La admiración de Fidel por el pueblo puertorriqueño y sus líderes reales, los que no claudican nunca, aún cuando están en las peores situaciones, ni mendigan dignidad, sino que la pelean, abraza también el decoro de lo mucho que hijos de aquel pueblo hermano han hecho por Cuba


Por: Lic. Rosa Meneses Albizu Campos, e Ing. Omar Ríos González.

A modo de introducción.

Nuestros eventos políticos  tienen como objeto primordial llevar a un mejor conocimiento del por qué luchamos.

En especial, este anhelo va destinado hacia los más jóvenes pilares de la Revolución y su socialismo dentro y fuera del país.  A ellos se dedica este trabajo en el que mostramos otra faceta poco divulgada del Comandante en Jefe Fidel Castro Ruz, cuyos sentimientos solidarios trascienden desde su infancia, y que llegan a un clímax con su ingreso a la Universidad de La Habana en 1945. Ese mismo año recibe la encomienda de presidir el Comité Pro Democracia Dominicana y el Comité Pro Independencia de Puerto Rico por la Federación Estudiantil Universitaria (FEU).

Luego de esta misión, Fidel en el 1947 participa personalmente en la expedición de Cayo Confite para luchar contra el dictador dominicano Rafael Leonidas Trujillo. En el 1948, lo encontramos en Colombia defendiendo con las armas en la mano las ideas del líder progresista Jorge Eliécer Gaitán, luego de haber participado en acciones universitarias en Panamá y en Venezuela contra los desgobiernos de turno. También luchó Fidel por la devolución de las Malvinas y las Islas Sandwich, territorios arrebatados por la Gran Bretaña a la Argentina y la soberanía de países aún colonias europeas.

 

Centraremos nuestro tema en la solidaridad de Fidel hacia Puerto Rico, tal como lo hiciera nuestro Apóstol desde la constitución del Partido Revolucionario Cubano según se relaciona en el primer artículo de sus estatutos relacionado con la liberación de Puerto Rico una vez alcanzada la de Cuba. El Partido Revolucionario Cubano se constituye para lograr con los  esfuerzos reunidos de todos los hombres de buena voluntad, la independencia absoluta de la Isla de Cuba y fomentar y auxiliar la de Puerto Rico.

Fidel supo como nadie dar continuidad al ideario martiano partiendo del apoyo incondicional de un gran grupo de puertorriqueños, herederos de aquellos héroes del 1868 por lograr la independencia cubana, y ya con el triunfo de enero de 1959 cuando incorpora en su gabinete presidencial a figuras prominentes puertorriqueñas destacadas en la lucha antibatistiana, como muestra de su interés por mantener la palabra y obra martiana de continuar apoyando la causa boricua.

Para dar pie a próximos análisis del tema que abordamos, hacemos este acercamiento de Puerto Rico en Fidel a sabiendas de llegar a puerto seguro con las jóvenes generaciones  que nos acompañan y acompañarán, porque Puerto Rico es hoy la mejor lección del imperialismo yanqui para quienes dejen de luchar por su soberanía. 

 

 

 

Desarrollo

I- Breve comentario sobre Puerto Rico.

 

  1. Siendo colonia española en 1897, pasó a serlo de Estados Unidos en el 1898 por cesión de España, aunque jurídicamente no podía hacerlo y cuando ya se había consumado la invasión del territorio puertorriqueño por las fuerzas militares estadounidenses.
  2. Estados Unidos promulgó leyes desde el 1900 para dar visos de legitimidad al régimen militar impuesto en la isla invadida. En realidad Puerto Rico es un territorio no autónomo según se define en el Capítulo XI de la Carta de las Naciones Unidas, es decir, una colonia que debe su economía y leyes a los Estados Unidos quien a lo largo de los 120 años de ocupación ha utilizado su territorio y sus habitantes para experimentación de todo tipo incluyendo la de armas bacteriológicas, y como base militar, en detrimento de la salud de su gente, y del ecosistema de la isla. Hoy reina el desempleo, el hambre y las enfermedades producto del desamparo de Washington como parte de su sistemático plan para destruir a la nación puertorriqueña. Les interesa la isla por su posición geoestratégica y los recursos naturales con los que cuenta, pero sin los puertorriqueños. Hoy el imperio administra la colonia a través de una Junta de siete miembros nombrados por su Presidente que controla los asuntos medulares de la isla y cuyo principal, sino único objetivo, es identificar los fondos económicos para pagar a los acreedores de una deuda que se le imputa a Puerto Rico y que en realidad no es otra cosa más que el costo del coloniaje. Se mantiene y recrudece hoy el uso militar de Puerto Rico y asoman agendas de implementar en la isla paraísos fiscales con que continuar el imperio su contraproducente política mundial. Para ello mantiene la división de los puertorriqueños que buscan en el territorio continental estadounidense la vía para no sufrir tantos males y que no existan partidos que se opongan a los intereses coloniales. De esta forma, sólo el Partido Nacionalista de Puerto Rico cuyo máximo líder fue Pedro Albizu Campos, y el Partido de los Trabajadores Puertorriqueños’ Macheteros, son quienes han llevado la acción armada como medio para acabar con esta situación y los únicos en asestar golpes contundentes de conocimiento mundial para lograr la independencia.

