
A los 65 años de distancia, la victoria cubana en Playa Girón sigue siendo una lección para el mundo: un recordatorio vivo de que el imperialismo no es invencible; y que, la Revolución cubana sigue firme, pese al bloqueo de Estados Unidos.
El método dialéctico de Lenin concibió el imperialismo como parte de un proceso histórico sujeto a transformaciones permanentes derivadas de sus propias contradicciones internas. En el centro de su análisis se encuentra la ley del desarrollo desigual del capitalismo y, consecuentemente, el imperialismo, como fase superior de ese sistema. Conforme a ello, el desarrollo histórico – desigual- del capitalismo debe ser analizado por etapas o fases cualitativamente distintas, para observar, cómo el capitalismo se transforma, aunque sin cambiar su esencia explotadora y monopólica.
Al profundizar en su caracterización, V.I. Lenin definió el imperialismo mediante cinco rasgos fundamentales que, aunque fueron formulados en 1916, permiten comprender las mutaciones actuales del sistema capitalista. Uno de estos rasgos es la puja interimperialista `por el nuevo reparto territorial del mundo entre las potencias capitalistas. Al respecto. V.I. Lenin advirtió que «Bajo el capitalismo es inconcebible un reparto de las esferas de influencia, de los intereses, de las colonias, etc., que no sea por la fuerza de quienes participan en él, la fuerza económica, financiera, militar, etc.” No obstante, la fuerza de los que protagonizan el reparto cambia de forma desigual, moldeando nuevas correlaciones de fuerzas entre los polos de poder.
Esos cambios de la correlación de fuerzas en el segundo decenio del siglo XXI, mediante el relativo declive de la hegemonía del imperio estadounidense exacerban la transición hacia un orden multipolar. Ejemplo de ello es el surgimiento del BRICS, además de la fragmentación de cadenas de valor, reorientación de los flujos comerciales a nivel mundial, así como la implementación de mega acuerdos de libre comercio y la emergencia de nuevos polos de poder. Todo lo cual, sin embargo, no significa todavía un cambio del actual orden económico mundial, ya que este sigue basándose en los mismos mecanismos hegemónicos del capitalismo. El actual tránsito hacia una nueva correlación de fuerzas entre los polos de poder capitalistas, es apenas parte de las “mutaciones” del imperialismo y reafirma la validez de los planteamientos de V.I. Lenin, hacia un mundo multipolar, como forma de las “mutaciones” del imperialismo, mediante la reconfiguración y emergencia de nuevos bloques y alianzas entre países y regiones.
Este tránsito hacia un mundo multipolar, conforme identificara V.I. Lenin los rasgos del imperialismo, no es un proceso pacífico y el protagonismo de la superpotencia en proceso de relativo declive: Estados Unidos, viene acompañada de una incrementada agresividad de esa superpotencia. El Complejo Industrial Militar de Estados Unidos actualmente emplea el 1,4% del total de la fuerza laboral estadounidense, lo cual representa millones de trabajadores laborando en ese sector. Al mismo tiempo, aporta el 1,2% del PIB de ese país, mientras su gasto en “defensa” (que incluye el gasto militar) asciende a 3,5% en 2026, con proyecciones de alcanzar 4,7% del PIB en 2007. Todo lo cual, igualmente sugiere que su inenajenable ambición por protagonizar el actual proceso de “reparto de las esferas de influencia, de los intereses” etc., será por la fuerza; la fuerza económica, financiera, militar, conforme describiera Lenin ese fenómeno.
La presión sobre sus aliados europeos integrantes de la OTAN por elevar el gasto en “defensa” de estos, así como toda la carrera armamentista posterior a la Guerra Fría, igualmente son incentivados por la todavía principal potencia militar del mundo; Estados Unidos. En este tema y en otros, en el presente decenio han sido frecuentes los choques entre los intereses de los aliados europeos y las ambiciones (u órdenes) estadounidenses; las sanciones del Occidente impuestas a Rusia han perjudicado el bienestar de la población de la propia Unión Europea, causando el encarecimiento de los recursos energéticos vitales (y con ello, todo lo demás) y pobreza energética, además del aumento de la dependencia europea de los recursos energéticos provenientes de Estados Unidos.
