Declaraciones

Solidaridad con el pueblo hondureño

Carta internacional en solidaridad con el pueblo hondureño y movimientos populares en su lucha por la dignidad y la democracia

Nosotros y nosotras firmantes de esta carta, hijos e hijas de la diáspora africana y otras migraciones indígenas de Belize, Zimbabwe, El Salvador y de todo el continente africano y de las Américas; participamos en la delegación de «Lucha por reparaciones» en junio de 2017 en solidaridad con el pueblo garífuna y su movimiento digno liderado por la Organización Fraternal Negra de Honduras (OFRANEH), un movimiento que está recuperando sus territorios ancestrales y construyendo su autonomía basada en el buen vivir y su cosmovisión. Formamos una comunidad internacional de organizadorxs, agricultorxs, periodistas, estudiantes, profesorxs, emprendedorxs independientes y, principalmente, activistas que en solidaridad se unen a OFRANEH, los movimientos de base hondureños y la sociedad civil en general que enfrentan actos deplorables de represión estatal, violencia y la clara violación de sus derechos humanos.

Denunciamos el fraude electoral presenciado durante las elecciones generales del 26 de noviembre de 2017. Destacamos y reiteramos las preocupaciones declaradas por los movimientos de base sobre la ilegitimidad de la decisión del Tribunal Supremo Electoral (TSE) de declarar injustamente al candidato del Partido Nacional y actual presidente Juan Orlando Hernández como el ganador electoral el lunes 18 de diciembre de 2017. Además, condenamos el reconocimiento y el apoyo del gobierno de los Estados Unidos a la continuación de la dictadura golpista de Juan Orlando Hernández el viernes 22 de diciembre de 2017.

Desde las elecciones del 26 de noviembre, la mayoría clase trabajadora, pobre, negra e indígena de la nación se ha manifestado en oposición a los manipulados resultados electorales y la falta de escrutinio internacional, movilizándose popularmente sobre todo el país. Sus protestas se han encontrado con la represión estatal militarizada. Más de treinta personas han sido asesinadas, cientos han sido detenidas, muchas torturadas y más se enfrentan amenazas de violencia, intimidación y desapariciones. Esta militarización tiene sus raíces en el legado de ocupación e intervención estadounidense en América Central y en toda la región, mientras la derecha intenta reprimir la lucha de los pueblos en defensa de su autonomía y autodeterminación.

El gobierno de los Estados Unidos y su papel en el golpe militar de Manuel «Mel» Zelaya en 2009 ha resultado en casi una década de explotación de recursos humanos y naturales en Honduras por megaproyectos transnacionales de “desarrollo”. Estas desastrosas imposiciones incluyen las famosas «Ciudades Chárter» diseñadas por el economista estadounidense Paul Romer, proyectos transnacionales que promueven la rampante persecución política contra el liderazgo popular del movimiento, incluido es el asesinato de Berta Cáceres en marzo de 2016 y la hiper militarización del territorio nacional hondureño. El movimiento social hondureño y toda la población, particularmente los pueblos negros e indígenas, viven en condiciones de violencia estatal  cotidiana e intensificada. Uno de los recientes actos de represión de la policía militar tomó lugar en la comunidad garífuna de Sambo Creek mientras las comunidades garinagu organizaban una ceremonia ancestral como lo han hecho durante siglos en resistencia al colonialismo.

Por eso, denunciamos a los Estados Unidos y sus aliados, instituciones financieras e internacionales y empresas transnacionales por su parte en la devastación del proceso democrático hondureño y la instigación a un constante estado de guerra en el país que beneficia netamente a los intereses de las transnacionales y el genocidio colonial. Los Estados Unidos ha llevado a cabo estas mismas prácticas intervencionistas en toda la región, tanto históricamente como en la actualidad, con su papel en desestabilizando naciones y llevar a cabo golpes sanguinarios en países como Haití, Granada y Guatemala en la historia reciente.

