticos populares de izquierda o nacionalistas, así como a organizaciones juveniles, sindicales, religiosas, barriales y campesinas, e impulsar un nuevo modelo económico centrado en desmantelar el poder del Estado en la economía y en dar beneficios a sectores privilegiados tanto nacionales como transnacionales.
La segunda respuesta se encuentra en el aterrador miedo que le tienen a Cuba, a su ejemplo y prestigio. Fue un miedo similar el que despertó el triunfo de la Rusia leninista de obreros, campesinos y soldados bolcheviques sobre las potencias imperialistas de inicios del Siglo XX, cuando por primera vez se conquistó el Poder político, económico y militar por parte del Proletariado; terror que se multiplicó tras el triunfo de la URSS a la Alemania nazi-fascista y su innegable contribución al mundo multipolar, a la expansión del ideal socialista y comunista en pueblos y partidos políticos; así como de conjunto con la práctica internacionalista (combativa y de cooperación económico-social) de Cuba, contribuyeron al desmantelamiento del colonialismo mundial.
Académicos prestigiosos como Noam Chomsky y opiniones expertas como las del ex agente de la CIA, Philip Agee, revelan que las verdaderas intenciones de la guerra de los Estados Unidos contra Cuba están en su intolerancia (y miedo) a lo que se ha convertido Cuba para el mundo: en una verdadera alternativa al imperialismo hegemónico norteamericano.
Para ellos (las sucesivas administraciones estadounidenses) es imperdonable que:
- Cuba no deba su independencia a los Estados Unidos, en cambio, las Trece Colonias en su lucha independentista contra la metrópoli inglesa, sí se la deben a Cuba. Sin la decisiva contribución con dinero y joyas de cubanas y cubanos, George Washington, no hubiese ganado la determinante batalla de Yorktown, pudiendo ser otro el destino de esa gesta independentista, casi probablemente hubiese fracasado (por lo menos en ese instante).
- Sin la contribución, también decisiva, de los mambises, encabezados por el Mayor General Calixto García Íñiguez, las oportunistas tropas intervencionistas de los Estados Unidos, en la guerra de Cuba contra España, hubiesen tenido una estrepitosa derrota de manos de los españoles. Esa verdad histórica, pocas veces divulgada y ampliamente desconocida, está científicamente documentada: el desastroso desembarco por las playas de Daiquirí y Siboney (sureste de la ciudad de Santiago de Cuba), los combates de Las Guásimas, El Caney y Las Alturas de San Juan, confirman lo dicho.
- Ninguno de los mecanismos de dominación económica impuestos a Cuba (empezando por la instalación de dos gobernadores militares yanquis, un apéndice colonial en nuestra Constitución, Tratados Permanentes de supuesta “Reciprocidad Comercial” y una Base Naval Militar ilegal, que ocupa a la fuerza 117,6 kilómetros cuadrados del territorio cubano) durante su neocolonialismo, hizo desaparecer el profundo patriotismo, el independentismo y el florecimiento del ideal socialista-comunista en el irredento pueblo cubano.
- Una Generación, surgida en el Centenario del natalicio de José Martí, encabezada por el joven Fidel Castro, canalizó en un movimiento popular y en un Ejército de nuevo tipo, los ideales de independencia, antimperialismo, dignidad humana y justicia social, que alcanzó a la postre el triunfo revolucionario sobre una sangrienta Dictadura creada y sostenida por el Gobierno de los Estados Unidos.
- A través de la Primera y Segunda Reformas agrarias, se le diera la tierra a los campesinos, verdaderos dueños y no las compañías norteamericanas y los terratenientes domésticos; que se alfabetizara el país en un año, plagado de bandas terroristas contrarrevolucionarias que asesinaron niños, mujeres, hombres, ancianos y adolescentes maestros, por el pecado de aprender y enseñar a leer, calcular y escribir; a proclamar el Socialismo en el hemisferio occidental (en sus propias narices, diría Fidel) y defenderlo hasta propinarles la primera derrota en el terreno militar en esta parte de la Tierra; a no mostrar un ápice de miedo durante la posibilidad de un holocausto nuclear durante la Crisis del Caribe (de Octubre o de los Misiles, como también se le conoce a este trascendental episodio de la Humanidad).
