Con la verdad, por la paz y la justicia social

Sitio web del capítulo cubano de la Red en Defensa de la Humanidad

Analisis

7 Ensayos, la teoría de la praxis en América. 90 años después. Por Vicente Otta

             La cuestión indígena y el problema de la tierra

 “Nuestro destino es la lucha más que   la   contemplación”   J.C.M

  1. El camino a Damasco, Juan Croniqueur y José Carlos Mariátegui

Como Gonzáles Prada o Abraham  Valdelomar, Mariátegui pudo ver mejor al Perú desde la lejanía.

Gonzales Prada que permanece en Europa entre 1891-1898 adhiere al pensamiento anarquista y se convierte a su retorno al Perú en uno de sus más fervientes divulgadores, promotor de los derechos indígenas y la justicia social. Antes de Mariátegui el autor de Páginas Libres es el referente del pensamiento social más lúcido y avanzado del siglo XX.

Abraham Valdelomar, durante su visita a Europa entre 1913-1914, consolida su modernidad intelectual y escribe su memorable cuento El Caballero Carmelo. Funda el grupo Colonida apenas retorna del viaje. La bohemia y la intelectualidad progresista se congregan en el Paláis Concert. Percy Gibson, Pablo Abril de Vivero, Federico More, César Vallejo y el mismo José Carlos Mariátegui, entre otros, forman el irreverente y renovador colectivo que lidera El Conde de Lemos.

El espíritu crítico y subversivo de la juventud de la época encuentra en ellos su fuente de inspiración. Paginas Libres, Horas de Lucha, y la revista Colonida difunden el mensaje de crítica y búsqueda de cambios.

Hasta la década del 20, estos dos intelectuales  contestatarios son los referentes de la generación de Mariátegui. Uno, instala la crítica social acre y beligerante, el otro, legitima el oficio del intelectual

En los últimos años Mariategui había participado en la lucha por las ocho horas, la Reforma Universitaria y otros hechos sociales. Era ya un periodista experimentado con publicaciones en importantes diarios y revistas de circulación nacional. El turf, Lulú, La Prensa, El Tiempo, Variedades, Mundial dieron a conocer su talento y calidad intelectual.

Su labor como cronista parlamentario le había permitido conocer de cerca los enjuagues de la política criolla tradicional.

Motivaciones que lo llevan a fundar con César Falcón las revistas Nuestra Época y La Razón entre 1918 y 1919. Trasuntaban inquietudes de carácter social. Va dejando atrás las actitudes diletantes que la influencia del grupo Colónida y Valdelomar le habían significado.

Además de su labor periodística  el futuro Amauta realiza una intensa actividad bohemia y literaria, Pergeña cuentos y poemas, organiza la Danza fúnebre de Norka Ruskaya en el cementerio El Ángel y se da tiempo para hacer retiro espiritual en el Convento de los descalzos. Misticismo que nunca lo abandona. El marxismo significará para el ingresar a la sacralidad de la lucha por la transformación social.

Al partir a Europa, en 1919, tenía ya manifiesta inquietud por los temas sociales. América había vivido de cerca el huracán de la revolución mexicana y estaba fresca la conmoción causada por la revolución rusa en 1917

Este viaje constituyó su camino a Damasco. Partió como Juan Croniqueur y retornò

José Carlos Mariátegui.

Su  estadía en Europa, 1919-1923, donde  “desposa una mujer y algunas ideas” fue determinante para su evolución ideológica y política, experiencia que lo define como un socialista marxista, convicto y confeso. Hombre con una filiación y una fe, en sus propias palabras.

Nuestro destino es la lucha más que la contemplación, es la versión mariateguiana de la XI tesis de Marx sobre Feuerbach, Los filósofos no han hecho más que interpretar de diversos modos el mundo, pero de lo que se trata es de transformarlo.

Constituye la diferencia entre el antes y el después del periplo europeo. La cáustica crítica a su etapa previa a la estancia europea, a la que denomina su “edad de piedra”, se refiere no tanto a la calidad de sus escritos como a la actitud. Deja de ser un observador del mundo y se convierte en sujeto de la praxis. Se dedica a transformar el mundo.