 

Hoy en día nada ha cambiado para el pueblo puertorriqueño, a pesar de las resoluciones aprobadas por el Comité de Descolonización de las Naciones Unidas a favor de la independencia de Puerto Rico, la última data de junio de 2018. Nada parece importarle al presidente de turno del país de Lincoln y sus jefes, los imperios militares y de las transnacionales.

 

II- Fidel en la Universidad de La Habana.

 

Después de vencer los estudios preparatorios para el ingreso a la Universidad habanera, Fidel ingresa a la Facultad de Derecho el 4 de septiembre de 1945, sumido ya en el apogeo  del trabajo de la FEU, donde deposita sus virtudes humanas y patrióticas.

 

Es nombrado Presidente del Comité Pro Democracia Dominicana y Presidente también del Comité Pro Independencia de Puerto Rico.

 

En un contacto de los autores con el Comandante José Ramón Balaguer, de padre puertorriqueño, actual Director del Departamento de Relaciones Internacionales del Comité Central del Partido Comunista de Cuba, éste planteó la seriedad con la cual Fidel asumió sus responsabilidades y recordaba que el 30 de octubre de 1950 cuando se llevó a cabo la revolución armada en Puerto Rico dirigida por Pedro Albizu Campos, Fidel ¨prácticamente nos arrastró” a los estudiantes de la Universidad a la escalinata para denunciar la represión imperialista desatada contra los rebeldes nacionalistas a quienes atacó con tanques, aviones, armamento pesado, ametrallando y bombardeando pueblos, laderas de montañas donde los nacionalistas se habían refugiado y/o posicionado.

 

Fidel había consultado con la esposa de Albizu Campos, Laura Meneses del Carpio, quien se encontraba en La Habana en el Hotel San Luis de la calle Belascoaín, la pertinencia de este acto por parte de la FEU. A su afirmación, los estudiantes tomaron por asalto las escalinatas guiados por Fidel.

 

Debemos resaltar que Pedro Albizu Campos visitó Cuba a finales de 1927 hasta el 1928, y tuvo muchos contactos con los universitarios quienes le apoyaron en su estancia en la isla. El líder boricua, por su parte, dio conferencias y hasta escribió panfletos, hojas sueltas y folletos  difundidos por los estudiantes durante su lucha contra la dictadura de Machado. Su esposa Laura y el boricua Juan Juarbe, viajaron varias veces a La Habana, como en 1939, 1941; Juarbe también lo hizo en el 1949.

Para el año 1948, Fidel ya conocía a Albizu Campos y sus familiares, además de otros líderes independentistas puertorriqueños, según expresó al ser entrevistado por Arturo Alape sobre los acontecimientos del Bogotazo en 1948.

 

Pedro Albizu Meneses, hijo de Pedro Albizu Campos y Laura Meneses, estudió en la Universidad de Villanueva en Cuba y fue amigo del Comandante José Ramón Balaguer. Pedro también colaboró con la FEU.

 

A estos estudiantes de la Generación del Centenario se refirió Albizu Campos el 23 de septiembre de 1950 cuando desde la tribuna de Lares, en Puerto Rico,  durante la conmemoración de la primera declaración de independencia en 1868 saludó a la juventud cubana, especialmente a la juventud de la Universidad de La Habana inspirada en la luz eterna de la libertad en una universidad que a su vez se inspira en el sacrificio de los inocentes.

 

En mayo de 1950, Laura había llegado a Cuba junto con el boricua Juan Juarbe y Juarbe, quien ya había estado en la Universidad de La Habana, y colaborado con la FEU en el 1938 en campañas antigobierno de entonces.

 

