Opinión

El virus chino que no nació en China. Por Vicente Otta R.

La campaña de USA y Occidente para escamotear el cambio climático y culpar a China de la pandemia

Un artículo publicado por la BBC, el 10.07, El hallazgo de rastros de SARS-CoV-2 en aguas de 5 países (antes del brote en China) aumenta el misterio sobre su origen, Matheus Magenta – BBC News Brasil en Londres, da pie a la presente nota.

Antes de Wuhan, el virus había aparecido en diferentes lugares y tiempo. Es un escenario mundial donde se ha presentado este virus. El organismo fortalecido del agente patógeno y los cambios desfavorables que estamos sufriendo los humanos, han sido los factores que han propiciado la pandemia.

Todos los medios adictos o serviles a CNN (en nuestro país, Bayly es el mayor ejemplo de servilismo y mercenarismo mediático) repiten cual letanía, que el virus de Wuhan o virus chino nació en China, sabiendo que no nació en Wuhan realmente. Antes que un Fake News, se trata de una gigantesca conspiración, mayor, por su envergadura y alcance, que las armas químicas de Irak. Entonces se trataba de liquidar a los países del Medio Oriente- con Irak a la cabeza-que se estaban saliendo del redil yanqui y pretendían ir por la ruta de la seda que el dragón chino estaba tejiendo. Vino luego lo que todos ya sabemos.- Usa destruyó la estabilidad del Medio Oriente- creó primaveras árabes por todos lados, murieron y siguen muriendo millones de árabes, y bloqueó temporalmente la ruta de la seda. Medio Oriente es un escombro

 Ahora se busca evitar el cambio de hegemonía mundial, el paso a un mundo multipolar

Pero el rezago USA ante la dinámica mundial es ya evidente e irreversible. Como diría el Gran Timonel, padre de la China moderna, “caen las flores, que le vamos a hacer”. Perder en el pulseo con la 5 G de Huawei, el más importante proyecto de renovación tecnológico mundial de los últimos 50 años, es una derrota de alcance estratégico. Pues el asunto va mucho más allá de cambios tecnológicos en telefonía, implica todo el espectro de la tecnología electrónica y comunicacional. Desde un simple teléfono hasta teledirección de ojivas nucleares y todo tipo de instrumentos y equipos inteligentes, civiles y militares.

Una de las respuestas malevas de la administración Trump y sus aliados de la OTAN, es, China, responsable del virus; pues las otras respuestas para frenar o bloquear 5G, fracasaron. La más importante, la supresión de Android como sistema operativo de Huawei. China tiene su propio sistema operativo y Huawei sigue adelante: la otra es la campaña de demonizar 5G. Sus torres causan cáncer y todo tipo de enfermedades, etc. etc. 5G sigue firme.

Qué tan enconada y desesperada es la guerra por conservar la supremacía que libra USA, se expresa en la estrategia diversa de provocación y conspiración contra China. En el último año, las maniobras navales en el Mar de China o estimular y financiar movimientos desestabilizadores en Hong Kong y Taiwán, y últimamente en la India y el Tíbet. Así de grande es la actual conspiración de Trump y Cía.

Un poder imperial global construido en los últimos 70 años y consolidado como potencia única desde 1990, ha alcanzado soberbia, recursos y capacidad casi ilimitados. Pero un sistema económico, político y tecnológico que se convierte en un factor incongruente y severamente disonante con su época y su mundo, está condenado al fracaso. No importa cuánta potencia militar haya desarrollado, éste será derrotado finalmente pues ella depende de los factores  anteriores.

Colocado en la disyuntiva en que el poder se le escurre de las manos, como el agua, recurre a todo tipo de mentiras y artimañas. Lo del Covid-19, nacido en Wuhan es el último de estos embustes para intentar aislar a China internacionalmente. Por eso el encono y ataque a la OMS, cuando ésta no se quiso prestar a la maniobra de culpar al dragón asiático del desastre sanitario.

Esta artera y astuta maniobra, pretende matar dos dragones de un solo tiro. Cerrar el paso a la emergencia china y continuar con el modelo neoliberal de producción y consumismo sin ningún control, que ha acelerado el calentamiento global y el cambio climático. La verdad de la milanesa parece estar oculta aquí.

El cambio climático ha producido ya alteraciones genéticas que han fortalecido virus y bacterias, en tanto parece debilitar el sistema inmunológico humano. En otras palabras, las formas de vida del planeta tierra ya están siendo alteradas en detrimento de la especie humana.

Políticos codiciosos y carentes de humanidad y responsabilidad social, como Trump, Bolsonaro y un buen número de los actuales líderes de la Unión Europea, siguen afirmando cínicamente, que lo del calentamiento global y el cambio climático son embustes, supercherías de intelectuales delirantes u ONGs que buscan protagonismo.

Intentos malévolos que pretenden dañar el actual mundo que, erigido sobre el dios mercado, trae riqueza y felicidad a toda la sociedad. La codicia sedimentada y desarrollada exponencialmente en los 30 años recientes, no les permite ver sino sus abultados vientres y gruesas cuentas bancarias.

La lucha contra la pandemia actual, es insuficiente y poco eficaz si no incorpora la variable climática, como un aspecto sustancial de este combate que hoy se libra a escala planetaria y con grave riesgo para toda la humanidad y su futura permanencia en Gaia.

Esto es así, por que los trastornos en los genes de todo organismo viviente, y el debilitamiento del genoma humano, producirán la aparición de virus y bacterias que cada vez más fuertes atacarán a la especie humana. Las pandemias no se producirán cada 30 o 40 años, dando tiempo a inventar vacunas y medicinas, sino cada 6 o 7 años. El riesgo de la extinción del género humano está ya en curso, no como reflexión ètico-filosòfico sino como cruda amenaza presente y actuante.

En tanto gente como Trump, Bolsonaro y otros de inhumana codicia desdeñan este grave peligro, los ciudadanos y personas de buena voluntad tenemos que sensibilizar, presionar, movilizar y crear nuevas organizaciones e instituciones para defender la vida. Es ya evidente que instituciones como el FMI, Banco Mundial, guaridas de los enemigos de la vida, deben ser liquidados o modificados radicalmente para que cumplan un rol en favor del desarrollo económico y financiero de la sociedad mundial, no para servir a bancos y multinacionales que se enriquecen obscenamente mientras millones de seres humanos mueren de hambre y de frío.

Las propias Naciones Unidas son ya obsoletas. Cumplieron un papel positivo contribuyendo al orden y la paz mundial, hasta la época de la Guerra fría. En el reino de las multinacionales, del dominio de la especulación financiera, el Cambio Climático, y la amenaza de la supervivencia de la especie humana, se requiere de organismos multilaterales y un organismo mundial, que poniendo la paz y la preservación de la humanidad como norte, tenga certificación vinculante y profundo contenido democrático frente a todos los países del mundo.

Aprovechar esta grave crisis sanitaria mundial para usarla como arma contra un país, es no solo perverso y canalla sino criminal.

Los dinosaurios se extinguieron hace millones de años, a consecuencia de drásticos cambios climáticos. No lo provocaron y no pudieron evitar su extinción. Los humanos se ufanan de su condición de seres pensantes y poseer el cerebro más desarrollado entre los que habitan el planeta tierra. ¿Será lo suficientemente  grande como para pensar, actuar y evitar la depredación ambiental y su extinción?

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