
El presidente Donald Trump, enredado en su delirante laberinto, no imaginó que saltaba una vez más sin redes al vacío intentando ejecutar sus planes delirantes que fracasan en el mundo a un costo muy alto para la humanidad, al decidir su gobierno y “su” justicia acusar en una acción infame, con argumentos insostenibles a una figura histórica de la Revolución Cubana como es el General de Ejército Raúl Castro Ruz, uno de los comandantes del heroico Ejército Rebelde en la guerra de liberación, cuya comandancia estaba en las alturas de la Sierra Maestra bajo el liderazgo de su hermano, Fidel Castro Ruz.
La guerra liberadora que se libró desde 1956 hasta el triunfo revolucionario el 1 de enero de 1959, fue un antes y un después para Nuestra América y el mundo, porque se trató de una lucha antimperialista, arrasando con lo que eran la estructuras coloniales de un país isleño en el mar Caribe. Los contendientes eran nada menos que la potencia imperial del siglo XX contra una isla pequeña, situada a 90 millas de sus costas, “pulgarcito” como dijo alguna vez el poeta y combatiente salvadoreño Roque Dalton, contra “el gigante de las siete leguas”, como llamó José Martí también poeta, filósofo, periodista y máximo héroe de Cuba, a Estados Unidos, antes de morir luchando por la independencia de su patria el 19 de mayo de 1895.
El general de Ejército Raúl Castro Ruz, ex presidente de Cuba, reconocido cómo “Héroe de la Revolución”, cuya vida estuvo entregada desde muy joven a la lucha, como dirigente estudiantil junto a su hermano cinco años mayor, Fidel Castro Ruz, vivió toda su vida desde adolescente en revolución.
Una vida en revolución y hoy a sus casi 95 años es la figura más importante, el símbolo sobreviviente de la lucha revolucionaria que con tantos compañeros lidera y comparte, como también la resistencia del pueblo cubano desde hace 67 años, enfrentando guerras terroristas y económicas brutales como el bloqueo de más de medio siglo, el sitio más largo en la historia de la humanidad, que continúa hasta hoy.
Con una personalidad distinta a la del comandante Fidel Castro Ruz, su hermano cinco años mayor, tenían el mismo objetivo: la liberación de Cuba contando con la dignidad de un pueblo siempre en lucha. De extrema sencillez, su tarea fue indispensable para el triunfo revolucionario como para la consolidación de esa revolución, la defensa militar de la misma y de la soberanía y la independencia ganadas con tantos sacrificios.
Le correspondió esa tarea formidable, de la que subsisten hasta hoy las más creativas formas de asegurar esa defensa, lo que a la vez le permitió estar cada día y cada hora junto al pueblo y a lo largo de todo el territorio isleño, hasta en los más oscuros rincones, al frente de la Fuerzas Armadas revolucionarias de Cuba, en primera instancia en reemplazo del ejército rebelde en 1959 y poco después como Ministro de las mismas, durante casi medio siglo.
Su presencia fue y sigue siendo fundamental como nexo entre la dirigencia revolucionaria y el pueblo como lo fue desde aquellos primeros momentos. Como periodista acompañando a otros colegas en algunos sucesos en el interior de Cuba hemos podido observar la confianza y hermandad conque lo recibían en cada lugar adonde llegaba, junto al también Comandante de la Revolución General de Ejército Juan Almeida.
En la lucha contra el terrorismo eterno que llegaba en olas desde Estados Unidos, provocando muertes y daños que dificultaron el camino, Raúl Castro realizó una tarea invaluable en la consolidación revolucionaria y en la resistencia de ese pueblo heroico, que abrazó los principios e ideales, para construir un nuevo mundo posible, donde el hombre deje de ser lobo del hombre.
De Raúl diría el comandante Fidel Castro Ruz, en un informe leído en un Congreso partidario en 1975 al referirse a los cargos ocupados en el PCC, que “en el caso de mi hermano Raúl es un privilegio para mí que además de un extraordinario cuadro revolucionario sea un hermano. Esos méritos los ganó en la lucha y desde los primeros tiempos. La relación familiar sirvió para que lo enrolara en el proceso revolucionario, y lo invitara al Moncada. (1953) ¡Ah! Pero ya ahí en la audiencia en Santiago de Cuba llega una patrulla y los hace prisioneros. Si Raúl no hace lo que hizo en ese instante, hace mucho tiempo que no existiría Raúl y que fue quitarle la pistola al jefe de la patrulla y hacer prisionera a la patrulla. Si no lo hace, a todos ellos los habrían asesinado poco después en el Moncada. Y eso fue el comienzo, después la prisión y el exilio, después el Granma y los momentos difíciles y el Segundo Frente y el trabajo desplegado en estos años”.
