Más de un siglo después de escrita esta carta hay héroes cubanos capaces de hacer cumplir la promesa martiana: ellos son sus hijos venezolanos.

Para ellos, honor y gloria.


Fuente: Portal SCJM

 

El 20 de enero de 1881, -van a cumplirse 135 años., llegó al puerto de la Guaira procedente de Nueva York en el vapor Felicia, José Martí. Había hecho escalas previas en Curazao y Puerto Cabello. Se iniciaba así una breve pero muy importante etapa de su vida en la capital venezolana, donde dejó profundas huellas literarias, cívicas y de camaradería en los círculos correspondientes a esa época tal como reflejó con frecuencia la prensa.

Parejamente, José Martí, -padre universal de todos los cubanos,- acrecentó en ese tiempo su amor, admiración y reverencia por el pueblo venezolano y por el Libertador  Simón Bolívar, al que ya había consagrado en su pensamiento y obra en varias ocasiones.

Los 32 combatientes cubanos caídos el 3 de enero heroicamente frente a la vesania y el odio imperialista son los hijos venezolanos de José Martí.

Puede afirmarse que a hombres como ellos se refería el Apóstol en su conocida carta de despedida del 27 de julio cuando lo comunicó a Fausto Teodoro De  Aldrey, director del diario La Opinión Nacional en el cual aparecías sus leídas colaboraciones.

No es posible en estos momentos olvidar párrafos conmovedores y definitorios del Apóstol cuando subrayó para todos los tiempos: ”De América soy hijo; a ella me debo. Y de la América, a cuya revelación, sacudimiento y fundación urgente me consagro, esta es la cuna; ni hay para labios dulces, copa amarga; ni de su cuna reniegan hijos fieles.  Déme Venezuela en qué servirla: ella tiene en mí un hijo…”

Más de un siglo después de escrita esta carta hay héroes cubanos capaces de hacer cumplir la promesa martiana: ellos son sus hijos venezolanos.

Para ellos, honor y gloria.

Fuente: Portal SCJM

 

Por REDH-Cuba

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