
Los cumpleaños de grandes líderes populares revolucionarixs históricxs, como el de Raúl Castro Ruz, son de esas fechas en las que no se festeja solamente el aniversario de una vida imprescindible, sino la vida de la humanidad en su conjunto. Porque Raúl, como Fidel, como las valientes mujeres y hombres que protagonizaron las horas más jugadas y supieron conducir a su pueblo a la victoria, fueron y son la encarnación del hombre y la mujer nuevas, esa humanidad -a la que necesitamos arribar como conjunto- que se guía por el amor a lxs otrxs, que no concibe que la libertad termine donde empieza la del otrx, sino que, por el contrario, empieza cuando se realiza en comunidad, junto con la de lxs otrxs, que no son otrxs, sino que son hermanxs.
Sobre todo, la libertad que hoy necesitamos es la que postula como primero y prioritario acabar con tanto sufrimiento y tantas injusticias sin sentido en un mundo que atraviesa una cuarta revolución industrial que podría realmente resolver una gran parte del padecimiento artificial humano. Fuerzas productivas que quienes comandan las relaciones sociales capitalistas e imperialistas hegemónicas ridículamente malgastan en medios para la destrucción, por ejemplo, de experiencias de sociedades solidarias y soberanas como Cuba.
Cuba y su construcción social alternativa centrada en las necesidades humanas y no en la sed de lucro infinita e inagotable, constituye una verdadera excepción a la regla mortífera y decadente que predomina en la dirección que ha tomado la historia, por ahora. La depredación del planeta y todas las especies que lo habitamos son resultado de las relaciones sociales perversas que habilita y reproduce el capitalismo en esta fase imperialista y en descomposición y, por eso, cada día mas salvaje, con su cara política fascista con la que se propone intentar resolver su crisis orgánica.
¿Es concebible que, en pleno siglo XXI, todavía la sed de ganancia gobierne al mundo implicando su propia destrucción? ¿Puede ser que el egoísmo de unos pocos, cada vez mas selectos y selectivos en su supremacismo antihumano, no entienda que esa frase tan simple que emanó de genuinxs referentes populares – como Andrés Manuel López Obrador y Claudia Sheinbaum en México y que ahora retoma el candidato Iván Cepeda en su campaña presidencial en Colombia- que dice: “por el bien de todxs, primero lxs pobres” es la garantía de un mundo que valga la pena ser vivido?
Pues es en compañerxs dirigentes como Raúl, y el enorme Fidel en su centenario de vida y aunque no esté físicamente ahora, que se encarnan la revolución de un pueblo valiente que nos sirve de espejo para vernos quienes anhelamos dejarle a nuestros hijos e hijas un mundo mejor.
Cuba y su incansable pueblo son verdaderas hermosas piedras en el zapato de la necrofílica avanzada capitalista, y con orgullo caribeño pueden seguir gritándoles in his face al imperio decadente que ya van 67 años sin derrotarla, a pesar de incontables ataques continuados. La tozudez revolucionaria de lxs hijxs de Fidel y Raúl logra enfrentar con sabiduría, valentía y, tan injusto, sacrificio a un gigante armado como nunca antes en la prehistoria en la cual sigue la humanidad hasta que no dejen en paz a pueblos luchadores, trabajadores y alegres como el cubano.
¡Cuánto le debe la humanidad a la isla rebelde! Las militancias populares alrededor del mundo nos vivimos preguntando qué haríamos sin ustedes, hermanxs cubanxs, ¿donde quedarían nuestros sueños?… pero es mucha responsabilidad para lxs cubanxs cargar con nuestros sueños y esperanzas, ya tienen bastante con tanto sacrificio ridículo que les hacen pasar para mantener su dignidad. Las militancias populares alrededor del mundo y, sobre todo en Nuestra América, lo mejor que podemos hacer es profundizar la lucha en cada territorio, volcar las relaciones de fuerza a favor de los pueblos, y así Cuba estaría menos sola para enfrentar a tan poderosos enemigos de la humanidad.
Los sacrificadores de revolucionarixs, como lo fue Jesús en su época, no encuentran limites en su perversidad asociada a la lógica de la acumulación capitalista que no tiene fin. Y hoy pretenden sacrificar al líder histórico de la revolución cubana, no entienden todavía que Raúl es Raúl y, como Fidel, como el Che, como Camilo, como Vilma, como Haydee, son Cuba, son revolución, dignidad, firmeza anticolonial, antiimperialismo, humanidad nueva, un pueblo que no afloja en sus convicciones y en ser artífices y protagonistas de su propia historia. Algo que las clases dominantes y sus terminales imperiales no han permitido que suceda en las otras latitudes, apelando a la sangre, a la guerra jurídica o a cualquier artillería que tengan a mano cada vez que hemos logrado levantar cabeza e ir en otra dirección. Pero Cuba va, está y va, pa’ adelante y con rebeldía contagiosa, esa que necesitamos frente al fascismo y ultraderechas radicalizadas en esta polarización asimétrica que vivimos muchxs latinoamericanxs.
No vamos a referirnos a la patraña imperialista inventada contra el General de Ejército, nuestro querido Raúl, como excusa para profundizar las amenazas contra la isla de la libertad, pues no tienen asidero ni en el derecho internacional, ni en la verdad, ni el sentido común y ya se pierde la cuenta de cuantas varas disímiles aplican para encubrir sus crímenes e inventar otros que, además de mentirosos, no tienen parangón cuantitativo ni cualitativo respecto de sus propios crímenes contra su propia población y el mundo entero, desde las invasiones, las bombas atómicas sobre población civil, la conducción y financiamiento de los terrorismos de estado genocidas en América Latina, los campos de concentración clandestinos y/o ilegales como en Guantánamo y las cárceles flotantes del estado colonial de Israel y las múltiples guerras por petroleo en Asia occidental, así como el apoyo incondicional al nazi de Netanyahu y los actuales genocidios… y sigue la lista dolorosa y vergonzosa.
Raúl nos enseña dignidad y combatividad, desde la Sierra Maestra hasta la presidencia, desde el Moncada hasta su impronta actual, nos marca el único camino posible para la vida: enfrentar al imperialismo y al capitalismo siempre, aun cuando por momentos hay que sentarse a negociar como parte de la lucha, desde la posición de soberanía, integridad y coherencia para intentar pavimentar con paz la emancipación lograda. La paz no como retórica para imponer el silencio y disciplina de lxs de abajo. La paz con justicia social como meta humana y realidad en Cuba, pero dispuestxs a defenderla como sea necesario ante la crueldad y la amenaza de guerra del estado mercenario del norte.
Raúl tu cumpleaños es una fecha de dignidad, celebrar tu vida y tu persona nos da fuerza para seguir luchando con tu ejemplo como bandera. Mucho Raúl para rato y muchas y muchos Raúl necesitamos para sobrevivir y vivir y dejarles a nuestrxs hijxs un mundo que valga la pena ser vivido. Cuando cumpleaños Raúl, cumple la vida!
Paula Klachko. Lic. en Sociología UBA, Dra. en Historia UNLP, Prof. UNDAV-UNPAZ, Coordinadora Capítulo argentino de la Red de Intelectuales y Artistas en Defensa de la Humanidad, REDH
