Extirpemos el odio que ha dominado estos siglos sembrando el amor.
Los años pasan, algunos difíciles, otros más dulces. Nuevos amigos, pérdidas irreparables, logros increíbles, guerras, destrucción, logros en las luchas silenciosas, una victoria a cada paso. Y aprendemos de las derrotas.
Nunca perdemos una batalla. Nunca. Misoginia, feminicidio, género. No importa cuánto tiempo lleve. No nos rendimos, sin perder nuestra ternura. ¿Cuánto tiempo? No importa. Lo que importa es la victoria.
En el pasado, fuimos tratadas como objetos, la violencia contra nosotras se ocultó; hoy, aunque marcadas por los pies cansados de largas caminatas y batallas, estamos aprendiendo y superando cañones, armas, bombas, esquizofrénicos atómicos, idiotas, nazifascistas, vagabundos, asesinos que gobiernan este planeta.
No tenemos miedo a decir, a todo pulmón, que somos la puerta de entrada de la humanidad a este universo. Criamos a nuestros hijos, la mayoría de las veces en solitario, con responsabilidad y abiertas al aprendizaje. Cometemos errores, es cierto, fracasamos. Nos levantamos y los superamos. Aprendemos en la práctica cómo y cuándo.
Marcamos la diferencia. En el parlamento, en los hospitales, en los tribunales, en la defensa del medio ambiente, en el cosmos, en las huellas de los viejos caminos.
No nos doblegamos. No nos rendimos. Somos la resistencia de la resistencia. Somos las mujeres «frágiles» que ya no tolerarán la dominación de las clases dominantes ni las múltiples opresiones. Enseñamos que vivir es estar juntas, ser colectivas.
Hoy, conscientes de la necesidad de estar presentes, de dar afecto, de construir, de enseñar, de buscar maneras de aprender en nuestras decisiones junto con la sociedad, luchamos por otro mundo posible.
Dar, compartir, pensar antes de decidir, dedicarse a la refundación de una sociedad sana. Vivir, aprender del pasado y proyectar el futuro.
Somos mujeres que, con gran determinación, cambiaremos el mundo; no nos asusta esta cambio.
Centremos nuestras vidas en la mayor necesidad: el amor. Una apertura radical a los demás.
Extirpemos el odio que ha dominado estos siglos, sembrando el amor.
Hoy, siempre.
Río de Janeiro, 8 de marzo de 2026
