En esta entrevista exclusiva, para para Almaplustv, el politólogo cubano Rafael Hernández analiza la política de Estados Unidos hacia Cuba y revela por qué, más allá de los cambios de gobierno, existe una continuidad bipartidista basada en presión económica, bloqueo y estrategias de negociación.

Desde la administración de Jimmy Carter y Barack Obama hasta Donald Trump y Joe Biden, el director de la revista Temas examina los momentos de diálogo, las amenazas militares, el endurecimiento del bloqueo y los posibles escenarios de negociación.

Además, aborda temas clave como:

📌 La estrategia de presión económica y energética

📌 El impacto del bloqueo en la sociedad cubana

📌 Migración, cooperación y seguridad

📌 Recursos estratégicos, inversiones y soberanía

📌 ¿Es posible una relación normal entre Cuba y EEUU?

Un análisis profundo para entender el presente y el futuro de las relaciones bilaterales en el nuevo orden internacional.

Transcripción: 

¿Está Estados Unidos en capacidad de cambiar la política hacia Cuba? ¿El gobierno cubano está dispuesto a hablar de cualquier cosa? ¿Cuba no es una amenaza para los Estados Unidos? La Habana no se va a arrodillar.

¿Por qué estados unidos insiste en presionar a Cuba?

Quien reconoció que la política había sido negativa, que no había logrado sus objetivos, que no había funcionado, fue Barack Obama, los demás no. Este gobierno de Donald Trump estableció políticas en su primer mandato que el gobierno siguiente de Joseph Biden, Partido Demócrata, no cambió.

Mantuvo, básicamente, una continuidad. Es una política bipartidista. Pero en los momentos en que ha habido interrupción de esa manera de pensar, que fue en el caso del gobierno de Carter en 1977-1980, y el gobierno de Obama sus dos últimos años, el reconocimiento de que había sido un error y la necesidad de recuperar, sin precondiciones, la relación entre Cuba y los Estados Unidos, fue, más bien, paréntesis en una política bipartidista que ha continuado replicando las mismas fórmulas.

Lo que es nuevo ahora es el uso de la fuerza y la amenaza del uso de la fuerza a un punto por encima. La amenaza de acciones posibles, el despliegue de fuerzas navales alrededor de Cuba en el Caribe, pero es muy contradictoria esa política. Y es muy contradictoria porque, por una parte, dicen que el régimen cubano se va a caer solo, por otra parte, dicen que lo único que podrían hacer mediante el uso de la fuerza militar sería entrar a destruir, lo cual no produce un cambio de régimen político.

Y, finalmente, están dando a entender que están teniendo una actitud negociadora hacia Cuba. Mucha gente piensa que le están haciendo propuestas a Cuba, que están en curso un diálogo con propuestas. El gobierno cubano no acepta precondiciones para negociar, no acepta el doble rasero para negociar.

Está dispuesto a hablar de cualquier cosa, dialogar, conversar de cualquier tema, y está interesado en una relación más normal que permita el beneficio mutuo, que permita que se levante en algún momento determinado bloqueo, que se produzca cooperación. Cuba y los Estados Unidos, en los momentos más difíciles, en los gobiernos más amenazantes, han tenido espacios de cooperación. Estos espacios de cooperación se han cerrado en esta segunda administración tropa.

No ha habido, no hubo el primer año, una escalada de acciones sustancial, pero tampoco hubo un retomar de los intercambios que existieron durante la primera administración tropa en relación con algunos acuerdos, por ejemplo el tema migratorio, por ejemplo el tema de la cooperación en torno a la intercepción del narcotráfico, por ejemplo la cooperación en torno a la persecución y a la aplicación de la ley y la persecución del crimen organizado, etc. Esas reuniones que estaban habiendo, que hubo durante la primera administración tropa y durante la administración Biden, no se han continuado en este segundo mandato. Es decir, ha habido un virtual congelamiento.

La posición cubana siempre ha sido continuar cooperando. Lo que hay ahora es tratar de subirle la parada, envalentonados por el éxito en el tema del secuestro del presidente de Venezuela, y la imposición de condiciones a Venezuela. Ese éxito los ha envalentonado y les ha hecho pensar que pueden hacer algo con Cuba.