Pese a la tradicional sumisión de la Unión Europea a los dictados de Washington (incluso, evidenciada en el reciente pacto entre la UE y Estados Unidos en materia arancelaria), la evolución de las relaciones transatlánticas revelan que las propias contradicciones internas del imperialismo han conducido a la fragmentación del consenso en el seno de la OTAN. Ello implicó una inédita insubordinación de varios países europeos a los dictados de Washington, negándose estos a brindar el espacio aéreo de sus respectivos países para los ataques estadounidenses contra Irán en el pasado reciente. Simultaneamente, un informe del International Institute for Strategic Studies de marzo de 2026 muestra que la confianza europea en Estados Unidos ha caído un 47% respecto a 2024. Solo el 16% de los encuestados considera a Estados Unidos un aliado confiable, mientras que el 72% apoya reducir la dependencia de la OTAN de Washington. La fractura de la OTAN tiene una consecuencia directa: Europa está rearmándose, pero no necesariamente bajo el paraguas estadounidense. Según información del Wall Street Journal del 14 de abril de 2026, Alemania, Reino Unido y Francia están acelerando la creación de una «OTAN europea.
La reciente fractura entre los aliados en el seno de la Organización del Tratado del Atlántico Norte (OTAN) es un indicio más de esas “mutaciones” del imperialismo que avizorara Lenin, como parte de los inevitables conflictos interimperialistas en torno al nuevo reparto del espacio económico. Así como lo es, también, la desesperada guerra arancelaria impuesta por la Administración Trump contra el mundo. Es esta la muestra de cómo las propias reglas del sistema multilateral de comercio internacional impuestas por las principales potencias occidentales pueden llegar a ser perjudiciales para los propios intereses de estas. Si bien, las medidas proteccionistas de Estados Unidos, en primera instancia tienden a fortalecer a la economía nacional estadounidense, en el ámbito global aceleran la reconfiguración de nuevos mecanismos y bloques económicos. Todo lo cual, en el largo plazo podría resultar contrario a los objetivos de Estados Unidos, ya que contribuirá debilitamiento de su hegemonía en proceso en marcha, en distintos ámbitos.
Como parte de ese proceso emanado de las propias contradicciones del imperialismo, desde el fin de la Segunda Guerra Mundial, la mayor potencia militar del mundo; Estados Unidos ya ha sufrido diversos fracasos estratégicos significativos en conflictos contra países del Tercer Mundo. Su desafortunado protagonismo en estos conflictos, a menudo calificados como “guerras sucias”, “guerras asimétricas” guerras de cuarta generación, revelan la incapacidad del imperio estadounidense para alcanzar siempre sus objetivos políticos perseguidos, a pesar de su poderío tecnológico y su relativa hegemonía financiera. El ejemplo más reciente de ello ha sido el fallido intento criminal de Estados Unidos para doblegar a Irán —a pesar de varias décadas de sanciones, presión militar y asesinatos selectivos contra la nación persa. Todo lo cual confirma el planteamiento leninista sobre los límites del poder imperialista.
De este modo, 51 años después de la victoria de Vietnam sobre esa potencia, Estados Unidos en la actualidad sigue acumulando fracasos militares, no solamente en su contienda bélica contra Irán o en el conflicto OTAN-Rusia en el frente ucraniano. Sobran ejemplos de esas limitaciones de la mayor potencia del mundo. Entre estos se encuentran los fallidos intentos intervencionistas estadounidenses en Somalia (1993), en el Líbano (1984), solo para mencionar algunos ejemplos. Aun la masacre y barbarie cometidas por Estados Unidos contra Afganistán e Iraq tras su “exitosa” y prolongada invasión militar en esos países, implicaron significativas bajas para las tropas estadounidenses, sumándose al fracaso político y moral de Estados Unidos tras esos intentos de dominación.
A 65 años de distancia desde la primera gran derrota del imperialismo yanqui en América tras la fallida invasión mercenaria perpetrada desde Estados Unidos y financiada por la CIA contra Cuba, a la administración de Donald Trump y a su Secretario de Estado Marco Rubio no parece importarle seguir cosechando fracasos, ni mentir. En cambio, el voto cubanoamericano le motivan más en su actuar contra Cuba. El “quedar bien” con el núcleo de votantes de la mafia cubana de Miami es un factor de motivación para lograr sus fines electorales, así como para desviar la atención de los graves problemas internos de la sociedad estadounidense, como el desempeño de la economía, la crisis migratoria, la corrupción, entre otros.
