
A los latinoamericanos nos queda por responder una pregunta sobre el legado de Girón y sobre las amenazas que hoy enfrenta Cuba: ¿cuánto y de qué manera estamos dispuestos a estar junto a Cuba y saldar la enorme deuda que todos nosotros tenemos con su Revolución, con su internacionalismo, con su solidaridad?
Hace 65 años, más de 1400 mercenarios entrenados y financiados por el gobierno de los Estados Unidos, apoyados por 8 bombarderos B-26, 5 barcos mercantes y lanchas de desembarco invadieron territorio cubano. Después de 72 horas de combate, los mercenarios se rindieron y más de 1200 fueron capturados. 176 milicianos murieron en defensa de la soberanía de su país.
La heroica victoria cubana se convirtió inmediatamente en un punto de inflexión en la atribulada historia no solo latinoamericana, sino del denominado Tercer Mundo, que entonces libraba numerosas guerras contra el colonialismo y por la liberación nacional.
En medio de esa contienda, descolló el liderazgo de Fidel Castro, que imprimió la primera derrota militar del imperialismo en nuestro continente y, además, declaró el carácter socialista de la Revolución, convirtiendo a Cuba en el primer país en hacerlo al sur del Río Bravo. A más de 6 décadas de esos hechos, cabe preguntar, ¿cuál es la relevancia de esa victoria en nuestro siglo?
2026: la ofensiva imperial
En los tres meses y medio de este año 2026, el mundo atraviesa un curso acelerado de cómo funciona el imperialismo. En una criminal ofensiva, Estados Unidos no ha dudado en utilizar todos los medios, incluidos los militares, para adueñarse de recursos naturales, mantener la supremacía del dólar, controlar las vías de comercio internacional, inmiscuirse en elecciones de otros países para garantizar que sus aliados tomen el poder y la destrucción del derecho internacional y de las instancias multilaterales que debería regular las asimetrías entre las naciones.
La invasión a Venezuela y secuestro del presidente Nicolás Maduro y de la diputada Cilia Flores. La complicidad con Israel en los ataques sistemáticos, tanto en Cisjordania como en Gaza, que continúan con la política genocida contra el pueblo palestino. Los ataques indiscriminados contra el Líbano.
El criminal ataque de Estados Unidos e Israel en contra de la República Islámica de Irán, mientras se realizaban negociaciones diplomáticas facilitadas por Omán. El asesinato del Líder Supremo iraní y de altas autoridades de ese país. La confesión de Donald Trump de haber enviado armas a la oposición iraní para generar una guerra civil. Las amenazas genocidas del mismo Trump de eliminar a toda una civilización.
Contra Cuba, Estados Unidos recrudeció el bloqueo económico, comercial y financiero más prolongado de la historia, añadiendo, de manera cruel, uno de carácter energético, con la prohibición de que Venezuela comercialice su petróleo con la isla y el incremento de aranceles a cualquier país que le venda petróleo; una perversa vuelta de tuerca a las agresiones que impone desde hace más de seis décadas. Además, Trump llegó a amenazar diciendo que “podría hacer lo que quisiera con Cuba”.
Por otra parte, Estados Unidos no solo no esconde, sino que presenta con soberbia la imposición de la Doctrina Monroe, incorporando en el arsenal conceptual imperial el término la “Gran América del Norte” que, en realidad, no es más que otro nombre a lo que ellos consideran su patio trasero. Es decir, todo lo que esté al norte de la línea del Ecuador sería parte de esa zona de control.
Las lecciones de Girón después de 65 años
Ante ofensiva imperial sin máscaras reforzada por el segundo mandato de Donald Trump, la gesta heroica de Girón nos plantea varias lecciones para enfrentar estos desafíos.
La primera lección es: asumir al enemigo. Tener la claridad política e ideológica de comprender que los intereses entre la lógica imperial y los derechos de nuestros pueblos a la paz, el desarrollo y la autodeterminación son absolutamente contrapuestos.
También es necesario tener la conciencia de que, como decía el Che Guevara, el imperialismo bestializa al ser humano al grado de que lo convierte en un ser capaz de los más horrendos crímenes, como pudimos verlo recientemente en Gaza. La bestialización del ser humano es consecuencia directa de la mercantilización capitalista de todo: la naturaleza, la vida humana, el agua, el aire, etc. Si todo se convierte en una mercancía, la deshumanización es inevitable.
Otra lección que el Che nos enseña es que en el imperialismo no se debe confiar nada, “ni tantito así”. Recordemos que, en marzo de 2026, Estados Unidos e Israel atacaron a Irán en medio de negociaciones diplomáticas. Esa es la naturaleza del enemigo.
Girón también es un muy buen ejemplo de la puesta a prueba de la trilogía virtuosa entre el líder, la revolución y el pueblo. El líder que habla desde el ejemplo de estar presente en la primera línea de fuego, la revolución que demuestra defender los intereses del pueblo y éste que se convierte, por obra y gracia de la unidad, en invencible.
Una quinta lección tiene que ver con la radicalización y profundización de la Revolución Cubana en medio de la agresión imperial. Fue el 16 de abril cuando Fidel proclamó el carácter socialista de la Revolución y, a partir de esa fecha, apostó por una radicalización, siempre acompañada de imprescindible sentido del momento histórico.
La sexta lección de Girón está en que la defensa de la Revolución, de la soberanía, de la noción de Patria y de la nación son indivisibles. Así que, para su defensa, los más altos sacrificios son necesarios.
Podemos también recoger la lección de lo que faltó en 1961. Cuba estaba aislada. Nos queda trabajar por hacer realidad la unidad latinoamericana y caribeña para hacer realidad el llamado de José Martí que en su ensayo Nuestra América dice: “¡los árboles se han de poner en fila para que no pase gigante de las siete leguas!”
La octava lección es que, ante la decadencia y agresividad imperial, la resistencia es una victoria, que nuevamente la defensa de Cuba y de su Revolución es una de las tareas más importantes de esta época. Cuba representa para el mundo la posibilidad material de poder construir un sistema político, económico, social y cultural en que los más elementales derechos no estén subordinados al lucro. Los ataques constantes contra la Revolución Cubana que arrecian estos meses, son la prueba incontrastable de que el imperio quiere de Cuba algo tan o más valioso que las mayores reservas de petróleo del planeta: quiere acabar con su ejemplo, por eso la considera una amenaza inusual y extraordinaria.
En estos turbulentos tiempos, tenemos que mirarnos en el espejo de Girón, en la imagen de la obra de quienes lograron la hazaña de vencer a este poderoso imperio. Por eso, las palabras y la obra de Fidel tienen una urgente relevancia.
Así las cosas, probablemente, a los latinoamericanos nos queda por responder una pregunta sobre el legado de Girón y sobre las amenazas que hoy enfrenta Cuba: ¿cuánto y de qué manera estamos dispuestos a estar junto a Cuba y saldar la enorme deuda que todos nosotros tenemos con su Revolución, con su internacionalismo, con su solidaridad?
Sacha LLorenti. Diplomático, político y abogado. Ex secretario Ejecutivo del ALBA-TCP. Integrante de la Red en Defensa de la Humanidad.