Laura vino en calidad de Delegada del Partido Nacionalista de Puerto Rico. Juarbe fungía como Secretario de Relaciones Exteriores del mismo. Tenían la misión de establecer un centro de prensa en Cuba y denunciar las tropelías del imperio norteamericano en Puerto Rico, donde se había cerrado para el Partido Nacionalista de Puerto Rico todo acceso a la prensa.  Había que denunciar también, los planes para asesinar a Albizu Campos que se habían descubierto. Laura traía además la misión de conseguir armas para la revolución. Los nacionalistas venían preparando la acción armada para efectuarse en el año 1952, cuando se “aprobara” la llamada Constitución del Estado Libre Asociado (ELA) la que denunciaban como una farsa fabricada por el imperio para disfrazar la colonia. El plan contempló  acciones armadas y toma de los cuarteles de la policía en los diferentes pueblos del país para concentrar fuerzas en Utuado al centro montañoso del territorio nacional;  ataque al centro del poder imperial y su representante colonial, es decir, la Casa Blair, hospedaje temporero del Presidente norteamericano Truman pues la Casablanca estaba en reparaciones, y la Fortaleza, casa del gobernador colonial, un simple administrador de la colonia, y por último, hacer una denuncia internacional mediante la delegada del Partido Nacionalista de Puerto Rico ante la Asamblea General de las Naciones Unidas, Thelma Mielke, en calidad de Observadora de Organismo No Gubernamental (ONG) sobre los acontecimientos en Puerto Rico para preservar a los mismos su carácter de lucha anticolonial.

Ante la información obtenida por los nacionalistas de que se atentaría contra la vida de su líder y que se iniciaría una ola de represión y arrestos contra el movimiento libertador, Albizu Campos dio la orden de irse a la revolución con lo que tenían. Griselio Torresola y Oscar Collazo atacan la Casa Blair. Griselio fallece durante la acción. Oscar sobrevive y es condenado a morir en la silla eléctrica. Gracias a la presión internacional se le conmuta la sentencia a cadena perpetua.

 

Cuando los hechos del 30 de octubre de 1950 en el alzamiento de los nacionalistas puertorriqueños, donde se luchaba  en más de once pueblos, el estado cubano a través de la Cámara de Representantes, acudió al Presidente Truman para solicitar garantía de vida de los prisioneros, entre ellos Albizu Campos. Una comisión de congresistas cubanos fue también a Puerto Rico para ver la situación imperante.

 

III- Fidel en los sucesos moncadistas.

 

En 1953, tras los hechos moncadistas, Laura Meneses, aún en La Habana, debe pasar a la clandestinidad ante la represión del gobierno de Batista. Pedro Albizu Campos está todavía en prisión sujeto a torturas mediante radiación, casi muerto.

 

Fidel comentó que en su encierro en el Presidio Modelo de la entonces Isla de Pinos, el ejemplo de los nacionalistas puertorriqueños presos en cárceles del imperio, lo habían inspirado a soportar la prisión.

 

IV- Fidel en el exilio.

 

  • México:

 

En abril de 1954, Laura Meneses de Albizu Campos viaja a México con la ayuda de la embajada de ese país en Cuba. Juarbe se encontraba en el Distrito Federal desde enero del mismo año. Las hermanas Eva y Graciela Jiménez Ruiz llegan a México el 27 de octubre de 1954. Ambas habían participado en el intento de toma del cuartel de Columbia en abril de 1953, por lo que sufrieron cárcel. Este evento fue preparado por el Movimiento Nacional Revolucionario (MNR), dirigido por el profesor García Bárcena, amigo de Fidel.

 

Fidel era también amigo de las Jiménez. Eva y Graciela conocían a Laura desde Cuba y al llegar a México  supieron que la misma estaba en el Distrito Federal y dieron con ella.

 

Ernesto Guevara ya se encontraba en México desde 1955. Hilda Gadea, su esposa, propició en marzo de ese año el encuentro del Che con Laura, aquejada entonces de una fuerte gripe que atiende el Che como médico. Entablaron una gran amistad a partir de allí.

Fidel y sus compañeros son amnistiados el 15 de mayo de 1955 gracias a la presión popular. Éste viaja a México el 7 de julio de 1955. Ya Raúl estaba allí desde el 24 de junio de 1955.

 

El Che invitó a comer en su casa a Fidel, luego de haberlos presentado Ñico López, quien había estado durante el golpe de estado a Jacobo Arbenz en Guatemala con el Che. Éste, invita también a Laura y a Juarbe a la cena en su hogar quienes volvieron a encontrarse con el líder cubano del ya fundado Movimiento 26 de Julio en La Habana. Desde entonces, Laura y Juarbe quedaron vinculados a los preparativos del desembarco del Granma, incluyendo las prácticas militares.

 

El 12 de agosto de 1955, se celebró un acto en el Ateneo Español de México en homenaje a la gesta del Moncada convocado por el Movimiento Continental por la Unidad Indo-americana. Días después, Fidel expresó:

(…) Sentada junto a nosotros en la presidencia del acto, estaba Doña Laura Meneses, la esposa de Albizu Campos, el líder nacionalista puertorriqueño, ese modelo incomparable de abnegación y sacrificio, ese modelo incomparable de abnegación y sacrificio a quien alguien llamó “Apóstol de América” y yo lo comparé con un Cristo que lleva treinta y ocho años clavado en la cruz.[1] (…)

Los eventos moncadistas servían desde entonces a muchos latinoamericanos presentes en las actividades del M-26-7 en México, pues tenían esa fecha como suya.

