Entrevistas

Carlos Molina, “La concentración del poder en Bukele genera preocupación”

Entrevista a Carlos Molina, catedrático de filosofía de la Universidad Centroamericana José Simeón Cañas, de El Salvador, por Dimitris Givisis, publicada originalmente en Η εποχη [La temporada], el 7 de marzo de 2021, disponible en https://www.epohi.gr/article/38300/karlos-molina-h-sygkentrosh-ths-exoysias-apo-ton-mpoykele-dhmioyrgei-anhsyhia

1) ¿Cómo llegamos a la victoria de Nuevas Ideas? ¿Qué factores determinaron el resultado de las elecciones?

El principal factor es el éxito del presidente Bukele, que ha logrado presentarse como “el salvador” de El Salvador, en primer lugar, por haber implementado un plan de seguridad que hizo disminuir los asesinatos a los más bajos niveles en muchos años. Luego, ha manejado una permanente campaña de publicidad, prácticamente omnipresente y muy bien diseñada, y que logra conectar con los odios, temores y más profundos anhelos de la mayoría de la población. Y en tercer lugar, ha sabido presentar muy bien su gestión de la lucha contra la COVID-19, ya que el país maneja cifras muy por debajo de sus vecinos, con la excepción de Nicaragua. Curiosamente, tanto en el primer caso como en el tercero, hay muchas interrogantes: sobre el descenso de asesinatos, ni el presidente ni su gabinete han rendido cuentas o explicado en qué consiste su plan de seguridad, y hay bastantes indicios de que su éxito proviene de un “pacto oscuro” con las “maras” (pandillas). Y en cuanto al manejo de la pandemia, el gobierno ha limitado e incluso restringido el acceso del público a la información sanitaria, y, de nuevo, hay muchos indicios e incluso pruebas de corrupción e incompetencia en dicha gestión.

2) ¿Por qué Bukele es tan popular a pesar de sus políticas neoliberales? ¿Por qué no se ha dañado su imagen?

Las gestión de Bukele, hasta ahora, podría caracterizarse de neoliberal en su versión más extrema, es decir, con rasgos claramente autoritarios, y con una clara tendencia a volverse aún más extrema, incluso fascista: (a) uso y abuso de la policía y del ejército; (b) eliminación de las instituciones gubernamentales de desarrollo, inclusión y contraloría social; (c) endeudamiento del país y manejo irresponsable de las finanzas públicas; y (d) fomento del nepotismo y la corrupción. Ahora bien, su popularidad se explica, a mi modo de ver, porque ha logrado presentarse como el único que podía reformar “el sistema político”, representado principalmente por los diputados de la Asamblea Legislativa, especialmente los de ARENA y del FMLN. Bukele ha usado en su favor el rechazo a esta “clase política”, convirtiéndose en un catalizador del odio a dicho “enemigo común”. Si bien, en muchos casos, dicho rechazo se debe a casos de corrupción confirmados, en realidad, se trata de acusaciones muy generales o con poco respaldo en hechos concretos. No obstante, ha sabido convertir a estos partidos en un “monstruo” de tal magnitud que sus seguidores han aceptado “cerrar los ojos” ante los señalamientos de corrupción del gabinete presidencial, que en muy poco tiempo lleva acumuladas una gran cantidad de denuncias por corrupción y violación de las leyes.

3) ¿Qué significa para el sistema político salvadoreño que Bukele lograra la mayoría absoluta en la Asamblea Legislativa? ¿Y cómo ve al día siguiente después de las elecciones?

Para sus seguidores, que Bukele obtenga el control absoluto de la Asamblea es la confirmación de que cumplirá lo que ha prometido: exterminar a quienes han arruinado a El Salvador. Ahora bien, con la mayoría calificada obtenida (56 diputados), Bukele podrá controlar cargos clave del poder judicial: Fiscal General, Corte Suprema de Justicia, Consejo Nacional de la Judicatura (que elige jueces y magistrados), Procurador General de la República y Procurador para la Defensa de los Derechos Humanos. También, podría ratificar reformas de la Constitución y aprobar la suspensión de garantías constitucionales. Además, se le hará muy fácil aprobar el Presupuesto General de la Nación y la emisión de deuda, así como autorizar licitaciones de proyectos y otorgar concesiones para la explotación de recursos y obras públicas. Es por todo esto que el día después de las elecciones lo veo como un día de mucha preocupación, por las serias dudas de que esta concentración de poder genere desarrollo, inclusión y justicia para los más desfavorecidos.

4) ¿Qué perspectivas hay para superar esta crisis pluridimensional que enfrenta El Salvador?

Los ciudadanos y organizaciones sociales de izquierdas, críticos del gobierno de Bukele y de sus esfuerzos por controlar el Estado, deben superar la fragmentación que ha caracterizado las luchas sociales desde el final de la guerra civil, y generar una mayor y mejor organización. A esta deben sumarse los sectores académicos e intelectuales críticos, para generar contraloría ciudadana y contestación social, lucha de calle y la construcción de redes de solidaridad con las izquierdas en el mundo y con las instancias internacionales de defensa de los derechos humanos.

5) ¿Cómo interpreta los resultados electorales del FMLN? ¿Por qué hoy le cuesta al FMLN ser una alternativa al neoliberalismo y autoritarismo de Bukele?

Para el FMLN es el mayor desastre de su historia y plantea seriamente la necesidad de que surja un nuevo proyecto de izquierdas que ya no sea el FMLN. Los problemas del FMLN para ser una alternativa al neoliberalismo y al autoritarismo residen en varios factores. Uno de ellos es, precisamente, que es un partido surgido de un ejército guerrillero, una estructura que también es autoritaria y que quizás sea mejor abandonar, ya que se ha vuelto un pesado lastre. Otro problema es la clara contradicción entre su discurso revolucionario y dos hechos incontestables: (a) el partido FMLN nunca promovió auténticas gestiones revolucionarias y (b) es evidente que, en la actualidad, la revolución no es una perspectiva posible ni atractiva en ninguna parte del mundo, mucho menos en un país pobre y profundamente dependiente de Estados Unidos como El Salvador. El tercer factor es que, a mi modo de ver, el FMLN no trabajó por mantener una relación respetuosa con los sectores populares ni con las izquierdas sociales, en cierto modo incluso los combatió o convirtió en dependientes o irrelevantes. Finalmente, el FMLN nunca, ni antes ni después de la guerra, se tomó en serio el desarrollo del pensamiento crítico y la lucha por la hegemonía en la sociedad salvadoreña, ni siquiera cuando tuvo la posibilidad de impulsar gestiones educativas y culturales desde el poder ejecutivo.

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