Mientras OFRANEH denuncia estas elecciones ilegítimas y antidemocráticas, la organización también se opone al gobierno golpista que no ha cumplido con las resoluciones de la Corte Interamericana de Derechos Humanos (CIDH) que reconocen las comunidades de Triunfo de la Cruz y Punta Piedra en sus reclamos contra el Estado hondureño. Ambos casos, una cuestión de lucha de reparaciones contemporánea, han sido recompensados ​​con el retorno de sus territorios comunales y la restitución financiera de $ 1.5 millones cada uno. Nos han mostrado a todos movimientos en lucha por la justicia y las reparaciones un modelo de defensa de los territorios, y de impulsar un proceso de rectificación y sanación de daños coloniales.

Mientras que el diciembre de 2017 representa el secuestro sostenido de la democracia en Honduras desde el golpe de Estado de 2009, también marca el plazo de dos años de la CIDH para que el gobierno hondureño cumpla con los pasos iniciales hacia la reparación del pueblo garífuna. Desde diciembre de 2015, el Estado hondureño debería haber tomado medidas para asegurar el retorno de los territorios ancestrales de Triunfo de la Cruz y Punta Piedra e iniciar la transferencia de fondos a estas dos comunidades para proyectos e infraestructura basados ​​en la comunidad. En cambio, el Estado hondureño ha mantenido un beligerante incumplimiento de estas órdenes judiciales. Fuimos testigos de su ineficiencia y negligencia durante nuestra delegación este junio.  Exigimos que la CIDH sancione al gobierno hondureño y consolide acciones que garanticen el retorno de la tierra ancestral garífuna en su totalidad. Honduras está en violación de las sentencias judiciales de la CIDH de 2015 y del Convenio 169 de la Organización Internacional del Trabajo (del cual Honduras se ratificó en 1995), entre otras leyes internacionales.

Hacemos un llamado a la comunidad internacional, especialmente a los pueblos negros, africanos e indígenas, para que se solidaricen con OFRANEH al exigir la renuncia de Juan Orlando Hernández y de todo su gobierno, ya que exigen el retorno total de los territorios ancestrales garífunas.

También hacemos un llamado para que se ponga fin a la represión de nuestros compañeros y compañeras hondureñas y para que Estados Unidos cese el financiamiento militar en Honduras. Expresamos nuestro apoyo con la Ley Berta Cáceres y los Derechos Humanos en Honduras HR 1299 y hacemos un llamado a todos en los EE. UU. para que aboguen a sus senadores y a los funcionarios del Congreso a copatrocinar este proyecto de ley. Además, insistimos en que el gobierno de los EE. UU. presione a la administración de JOH para que se retire de la oficina como lo expresa el movimiento popular hondureño.

Hacemos un llamado a todos los movimientos globales y especialmente a los movimientos sociales con sede en Estados Unidos para que reverberan el llamado del pueblo hondureno para que JOH renuncie e inaugure un gobierno interino de base hasta enero de 2018.

Instamos a los movimientos del mundo a expresar su solidaridad a través de acciones, comunicados y más con l@s hondureñ@s que arriesgan sus vidas para defender el derecho a un proceso democrático y justo.

Reafirmamos los llamados del pueblo hondureño hacia todos pueblos en movimiento para acompañarlo en su lucha, para ver con sus propios ojos las violaciones estatales diarias que se enfrenta su pueblo valiente, y que denuncien dichas como violaciones en contra de todas nuestras luchas compartidas. Es urgente en esta hora expresar nuestra solidaridad firme con el pueblo hondureño que nos brinda a todo el mundo un modelo de resistencia popular con el sueño de crear un mundo más justo.

Firmada el 31 de diciembre de 2017.

En solidaridad,

Claudia Arteaga, profesora

Paula Ayala, organizadora y artista

David “Ancient One” Barnett, agricultor- Harmonyville

Pambana Bassett, organizadora y periodista

Carmina Calderon, organizadora comunitaria

Jeanette Charles, organizadora y periodista

YaYa Marin Coleman, periodista comunitaria – Kremandala

Eliamani Ismail, cineasta independiente y poeta

Ukombozi Martinez, campesino- Liyawada Cerro

Uwahnie Martinez, emprendedora garinagu

Raúl Medina Ceballos, Becario Fulbright EEUU – Ecuador

Félix Miranda, emprendedor and guia espiritual

Raequan Nelson, estudiante

Inem Richardson, estudiante

Sara Roschdi, organizadora

 

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