 

El 31 de agosto de 1955, Fidel, en su incesante correspondencia con Melba Hernández, quien estaba en Cuba, le pide que envíe a la FEU una solicitud de apoyo para la excarcelación de un grupo de boricuas a quienes tenía en una lista. Entre ellos estaba Pedro Albizu Campos del cual, en esta ocasión expresó le recordaba a Martí o a Cristo y algún día  se escribirá de él una de las más admirables biografías de estos tiempos.[2]

 

En el Bosque de Chapultepec en Ciudad México, ante el busto de Martí, se celebraron los actos en conmemoración del 87 aniversario del 10 de octubre de 1868. Estos actos fueron convocados por la Juventud Mexicana y exiliados latinoamericanos. En la presidencia estaban Fidel, Eva Jiménez, Juan Juarbe y Juarbe, Laura Meneses de Albizu Campos y dos mexicanos. Usó la palabra el exiliado puertorriqueño Juan Juarbe. Fidel hizo el resumen del acto tomando en dos ocasiones las palabras dichas por Juarbe en apoyo de su discurso. Planteó que en Cuba también podrían contar con una Patria donde prepararse para la batalla final. Esto fue una premonición como las que acostumbró tener nuestro Comandante en Jefe, porque los movimientos de liberación nacional contaron siempre con esta posibilidad. Los luchadores puertorriqueños pudieron comprobarlo desde el mismo triunfo de la Revolución  cuando el reclamo por la independencia de Puerto Rico se convirtió en política de estado y la voz de Cuba se alzó en todos los foros internacionales denunciando la situación colonial de la menor de las Antillas Mayores.

 

2) Fidel en Estados Unidos.

 

  1. Nueva York:

 

Fidel, junto con el bautense Juan Manuel Márquez, visitó varias ciudades de Estados Unidos.  Su idea era promocionar los Clubes Patrióticos, como hicieran en su tiempo tanto Martí como Pedro Albizu Campos. En estas gestiones, también se ganó en unión con otras tendencias que antes eran irreconciliables. Esto fue descrito en la revista Bohemia del  6 de noviembre de 1955 con el título Mitin oposicionista en Nueva York donde se hace una reseña del acto celebrado el 30 de octubre de 1955 en el Hotel Palm Garden, Nueva York, donde Fidel exclamó que en 1956 serían libres o mártires. El autor del artículo fue Vicente Cubillas.

 

  1. Miami:

 

Llegó a Miami Fidel el 5 de noviembre de 1955. Crea nuevos Clubes Patrióticos del M-26-7. El 20 de noviembre se presenta en el Teatro Flager. Luego lo hará en Tampa el 27 y en Cayo Hueso el 7 de diciembre. Se escogió el 27 de noviembre por el fusilamiento de los estudiantes de medicina por las tropas españolas y el 7 de diciembre por la caída del Titán de Bronce.

 

Encontrándose Fidel en Tampa, le advierten que asesinos batistianos están en Estados Unidos para asesinarle. La comunidad cubana lo aclama, mientras en Cuba crecen las células obreras, secciones juveniles y grupos de combate en sólo 4 meses. Muchos adversarios políticos temen la superioridad del M-26-7 y a Fidel…

 

Desde Estados Unidos, Fidel escribe a la tribuna de la juventud mexicana que lo había invitado al 45 Aniversario de la Revolución Mexicana el sábado 19 de noviembre de 1955. No pudo asistir personalmente pues su labor patriótica en territorio estadounidense aún no había concluido por lo que envía un mensaje escrito a tan magno evento. En estos actos Juan Juarbe y Juarbe fue el orador invitado.

 

  • De nuevo en México. 10 de diciembre de 1955.

 

Fidel informa sobre la creación de los Clubes Patrióticos en Bridgeport, Union City, Nueva York, Miami, Tampa, Cayo Hueso y los que se conforman en Chicago, Filadelfia, Washington así como en otros lugares donde residen cubanos.

A comienzos de enero de 1956, Fidel, Raúl, Juan Manuel Márquez y Jesús Reyes, así como Laura Meneses, Juan Juarbe, una joven nicaragüense y un amigo peruano visitan Toluca, capital de Estados de México. Este viaje fue a propuesta de Juarbe, Laura y un joven peruano para que Fidel ampliara sus relaciones con el profesor Carlos Hank González, presidente municipal de Toluca, del partido gobernante Partido Revolucionario Institucional (PRI).

 

Luego del desayuno en casa de Hank y un breve paseo por Toluca, su chofer lleva a los invitados a una finca a practicar tiro con pistola. Fue ahí donde Fidel se prestó a cargar en brazos a Doña Laura para cruzar arroyos que se hallaban en el camino. Pese a su edad, Doña Laura se esforzaba en caminar parejo a los demás. Durante el trayecto el joven hermano de Fidel hacía fotos.