Al iniciar la guerra de liberación fue uno de los cuatro designados comandantes junto a Ernesto «Che» Guevara, Camilo Cienfuegos, Juan Almeida Bosque al frente de las primeras columnas organizadas. Más adelante Raúl Castro y Almeida ocuparon el mando de los dos grandes Frentes Orientales, además de otros comandantes entre ellos Ramiro Valdés, Crecencio Pérez, Guillermo García Frías y oficiales del Ejército Rebelde a cargo de columnas de combatientes que se sumaban a la lucha.
Luego Raúl comandaría el Segundo Frente, que abarcó otras zonas lejanas a la comandancia de la Sierra Maestra y que fue clave para la ofensiva final. Hay que recordar que el ejército batistiano se rindió ante el comandante Raúl Castro.
Esto relatado a grandes trazos es una historia contada desde la narración, como le gustaba escucharla al comandante Fidel Castro y nos lleva hacia aquella primera acción que fue el asalto al Cuartel Moncada, en Santiago de Cuba, la mayor plaza militar de la dictadura el 26 de julio de 1953 y también el Manuel de Céspedes, en que fueron derrotados militarmente por las fuerzas y armas totalmente superiores, perdiendo a compañeros cuyo heroísmo es siempre reivindicado en Cuba. La detención y asesinato de los detenidos mostró ante el pueblo la crueldad brutal de la dictadura.
Fidel, Raúl y sus compañeros fueron detenidos poco después en distintas circunstancias y llevados luego a la cárcel de la isla de los Pinos, donde permanecieron durante dos años. Pero en realidad ese intento resultó un triunfo moral y político, ya que funcionó como un campanazo que despertó conciencias y puso en evidencia la realidad colonial en que vivía la llamada “perla del caribe”-.
Los objetivos de aquel alzamiento fueron expuestos con un lenguaje fuerte y transparente cuando el entonces abogado Fidel Castro Ruz, al frente de esa acción fue llevado a declarar ante un tribunal asumiendo su defensa en un alegato que resultó una pieza oratoria extraordinaria que quedó registrada en el imaginario local y mundial: “La Historia me Absolverá”, inspirada en el “Manifiesto de Montecristi” que definía las causas, efectos y respuestas política a las condiciones coloniales y neocoloniales de su país con alcances para toda una región, con pueblos sometidos al saqueo, la desigualdad, la pobreza y la injusticia.
El Manifiesto de Montecristi, documento oficial del Partido Revolucionario Cubano como plan de la guerra de la independencia, firmado en marzo de 1825 por Martí y Máximo Gómez, fue la inspiración para Fidel Castro y sus compañeros de lucha, que al comprobar que era imposible remover el poder colonial ante la debilidad de las democracias tuteladas, se decidieron por la lucha armada.
El alegato fue preparado por Fidel en su encierro solitario, comunicado por vías muy creativas con los suyos de adentro y de afuera. En esta parte de aquella leyenda histórica merece ser recordada esa red hormiga de héroes clandestinos que hicieron posible que el alegato apareciera impreso, burlando la persecución batistiana y repartido como un plan de lucha a miles de cubanos.
En 1955 cuando los rebeldes estaban detenidos y condenados en la cárcel de la isla de Pino cuando el dictador Fulgencio Batista, en campaña para continuar su mandato y ante la creciente insurrección social y de condena contra los crímenes atroces cometidos bajo sus órdenes concedió una amnistía.
Los detenidos fueron poco tiempo después al exilio en México. El primero en llegar a la capital mexicana fue Raúl Castro en junio de 1955. Como cada una de las etapas de esta historia trascienden como una leyenda que parece de fantasía, fue Raúl quien sería el primero en conocer al médico argentino Ernesto Guevara Lynch, que pasó a la historia como el CHE Guevara, incorporando su propia leyenda a la novela de la Revolución Cubana.
El encuentro con Raúl, mediando amigos en común, selló una amistad eterna, como sucedió cuando luego Guevara conoció a Fidel, y al escuchar sus proyectos de continuar la lucha por la liberación se unió sin dudarlo.
En suma ellos fueron los pasajeros de un viejo barco como era el Granma, logrado gracias a la solidaridad, en el cual se embarcaron un día en un puerto de México para atravesar el mar hacia las costas de Cuba. De cómo llegaron los hombres del Granma en un barco viejo sobrecargado con armas hasta caseras, municiones y alimentos de sobrevivencia, navegando en un mar enfurecido en buena parte de su trayecto, es hasta hoy otro misterio de leyenda.
Además cuando arribaron al destino más tarde de lo esperado, envueltos en nieblas y oscuridades fueron emboscados por el ejército batistiano que había tenido algunos informes y resistieron heroicamente con escasas armas, sobreviviendo un grupo que debió dispersarse en la huida en terrenos muy difíciles, entre manglares.