Obviamente ellos saben que no pueden hacer lo mismo con Cuba, que una acción militar como esa es muy improbable, que el gobierno cubano no está construido en torno a una figura, sino es un sistema que abarca al conjunto del país y a un gobierno establecido, institucionalizado, etc. Pero saben además que para poder hacer un cambio político tendrían que invadir, y no van a invadir, porque eso les produciría, a pesar de la enorme diferencia de las fuerzas militares de ellos y las nuestras, las nuestras pueden inferirle costos que ellos no están dispuestos a pagar. Ellos no están dispuestos a perder vidas, ellos no están dispuestos a invadir.

No lo van a hacer, aun cuando las amenazas de que lo van a hacer son peligrosas. Obviamente no podemos desconocerlas y no podemos no estar preparados para la defensa. Pero de lo que se trata es de hacer uso, no de medios militares propiamente, sino de medios económicos.

Otra vuelta de tuerca al bloqueo. Y esa vuelta de tuerca al bloqueo incluye perseguir el transporte de petróleo crudo a Cuba, ahogar a Cuba por falta de suministro de petróleo, perseguir el transporte, cosa que han hecho antes, y ahora amenazar utilizando una herramienta favorita de Trump que no nos puede aplicar a nosotros porque no tenemos relaciones comerciales, pero que le aplica a cualquiera, que le aplica a sus mismos aliados, que le aplica a Europa, que le ha aplicado a otros gobiernos, a China, que le ha aplicado a socios como México o Canadá. Se lo ha aplicado a todo el mundo porque le funciona, porque la amenaza de elevar aranceles, amenaza no lo ha hecho, es nada más la amenaza, tiene un efecto intimidatorio.

La lógica de conseguir cosas a bajo costo es la lógica de un negociante, de un businessman, este es un hombre de Wall Street, este es un hombre de los negocios, y un éxito, anotarse un éxito no es solamente obtener ganancias, sino obtenerlas al menor costo posible. Está tratando de lograr que el gobierno cubano ceda sobre la presión, a partir de la presión de la intimidación de quedarse sin recursos y eso se basa no en meterle miedo al gobierno cubano, nada más, sino en meterles miedo a los posibles suministradores de petróleo. De manera que está probando esto, pero está probando, está probando a ver si le sale.

¿Cuál es la posición de Cuba?

La posición de Cuba es la posición de siempre, es la posición de Cuba, Cuba está lista para negociar con los Estados Unidos, para dialogar, una cosa es lo que se dialoga y otra cosa es lo que se negocia, estamos listos para dialogar de todo, estamos listos para cooperar como hemos estado cooperando, como estuvimos cooperando con esta administración en su primer mandato, en relación con estos temas de los que estamos hablando, Cuba podría estar lista para una relación más amplia con los Estados Unidos. Déjeme decir algo que no ha dicho el gobierno cubano, vamos a suponer, vamos a construir la hipótesis de que lo que Estados Unidos está buscando no es el petróleo de Cuba, porque el petróleo de Cuba no es un motivo, como lo fue Venezuela, gran diferencia, sino que está buscando el acceso a algunos minerales estratégicos, que nosotros no tenemos litio, que no tenemos tierra rara, pero tenemos níquel y cromo y manganeso. Vamos a suponer que el gobierno de Estados Unidos quisiera tener un acceso privilegiado, quisiera ser el socio de Cuba en el acceso al níquel, al cromo y al manganeso, ¿estaría el gobierno cubano en disposición de negociar eso? ¿Estaría el gobierno cubano en disposición de negociar que viniera el gobierno, las empresas norteamericanas a invertir en el azúcar cubano, en la producción biotecnológica, en la producción farmacéutica cubana? ¿Estaría el gobierno cubano en disposición de hacer eso? Para todo eso hace falta que se levantara el bloqueo, porque de acuerdo con la ley, Estados Unidos no puede invertir en las minas de moa, no puede invertir en la agricultura cubana, no puede ni siquiera el gobierno cubano concederle a los cubanos americanos que vengan a invertir a Cuba, porque la ley americana no los deja, no importa si la ley cubana los admite como inversionistas extranjeros.

