No estamos viendo pasar el cadáver del mundo ante nuestras casas. No es la historia sino el imperio la enfermedad terminal de nuestro tiempo. Las obscenas amenazas que profiere no son más que las vanas maldiciones de un moribundo. Abraham Lincoln no abolió la esclavitud, que aún continúa. Solo es un portaaviones quemado por las defensas de los persas. El mundo antiguo se manifiesta. La humanidad vive y el mal tiembla. El egoísmo de las élites cabalga sobre la última ola de la muerte.
La luz del pueblo de Cuba no se apagará para siempre, como desea el norte extraviado. El chantaje que pesa sobre Venezuela será revelado y desactivado. La civilización árabe resistirá a todas las bombas. Su heroísmo está hecho de su mística por la existencia. África continuará su camino sin ataduras. El espíritu de Asia continuará evocando la antigua armonía. La voz de la poesía no será silenciada en Gaza ni en Medellín. La guerra no tendrá asiento en América Latina.
No son los rigurosos ensayos académicos sino el estruendo de los misiles los que están despertando la consciencia de la tierra. Los pueblos recorren las calles y derriban gobiernos que la muerte ha alzado como crueles patíbulos. A un rey muerto le sucede un pueblo sobrepuesto. La vida que se levanta en llamas alcanzará con suerte y justicia la paz.
El Movimiento Poético Mundial afirma que es necesario finalizar nuestra historia guerrera, destruir las armas y enviar a casa a todos los ejércitos.
Participa, una cultura liberadora podrá movilizarse desde todos los puntos cardinales mediante una profunda revolución del arte, una acción de la poesía en los labios de la humanidad, un canto global que detendrá de forma gradual la matanza.
De esa manera todos los recursos destinados para matar la vida, podrán ser entonces empleados para restaurarla en su gloria y plenitud.
Comité Coordinador
Movimiento Poético Mundial
Marzo 9, 2026.