 

En la práctica de tiro, Raúl se percata de que a Juarbe no le dieron balas. Entre todos reúnen ocho de ellas y se las dan. Resultó que Juarbe fue el mejor tirador por su experiencia de estudios militares obligatorios en la Universidad de San Juan en Puerto Rico. Juarbe enseñó cómo tirar mejor con pistola.

 

El 15 de febrero de 1956, nace la primera hija del Che con Hilda Gadea. La pequeña Hilda Beatriz quedaría al cuidado de Doña Laura y Juarbe en múltiples ocasiones, incluso cuando  el Che partió en el Granma.

 

El 18 de febrero llegó a México Faustino Pérez con 8250 dólares; Fidel dijo entonces que la expedición estaba garantizada. Con ese dinero se compraron armas y pertrechos militares al mexicano Antonio Conde, después conocido como El Cuate, que apoyando a Fidel dejaba las ventas a precios muy bajos. El Cuate compró el yate Granma y hace unos años pasó la propiedad del mismo al estado cubano.

 

Los agentes de Batista recrudecen la labor de inteligencia en México con el apoyo de algunos funcionarios mexicanos y del gobierno de Estados Unidos. Finalmente logran que se apresaran a muchos de los futuros expedicionarios, entre ellos Fidel.

 

Mientras, Doña Laura, Eva Jiménez y Juarbe trataban de encontrar información sobre los detenidos para poderlos apoyar. Contactaron con el Senador mexicano Luis I. Rodríguez, Secretario de Lázaro Cárdenas, a la sazón ex Presidente de México, pero siempre amigo de la Revolución cubana, y le explicaron que no era sólo la vida de los encartados la que estaba en juego, sino el futuro de las relaciones entre Cuba y México, porque Batista y los partidos tradicionales no iban a continuar por la acción actual de los revolucionarios fidelistas, y que serían Fidel y sus compañeros quienes tendrían el destino de Cuba en sus manos.

 

Entonces con Doña Laura se constituye un Comité de Defensa de los Presos y aglutinan a representantes de todos los grupos cubanos en el exilio para realizar campañas varias en favor de los detenidos. Según Doña Laura, la prensa es lo que más preocupaba al gobierno mexicano. Eva Jiménez y su hermana Graciela aceptaron la idea y se llevó a cabo el plan propuesto. Algunos grupos opusieron resistencia, pero se convencieron porque en este momento estaba en juego el  M- 26-7 y lo mismo podía después pasarle a ellos.

 

A diario se publicaba un anuncio en un cuarto de página en un importante diario mexicano sobre la necesidad de liberar a los presos políticos cubanos, y su decisión a luchar. Eso costaba 100 dólares por día. Muchas compañeras incluso vendieron sus joyas para mantener las publicaciones, aunque hubo casos en que se utilizaron métodos menos ortodoxos para obtener dinero por la premura del hecho. Eva Jiménez recordó todo esto en una entrevista que le hiciera en Cuba la nieta de Albizu Campos, María Cristina Meneses, el del 5 de febrero de 1985.

 

También recordó Eva que en su visita a prisión cuando vio a Fidel, le contó sobre un escrito de alguien cuyo texto trajo problemas para lograr la libertad de los presos. Fidel le dijo de inmediato que a partir de ese día no podía publicarse nada por el M-26-7 que no fuera revisado por Doña Laura y Juarbe…

 

Agregó Eva Jiménez que en aquel momento trágico cuando algunos cubanos se alejaron de los hechos, Laura y Juarbe se mantuvieron firmes en México aun cuando no tenían documentos que permitieran su estadía en ese país.

 

V- Luego del triunfo del 1 de enero de 1959.

 

Doña Laura y Juarbe llegan a Cuba el 11 de febrero de 1959. Localizan al Che y trabajan en Cuba.

 

En noviembre de ese año, Laura recibe la encomienda de integrar la delegación oficial cubana al Congreso Latinoamericano de Mujeres en Chile, donde formó parte de su presidencia.

 

El 13 de enero de 1960 comenzó una gira por América Latina denunciando el caso colonial de Puerto Rico y las torturas a las que estaban siendo sometidos los presos políticos puertorriqueños. Visitó Argentina, Uruguay, Brasil y Venezuela. De aquí regresó a La Habana. Del 21 al 24 de abril de 1960, asiste al Encuentro Internacional de Mujeres en Copenhague, Dinamarca, luego sigue a China donde se entrevistó con Mao Tse Tung, presidente de ese país hermano.