¿El gobierno cubano podría estar en disposición de tener una relación especial con los Estados Unidos, una relación de acceso y de privilegios, de acceso a la economía cubana por encima de otros gobiernos como Rusia o como China? Para eso haría falta que se levantara el bloqueo, porque si no, ¿de qué tipo de operaciones financieras, inversionistas, comerciales estamos hablando? Vamos a suponer que el gobierno cubano reitera una posición relacionada con bases militares y de inteligencia extranjeras en Cuba, y que el gobierno cubano declara la posición de Cuba es contraria a la concepción de bases militares y de inteligencia a la instalación de medios nucleares que puedan permitir producir armas nucleares. Vamos a suponer que el gobierno cubano reitera la firma del tratado de Tlatelolco, que dice que no admite armas nucleares en el territorio de los países de América Latina, incluida Cuba, que es firmante. Pero es que la única base militar que hay aquí es la de los Estados Unidos.

¿Están los Estados Unidos en disposición de firmar conjuntamente con Cuba un tratado sobre no bases militares ni de inteligencia en territorio cubano? ¿De nadie? ¿Se requeriría para eso la voluntad del gobierno o valdría la pena hacer un plebiscito? ¿Qué piensan la mayor parte de los cubanos? Independientemente de su ideología, de su posición, de si le gusta el gobierno cubano o no, de si simpatiza o no con el gobierno cubano. ¿Qué piensan la inmensa mayoría de los cubanos acerca de la base naval que lleva 120 años ahí? Entonces, ¿estamos en disposición de negociar? Cualquier negociación sustancial, no virtual sino sustancial, conllevaría una modificación estructural de la política norteamericana hacia Cuba, cuyo eje vertebral, cuya columna vertebral, todo el mundo sabe que es el bloqueo. Y es sobre el bloqueo que están tratando de levantar, de poner nuevas fichas arriba de ese bloqueo y hacerlo un mecanismo de asfixia energética.

¿Está Estados Unidos en disposición de invertir en la búsqueda de petróleo en Cuba? ¿Estaría Cuba en disposición? ¿Cuál es la política cubana en relación con eso? ¿Concederle derechos de exploración en la plataforma cubana? La búsqueda de yacimientos en el fondo del mar lo ha hecho con varias empresas de numerosos países, de Europa, de Asia, de América Latina. ¿Estaría en disposición de hacerlo con las corporaciones norteamericanas también? Para eso hace falta que se levanten las sanciones establecidas legalmente del bloqueo financiero y comercial de Cuba, que está estructurado en una cosa que se llama la ley HelmsBurton. , sobre la cual un presidente puede tener capacidad de acción, como demostró la administración Obama. El poder ejecutivo, el poder de la rama ejecutiva en Estados Unidos es enorme.

Y este presidente ha hecho cosas contrarias a lo establecido por la ley. Hacer excepciones, conceder licencias, como hizo Obama, a empresas norteamericanas para que hagan negocios, para que concerten con empresas cubanas en el área de la biotecnología, en la producción de la vacuna del cáncer, en la producción, en la gestión de hoteles. Todo eso se pudo hacer a pesar de la ley HelmsBurton. , a pesar de esa legislación, simplemente porque era la voluntad del presidente y porque tomó las decisiones que tenía que tomar.

¿Está Cuba en disposición de recibir a los cubanos que están ilegalmente en los Estados Unidos y que se consideren deportables? Es difícil predecir eso, ¿no? ¿Está Cuba en disposición de continuar manteniendo las conversaciones en torno al cumplimiento del acuerdo migratorio que está vigente desde el año 95 y que el único momento en que se ha congelado ha sido con el invento de los ataques sónicos, que se demostró que era un invento, que no tenía sustancia ninguna? En resumen, ¿está Estados Unidos en capacidad de cambiar la política hacia Cuba para llegar a lograr que tenga Estados Unidos accesos especiales a Cuba que no tiene hoy y que Cuba le puede conceder a otros países? ¿O está en disposición de repetir el error de 1960 y de hacer una política que lleva a Cuba a aliarse con la Unión Soviética y llegar al punto de sentir que la única manera de parar una invasión a Cuba iba a ser la instalación de cohetes nucleares? Porque esa es la historia.

Entonces, ¿está el gobierno cubano en una posición favorable a tener una conversación con Estados Unidos para hablar de cualquier cosa, para dialogar de cualquier cosa? Aquí se llegó a establecer una comisión que iba a discutir sobre el tema derechos humanos. ¿Está Cuba en capacidad de reactivar esa política que se pudo dar en las relaciones bilaterales durante la administración Obama? Se trataría de hacer algo que ya ocurrió, de volver a hacer eso, a reactivar los 23 acuerdos que se hicieron con la administración Obama, que se hicieron porque a Estados Unidos le interesaban esos acuerdos, no eran concesiones al gobierno cubano, solamente se hicieron acuerdos porque Estados Unidos quiso hacer esos acuerdos.

