
“Que nadie, nadie, nadie / lo olvide ni un momento. / Que no es posible el crimen. / Que no es posible esto. / Que tierra nuestra quieren. / Que tierra les daremos / en un hoyo, a puñados; que queden satisfechos.”
Versos del poema titulado “Canción del antiavionista”, del gran poeta Miguel Hernández.
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Es la hora de quien no ha quedado mudo. Es la hora de quien no ha perdido la vida, ni el tiempo, ni ha tirado todo como un anillo al agua, de quien no ha perdido la voz en la maleza, de quien tiene aún más que la palabra, Cuba más, más y más que la palabra Cuba. En la historia queda el ejemplo de quien se lanzó al primer combate con los mambises machete en mano a caballo y gritando ¡A la carga! Y fueron hasta la victoria. Maceo hoy Raúl, hasta la victoria.
Trump se pierde de hora en hora, gangosea que su civilización es la única, se revuelve para abrir las puertas del infierno, y desquiciado, con pasos ansiosos de loco, pirata piel de blanco rosaceo animal, ojos tizones nuclearizados, garfio portavionesco, tan cobardemente va de país en país donde no se le quiere, al siguiente y no se le quiere, y al de más adelante y no se le quiere, y se le despide rápido para quitarlo de la vista. Y es que su armadura se resquebraja, sus grietas comerciales, su complejo de la matanza ejerciendo, su bloqueo, su chantaje, su continuado robo, … muestra a los piratas en lo único que han hecho siempre, y les ha sido inútil, siempre crece el grito mambí ¡A la carga! Escrito está en el papel el sadismo en el que se ha hecho el imperio para que salga el terrorista presidente, el que ha extraído-secuestrado y tirado a Soberanos a la mazmorra del sótano lóbrego y frío de su Casa Blanca.
Pero que se olvide, Raúl somos millones, los Raúl miramos de frente, con el puño en alto y el machete.
Dictador Trump, letrina atascada de ese barco perdido por los antiavionistas, grumete Narco traficante de drogas, armas y emigrantes, asesino alcohólico de odio sionazi Hegseth, Epstein mossadistas, piratas, bandidos, genocidas que besáis el culo a los amos nazi financieros y tecnológicos de humanoides: la vida, el tiempo, la voz, la palabra, lo eterno, la Revolución, os hace frente, no os colabora, no tira todo como un anillo al agua, no pierde la voz en la maleza, os niega el paso.
Es la hora de la aguja internacionalista que sale por el horizonte, si fue la hora del machete de Maceo, hoy es la continuada hora del machete en el puño de millones, el machete del cortante filo antiimperialista de Raúl.
Ramón Pedregal Casanova. Escritor, periodista. Miembro de la Asociación Europea de Apoyo a los Detenidos Palestinos. Miembro de la Red de Intelectuales y Artistas en Defensa de la Humanidad- Península Ibérica. Colaborador del canal antiimperialistas.com, de la Red en Defensa de la Humanidad.