 

El Ché habló de Puerto Rico y Pedro Albizu Campos en el Primer Congreso Latinoamericano de Juventudes  llevado a cabo en La Habana en agosto de 1960:

(…) Queremos saludar también a dos de las delegaciones más sufridas quizás de América: a la de Puerto Rico que todavía hoy, después de ciento cincuenta años de haberse declarado la libertad por primera vez en América, sigue luchando por dar el primer paso, el más difícil quizás el de lograr al menos formalmente, un gobierno libre. Y quisiera que los delegados de Puerto Rico llevaran mi saludo y el de Cuba entera a Pedro Albizu Campos; quisiera que le transmitieran a Pedro Albizu Campos toda nuestra emocionada cordialidad, todo nuestro reconocimiento por el camino que enseñara con su valor y toda nuestra fraternidad de hombres libres hacia un hombre libre, a pesar de estar en una mazmorra de la sedicente democracia norteamericana (…)

 

El Che también habló de la solidaridad con Puerto Rico y el Maestro Albizu Campos cuando compareció en diciembre de 1964 ante la Asamblea General de las Naciones Unidas en nombre de Cuba y dijo que éste era el símbolo de la América todavía irredenta, pero indómita pues nadie doblegó su voluntad.

 

El 18 de enero de 1961, Fidel hizo un pedido al Consejo de Ministros de Cuba, para otorgarle la ciudadanía cubana a Doña Laura y Juan Juarbe por el amor demostrado a Cuba y Puerto Rico además de la Revolución cubana y la libertad de todos los pueblos oprimidos del mundo y por su eterna posición antimperialista. El Consejo de Estado aprobó esta moción unánimemente.

 

Al día siguiente se nombra a Doña Laura Secretaria de Primera Clase del Servicio Exterior de la República de Cuba en su Misión Permanente en las Naciones Unidas y a Juan Juarbe como Consejero. Parten a Nueva York el 26 de marzo de 1961 a registrarse en la ONU. Era una verdadera bofetada sin mano al imperio que la esposa del mayor enemigo de EE.UU fuera la delegada de Cuba en su propio país. Allí Doña Laura trabajó en pos de la mujer y en la Cuarta Comisión de la Asamblea General de la ONU sobre descolonización. Allí criticó la lentitud del proceso que concedería la independencia a los países aún bajo dominio colonial, a los que eufemísticamente llamaban “territorios no autónomos”. Enfatizó que la descolonización es un deber de todos los estados miembros de las Naciones Unidas.

 

Pedro Albizu Campos fallece el 21 de abril de 1965, en San Juan, Puerto Rico, víctima de las torturas recibidas durante los años de prisión a que lo sometió el imperio sin lograr apartarlo de las ansias de libertad para su nación. La Universidad de La Habana le concedió el título de Doctor Honoris Causa post mortem. Entre tantas enseñanzas, Albizu nos dejó su firme creencia en la unidad de Latinoamérica y Caribeña; la creación de un organismo que reúna a estas naciones sin la presencia del imperio del norte, de ahí que condenara el panamericanismo; la formación de una organización donde estén representadas todas las naciones del mundo en igualdad de condiciones cuyo principal fin sea garantizar la paz mundial y la creación de un organismo internacional para dirimir conflictos entre países sin necesidad de recurrir a la guerra. Albizu Campos creyó firmemente en el proyecto de la Patria Grande de Bolívar así como de la unidad antillana de Martí. Abogó y trabajó por restablecer la unidad continental. No creemos que la Organización de Naciones Unidas con un Comité de Seguridad donde 5 países tiene el poder de veto a cualquier resolución, pudiera acercarse a esa organización que Albizu pensó donde todos los Estados miembros estuvieran en igualdad de condiciones. La OEA se aleja completamente del concepto Albizuista de un organismo internacional de naciones latinocaribeñas sin la presencia de Estados Unidos. Es en la CELAC donde apreciamos el organismo internacional que nos delineara Albizu en sus repetidos discursos.

 

VI- Canje de prisioneros de Girón. Abril 1961.

El imperio derrotado por primera vez en América, tratara de minimizar  su escandalosa derrota en Girón en 1961.  Merece un espacio para evitar confusiones que tienen que ver con esa colosal derrota. Trataron de llamar “canje” a lo que debieron decir “indemnización por daños y perjuicios”, lo que los incriminaba en términos legales en asumir su participación durante la preparación y ataque de mercenarios cubanos  y militares de Estados Unidos a la naciente Revolución cubana.

Cuando se habló de “canje” fue precisamente para el trueque de prisioneros mercenarios por presos políticos de varios países, incluyendo los propios Estados Unidos, como fue el caso de Pedro Albizu Campos, el preso boricua que moría en sus cárceles bajo torturas con radiaciones.

 

Un poco de la historia:[3]

En un documento elaborado el 20 de mayo de 1961, difundido por Prensa Latina, Fidel  condena la tergiversación de Estados Unidos sobre la indemnización por daños a Cuba que el imperio debía pagar por los ataques perpetrados en Girón y sus alrededores, en los que Kennedy, presidente entonces, trató de que su país quedara como un simple “pagador”, eliminando con ese juego de palabras la aceptación de la responsabilidad de su gobierno por su participación en la invasión y de la derrota infligida por las milicias y las tropas cubanas. La indemnización acordada sería en implementos agrícolas, alimentos y medicinas.

