Trump vuelve a amenazar a Cuba mientras contradice su propio discurso sobre guerras y sanciones, evidenciando una política exterior errática.
Fuente: AlmaPlus
El emperador de turno, que responde al nombre de Donald Trump, suele dejar escapar, así como al descuido, frases o sentencias que en segundos se convierten en “virales” y dan la vuelta al orbe gracias a la vertiginosa instantaneidad de las redes digitales.
El viernes, pavoneándose (como de costumbre) en un escenario, habló de las formidable Fuerzas Armadas que él solito había logrado para gloria de Estados Unidos —y, sobre todo, suya… por supuesto—, y así, al paso, como quien no quiere la cosa, dijo que Cuba era el próximo objetivo.
“And Cuba is next, by the way, but pretend I didn´t say that… media, please, ignore that statement”, afirmó, algo así como: “Y Cuba es la próxima, dicho sea de paso, pero hagan como que yo no dije nada… prensa, por favor, ignórenlo”. Porque se cree chistoso, además.
Se refería nuestro simpático emperador a una posible acción militar contra la Isla, luego de haber secuestrado con éxito al mandatario legítimo de Venezuela, Nicolás Maduro; y de haber agredido (no con tanto éxito) a Irán, asesinando a su líder religioso.
Pero este último país se resiste aún a ser sometido, y está demostrando ser un hueso muy duro de roer. Y Cuba, al menos en sus declaraciones públicas, parece seguir esa línea de dignidad, incluso ante la amenaza de invasión o bombardeo.
Lo decía el presidente cubano, Miguel Díaz-Canel, en X: ante las prácticamente diarias amenazas del imperialismo —y su expresa voluntad de imponer un “cambio de régimen” incluso por la fuerza, mientras ejerce máxima presión con un cerco petrolero criminal— a Cuba la acompaña, incluso ante el peor escenario posible, la certeza de que “cualquier agresor externo chocará con una resistencia inexpugnable”.
Esa declaración hizo que Marco Rubio reculara, y dijera que la filtración realizada por The New York Times, sobre una supuesta “exigencia” de la administración trumpista en torno a la salida de Díaz-Canel del gobierno, era falsa.
No obstante, un tanto acomplejado luego, después de una fallida cumbre del G-7, afirmó ante la prensa que sí, que el gobierno cubano debía cambiar. “¿Cómo van a invertir en un país dirigido por comunistas ineptos?”
Ese ir y venir, ese dime que te diré, ha sido parte consustancial de la política exterior de Trump y su séquito de “muy competentes” criminales y/o bufones. Un día dicen una cosa, al otro dicen algo en sentido inverso… y así.
Con Irán, por solo poner un ejemplo drástico y en pleno desarrollo, lo mismo afirman una mañana que están negociando que en la tarde anuncian que van a destruir toda la infraestructura electroenergética de esa nación, y a la noche siguiente entonces corrigen y hablan de un plazo para llegar a un entendimiento.
Con el cerco a Cuba se habían mostrado más consistentes… pero ya ni eso. Luego de haber hecho pública una serie de “licencias” para que Rusia exportara petróleo, afirmaron que eso no implicaba que podían llevarle combustible a la Isla.
Y todo ello mientras el mundo observaba un buque, con más de 700 mil barriles del conocido como “oro negro”, encaminándose hacia costas cubanas. Muchos medios de la prensa hegemónica y algunos libelos de los que habitualmente se dedican a la propaganda anticomunista vaticinaban un escenario de tensiones entre las potencias, catalogando el hecho como un desafío de Putin al bloqueo estadounidense.
El barco, en definitiva, llegó a aguas territoriales de Cuba. Y cuando se supo que ya no habría intercepción, que el petróleo ruso sería el primero en surtir a una nación que por casi cuatro meses no recibía ni una gota de combustible extranjero, Trump salió a hacer “control de daños”.
Ellos habían “permitido” que ingresara el buque, porque no les interesaba que Cuba recibiera petróleo. En definitiva, teníamos que vivir, prender el aire acondicionado… ¡y la calefacción!
Sí, eso dijo el provecto emperador gringo: calefacción en el trópico. Antes ya había dicho que por Cuba no pasaban huracanes… ¿pero qué se le puede pedir a un hombre que ha demostrado ser sumamente ignorante?
No obstante, por mucho que no sepa de Geografía, insiste en su “rol” de gendarme del mundo, de dueño y señor del globo terráqueo, y aunque hizo el paripé “humanista” de “dejar pasar” el buque ruso, volvió a afirmar, categórico: “Cuba is next”.
Da igual que antes dijera que la sociedad cubana colapsaría por la escasez de petróleo, ahora dice que colapsará igual. Es solo cuestión de tiempo. Incluso, a Cuba puede llevarle combustible cualquier país, no solo Rusia… ¿quién se acuerda de los aranceles y de la piratería en el Caribe?
La inconsistencia es sin dudas el rasgo más consistente de Trump y compañía, pero solo los hace más peligrosos, como perros rabiosos sin raciocinio ni ética.
En Cuba, por otra parte, la sensación es de esperanza. Los 700 mil barriles de petróleo no son la panacea para los problemas de la Isla pero son, lógicamente, un alivio considerable.
Mientras Estados Unidos se empantana en el Medio Oriente, y el costo del “oro negro” sube y sube, Cuba sigue apostando por las energías renovables y por no confiarse ante una hipotética agresión militar. Si es en definitiva la próxima, que sea la próxima derrota del imperialismo, una más, como Girón.
