Opinión

Un bastión moral llamado Cuba. Fidel Filósofo, el eslabón más alto de la dignidad. Por Fernando Buen Abad Domínguez

Presento aquí dos textos Inspirados por Cuba, su pueblo y su Revolución. En uno de ellos el Amor de pueblos es el núcleo motor. En el otro es Fidel, ejemplo y fortaleza de pensamiento en acción. Palabras originadas en el fragor de la Batalla de las Ideas Humanistas.
Fernando Buen Abad

Un bastión moral llamado Cuba.

En cualquier balance afectivo e intelectual (juntos o separados) que hagamos en América Latina y el Caribe, encontraremos a Cuba como ref-erente infaltable y como deuda impagable. No son pocos los protagonistas políticos, intelectuales o artísticos que no tengan, en su vida y obra, una fuente referencial orig-inaria de Cuba. Quienes crecimos con la Revolución, que supimos de ella con sus victorias y sus tropiezos, tenemos la ganancia especial de su ética y su resistencia expresadas en todas sus batallas. Cuba nosenseñó la importancia del ser y el hacer revolucionario a pesar de todos los pesares. A pesar, incluso, de las diferencias y las in-diferencias. Cuba estuvo y Cuba está ahí, siempre firme. Entiéndase aquí el concepto Moral como lo entendía Sánchez Vázquez: “Moral y política”. Es inimaginable la “izquierda latinoamericana” sin la influencia, desigual y combinada, que Cuba implica en la hora de entender el presente continental y las tareas del futuro inmediato. Es inimaginable la “Patria Grande” sin el fulgor revolucionario de Cuba en las horas decisivas para la unidad continental y en las horas cruciales de las luchas “particulares”.

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Fidel Filósofo. El eslabón más alto de la dignidad.

“Recuerden que el eslabón más alto que puede alcanzar la especie humana es ser revolucionario”.

Ernersto Che Guevara

 

 Es preciso estudiar el carácter filosófico de la obra revolucionaria de Fidel,  de  la  mano  de  su  pueblo.  No  por ambiciones museísticas o enciclopédi-cas,  sino  porque  la  humanidad  vive  una  crisis  de  dirección  revolucionaria  donde  son indispensables los aportes y los debates posibles que el pensamiento de Fidel y su obra  fecundan  permanentemente.  Siempre creyó que es posible cambiar al mundo, porque  es  insostenible  e  insoportable  la  aberración oligarca que hace de la vida un esperpento desolador donde se destruye a la especie humana y al planeta entero.

Entre  todas  las  dimensiones  revolucionarias de Fidel, la de “filósofo” tiene brillo y definiciones  propias.  En  su  pensamiento,  y  especialmente  en  su  praxis,  fijó  coordenadas  clarísimas  para  entender  su  inteligencia y su vigencia revolucionaria capaces de  superponerse  al  paso  del  tiempo  y  a  toda forma del olvido. Fidel, por ejemplo, prestó carne al pensamiento de José Martí, lo  hizo  suyo  y  lo  profundizó.  Fidel  trabó  litigio permanente contra la realidad miserable que carcomía al pueblo no sólo bajo la dictadura de Batista, sino mucho antes. De  aquel  Martí  y  de  ese  litigio  contra  la  injusticia  emerge  la  certeza  definitiva  de  un filosofar en lucha que asciende hacia la praxis  revolucionaria  y  que  por  cumplirse  como  ejemplo  y  con  lealtad  durante  toda  una  vida,  derrota  a  la  muerte  y  derrota  al  olvido.  Porque  las  ideas  revolucionarias  son  ideas  que  deben  perfeccionarse  permanentemente.

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