A lo anterior se debe su agresiva narrativa contra Cuba y el recrudecimiento de su política contra el país caribeño, imponiéndole un bloqueo petrolero mediante la Orden Ejecutiva 293 de enero de 2026. A ello se suman las amenazas para invadir a Cuba y ocuparla, entre otras. Todo ello es consecuencia de una fracasada política de sanciones, ya que Cuba lleva 67 sometida a un bloqueo genocida impuesta por Estados Unidos que le impide a la nación caribeña a mantener relaciones económicas normales con Estados Unidos y el resto del mundo. Ese conjunto de sanciones, que constituye el principal obstáculo para el desarrollo de la economía cubana, fue agravado con el bloqueo petrolero. No obstante, pese a las vicisitudes que trae consigo la falta de petróleo, la escasez de insumos, medicamentos, alimentos y otros productos, así como los problemas estructurales de la economía cubana ocasionados por la asfixia de la guerra económica impuesta por Estados Unidos, la nación caribeña no se ha doblegado ni ha renunciado a su proyecto de nación independiente y soberano.
Ese proyecto de nación independiente y soberano; la Revolución cubana, desde el propio inicio de la invasión mercenaria a Cuba, 16 de abril de 1961, posee el “valor agregado” de ser un proyecto socialista. La declaración del carácter socialista de la Revolución cubana, fue un oportuno resultado de la dinámica interna de la Revolución, si bien, catalizada por la agresión directa de Estados Unidos. Su grandeza radica en el reconocimiento de la lucha de clases implícita en los objetivos de la Revolución cubana. El contenido de la proclamación definió el proyecto cubano como un proceso antiimperialista y de justicia social. Fidel Castro Ruz declaró: «Esta es la Revolución socialista y democrática de los humildes, con los humildes y para los humildes». Al llamar «socialista» a la Revolución, Fidel Castro dejó claro que no se trataba simplemente de un diferendo político entre los gobiernos de dos países, sino de una lucha de clases contra el sistema capitalista. Argumentó que la invasión a Cuba era un crimen de los «explotadores» contra los que querían «abolir la explotación del hombre por el hombre».
Coherentemente con el valor clasista del cual fue portador el mensaje de Fidel Castro Ruz aquél 16 de abril de 1961, el Presidente de Cuba, Miguel Díaz-Canel Bermúdez, en su discurso pronunciado en el 65 Aniversario de la Declaración del Carácter Socialista de la Revolución cubana expresó: “Esa declaración es trascendental en la historia de Cuba al marcar el rumbo definitivo del proceso revolucionario iniciado con el triunfo de 1959 y que para 1961 se había radicalizado profundamente a favor de los desposeídos de siempre.”
La declaración del carácter socialista de ese proceso, fue proclamada por el Comandante en Jefe Fidel Castro Ruz, líder histórico de la Revolución cubana, durante las honras fúnebres de las víctimas del bombardeo aéreo contra los principales aeropuertos cubanos que precedió a la invasión de Playa Girón el 15 de abril de 1961. Para ello, los terroristas utilizaron aviones con las siglas de la Fuerza Aérea Revolucionaria (de Cuba). Su objetivo era aparentar que los atacantes eran desertores. Para que esa farsa pareciera más real, una nave fue dirigida directamente a La Florida, desde las bases mercenarias en Nicaragua, con el fin de que su piloto aportara esa versión para encubrir la participación de Estados Unidos. Como era de esperar, la radio y las agencias internacionales hicieron eco de esa versión con carácter inmediato. Aunque ese burdo intento de la Casa Blanca de engañar a la opinión pública mundial sigue en pleno vigor en la actualidad; campañas de mentiras contra las misiones médicas cubanas en el exterior, o diplomáticos y dirigentes cubanos, así como la reciente negación de parte de Estados Unidos, de recientes medidas de sanciones implementadas contra Cuba, forman parte desde aquél entonces del arsenal de la guerra cognitiva y de cuarta generación impuesta a Cuba por el gobierno de Estados Unidos que incluye la financiación de sabotajes y actos terroristas contra Cuba, sus instituciones, sus funcionarios y su población en general.