Pero esos sobrevivientes estaban decididos a reunirse como habían previsto en sus planes para comenzar la guerra de Liberación que parecía un imposible en el caso de Cuba, la isla del Archipiélago del Caribe, un punto en un mapa al compararla con el tamaño de su contrincante real, Estados Unidos de Norteamérica, la potencia imperial.
Desde el fin de la revolución después del apoteótico recibimiento el comandante Raúl Castro quedó a cargo de las Fuerzas Revolucionaria de Cuba reemplazando al Ejército Rebelde y luego como Ministro de estas mismas fuerzas, con posibilidades de cumplir con su tarea y crear todo lo inimaginable para la defensa de la revolución del país y la defensa de la patria.
Resistir en el terreno militar a la permanente acción Estados Unidos y sus mercenarios, así como la guerra económica, política, mediática y terrorista del bloqueo que es sitiar a un país rodeado de mar durante 63 de los 67 años de la revolución, el más largo en la historia de la humanidad, da la pauta de la fortaleza y la dignidad de un pueblo y una dirigencia.
Centenares de planes y operaciones, intentos de asesinatos como los más de 600 que reconoce la CIA estadounidense contra Fidel Castro, mientras en Miami obsesivamente se trazaban planes de tomar la isla, reconstruirla al estilo de las Vegas, cuando su capital es patrimonio de la humanidad, es el sueño maldito del poderoso lobby, al precio en vidas que fuera necesario. De todo esto hay documentación suficiente.
Cuando Raúl Castro fue presidente provisorio al enfermar el comandante Fidel Castro en 2006 y luego ya nombrado en los términos oficiales y partidarios como presidente de Cuba ante la ausencia física de Fidel, su hermano Raúl comenzó con un proceso de rectificaciones y nuevas medidas adaptándose a los cambios del mundo, que ya se habían trabajado en equipos estando con vida el líder cubano.
Su papel de estadista merece un estudio profundo, incluyendo el momento aquel en 2014 cuando se produjo la gran sorpresa mundial al anunciar junto al presidente Barack Obama, el reinicio de las relaciones diplomáticas y otras con Estados Unidos en una serie de acuerdos que impactaron notablemente, especialmente en la región, donde se estaban produciendo también cambios sorprendentes con la llegada de gobiernos populares, surgido de las grandes luchas anti neoliberales, destacando entre ellos la figura del presidente de Venezuela Hugo Chávez Frías, que junto al Comandante Fidel Castro encendieron los motores de la unidad de Nuestra América.
Obama intentaba aplicar una doctrina no de claudicación imperial, sino de avanzar por otros medios sobre países esquivos, a la que respondían muchos funcionarios, políticos y empresarios, de su país y de alguna manera “ganar a Cuba” por dentro, lo que en su momento provocó un respiro. El alivio duro poco tiempo en realidad, pero había esperanzas de un cambios mundial, Pero en estos tiempos la situación ha llegado a los límites más peligroso de la humanidad, en un caos desconcertante ante la aparición de nuevas potencias que emergen hacia un Nuevo Orden Mundial, acabando con el unilateralismo y unipolarismo lo que produce un entorno de caos e incertidumbres, con el terrorismo mediático a toda máquina, que sacude y confunde a la humanidad.
LOS PLANES DEL LOBBY
Tratar de apoderarse Cuba era un tema predecible desde que Trump volvió al gobierno como se registró al comenzar este trabajo, nombrando a integrantes del lobby cubano- americano en su gabinete de gabinete de halcones y en el cargo clave se decidió por el ex representante por la Florida, Marco Rubio, como Secretario de Estado, incluyendo otras figuras de esa misma organización criminal de Miami.
En segundo lugar en importancia como “asesor” pero con grandes poderes a Mauricio Claver Carone que fue importante en la organización de la operación militar del 3 de enero pasado contra Venezuela y lo es en las actuales circunstancias. Pero la lista de asesores y otros cargos es larga y además es importante señalar que estos lobbystas latinos están unidos y actúan conjuntamente con el poderoso lobby sionista de Israel en Estados Unidos
En tanto el pequeño pero heroico país caribeño de Cuba se encuentra en el momento más difícil de su historia, totalmente aislada por un bloqueo aumentado a extremos límites, en un intento de exterminio genocida para rendir por hambre a la población, paralizando todos los mecanismos de sobevivencia, pero con la respuesta de millones de cubanos dispuestos a resistir, como lo han hecho durante 67 años de su vida en revolución.
