Luciano Vasapollo y Rita Martufi, “Lo conocemos: es un hombre del pueblo, no un monarca”

Padre Alfonso Bruno entrevista a Luciano Vasapollo y Rita Martufi, sobre Raúl Castro

La conversación tiene lugar después de la conferencia de Asís, en una sala pequeña y silenciosa. Padre Alfonso Bruno se sienta frente a Luciano Vasapollo y a su esposa Rita Martufi -economista ella también, compañera de camino y de pensamiento durante décadas de relación directa con Cuba y sus protagonistas. Lo que están a punto de ofrecer no es un análisis desde la distancia: es un testimonio. En medio de la conversación, el teléfono de Luciano vibra sobre la mesa. Lo mira y su rostro se ilumina ligeramente.

– Es Mariela – dice en voz baja a Rita.

Responde. Pocas palabras, una sonrisa, cuelga.

– La hija de Raúl  – explica a Padre Bruno – . Nos llama a menudo. Sabe que estamos aquí hoy, sabe de qué estamos hablando. Quiso saludarnos y enviar un abrazo a su padre a través de nosotros, como si fuéramos un puente.

Padre Bruno asiente en silencio. Luego comienza.

Padre Alfonso Bruno: Luciano, empecemos por el punto más difícil. En Occidente, el nombre de Raúl Castro evoca casi automáticamente una sola cosa: el hermano de Fidel. Como si su historia personal no existiera fuera de ese vínculo. ¿Es una lectura honesta?

Luciano Vasapollo: Es una lectura cómoda, que es lo contrario de honesta. Y refleja algo más profundo: una costumbre occidental de clasificar a las personas según sus parentescos en lugar de mirar lo que han hecho. Raúl Castro tiene una historia política y personal que precede, acompaña y en ciertos momentos supera la de Fidel por su concreción operativa. Fue un dirigente de la Revolución, no el hermano del dirigente: un dirigente. Con una trayectoria propia, con responsabilidades propias, con decisiones propias que lo definieron de manera autónoma.

Rita Martufi: Y añado algo más: esta reducción al parentesco es también una forma de demonización indirecta. Si lo presentas únicamente como «el hermano de», puedes evitar enfrentarte a lo que realmente fue. Es más sencillo. Menos fatigoso. Y sirve perfectamente a quienes no quieren ver.

Padre Bruno: Entonces ayúdenme a ver. ¿Quién es Raúl Castro antes de 1959?

Vasapollo: Es un joven de Santiago que en 1953, con veinte años, participa en el asalto al Cuartel Moncada, uno de los actos fundacionales de la Revolución cubana. Es capturado, juzgado y condenado. Pasa un año y medio en prisión hasta que una amnistía —concedida por el régimen de Batista para aparentar magnanimidad— le devuelve la libertad. Se exilia en México y allí participa en la reorganización del núcleo fundador de lo que se convertirá en el Movimiento 26 de Julio.

Rita Martufi: Y es importante entender que aquel exilio mexicano no fue una pausa: fue el momento en que la Revolución se construyó como proyecto. Fue allí donde conoció a Ernesto Guevara. Y fue Raúl, entre otras cosas, quien introdujo al Che en la órbita del grupo, un detalle que la historia oficial occidental tiende a olvidar.

Padre Bruno: Raúl ya era comunista en aquel momento, ¿verdad? ¿Era una posición poco común dentro del grupo?

Vasapollo: Sí, ya estaba afiliado al Partido. Era uno de los poquísimos marxistas declarados del grupo original. Los demás eran principalmente martianos, vinculados a la tradición del nacionalismo revolucionario cubano de José Martí. El otro comunista era el Che. Y luego estaba Gino Doné, un partisano italiano, comunista, que había combatido en Europa contra el fascismo y que después eligió embarcarse con ellos. Un nombre que Europa ha borrado completamente de la memoria y que, sin embargo, merecería ser recordado.

Rita Martufi: Aquella embarcación —el Granma, en noviembre de 1956, con ochenta y dos hombres en un barco pensado para veinticinco— ya era un manifiesto de internacionalismo antes incluso de tocar tierra cubana. Cubanos, un argentino, un italiano. La Revolución ya estaba presente en el propio viaje.

Padre Bruno: En la Sierra Maestra Raúl dirige el Segundo Frente. ¿Qué significa eso militar y políticamente?

Vasapollo: Significa responsabilidad total sobre la parte oriental de la isla durante tres años. El Segundo Frente Frank País —llamado así en honor a un compañero asesinado— no fue solo una operación guerrillera. Allí Raúl construyó estructuras políticas, sistemas educativos en las aldeas y relaciones con las comunidades locales. La comprensión de que una revolución no consiste únicamente en derribar un régimen sino en construir algo diferente, Raúl la vivió en la montaña, no la leyó en los libros.

Rita Martufi: Y ese es el Raúl que nosotros hemos conocido: un hombre que nunca separa la teoría de la práctica. Cuando habla de responsabilidad, no es retórica. Es algo que ha incorporado a su propia carne.

Padre Bruno: Después del primero de enero de 1959 asume la dirección de las Fuerzas Armadas. Luego vendrán cincuenta años de papeles centrales en el proceso de toma de decisiones cubano. Y, sin embargo, en Occidente se habla de él casi únicamente cuando se habla de Fidel. ¿Cómo lo explican?