Y la mayor parte de esos acuerdos, por cierto, son acuerdos sobre seguridad nacional, sobre temas estratégicos de seguridad nacional. La gran paradoja es que Estados Unidos pone en la lista negra a empresas cubanas porque están vinculadas al Ministerio del Interior o al Ministerio de las Fuerzas Armadas y cuando se trata de hablar de narcotráfico, de aplicación de la ley, de control migratorio, habla con esas mismas autoridades, habla con los guardafronteras, habla con el Ministerio del Interior, habla con las instancias de las instituciones armadas cubanas para ponerse de acuerdo en torno a temas de interés común. Incluso hablan los jefes de la base naval de Guantánamo y la brigada fronteriza, hablan, conversan, dialogan, buscan dentro de ese régimen, contrario al interés de Cuba, Cuba se ha adaptado a la idea de poder tener una relación pacífica y mutuamente constructiva y lo ha hecho durante años.

¿Puede EE.UU. cambiar su relación con Cuba?

Yo creo que otro tipo de relaciones con Cuba es posible incluso teniendo a Marco Rubio, porque Marco Rubio tiene que lidiar con otros gobiernos que son repugnantes para él, tiene que lidiar con el gobierno mexicano, que es un gobierno de izquierda que no le gusta, tiene que lidiar con Lavrov, con el canciller ruso que no le gusta, tiene que lidiar con los chinos que no les gusta. Hay una serie de otros países que naturalmente le importan mucho a los Estados Unidos. Lo que pasa en Cuba es que a Cuba no le importa, a Estados Unidos como le importa a Rusia, como le importa a China, como le importa a México, porque Cuba no es un país que está nadando en petróleo, porque Cuba no es una potencia, porque Cuba no tiene unas grandes fuerzas armadas desplegadas en África, porque Cuba no es una amenaza para los Estados Unidos, porque si fuera una amenaza para Estados Unidos se habrían sentado con Cuba, el propio presidente, como hicieron con Corea del Norte.

¿Se puede pensar en un régimen político más diferente y más excluyente de una relación con Estados Unidos que la República Popular Democrática de Corea? Y sin embargo, Donald Trump en su primer mandato se sentó a dialogar con él. Yo no estoy diciendo que a Donald Trump se le va a ocurrir mandar a Rubio a La Habana, porque a Rubio lo mandaría a La Habana si La Habana se fuera a arrodillar, pero no se va a arrodillar, y ellos lo saben. De manera que, ¿qué puede querer Estados Unidos,  qué puede querer Donald Trump en relación con un país que no está nadando en petróleo, en tierras raras, en cosas que le interesan mucho, en un país que está puesto en la lista de países terroristas pero que no tiene nada que ver? Al contrario, es un país que ha contribuido a la reconciliación entre grupos armados, como es el caso de Colombia, o que le ha dado acogida a grupos considerados terroristas en España por acuerdo con el gobierno de España y por acuerdo con el gobierno de Colombia.

Es decir, si Cuba se ha prestado a ser mediador, se ha prestado con la consigna de esos gobiernos, a esos gobiernos no les preocupa la existencia de esos vínculos, al contrario, están felices de que Cuba tenga esos vínculos y poder capitalizarlos en un proceso de mediación y de paz y de lucha contra el terrorismo. ¿Cuál es la posición de Cuba en relación con la lucha contra el terrorismo? Es muy clara, está definida, no hay que repetirla. ¿Qué estaría en disposición de hacer Donald Trump en relación con un país que no le importa mucho porque no tiene nada de eso de verdad? Ni es realmente una amenaza, ni tiene grandes recursos a su disposición.

Conseguir un triunfo a bajo costo, amenazar con la imposición de aranceles a países que podrían enviarle petróleo a Cuba, amenazar con esos aranceles, es algo que no le cuesta nada, es de muy bajo costo. Y puede ser, creen ellos, que el gobierno cubano haga concesiones. Puede ser que el gobierno cubano se sienta tan débil, se sienta que tiene que agarrarse de un clavo ardiendo y no le queda más remedio que hacer concesiones.