- Hayamos iniciado la más grande, desinteresada, humana y agradecida hoja de servicio a la Humanidad: el internacionalismo proletario, cuando una Brigada Médica cubana fue en 1963 a Argelia, en 1975 a Angola con instructores, asesores y posteriormente con un sólido contingente de combatientes, que unidos a fuertes brigadas de colaboradores civiles, alcanzaron la cifra de más de medio millón de cubanas y cubanos, solo en esa hermana tierra; sin dejar de recordar lo que dijo Mandela, que gracias a la contribución del pequeño pueblo cubano, la Revolución socialista y el Comandante en Jefe, Fidel Castro Ruz, fue posible poner fin a la colonización de África, cuando el último vestigio, Namibia, fue independizado; cuando fue derrotado y desaparecido el racista y fascista régimen y ejército surafricanos; cuando esa cadena de acontecimiento hizo posible la salida de prisión de Mandela y la desaparición del régimen segregacionista de Suráfrica y el nacimiento de una sociedad sin apartheid, democrática y con un presidente negro.
- Seamos una potencia científica (rama de la biotecnología y la industria farmacéutica), médica, deportiva, artístico-cultural-intelectual y educativa, ampliamente reconocida por diversos países, pueblos, organizaciones y personalidades internacionales.
- Hayamos tenido resultados solo comparables a superpotencias económicas, como mantener varios años una tasa de mortalidad infantil de 4 muertes por cada 1000 nacidos vivos en un año (y con varios municipios con mortalidad cero, varios años consecutivos), una muerte materna cada 10 mil partos en un año, el 95% del país electrificado, el 100% de las casas con la propiedad de las mismas en personas naturales y no de casatenientes ni de corporaciones inmobiliarias; haber erradicado decenas de enfermedades curables y prevenibles que hoy son causas de muertes y discapacidades de miles de personas en el mundo; que se asegure la vacunación masiva, total y gratuita de todos los niños (y niñas) contra 13 enfermedades, con vacunas y protocolos cubanos; que el 100% de la población está escolarizada, con 10 grados de enseñanza, como promedio; que tiene la mayor cantidad de graduados universitarios, médicos, maestros, científicos y campeones olímpicos en el deporte, per cápita del mundo; entre otros logros y conquistas sociales.
- No se perdona que hayamos derrotado la covid-19 con cinco vacunas propias (único país del Sur Global en lograrlo) y con un protocolo de gestión de la pandemia exitoso, cuando la intención expresa fue aprovecharse de la pandemia (las administraciones de Trump y Biden) para destruir a la Revolución cubana y aniquilar a su población, negando el acceso a medicamentos e insumos médicos, financiamientos y recursos materiales. No olvidamos que, hasta el oxígeno medicinal nos negaron y recrudecieron el Bloqueo, impidiendo la llegada de contribuciones de amigos y de personas de bien.
- La resistencia del pueblo cubano, caracterizada por una profunda conciencia patriótica, por mucha alegría en medio de crudas adversidades, con fe consciente en el triunfo de las razones y causas de sus luchas (demostrado a lo largo de casi 160 años) y que esa resistencia suscita un verdadero reconocimiento y solidaridad internacionales. Asombra a amigos y adversarios y rompe cualquier estrategia imperialista de dominación. Rafael Correa, ex presidente ecuatoriano, decía, que cualquier otro país sometido a más de 60 años (hoy casi 70), de agresiones de todo tipo y llevadas a cabo por la potencia imperial más poderosa de la Tierra y de la Historia, difícilmente pudiera resistir años, ni siquiera meses, tal vez, algunas, semanas.
Estados Unidos sabe que, enfrentar y derrotar a potencias como China, Rusia, India o bloques como el BRICS, es sumamente difícil, hoy, prácticamente imposible; sin embargo, los modelos alternativos de vida y de desarrollo de esas potencias, son propios de países con características geográficas, demográficas y económicas similares, imposibles de asumir o desarrollar por las tres cuartas partes del planeta, lo que hoy constituye el llamado Sur Global, otrora Tercer Mundo.
En cambio, lo que hace Cuba hacia dentro y por el Mundo, sí es ampliamente posible de asumir y desarrollar como alternativa al Capitalismo Salvaje encabezado por los Estados Unidos y potencias imperialistas como el Estado israelí.
El ejemplo de lo posible, ya no solo molesta, sino que asusta. Y toda la arremetida yanqui no es fruto exclusivo de su fascismo ideológico, de su hegemonismo ancestral ni de su arrogancia imperial, es resultado del miedo a continuar perdiendo una guerra, que desde 1959, el triunfo revolucionario cubano le ha venido ganando. Porque cada día, cada medida y cada agresión, es la confirmación de la derrota yanqui y de la victoria del pueblo cubano y su Revolución socialista.
Tienen miedo de que se cumpla el testamento político de José Martí: contribuir al equilibrio del mundo e impedir a tiempo, con la independencia de Cuba, la colonización de Nuestra América y El Caribe. “Cuanto hice hasta hoy, y haré, es para eso”. Fue la sentencia martiana, y esta generación, como lo demostraron los 32 cubanos caídos en tierra de Bolívar, sabremos cumplirla.