Conclusiones
Los sucesos transcurridos desde la derrota yanqui en Playa Girón evidencian que la política imperial estadounidense no es infalible y sigue fracasando. El reciente fracaso estadounidense en Irán y la fragmentación de la unidad de la OTAN mediante la insubordinación de potencias europeas a las ordenes estadounidenses son expresiones actualizadas de las mismas contradicciones del imperialismo que Lenin identificó hace más de un siglo. En el XXV Aniversario en 1986 de esa fecha, en su discurso Fidel Castro Ruz señaló que “La gran trascendencia de Girón no fue tanto lo que ocurrió, sino lo que no ocurrió».
A los 65 años de distancia, la victoria cubana en Playa Girón sigue siendo una lección para el mundo: un recordatorio vivo de que el imperialismo no es invencible; y que, la Revolución cubana sigue firme, pese al bloqueo de Estados Unidos, pese a la asfixia económica, el uso sostenido de la desinformación y el engaño a través de medios de comunicación orientados a confundir a la población, pese al bloqueo petrolero y a los apagones, a la paralización de las industrias, el transporte, los servicios vitales y las producciones, así como del comercio y las actividades recreativas, y pese a las presiones diplomáticas para aislar a Cuba en el ámbito internacional, además de las amenazas constantes de invadirla y destruirla.
Bibliografía
Lenin, V. I. (1916). El imperialismo y la escisión del socialismo. Moscú: Sbórnik Sotsial-Demokrata.
Cubadebate. (2021a, abril 17). Cubadebate – Cubadebate, Por la Verdad y las Ideas. http://www.cubadebate.cu/especiales/2021/04/17/la-batalla-de-giron-primera-parte-2/
Cubadebate. (2021b, abril 19). Cubadebate – Cubadebate, Por la Verdad y las Ideas. http://www.cubadebate.cu/especiales/2021/04/19/fidel-hoy-es-un-dia-de-gloria-que-nada-ni-nadie-podra-borrar-de-la-historia/
Fajardo, V. I. L. (s. f.). El imperialismo y la escisión del socialismo. Marxists.org. Recuperado 17 de abril de 2026, de https://www.marxists.org/espanol/lenin/obras/1910s/10-1916.htm
Google search. (s. f.). Google.com. Recuperado 17 de abril de 2026, de https://www.google.com/search?q=discurso+de+diaz+canel+16+de+abril+de+2026&oq=&gs_lcrp=EgZjaHJvbWUqCQgBECMYJxjqAjIPCAAQLhgnGMcBGOoCGNEDMgkIARAjGCcY6gIyCQgCECMYJxjqAjIJCAMQIxgnGOoCMgkIBBAjGCcY6gIyCQgFECMYJxjqAjIJCAYQIxgnGOoCMgkIBxAjGCcY6gLSAQkxODg4ajBqMTWoAgiwAgHxBfG445bgDSWV8QXxuOOW4A0llQ&sourceid=chrome&ie=UTF-8
Méndez, J. L. M. (2026, marzo 23). Fidel y la victoria histórica en Playa Girón. Cuba en Resumen. https://cubaenresumen.org/2026/03/23/fidel-y-la-victoria-historica-en-playa-giron/
(S. f.-a). Cuba.cu. Recuperado 11 de abril de 2026, de http://www.cuba.cu/gobierno/discursos/2001/esp/f160401e.html
(S. f.-b). Pcc.cu. Recuperado 17 de abril de 2026, de https://www.pcc.cu/sites/default/files/documentos/2024-12/imperialismo_fase_superior_del_capitalismo.pdf
(S. f.-c). Deepseek.com. Recuperado 17 de abril de 2026, de https://chat.deepseek.com/a/chat/s/72bd8106-90c5-43c2-934d-be8902d31b3b
Georgina Németh Lesznova. Doctora en ciencias. Profesora titular e investigadora del Centro de Investigaciones de Política Internacional (CIPI).
