A brigade of health professionals, who volunteered to travel to South Africa to assist local authorities with an upsurge of COVID-19 cases attend the farewell ceremony in Havana, Cuba, Saturday, April 25, 2020. (AP Photo / Ramon Espinosa)

El Nobel de la Paz para un ejército de batas blancas. Por Hildebrando Pérez Grande.

La escena contemporánea,  para decirlo en modo mariateguista, está siendo azotada por una pandemia que no sólo trae consigo muerte y desolación sino que muestra ferozmente la usura y el abuso que se han ido incubando bajo el inhumano sistema social imperante. Frente al desamor de quienes detentan el poder y no prestan la debida atención a los requerimientos más urgentes para preservar la  vida, un ejército generoso de Batas Blancas recorre el mundo asistiendo a los más necesitados, llevándoles medicinas y el fraterno abrazo solidario y el bálsamo de la palabra esperanza, vale decir confianza en la vida y en la condición humana.

Honrar, honra dice el predicamento martiano. La Brigada Médica Cubana «Henri Reeve» merece un reconocimiento planetario, por su abnegada y desinteresada labor por preservar la vida humana. Este ejemplar puñado de mujeres y hombres fidelistas, ya se han ganando la admiración y la gratitud de de todos los pueblos del mundo. Y si acaso aún falta algún reconocimiento,  qué mejor que el Premio Nobel de La Paz del presente año.
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