 

Fidel entonces comentó:

(…) Y si el gobierno de Kennedy quiere realizar un verdadero canje, nosotros estamos dispuestos a efectuarlo. El gobierno revolucionario está dispuesto a canjear 1200 invasores prisioneros por un número igual de presos políticos puertorriqueños, nicaragüenses, guatemaltecos,  norteamericanos y españoles antifascistas condenados por hechos políticos a más de cinco años de prisión, incluyendo al cubano Francisco Molina  y empezando por Don Pedro Albizu Campos, condenado a cadena perpetua y encarcelado desde hace muchos años. Cuba, en ese caso, está dispuesta a renunciar a toda indemnización material. (…)

 

En la página 106 del libro Batalla por la indemnización. La segunda victoria de Girón, hay 15 puntos-réplica de Fidel. El noveno, escrito el 6 de junio de 1961 recalca lo de renunciar a la indemnización material si Estados Unidos y sus aliados le entregan los prisioneros políticos que estarían enlistados. El punto décimo indica específicamente la solicitud de entrega de Pedro Albizu Campos, Henry Winston y otro patriota, Francisco Molina. El gobierno cubano prefiere este canje ante la indemnización. En la página 125 de este libro, se habla de una comisión de diez mercenarios escogidos entre ellos para que discutan el tema en Estados Unidos. Se deja bien claro que la prioridad del canje está en entregarles los tres jefes de la brigada mercenaria 2506 por Pedro Albizu Campos, Henry Winston y Francisco Molina.

 

VII. A modo de conclusiones. Fidel habla de Puerto Rico.[4]

 

Múltiples fueron las veces en que Fidel trajo a colación a Puerto Rico. Veamos algunos ejemplos.

 

A- 3 de octubre de 1965. Acto presentado por el Comité Central del Partido Comunista de Cuba, Teatro Chaplin, hoy Karl Marx.

(…) Si la marcha de los hombres y mujeres que nacen en un país hacia otro país pudiera ser un índice de las características de un régimen social, el mejor ejemplo es el caso de Puerto Rico, isla de la cual se apoderó el imperialismo yanqui, y que ha mantenido bajo un régimen de explotación colonial, a consecuencia de lo cual más de un millón de los hombres y mujeres nacidos en ese país se han visto en la necesidad de emigrar hacia Estados Unidos. (…)

 

  • Memorias del Primer Congreso del Partido Comunista de Cuba. Departamento de Orientación Revolucionaria del CC del PCC. La Habana.

(…) Ya con motivo de la Conferencia de Solidaridad con Puerto Rico, (los imperialistas) se indignaron y declararon que eso afectaba seriamente las posibilidades de una mejoría en las relaciones… Por lo visto, en la mentalidad de los dirigentes de Estados unidos, el precio de una mejoría de relaciones, o de relaciones comerciales o económicas, es renunciar a los principios de la Revolución. ¡Y nosotros no renunciaremos jamás a nuestra solidaridad con Puerto Rico! (…)

(…) Y en tanto no se les introduzca esta verdad en la cabeza, no sé dónde están las posibilidades de mejoramiento de relaciones, porque a nuestros hermanos puertorriqueños no los abandonaremos aunque haya cien años sin relaciones con Estados Unidos (…) (página 173-179)

 

(…) cuando hablamos de yanquis, hablamos de los imperialistas yanquis…

… pretenden pedirnos cuentas de nuestro apoyo solidario al pueblo de Angola, como hace unas semanas nos pedían cuentas del apoyo a Puerto Rico, si nuestra bandera y la bandera de Puerto Rico son prácticamente las mismas; si Martí fundó el Partido Revolucionario Cubano para la independencia de Cuba y para luchar por la independencia de Puerto Rico… (página 185)

 

(…) ¡Qué renunciemos a nuestro deber de apoyar a Puerto Rico!

¡Qué renunciemos a nuestro deber de apoyar al movimiento revolucionario mundial!

¡Qué nosotros seamos unos traidores a la causa del internacionalismo proletario! ¡No!  ¡Jamás! Porque sin internacionalismo proletario no habría existido la Revolución cubana, y sin internacionalismo proletario habríamos dejado de ser revolucionarios. (…) (página 186)

 

C- 1 de mayo de 1998. Entrevista a la prensa nacional.

(…) Puerto Rico vive un momento decisivo, por el riesgo de que Estados Unidos pueda absorber a Puerto Rico, si es que logran anexarlo como parte de Estados Unidos. Sería, es una herida tremenda para toda América Latina, un dolor insoportable, porque es parte también de nuestra gran patria latinoamericana, o iberoamericana. (…)

 

D- 24 de agosto de 1998. Conferencia magistral en la Universidad Autónoma de Santo Domingo. Centro de Eventos y Convenciones.