Cosmopolitismo y afán de conocimiento

Cuando se hace referencia a su periplo europeo suele mencionarse su estadía en Italia y queda la idea de que estuvo los cuatro años afincado ahí, esto es inexacto. Mariátegui viajó  por la mayor parte de los países de Europa. Visitó Francia, Alemania, Austria, y su viaje a  la Rusia bolchevique se frustra porque nace Sandro, su primer hijo, y está cercana la fecha del retorno a la patria.

Hombre de curiosidad inagotable no solo observa acuciosamente la realidad de cada uno de estos países, su entorno y contexto mundial, sino también aprende varios idiomas, francés, alemán e inglés, además de italiano. Es un políglota que desarrolla una amplia e intensa  comunicación epistolar con intelectuales y artistas de la época. Versatilidad idiomàtica que  se torna vital cuando emprende la aventura de la revista Amauta pues la información, críticas y debates se producen directamente con la mayoría de los colaboradores. Romain Rolland, Henri Barbusse, Waldo Frank, entre otros, eran asiduos de Amauta.

Pero el cosmopolitismo del Amauta no se restringía al mundo externo, desarrollaba también una intensa y permanente relación con el interior del país. Cusco, Puno, Huancayo, Chiclayo, y toda zona importante del país, estaban relacionadas a la revista. El propio Mariátegui era el centro motor de esta red.

En los siete años siguientes va a desarrollar una actividad febril, encarnación del sino agónico de su existencia. Estudia y elabora las tesis magistrales caracterizando al Perú y sus problemas fundamentales, su mirada curiosa ausculta el mundo, sus cambios y personajes y están en publicaciones de revistas y periódicos de la época, posteriormente se publican como libros, La escena Contemporánea y Figuras y Aspectos de la Vida Mundial.

Edita la revista Amauta, el semanario Labor, y funda el partido socialista y la Central General de Trabajadores del Perú. Hace de estos siete años toda una vida. Vida agónica que se desarrolla en combate simultáneo en varios frentes.

Pero es en el terreno de las ideas y la política donde libra enconadas y trascendentales batallas.

Gran parte de lo que escribió mantiene sorprendente vigencia, revelando su excepcional perspicacia y depurado estilo literario  que lo hace un autor al que se retorna una y otra vez, no como obligación tediosa sino visita enriquecedora y placentera.

De los diferentes tópicos que aborda en sus 7 Ensayos…, Esquema de la evolución económica, El problema del indio, El problema de la tierra, El factor religioso, Regionalismo y centralismo, y El proceso de la literatura, todos mantienen singular vigencia, y fueron saludados como aportes esclarecedores de la realidad nacional. La cuestión indígena y el problema de la tierra, que para Mariátegui eran lo esencial, produjeron una seria controversia con la dirección de la Internacional Comunista, encarnada en el Buró Latinoamericano que presidía el italo-argentino, Victorio Codovilla.

  1. El problema del indio y las diferencias con la Internacional Comunista (IC)

Para La Tercera Internacional la revolución popular en países como el Perú o China, con mayoritaria población campesina o indígena, se resolvía con la alianza entre las clases obrera y  campesina, dotados del programa y dirección socialistas.

En el caso peruano, no se trataba de campesinado sino del indio, que constituía el 80% de la población del país, y expresaba la cuestión nacional no resuelta. Ello implicaba un programa reivindicativo que no se reducía solo a eliminar los lazos feudales y la propiedad de la tierra, sino que además tenía que incluir reivindicaciones culturales, raciales e idiomáticas. La justicia social y la igualdad, sin estas reivindicaciones serían incompletas.

Planteaba la pluriculturalidad del proceso social y requería un tipo de participación campesina entendida como nación indígena, que tenía que expresarse en una peculiar alianza y  dirección política. Esto no formaba parte del arsenal ideológico ni político de la Internacional Comunista.

La propuesta mariateguiana presentada en la I Conferencia Comunista de Buenos Aires en junio de 1929, fue criticada como manifestación de indigenismo pequeños burgués, renuente a asumir el socialismo marxista revolucionario que encarnaba la III Internacional desde Moscú.

