Dentro de la cronología de acontecimientos de la historiografía cubana resulta inevitable, -por las variadas razones que más adelante veremos,- la inclusión del 20 de mayo de 1902 como conmemoración oficial del advenimiento de la República de Cuba; llegaba así a nación “independiente” tras cuatro siglos de colonialismo español jalonados de lucha heroica, preñados por cientos de miles de héroes y mártires e iniciados por un reducido grupo de precursores ilustres, cuyo pensamiento lúcido e inquebrantable nos llevó hasta la figura universal de José Martí, su principal conductor, inspirador y guía.

El 20 de mayo, sin embargo, fue mucho mas allá que no es posible obviar para tener de él una visión acertada e históricamente exacta: ese día dio inicio con todas sus connotaciones prácticas, aparentemente jurídicas y políticas, el Apéndice constitucional impuesto por el gobierno y el Congreso de Estados Unidos en la Carta Magna que debería regir a partir de entonces los destinos frustrados de la neo colonia yanqui, conquistada al fin, siguiendo los preceptos de los “padres fundadores” del imperio en ciernes.

Hablando llanamente, había nacido una república “de mentiritas” que encerraba ya el experimento neocolonial extendido luego por América y el mundo.

En el caso de Cuba, si bien fue el revestimiento de la codicia imperial yanqui y del oportunismo y la traición de algunos del patio que ya venían asomando la oreja, fue también inspiración, acicate y razón de lucha de los patriotas que “no dejaron caer la espada”,  -como en el Zanjón de 1878,- y marcó el inicio de una nueva etapa de lucha, sacrificios, esfuerzos y martirologio que no culminó hasta el 1º de enero de 11959.

Es por eso que, aún sin ignorar lo terrible y funesto del 20 de mayo, es necesario también que esa fecha sea recordada en especial por las nuevas generaciones de cubanos y extraer de ella lo que significó su presencia y sus consecuencias, siempre que se haga desde esos dos puntos de vista y desde lo que ambos significaron contradictoriamente para la historia patria.

No basta con rechazar, condenar y desenmascarar al imperialismo yanqui en el lanzamiento de esta primera aventura neocolonial y hegemónica, -encubierta bajo supuesto ropaje que fue rápidamente traicionado,- es necesario también su significación como semilla renovada de independencia, soberanía, justicia y equidad que ayudó a sembrar  y que hoy crece imparable cada vez que se vuelven a proyectar las sombras de la anexión y el neo colonialismo, en cualquiera de sus nuevas variantes que no hacen sino ocultar el mismo crimen y pretender adaptarlo a nuevas condiciones históricas, con los mismos propósitos.

Todo nos indica por tanto que recordar al funesto 20 de mayo nos conduce también a semejante fecha como recuerdo imperecedero y eterno homenaje a quienes desde entonces se negaron a aceptar la sumisión, el vasallaje y la imposición de un nuevo imperio neocolonial. Nos compromete a seguir su ejemplo en estos momentos en que la ambición yanqui sobre Cuba se agita nuevamente.

Por REDH-Cuba

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