(…) Después de cien años de inglés, vean cómo se yergue el pueblo puertorriqueño con su cultura que no ha podido ser destruida, con su idioma, con sus sentimientos patrióticos porque hay algo detrás de esa actitud: un sentido de orgullo nacional. (…)

 

Evidentemente Puerto Rico significó mucho para el gran luchador que fue nuestro invicto Comandante en Jefe, quien sabía aquilatar las causas justas y el valor de quienes la defendían.

 

Otros ejemplos pudieran ampliar este acercamiento de lo que significó Puerto Rico para Fidel, y el apoyo brindado por Cuba a esta isla hermana así lo demuestra.

 

 

 

El presente trabajo es sólo un atisbo del carácter internacionalista de la Revolución cubana y Fidel, al igual que otros líderes históricos del país respecto a la problemática colonial de Puerto Rico.

 

Mucho debe explicarse del proceso que conllevó a una supuesta trampa legal de EE.UU para justificar su coloniaje en la Isla del Encanto, Puerto Rico, con el rimbombante nombre de Estado libre Asociado (ELA), disfraz con el que pretenden aún influir para que en un momento dado, bajo las presiones imperiales con su administración colonial se apruebe a Puerto Rico como una estrella más en la bandera estadounidense.

 

El presente trabajo es la punta del iceberg del pensamiento de solidaridad y patriotismo del Comandante en Jefe, que los jóvenes comenzarán a mostrar en su totalidad, por cuanto vislumbra el deseo de los verdaderos revolucionarios en su deber para con la humanidad, y en cada Patria.

 

La admiración de Fidel por el pueblo puertorriqueño y sus líderes reales, los que no claudican nunca, aún cuando están en las peores situaciones, ni mendigan dignidad, sino que la pelean, abraza también el decoro de lo mucho que hijos de aquel pueblo hermano han hecho por Cuba desde las primeras descargas y cargas al machete por nuestra independencia, que dio hijos como Betances, amigo de Martí y fiel colaborador, los generales mambises  Rius Rivera y Pachín Marín, Antonio Valero, quien fue soldado de Bolívar, y el maestro Albizu Campos, con su esposa fiel a Puerto Rico y Cuba, así como tantos otros que por la Patria de Martí han pasado por lograr la libertad en sus tierras.

 

Mucho hay que investigar al respecto para que florezca la verdad, esa es nuestra recomendación final.

 

 

  1. Bibliografía consultada:

 

  • Revista Bohemia. Números de octubre a diciembre del 1950.

Artículos de José L. Masso, Rogelio Caparros, Jorge Mañach, y Rafael Stinger.

 

  • Puerto Rico: análisis de un plebiscito.

D´Estefano Miguel A. Tricontinental. La Habana. 1967.

 

  • Primer Congreso del Partido Comunista de Cuba.

Departamento de Orientación Revolucionaria del Comité Central del Partido comunista de Cuba. La Habana. 1976.

 

  • De Tuxpan a La Plata.

Autores varios. Editorial Orbe. 1979.

 

  • Juan Manuel Márquez. Documentos de combate.

Alonso Guillermo. Vignier Enrique. Ediciones Políticas. Ediciones de Ciencias Sociales. La Habana. 1983.

 

  • La Secretaria de la República.

Prada Pedro. Ediciones Boloña. Editorial Ciencia sociales. 2001.

 

  • Cien horas con Fidel.

Ramonet Ignacio. Oficina de Publicaciones del Consejo de Estado. La Habana. 2006. Tercera Edición.

 

  • Fidel Castro: Unidad e Independencia de América.

Selección Temática. 1959- 2010.

 

Guerra López Dolores. Martínez Fernández  Orlando Abel. González Plasencia Yolanda. ALBA. Bicentenario Narrativa. Editora Historia. Oficina de Publicaciones del Consejo de Estado. 2012.

 

  • Batalla por la indemnización. La Segunda Victoria de Girón.

Suárez Pérez Eugenio. Caner Román Acela A.

Casa Editorial Verde Olivo. 2016.

 

 

 

[1] La Palabra Empeñada, Tomo 1, pág. 182.

[2] Ibid, pág. 235.

[3]  Caner Román, Asela y Suárez Pérez, Eugenio, Batalla por la indemnización. La segunda victoria de Girón. Casa  Editorial Verde Olivo, 2016, pág. 88.

[4]  Tomado del libro Fidel Castro: Unidad e independencia de América. Selección temática 1959-2010. Guerra López, Dolores, Martínez Fernández, Orlando Abel, Gonzalo Plascencia, Yolanda. ALBA. Bicentenario narrativa. Editorial Historia. Oficina de Publicaciones del Consejo de Estado. 2012.