Opinión

Solo hoy tenemos y creamos. Por Pedro de la Hoz

La proclamación del 25 de julio como Día Internacional de la Mujer Afrodescendiente, iniciativa nacida en 1992 durante un encuentro latinoamericano y  caribeño efectuado en República Dominicana, guarda relación con una historia común para muchos países de la región.

Para entender la inclusión, la equidad y la justicia que reclamamos para todos los hombres y mujeres en ese  mundo posible y necesario por el que trabajamos, hay que mirar los puntos de partida. La proclamación del 25 de julio como Día Internacional de la Mujer Afrodescendiente, iniciativa nacida en 1992 durante un encuentro latinoamericano y  caribeño efectuado en República Dominicana, guarda relación con una historia común para muchos países de la región.

Si la trata esclavista en sí misma fue infame, la mujer arrancada del continente africano tuvo la peor parte: violada, superexplotada, ninguneada, desgajada de lazos familiares, receptáculo sexual de amos y capataces, y reproductora de nuevos esclavos.

En la prensa colonial pueden verse anuncios recurrentes: «Se vende una negra de nación, de 16 años, recién parida, con buena y abundante leche». «Se vende una negrita criolla, lavandera y cocinera, con una hija de dos años, por 70 pesos».

Mujeres que resistieron y no siempre se sometieron: la esclava Carlota, las que protagonizaron arduos episodios de cimarronaje. Las que después se unieron a las gestas independentistas. Mariana Grajales y muchas marianas. Las que en la república neocolonial alzaron su voz en las luchas feministas y contra la discriminación. Una mujer luz, por citar un caso, a quien debemos reivindicar: María Dámasa Jova, pedagoga villaclareña, primera delegada negra al Congreso Nacional Femenino de 1939. Mujeres que merecen un lugar en la historia y fecundan las realizaciones a favor de la equidad emprendidas en nuestra sociedad como parte de las transformaciones revolucionarias de las últimas seis décadas, las cuales, como sabemos, necesitan ser completadas.

En tal sentido resaltemos la llamada de atención que a propósito del Día Internacional de la Mujer Afrodescendiente circuló desde la Uneac: «Cuba acoge este año la jornada en medio del proceso de implementación del Programa Nacional contra el Racismo y la Discriminación Racial, adoptado por acuerdo del Consejo de Ministros el 20 de noviembre de 2019 y en cuya ejecución participan más de una treintena de organismos estatales y organizaciones de la sociedad civil socialista, bajo la responsabilidad directa del Presidente de la República, Miguel Díaz-Canel Bermúdez. Los artistas, intelectuales y trabajadores de la cultura,  profundamente implicados con los objetivos del Programa, abogamos por el reconocimiento de las contribuciones históricas y actuales, los valores, la sabiduría y el compromiso  patriótico de las mujeres afrodescendientes y por la erradicación de todo vestigio de discriminación por la pigmentación de la piel».

Al alcance de todos se halla un luminoso poema de Nancy Morejón que resume desde la individualidad una experiencia colectiva de vida, Mujer negra. En la estrofa final leemos: «Ahora soy: Solo hoy tenemos y creamos. / Nada nos es ajeno. / Nuestra la tierra. / Nuestro el mar y el cielo. / Nuestras la magia y la quimera. / Iguales míos, aquí los veo bailar  / alrededor del árbol que plantamos para el comunismo. / Su pródiga madera ya resuena». Así es: mujeres que tienen y crean entre nosotros son las que honramos este día.

Fuente: Granma

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