En el pensamiento del Comandante en Jefe de la Revolución Cubana triunfante, Fidel Castro Ruz, descuellan cinco principios rectores de su vida revolucionaria: la preeminencia de los valores morales en la conducta de las personas, en primer lugar en la suya: la dignidad humana, el decoro, el honor, la honestidad y la honradez; el segundo principio es la lucha por la justicia, la igualdad y la equidad sociales; el tercero, el más radical antimperialismo, con énfasis hacia el del “Norte revuelto y brutal que nos desprecia”, que excluye a la población estadounidense; el cuarto principio es la conquista y preservación de la independencia y soberanía nacionales y la autodeterminación de los pueblos; el quinto, es la permanente preocupación por la supervivencia humana, frente a todos los peligros reales que desencadenan las potencias egoístas y sus transnacionales supranacionales que han diseñado un orden económico, financiero, comercial, tecnológico, comunicacional y cultural injusto y desigual.

Los dos peligros a los que Fidel le dedicó más tiempo de acción y reflexión fueron el deterioro de las condiciones naturales de vida con la atroz destrucción del medio ambiente y la carrera armamentista con el probable empleo de las armas de destrucción masiva a través de una conflagración nuclear.

En múltiples intervenciones y escritos, reflexiona, alerta y denuncia sobre el peligro nuclear, la primera vez, con profundidad, en 1962, cuando la Crisis de los Misiles (Octubre), contrario a lo que la propaganda imperialista y los sesgos históricos alrededor del hecho, lo cierto es que Fidel no deseaba ni defendía la opción nuclear como solución a la crisis, sino, aprovechar con serenidad, firmeza, claridad de objetivos y dignidad, la tensión del momento para realizar un acto de reparación y justicia histórica con Cuba:

“Nosotros planteamos cinco demandas. Una de ellas era el cese de los ataques piratas, los actos de agresión y de terrorismo que se mantuvieron durante decenas de años. El cese del bloqueo económico. La devolución de la base naval de Guantánamo. Todo eso se habría conseguido fácilmente, dentro de aquella tensión, puesto que nadie estaba dispuesto a ir a una guerra mundial por un bloqueo, por unos ataques piratas, y por una base que era ilegal y que estaba ocupada contra la voluntad del pueblo. Nadie habría ido por eso a una guerra mundial”. http://media.cubadebate.cu/wp-content/uploads/2021/11/cien_horas_con_fidel.pdf

Otro momento fue en 1979, con un discurso ante la Asamblea General de la ONU (12 de octubre) en su calidad de Presidente del Movimiento de Países No Alineados, allí fue contundente:

“El ruido de las armas, del lenguaje amenazante, de la prepotencia en la escena internacional debe cesar. Basta ya de la ilusión de que los problemas del mundo se puedan resolver con armas nucleares. Las bombas podrán matar a los hambrientos, a los enfermos, a los ignorantes, pero no pueden matar el hambre, las enfermedades, la ignorancia. No pueden tampoco matar la justa rebeldía de los pueblos y en el holocausto morirán también los ricos, que son los que más tienen que perder en este mundo.

Digamos adiós a las armas y consagrémonos civilizadamente a los problemas más agobiantes de nuestra era. Esa es la responsabilidad y el deber más sagrado de todos los estadistas del mundo. Esa es, además, la premisa indispensable de la supervivencia humana”.

El 15 de octubre de 2010 leyó un mensaje al mundo sobre el uso de las armas nucleares, que tiene total vigencia en la actualidad cuando el riesgo de un conflicto nuclear está aumentando:

“El uso de las armas nucleares en una nueva guerra implicaría el fin de la humanidad”.

“Cualquier gobierno del mundo está obligado a respetar el derecho a la vida de cualquier nación y del conjunto de todos los pueblos del planeta”.

“Hoy existe un riesgo inminente de guerra con empleo de ese tipo de armas (…)”.

“Los pueblos están en el deber de exigir a los líderes políticos su derecho a vivir. Cuando la vida de su especie, de su pueblo y de sus seres más queridos corren semejante riesgo, nadie puede darse el lujo de ser indiferente, ni se puede perder un minuto en exigir el respeto a ese derecho; mañana sería demasiado tarde”.

“En una guerra nuclear el daño colateral sería la vida de la humanidad”.

“¡Tengamos el valor de proclamar que todas las armas nucleares o convencionales, todo lo que sirva para hacer guerra, deben desaparecer!”.

http://www.cubadebate.cu/especiales/2025/08/09/fidel-sobre-las-armas-nucleares-nadie-puede-darse-el-lujo-de-ser-indiferente-video/

Fidel no es un pitoniso, sino un hombre sabio, que a través del método científico histórico-lógico, unido al de la inducción y la deducción; así como un profundo conocimiento de la naturaleza humana (social y psicológica), le permitió anticipar la ocurrencia de fenómenos y hechos. Uno de ellos es el de la guerra imperialista de Israel y Estados Unidos contra Irán.