Hay que destacar la respuesta a nivel internacional de pueblos y gobiernos solidarios que enfrentan todos, situaciones también complejas pero encuentran creativamente caminos y subterfugios para ayudar a Cuba.
Son tiempos explosivos en su dinámica, cuando parte de la flota naval estadounidense, violando todas las normas internacionales, navega amenazante en las aguas del mar Caribe desde agosto de 2025, cuando comenzaron su llamada operación Lanza del Sur, que se convirtió en base flotante desde donde se lanzó la llamada “Operación Resolución Absoluta” contra Venezuela, con tropas especiales en la noche del 3 de enero pasado con las graves consecuencias que todos conocemos,
Aun cuando no tienen asegurado el “modelo Venezuela” creen tener las condiciones para tomar a Cuba, como anuncia Trump abiertamente y no parecen detenerse ante el fracasado intento de imponerlo, en Irán el país persa de milenaria cultura, cuya respuesta resultó en una gran derrota militar y política para Estados Unidos, y el fundamentalismo sionista de Israel, que domina a Trump, creando a éste una rebelión interna y una situación económica y social que acelera la decadencia imperial.
El pasado 20 de mayo ante esta situación los “asesores y consejeros estrellas” del gobierno de Trump sacaron del mazo una carta olvidada sobre un hecho acaecido 30 años atrás acusando a Raúl Castro Ruz por el derribo de dos aviones de “Hermanos al Rescate” liderados y financiados desde Miami por los mismos grupos terroristas, después de unas 25 incursiones sobre territorio cubano en unos 20 días violando el espacio aéreo en una nueva ofensiva.
Nos encontramos ante el mismo escenario, en el que quedó atrapado el gobierno de John Kennedy, cuando en abril de 1961 intentaron invadir Cuba, por Playa Girón (Bahía de Cochinos) asesorada a su vez por los “mercenarios estrellas” cubano americanos, se estrellaron contra una muralla de dignidad: la dirigencia revolucionaria y un pueblo heroico, que derrotó en horas a los invasores, causando la primera derrota militar de Estados Unidos en la región en el siglo XX.
Ahora los lobos hambrientos de Miami dieron el zarpazo equivocado, que no alcanza su objetivo de devorarse a Raúl Castro, respetado en su país y en el mundo, lo que se ha expresado en las multitudinarias marchas de rechazo en Cuba. No entienden los siniestros lobbystas de qué madera está hecho el árbol robusto y fuerte de la revolución, ni los principios, ideales y capacidad de resistencia del pueblo y su dirigencia, cuya meta es la humanidad en paz con dignidad y no la muerte el saqueo, la degradación, los genocidios, cuando “el mercado” es Dios y el hombre una mercancía de intercambio.
Aunque no hay cubano que ignore cada paso de esta historia, hoy en un mundo en caos, donde la mentira y la confusión se imponen como armas de guerra y vale la pena recordar esto para generaciones de jóvenes, que no pueden imaginar el heroísmo, el coraje, el amor a una causa y el desprendimiento en sus acciones de la dirigencia y el pueblo cubano.
No quiero dejar de registrar en trazos la vida familiar de Raúl Castro y su esposa Vilma Espín combatiente de la Sierra Maestra donde se casaron y de cómo ambos en los cargos de tanta responsabilidad que ocuparon dedicaron tiempo a su familia de cuatro hija/os y nietos, que dulcificaron su vida.
Recordar también que serena y silenciosamente Raúl acompañó la inmensidad humana de un líder universal como Fidel Castro Ruz, que nos dejó un legado hoy más necesario entender y aplicara en términos de la realidad de cada uno de nuestros países.
Y finalmente recordar lo actuado por Raúl Castro en la Comunidad de Naciones Latinoamericanas y Caribeñas, (CELAC) esa integración unitaria de toda nuestra región que determinó en 2016 que América Latina decidió ser un territorio de paz, libre de guerras y conflictos.
Raúl cumplió con los más altos objetivos que en este caso se propusieron los fundadores esenciales de la CELAC, el comandante Fidel Castro Ruz y el presidente de Venezuela Hugo Chávez Frías, que juntos lograron el viejo sueño de los independentistas José Martí y Simón Bolívar.
Los pueblos de Nuestra América llevamos siete siglos de resistencia y siempre renacemos de las cenizas porque tenemos la imaginación, la creatividad y la voluntad de ser definitivamente libres e independientes en este tormentoso siglo XXI.
LA DESENFRENADA VIOLENCIA DEL IMPERIO CAVARA SU PROPIA TUMBA.
DEJEN VIVIR A CUBA, ESPERANZA Y FUEGO DE LA HUMANIDAD.
Stella Calloni. Periodista y escritora argentina especializada en política internacional. Fundadora de la Red de Intelectuales y Artistas en Defensa de la Humanidad