Vasapollo: Con el mismo mecanismo de antes: es más útil no verlo. Si ves a Raúl por lo que realmente es —cincuenta años de construcción institucional, de gestión de crisis, de decisiones dificilísimas en condiciones de asedio permanente— entonces tienes que enfrentarte a la complejidad real de Cuba. Es mucho más fácil reducirlo a una sombra.

Rita Martufi: Y además hay algo que debe decirse claramente: Raúl nunca gobernó a la familia Castro. Gobernó al pueblo cubano. Cuando en 2018 dejó la presidencia a Miguel Díaz-Canel —que no se apellida Castro, que no es su hijo, que no es su familiar— esa decisión habló por sí sola. Pero ¿cuántos titulares tuvo eso en Occidente? Casi ninguno. Porque desmentía la narrativa de la dinastía que se quería seguir contando.

Padre Bruno: Rita, usted lo ha conocido personalmente. ¿Qué tipo de hombre es, más allá de la historia y la política?

Rita Martufi: Es una persona sencilla. Dócil, en el sentido más hermoso del término: capaz de escuchar, de guardar silencio, de no llenar cada espacio con su propia presencia. Cuando Mariela nos llama, como ha hecho hace unos minutos, y habla de él con ese afecto tranquilo y cotidiano, estás escuchando quién es realmente. No el general, no el presidente: el padre. El amigo. El hombre que no necesita escenarios para tener peso.

Vasapollo: Yo lo conozco desde hace décadas, igual que conozco Cuba, desde dentro y no desde fuera. Y puedo decir que hay en él una coherencia poco común: entre lo que dice y lo que hace, entre lo que ha profesado durante toda su vida y lo que ha vivido. No es una coherencia performativa. Es estructural.

Padre Bruno: Llegamos al presente. Raúl hoy está fuera de cualquier cargo oficial y, sin embargo, se ha convertido en objetivo de una acusación estadounidense. ¿Cómo interpretan esta situación?

Vasapollo: Como un pretexto construido con precisión. Después de más de un año de confrontaciones aéreas, ultimátums y sanciones cada vez más agresivas —las más severas de las últimas décadas— se buscó un nombre sobre el cual concentrar la narrativa de la escalada. Raúl es un objetivo cómodo: anciano, fuera del poder formal, fácil de presentar como un monstruo. Se le utiliza exactamente igual que se utilizan ciertos nombres en determinadas campañas mediáticas: para crear consenso en torno a algo que nadie quiere decir abiertamente.

Rita Martufi: Y él respondió con la misma serenidad con la que ha afrontado todo en su vida. Dijo públicamente que no se dejará capturar vivo por los imperialistas, que si tiene que morir, morirá combatiendo. Y que si Cuba fuera atacada, tiene todo el derecho a defenderse. No es una declaración de guerra: es un principio elemental de dignidad y soberanía.

Padre Bruno: Una voz importante en este panorama es también la de Abel Prieto, presidente de la Casa de las Américas, una de las instituciones culturales más significativas de Cuba y de toda América Latina. Su videomensaje nos recuerda que esta no es solamente una batalla política, sino una batalla por la memoria y la cultura de todo un pueblo.

Vasapollo: Abel Prieto es una de las voces más lúcidas que tiene Cuba. La Casa de las Américas ha sido durante décadas el lugar donde la cultura latinoamericana encontró espacio, dignidad y reconocimiento, incluso en los momentos más duros del asedio. Que él hable hoy, en este momento, es una señal precisa: la resistencia cubana no es solamente militar o política. Es cultural. Es la defensa de una manera de estar en el mundo que ningún portaaviones puede borrar.

Padre Bruno: Una última pregunta. Mariela los llamó durante esta conversación. ¿Qué les dijo, si puedo preguntar?

Vasapollo: (sonríe) Dijo lo que se está preparando para el 95.º cumpleaños de su padre el próximo 3 de junio. Dice siempre lo mismo: que quiere mucho a su padre, que piensa en nosotros, que le alegra saber que estamos hablando de él con respeto. Es una mujer directa, como él. De esas personas que no utilizan muchas palabras porque no las necesitan.

Rita Martufi: Y en esa llamada está todo, en el fondo. Está un padre anciano al que el mundo quisiera transformar en un símbolo —del mal, del bien, de la Revolución, de la tiranía, según quién hable—. Y está una hija que lo llama porque es su padre. Esa sencillez es la cosa más revolucionaria que existe.

La conversación termina. Padre Alfonso Bruno permanece unos segundos en silencio, con su dispositivo y el micrófono entre las manos. Luego lo apaga.

También hoy Asís sigue siendo Asís, con su luz de mayo, con el peso de ocho siglos de una paz entendida no como quietud sino como valentía. En su interior, dos personas que conocen Cuba desde dentro acaban de hacer aquello que enseñaba San Francisco: mirar al otro – al demonizado, al reducido a caricatura – y devolverle un rostro humano.

No es poco. A veces lo es todo.

 

 

Padre Alfonso Bruno. Misionero franciscano, y periodista

 

 

 

 

Luciano Vasapollo. Economista italiano, académico de la Universidad de Spienza de Roma, dirigente de la Red de los Comunistas y Coordinador del capitulo italiano de la Red de Intelectuales, Artistas y Movimientos Sociales en Defensa de la Humanidad.

 

 

Rita Martufi. Economista italiana, Investigadora del Centro Estudio CESTES y de la revista PROTEO y  NUESTRA AMERICA, integrante del capitulo italiano de la Red de Intelectuales, Artistas y Movimientos Sociales en Defensa de la Humanidad.

 

 

Shares