Se ve que no conocen a Cuba y a los cubanos porque así como la gente quiere acabar de salir de esta situación difícil, acabar de poder tener luz, no está contando con que eso se va a resolver porque los Estados Unidos nos hacen el favor de humanitariamente dejarnos libres. No están esperando eso. Y cada vez que hay una amenaza a la soberanía nacional, también esos cubanos que pueden no tener buena opinión acerca del gobierno, rechazan esa idea porque la idea de la independencia y de la soberanía está enraizada en la cultura política de los cubanos.

Eso no significa que quieran vivir en un apagón constante, eso no significa que quieran vivir con dificultades económicas, con inflación, etc. No significa eso, pero no significa que van a estar a favor de romper el sistema porque los Estados Unidos lo imponen, tratando de lograr una victoria abajo. Siempre que Donald Trump pueda presentar cualquier cosa que haga Cuba como algo que él logró, vamos a suponer que mañana el gobierno cubano, vamos a suponer, es una pura hipótesis, el gobierno cubano decide que todas las personas que están presas por acciones en las calles, por protesta, por tirar de piedra a las estaciones de policía, por atacar a los patrulleros, por acciones violentas concretas, les va a dar una amnistía.Esa sería su victoria.

Lo que necesita es poder ofrecer en su retórica que puede manipular cualquier cosa, que esa decisión del gobierno cubano fue resultado de una concesión. Por supuesto que no es lo que quisieran el exilio duro de Miami, no es lo que quisieran esos que apoyan a Marco Rubio, no es lo que quisieran, lo que quisieran es el fin del socialismo en Cuba, lo cual no representa a la inmensa mayoría de los cubanos emigrados, lo cual no es el motivo por el cual la mayor parte de los cubanos se han ido de Cuba, no solamente para los Estados Unidos, porque lo que quisieran esos cubanos que se fueron para Estados Unidos es que hubiera vuelos a bajo costo, poder viajar a su país cada vez que quisieran, poder enviar remesas, poder enviar cosas a sus familiares, poder visitar Cuba cada vez que quieran, poder incluso llegar a invertir en el sector privado en Cuba legalmente y que se les facilitara la vida y que incluso se mantuvieran los privilegios que ya tienen o han tenido hasta ahora en Estados Unidos porque son migrantes privilegiados, porque han sido beneficiados por una cosa que se llama la ley de ajuste cubano que les da un estatuto especial que no tiene más nadie y que ahora parece en peligro y que ahora parece amenazado y que ahora un gobierno republicano que dice que está por la libertad y porque los cubanos del exilio se beneficien, está perjudicándolos.

Vienen las elecciones en noviembre, las elecciones intermedias para el Congreso. Esos cubanos que votaron por Trump pueden votar en contra de los republicanos nada más que por lo que está haciendo y amenazando a esos cubanos que están acostumbrados a tener un estatuto privilegiado y que les parece espantoso sentir la incertidumbre que puede sentir un inmigrante latinoamericano cualquiera. Esa nivelación, esa igualación bien vista es una traición a esos cubanos americanos que votaron por él.

Porque esos cubanos con la idea de cortar suministros, de cortar remesas, de limitar viajes a Cuba no simpatizan la inmensa mayoría. Es lo que dicen las encuestas. No es lo que yo creo. Es lo que dicen las encuestas.

La mayor parte de los cubanos están a favor de mantener esas relaciones con Cuba que han facilitado que sus familiares en Cuba sigan beneficiándose de la existencia de ellos afuera. Y que podría contribuir también a que la política cubana se ampliara cada vez más y se reconociera cada vez más de hecho, no solo de palabras que esos cubanos son iguales y tienen los mismos derechos y pueden venir y estar aquí y salir y entrar, etc.

Y que van a poder tener un espacio, no importa cuál es su manera de pensar. Nada de eso se puede facilitar con una política de presiones y de hostilidad. Al contrario, lo que provoca la presión y la hostilidad sobre nosotros es la mentalidad de fortaleza sitiada.

Que no es nada más mentalidad, es el resultado de una situación. Quien pensara que el bloqueo era una justificación, aquí vemos que están dándole otra vuelta de tuerca al bloqueo, no es una justificación. Están tratando de sojuzgar, de asfixiar a los cubanos que son los que sufren los apagones.