Por estas diferencias y la autonomía teórica y de conducción que Mariátegui reclamaba para el proyecto revolucionario peruano (La revolución no será calco ni copia sino creación heroica) el Partido Socialista no fue reconocido como miembro pleno de la Internacional, ni se afilió mientras el Amauta estuvo vivo. Derrotado al interior del partido que fundara, convertido Eudocio Ravinez en secretario general, se produce la afiliación a la Internacional 30 días después de la muerte de Mariátegui.

El problema indígena va a permanecer vigente gran parte del siglo XX. Tuvieron que transcurrir 40 años desde la elaboración de esta tesis para que un gobierno militar,  conducido por el General Velasco Alvarado llevara a cabo la nacionalización y reparto de la tierra, tesis central de los 7 Ensayos.

La presencia de fuerte componente indígena en algunos países de América del Sur, Bolivia, Ecuador, Perú, evidencia la necesidad de diseñar un proyecto de Estado que tenga en cuenta las expresiones étnicas y culturales, esto es, un Estado Pluricultural que encarne las reivindicaciones nacionales de los pueblos que conviven en el mismo territorio y que durante 400 años fueron invisibilizados.

Los acontecimientos posteriores han cuestionado la estrategia de revolución socialista y la construcción del nuevo Estado desarrollada desde la III Internacional, que constituyó el texto canónico desde la URSS, vanguardia de la revolución mundial contemporánea, que colapsa con su caída en 1989.

  1. La teoría de la praxis como fundamento de los proyectos autónomos en Mariátegui, Gramsci y Mao

En la década del 20 se gestan tres experiencias autónomas de transformación social. Antonio Gramsci en Italia, Mao Tse Don en China y José Carlos Mariátegui en América.

Estas experiencias tienen en común el desarrollo particular de la teoría marxista en cada uno de estos países, lo que implicaron insubordinación y conflicto con la IC. En el caso de Mariátegui se expresa en las desavenencias sobre el problema del indio, en Gramsci en torno a ia la construcción de la hegemonía antes que el asalto al poder, y en el caso de Mao, la prioridad de la alianza con el campesinado y no con la burguesía nacional- Kuo Min Tang, y la guerra del campo a la ciudad.

Ya hemos expuesto las diferencias en torno al problema del indio entre la propuesta mariateguiana y la IC.

Antonio Gramsci,  el teórico y animador principal del periódico L` Ordine Nuovo, elabora la teoría sobre la hegemonía, entendida como condición para llegar al poder y transformar la sociedad. Es una propuesta completamente diferente a la estrategia insurreccional de asalto al poder que predicaba la IC, la experiencia validada tras el triunfo de la revolución de octubre en 1017.

En el caso de Mao, la elaboración de la estrategia de guerra popular prolongada del campo a la ciudad, se inicia tras la derrota y masacre de los levantamientos insurreccionales de Shanghái y Cantón entre 1925 y 1927.

La tesis de construir hegemonía ha devenido en uno de los principales logros teóricos del arsenal marxista contemporáneo. Modifica radicalmente el rol de la política y de la violencia. En los países en que existe una democracia con vigencia efectiva, aunque sea parcialmente (estamos hablando de un periodo que cubre casi los 70 años finales del siglo XX) se asume que la acumulación de fuerzas del bloque subalterno se produce por medio de una larga y compleja lucha ideológica y cultural, abarcadora de los diferentes aspectos de la vida social.

Se entiende como la construcción de la superioridad moral del sujeto  popular que se erige en alternativa y fundamento de un nuevo orden. La acumulación de fuerzas por este medio  supone la progresiva disminución del poder establecido, su aislamiento y pérdida de autoridad moral y política, hasta llegar a un punto en que se hace inviable su control del estado, momento en que el bloque subalterno de convierte en el nuevo poder gobernante. Es el resultado de lo que el genial político sardo resume en la estrategia de guerra de movimiento y guerra de posiciones. La fase de construcción de hegemonía supone la diversidad de medios y espacios sociales y territoriales (movilidad en todas las esferas sociales y lugares) hasta que el cambio de las relaciones de fuerza permite presentar posiciones que expresan el poder acumulado que deben defenderse y mantenerse ante el conjunto de la sociedad hasta conquistar el poder del estado.