Desde el 8 de junio de 2010, con el texto titulado “En los umbrales de la tragedia”, pasando por sus reflexiones del 24 de junio, bajo el título “Cómo me gustaría estar equivocado”, la del 4 de julio de 2010, “La felicidad imposible”; su “Mensaje a los estudiantes universitarios de Cuba”, publicado el 3 de septiembre de 2010; el titulado “Lo que jamás podrá olvidarse (parte III)” del 26 de septiembre de 2010, el 7 de octubre de 2010, “Las armas nucleares y la supervivencia del homo sapien”; la del 15 de octubre de 2010, “En una guerra nuclear el daño colateral sería la vida de la humanidad” y la del 12 de enero de 2012, “La paz mundial pende de un hilo”, hacen de sus advertencias sobre el riesgo de una conflagración nuclear desencadenada como consecuencia de la agresión a Irán, una posibilidad real a ser tenida en cuenta.

Filosóficamente hablando pudiéramos preguntarnos: ¿qué relación existe entre las categorías posibilidad, probabilidad y realidad, teniendo en cuenta el conflicto armado de Israel, Estados Unidos e Irán? ¿Podrá usarse el armamento nuclear en esa guerra?, ¿qué condiciones lo harían posible?

En términos de lógica y dialéctica estas tres categorías forman una escala de concreción. La Realidad es lo que existe, son todos los fenómenos, procesos, sujetos y objetos de la naturaleza, la sociedad, el pensamiento y el universo conocido, al cual accedemos mediante interacciones, sensaciones, percepciones y representaciones. En este caso, la realidad es que existe un conflicto armado entre Israel y Estados Unidos contra Irán. Es real que Estados Unidos tiene una presencia militar en la región para amenazar, chantajear y extorsionar a Estados, países y pueblos que no se le alineen a sus intereses hegemónicos, mantener en sometimiento servil a otros y para proveer y proteger a Israel.

Posibilidad, como categoría filosófica explica que algo puede ser posible si no contradice las leyes de la física, la lógica y la dialéctica; pero por encima de todo, si antes fue real. El uso de armamento nuclear en este conflicto es posible. No hay ninguna ley natural o social que lo impida. Existen los artefactos, existen los vectores (misiles, aviones, artefactos tácticos) y existe la voluntad política de los actores de llegar al extremo. La posibilidad es un “sí” lógico, dialéctico y físico.

Por su parte, la probabilidad es la medida cuantitativa de la posibilidad, incluso pudiera decirse que es la media de la realidad y la posibilidad, basada en datos históricos, modelos de comportamiento y análisis de intenciones. Aquí la respuesta científica sobre si es probable o no el uso de artefactos nucleares en los conflictos en el Medio Oriente dependerá de otras variables como el costo-beneficio. Esta variable es un rotundo sinsentido, pero para las élites que la poseen está dentro de su consideración. El empleo del armamento nuclear no beneficia nada ni a nadie. Su uso masivo, y a diferencia de su utilización genocida en las ciudades japonesas, indefensas e inocentes de Hiroshima y Nagasaki, tendría hoy respuestas de otra contraparte, que quizás también sea un portador de armamento nuclear y ya sabemos que el perjuicio sería a toda la humanidad.

La otra variable, que funciona endeblemente es la de disuasión mutua. El saberse que una confrontación de este tipo no generaría ganadores por ninguna parte, porque expone a la aniquilación de las mismas, hace que se contengan y “respeten”.

En cambio, como nunca antes visto en otro tiempo de la historia conocida de la Humanidad, la variable “líneas rojas”, que limitan el uso de los artefactos nucleares, hoy se han vuelto más vulnerables como en ningún otro tiempo. Cada actor tiene líneas rojas, pero como explicaremos más adelante, estas apenas contienen las fuerzas decididas a transgredir esos “bordes rojos”.

En conclusión, la Realidad (el conflicto actual) crea las condiciones para la Posibilidad (el uso nuclear es físicamente factible). Pero la Probabilidad de que esa posibilidad se convierta en realidad es un filtro muy estrecho, gobernado por el cálculo racional y ético de actores que saben que un uso nuclear es un acto de suicidio individual y genocidio

¿Qué condiciones posibilitarían el uso del armamento nuclear en ese conflicto?

Para Israel, poseedor declarado de armas nucleares, aunque no confirmado oficialmente, dependería de que, como consecuencia de ataques combinados exitosos a sus sistemas de defensa antiaérea y antimisiles (Cúpula de Hierro, Honda de David, Flecha, Rayo de Hierro), estos vulnerados provoquen un número de bajas civiles y militares sensibles, la destrucción de una parte significativa de su infraestructura crítica (centrales eléctricas, refinerías, aeropuertos, bases aéreas) y la amenaza de una contraofensiva terrestre que no pudiera ser detenida con medios convencionales; en ese escenario, la «Opción de Sansón» (el uso de armas nucleares tácticas o estratégicas como último recurso para evitar la aniquilación) pasaría de ser una posibilidad teórica a una probabilidad real.

La otra posibilidad es que los fanáticos fascistas que están en el poder israelí, visto que sus objetivos sionistas e imperialistas de ocupación de todo el Oriente Medio (Tierra Prometida) se desvanezca y que pierdan su condición de gendarme y punta de lanza del imperialismo norteamericano, como consecuencia de una demoledora derrota de manos de Irán, entonces, en ese caso, y sin esperar el consenso de Washington, desatarían los frágiles nudos del uso del armamento nuclear.