Porque los apagones no los sufre solo el gobierno, los sufren los cubanos, más que el gobierno todavía. Entonces, ¿el impacto de todo eso en la vida de los cubanos va a dar lugar a qué? ¿Va a dar lugar a una rebelión que acabe con el socialismo en Cuba? ¿Va a dar lugar a una rebelión contra las fuerzas armadas, contra el gobierno, contra el partido? Están soñando con eso desde Playa Girón. No estamos en el año 61.

¿Cuál es la alternativa de Cuba en este escenario?

Yo recuerdo el año 61. No estamos en el año 61, pero tampoco estamos en una situación en donde nadie pueda creer con argumentos, con evidencias que estamos al borde de una revolución que va a acabar con el socialismo en Cuba. La gente lo que quiere es volver a la situación de prosperidad que se vivió antes del período especial.

Volver al estado de bienestar que ese socialismo proveyó. Y apoyar medidas que cambian la estructura de ese socialismo, que lo convierten en un socialismo en donde está el sector público, pero está el sector privado, el sector cooperativo. Es decir, una economía mixta y un espacio de participación ciudadana absolutamente ampliado y absolutamente más democrático, perfectible, mejorable, pero lo que no ayuda a mejorarlo y a perfeccionarlo definitivamente es el acoso.

Entonces, creer que ese acoso va a lograr lo que no ha logrado el acoso antes, es una respuesta, es una apuesta que ellos repiten cíclicamente, pero este no quiere hacer una apuesta que tenga resultados dentro de dos o tres años. Esta quiere una apuesta que tenga  resultados muy pronto, corto plazo, porque es el capitalista de un capitalismo especulativo que produce resultados así y que obtiene grandes ganancias de operaciones en la bolsa y con valores y con los famosos bienes inmuebles, con los bienes raíces, que es su campo, quiere obtener esos resultados de esa misma manera con todas las cosas que hace y si no les da resultado, no le da resultado. Entonces, naturalmente que no todo el mundo puede ponerse tan racional en relación con lo que él va a admitir y lo que no va a admitir.

Definitivamente, si miramos el caso de Venezuela, se tranzaron por una por un cambio en donde el gobierno venezolano sigue prácticamente intacto. Entonces, las promesas que le hicieron a la oposición venezolana no las cumplieron, la verdad es que no las cumplieron. Las promesas que Marcos Rubio le hizo a los venezolanos no las cumplieron. Quitaron de la presidencia, secuestraron, se llevaron al presidente. Los demás están ahí, no tiene sentido. Pero al mismo tiempo te dan una idea del marco en que son capaces de aceptar un estatus. Si el gobierno cubano estuviera en disposición ahora mismo de hacerles concesiones las que ellos quieren, ellos podrían aceptar que el gobierno cubano y el Partido Comunista siguieran ahí siempre y cuando estuviera subordinado a sus intereses. Esa es la diferencia. Esa es una diferencia sobre la que no debemos especular, sobre la que no debemos montar una política porque ellos tienen enormes recursos, medios de todo tipo para presionar, no solamente sobre nosotros directamente, pero sobre otros que pueden no querer buscarse el problema, porque pagar el costo de aranceles más altos hay que querer, parar el  riesgo, el riesgo de que te suban los aranceles, hay que querer jugarse, jugárselo políticamente para ayudar a Cuba, por razones que tienen que ver con la justicia, no con los intereses, porque no son los intereses. Entonces, es una prueba, es una prueba de consistencia para muchos países que pueden, con los cuales tenemos buenas relaciones y que pueden contribuir a sacarnos del hueco, además de para nosotros seguir avanzando en los cambios que necesitamos hacer para ganar autonomía. ganar autonomía requiere no seguir dependiendo de verdad del esquema del petróleo, de hacer en serio la política acordada desde hace 20 años en relación con mejorar, cambiar el patrón energético, cambiarlo, dar pasos en esa dirección, esto que se está haciendo ahora.

O sea, o sea, si  pasara el tiempo y miráramos hacia atrás, podríamos ver que en situaciones difíciles se adoptaron decisiones importantes que fueron buenas y esa ecuanimidad y esa prudencia y esa visión de largo plazo y esa visión no coyunturalista, sino una visión que va más allá, que conecta la coyuntura con los cambios que nos hemos prometido, esa visión es la visión de Fidel Castro y que estamos conmemorando el centenario de su nacimiento, esa capacidad para combinar lo estratégico con lo coyuntural es una inspiración realista.

 

Por REDH-Cuba

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