Declaración leída por el poeta peruano Hildebrando Pérez Grande, en el Pabellón Cuba, de La Habana, el 30 de mayo de 2026

Los poetas llegados a Cuba para participar en el 32 Festival Internacional de Poesía de La Habana, queremos expresar la más sincera gratitud por la acogida dispensada en cada sitio en el que hemos ido a leer nuestra obra. Y decirle claramente al pueblo cubano que Cuba no está sola. Cuba no está sola en su lucha frente a la abrumadora guerra económica, comercial, financiera y energética que abusivamente le ha impuesto el imperio estadounidense, que ha infligido al noble pueblo cubano un daño que no tiene comparación en la historia del mundo. No perdonan a Cuba la osadía de no dejarse avasallar en el empeño de decidir su propio destino, y con el sacrificio de sus hijos crear una sociedad en la que la justicia y la solidaridad sean valores esenciales. No le perdonan ser libre y ser un referente de la dignidad y la resistencia para los demás pueblos del mundo. Cuba ha escrito muchas de las más hermosas páginas de la solidaridad de nuestro tiempo y atesora una impresionante hoja de servicios a la humanidad.
Por ello el nombre de Cuba está esculpido en el firmamento del altruismo y el hondo compromiso del ser humano con la historia y con sus semejantes.
Decir Cuba es tener frente a los ojos de los hombres y mujeres del mundo, una vasta obra espiritual y ética levantada en defensa del sueño de redención de tantos pueblos y tantas generaciones, que ven en la isla la utopía realizada, la confirmación plena de que la utopía es posible. En 1959 la Revolución Cubana era la juventud del mundo. Hoy es la madurez de su resistencia, la prueba de su carácter.
En este instante crucial de la historia, queremos expresar que los poetas y la poesía están a su lado incondicionalmente, que no nos son indiferentes ni la angustia de la vida cotidiana ni la guerra a muerte a que los somete el imperialismo. Que la belleza que genera Cuba alimenta nuestra esperanza y nos da fuerzas cada día para seguir soñando y edificando un mundo más justo y más hermoso.
Llamamos desde La Habana a los hombres y mujeres de buena voluntad del mundo a defender a Cuba. A no permitir una agresión a Cuba. Sería una afrenta para todos y todas. Estamos en la obligación moral de impedir más sufrimiento al noble y orgulloso pueblo de Cuba. Detengamos el crimen.
Cuba es la estrella que abre una ruta hacia la dignidad humana, una puerta a la justicia, a la libertad y a la belleza. Fuera de Cuba las manos que no sean las de la amistad, del respeto, la admiración y la solidaridad.
Cuba merece nuestra palabra y nuestra acción. Y la defenderemos con todas nuestras fuerzas, porque Cuba es también nuestro destino.
La suerte de Cuba es nuestra suerte. Deseamos una Cuba sin el bloqueo económico, comercial, financiero y energético, que priva a los cubanos de medicinas, alimentos y energia eléctrica.
Queremos una Cuba sin la amenaza de una inminente agresión por parte de la potencia más poderosa de la historia. Una Cuba espléndida, salida de sus propias manos, generosas y solidarias.
Estamos seguros de que al final de la lucha, junto a Cuba, venceremos.
Festival Internacional de Poesía de La Habana.