Para Irán, que no es un Estado nuclear, pero sí con capacidad de enriquecimiento y desarrollo, un ataque israelí o estadounidense a su programa nuclear, que destruyera sus instalaciones de enriquecimiento, centros de investigación y capacidad de producción de manera total, incluso con  el aniquilamiento de poblaciones enteras, como han hecho con el pueblo palestino, en ese caso catastrófico, la “lógica” indica que ante la posibilidad de ser barridos de la faz de la Tierra, serían capaces de desarrollar algún armamento y emplearlo, aunque corran el riesgo real de desaparecer. Su cultura sobre el martirio y la muerte no le permitiría entrar en algún conflicto ético.

Para Estados Unidos, potencia nuclear con doctrina de “primer uso” en “ciertas circunstancias”, único país en emplear la bomba atómica sin remordimientos, arrepentimientos y sin pedir perdón por su uso; único país en emplear masiva e indiscriminadamente las armas nucleares “empobrecidas” y que más que ningún otro utiliza el chantaje nuclear como arma de opresión y dominio; país con más participación, organización y aseguramiento en conflictos armados, las posibilidades de emplear el armamento nuclear es el más alto de todos los países poseedores de este tipo de arma y sus portadores.

Las llamadas armas nucleares “de baja potencia”, como el B61-12, diseñada para ser empleada contra objetivos subterráneos, para destruir búnkeres profundos y centros de comando “enemigos con un daño colateral mínimo”, es un buen ejemplo de que su uso en el conflicto contra Irán, llevarían a las autoridades de la nación persa a interpretar un “ataque táctico”, como un ataque nuclear a gran escala y responder en consecuencia.

La probabilidad de que se use armamento nuclear en el conflicto entre Israel, Estados Unidos e Irán es, por ahora, baja (para los que desconocemos las interioridades de los planes ultra secretos de los estrategas yanquis y sionistas), pero no es cero. La realidad del conflicto crea las condiciones para la posibilidad, pero la probabilidad dependerá del cálculo racional y responsable de los actores.

Fidel, desde el profundo conocimiento de la tozuda realidad, que le aprovisionó siempre la Historia de los “hombres”, nos dijo:

“Si atacan a Irán para destruir los reactores, la guerra se vuelve nuclear, sencillamente, porque los iraníes han desarrollado armas convencionales defensivas, han desarrollado los aviones sin pilotos, tienen cientos de lanzadores de misiles; no quedaría un barco de superficie intacto, porque este se puede defender de uno, de dos, pero no de numerosos proyectiles que se lancen simultáneamente, hasta donde he podido conocer. ¿Usted se imagina tal situación? Si subestiman a los iraníes y lanzan un ataque contra esos lugares, las pérdidas de los agresores van a ser muy altas. Los agresores saben que una interminable guerra se iniciaría, ¿quién controla semejante situación? Una orden de ataque es fácil emitirla, así se iniciaron todas las guerras, pero, a mi juicio, puede ser también la última, porque en ese caso, inevitablemente se volvería nuclear según mi criterio. Ojalá no ocurra, pero es uno de los peligros a corto plazo que considero inminente”(…)

 

(…) “El mundo debiera conocer, y meditar sobre el hecho de que Harry S. Truman, en un discurso por radio a la nación el 9 de agosto de 1945, afirmó textualmente:
«El mundo sabrá que la primera bomba atómica se dejó caer sobre una base militar de Hiroshima. Esto fue porque deseábamos en este primer ataque evitar, en la medida en que fuera posible, el asesinato de civiles… «.
En Hiroshima no había ninguna base militar. El punto seleccionado fue un pequeño puente en medio de la ciudad.
Divulgar aquella mentira constituía un acto de repugnante cinismo. Truman estaba consciente y perfectamente informado del poder destructivo de aquella arma.
El pasado 6 de agosto, al cumplirse el 65 aniversario de aquel monstruoso crimen, el académico canadiense Michel Chossudovsky informó lo que el propio Harry S. Truman escribió en su diario 11 días antes del lanzamiento de la bomba:
«Hemos descubierto la bomba más terrible en la historia del mundo. Podría ser la destrucción de fuego predicha en la era del valle del Éufrates, después del Arca de Noé…. Esta arma se va a usar contra Japón… [Nosotros] la usaremos con el propósito de que los objetivos militares y soldados y marineros sean la meta y no las mujeres y niños. Incluso si los japoneses son salvajes, despiadados y fanáticos, nosotros como líderes del mundo para la asistencia social común no podemos dejar caer esa terrible bomba sobre la vieja capital o la nueva… La meta será meramente militar… puede ser la cosa más terrible alguna vez descubierta, pero puede ser de hecho la más útil.»
Fue sin duda alguna, el mayor y más cínico asesinato de la historia”.

https://www.granma.cu/reflexiones-fidel/2010-09-26/lo-que-jamas-podra-olvidarse-tercera-parte

 

 

 

Por REDH-Cuba

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