Sin haberse llegado a producir un intercambio personal entre Gramsci y Mariátegui, durante la presencia del Amauta en Italia, coinciden en la manera de valorar la política y la cultura. Se emparentan en la cuestión de construir hegemonía como factor decisivo de la estrategia revolucionaria. La revista Amauta, principal creación de Mariategui, encarna este propósito y cumple el mismo papel de L` Urdine Nuovo, el órgano político e ideológico de los comunistas italianos. Mariátegui llegó a conocer la revista y compartir con sus animadores y redactores.

Existió una percepción similar del escenario mundial, mirada común que se alimenta de una atmosfera político cultural que está presente en la Italia y Europa de pos guerra, atmosfera profundamente humanista que el Amauta llega a absorber ávida y fructíferamente. Existía además una especial sensibilidad e interés común por las manifestaciones artísticas y la cultura en general.

Mao Tse Don y la experiencia China.

Entre 1925 y 1927 los comunistas chinos, siguiendo las directivas de la Internacional Comunista, propician las insurrecciones de Shanghái y Cantón y sufren una aplastante derrota. Mao y los pocos sobrevivientes se retiran al campo y van a organizar la larga marcha y poner en práctica la Guerra Popular y Prolongada, que los llevará al poder el año 1949. Este es un cambio radical de la estrategia pues implica el traslado del escenario de lucha al campo, significa además una modificación del rol del campesinado y de la burguesía como actores del proceso en curso. El campesinado se convierte en el soporte social principal y adquiere mayor relevancia a todo lo largo de la lucha por la transformación social.

Este nuevo rol del campesinado es lo que da contenido al denominado Estado de Nueva Democracia en la República Popular China. Siendo un tema muy complejo y que excede los alcances del tema que aborda el presente artículo, es necesario señalar que es el rasgo que define la situación actual de las luchas de los pueblos por su liberación e igualdad social. Ha producido una alteración en la concepción de la construcción del socialismo, particularmente en lo que se refiere a su etapa de transición, que está presente en la China Popular del siglo XXI. Lo nacional popular define su carácter en el corto plazo.

Nada de esto cambia la orientación y conducción socialista del proceso general de la transformación en curso.

A modo de conclusión

a. La revisión somera de tres experiencias de aplicación de la teoría de la praxis que, en la medida que fueron producto de una gestión autónoma y pertinente a su tiempo y realidad social, produjeron logros sustantivos y perdurables aun cuando no cristalizaron como revoluciones triunfantes en los casos de Mariátegui Y Gramsci.

b. En la experiencia triunfante de Mao significa una conquista cuyos enormes logros siguen vigentes hasta la actualidad. Se ha convertido en la fuerza que encarna el proyecto nacional popular de transición al socialismo, que incide en la modificación del actual escenario mundial hacia un mundo de justicia y libertad.

c. La experiencia de Mao en China que en el presente se asume como tema de gran controversia, no debería serlo si nos atenemos a los supuestos marxistas sobre la fase de transición al socialismo. Lenin que es considerado el mayor teórico marxista en este campo, sostenía que el socialismo no era sino una forma avanzada de capitalismo de estado, en que el mercado y las relaciones de producción son todavía parte del sistema capitalista de producción. Que lo determinante era el control revolucionario del Estado que permita regular y dirigir las diferentes esferas de la sociedad de transición, en primer lugar la economía. Evitando que el enriquecimiento privado se haga del control del flujo de las plusvalía total, y que esta plusvalía traducida en bienes materiales se distribuya dando prioridad a los más necesitados y a satisfacer la agenda establecida por el poder popular revolucionario

d. Si estamos de acuerdo con esta premisa compartiremos la idea de que el funcionamiento de la actual sociedad China, sigue inmersa en la condición de proyecto popular nacional en los marcos de la transición socialista. En esta sociedad que sigue siendo predominantemente campesina el rasgo que define su carácter popular-socialista o capitalismo en proceso de restauración, es la propiedad de la tierra y el destino de la redistribución de la renta generada. En China, la tierra sigue en manos de los campesinos y la redistribución de la riqueza privilegia a los pobres de la sociedad, particularmente al mundo rural. La existencia de mercado interno o que esté presente en el mercado mundial o que exista la formación de una capa de ricos, no son los rasgos que determinan el tipo de sociedad y estado en la República Popular China contemporánea.

 

 

 

 

 

Deja un comentario

Tema creado por Anders Norén